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Ética, RSE y Governance (Columna en América Economía)

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La búsqueda de lo que es bueno para los hombres, de lo que es o no es justo hacer. Distinguir entre lo malo y lo bueno. El estudio sobre la acción humana y de las normas a las que se apega o debería apegarse. Son algunas definiciones muy sencillas de “ética”. En economía y administración hay varias aplicaciones del concepto que podrían entrar en la categoría de las “éticas especiales” que yo entiendo y simplifico como “sectoriales” (como la bioética, la ética del medio ambiente o la de género, etc…).

En un nivel más teórico, están la ética de la economía, que tiene que ver con la aplicación de la ética al discurso de la economía como disciplina; y simétricamente tenemos la ética de la administración, que representa la aplicación de la ética y de la discusión filosófica a la teoría general de la administración.

En un nivel más práctico, están la business ethics o ética de los negocios, que define todos los deberes éticos (lo bueno y lo malo) de las personas que actúan en el mundo de los negocios y en el mercado, o sea, en la sociedad; y finalmente, la ética de empresa o empresarial, como una derivación, una subcategoría aplicable de la anterior (la business ethics) para el ámbito interno de la firma y de las decisiones de los gerentes o managers de ese complejo productivo y social que es la empresa.

De la ética, o sea, de lo que es bueno o malo en la teoría y en la práctica de las organizaciones y de las personas que las integran, se desprenden los contenidos de las “responsabilidades sociales de la empresa” (RSE) que se han propuesto en su conjunto como un nuevo modelo de gobernanza y organización.

Simplificando un poco, los modelos de gobernanza  de la empresa que se manejan en la teoría son el clásico del shareholder value o el del stakeholder value, en el que la organización interioriza prácticas e ideologías dirigidas a la creación de valor no sólo para los accionistas, sino para todos los portadores de intereses del entorno.

La progresiva ampliación de esta categoría, la de los actores “interesados” en el resultado y en el buen funcionamiento de la empresa, se realiza en un sentido horizontal (más actores involucrados, más stakeholders) y en un sentido vertical (más expectativas y nivel de los compromisos, o bien, profundización de la relación empresa-entorno). Esta ampliación ha forjado en los últimos 20 años el concepto de RSE que, sin embargo, puede ir más allá del enfoque multi-stakeholders y de las recomendaciones de la business ethics.

¿Cómo? Con la integración de prácticas y estudios orientados por la propuesta de una gestión estratégica global basada en la RSE que es importante por su relevancia social y económica, y por su creciente difusión académica dentro de las teorías económicas (y administrativas). Éstas van reconociendo cada vez más las fallas de un mercado ya no tan “perfecto”.

Hay una buena definición para la RSE, que le otorga el valor de una misión y representa una verdadera visión estratégica, que ha dado un paso más allá con respecto a la visión clásica y a la simple consideración de que hay “muchos” portadores de intereses. También va más allá de la búsqueda de un sello o de una etiqueta de “socialmente responsable” para la firma y, citando a Sacconi (Guida critica alla responsabilità sociale a al governo dell’impresa, Bancaria Ed., Roma, 2005), la RSE significa “un modelo de governance (gobierno de empresa) ampliado en el que quien maneja la empresa tiene responsabilidades que se extienden de la observancia de los deberes fiduciarios hacia la propiedad a los análogos deberes hacia todos los stakeholders o portadores de intereses”, entendiendo a éstos últimos como “cualquier individuo o grupo cuyos intereses sean tocados de manera esencial (en calidad de participantes a transacciones, o bien, a través de los efectos externos de dichos intercambios) por la conducción de las actividades de la empresa”.

La naturaleza de esta definición es más compleja y completa de lo que parece en un primer momento, ya que involucra dimensiones distintas y relacionadas:

La económica: ampliación de los deberes hacia los portadores de intereses que no son simplemente los accionistas y el reconocimiento de la imperfección de los contratos que rigen las transacciones intra y extra firma y, por ende, la necesidad de un modelo estratégico consecuente;

La jurídica, al hacer hincapié en un tipo de “contrato ideal” entre portadores de intereses contrapuesto al “contrato real y de papel” firmado entre los socios, los dos incluidos en la fórmula de los “deberes fiduciarios”;

La ético– filosófica, como justificación, motivación y norma, no escrita, para las acciones en un modelo de “gobierno o governance ampliado”;

La empresarial – administrativa, por el uso del concepto de stakeholder, típico de los estudios sobre la gestión estratégica de la empresa, aunque aquí adquiere un sentido ulterior de índole normativa y práctica acerca del papel y de la autoridad del empresario o administrador.

La cuestión de la dimensión social y de la ética en la gestión de empresa está todavía en debate: si bien está aceptado que la primera responsabilidad y condición de sobrevivencia de cada empresa es de tipo estrictamente económico, también es difícil negar su dimensión profundamente social y relacional, la que hace presuponer una ampliación del sistema de derechos y deberes de la institución con respecto al entorno.

[Articolo di Fabrizio Lorusso dalla sezione MBA-Educación Ejecutiva della rivista cilena América Economía – Originale qui]

Colombia: l’ENEL e la diga El Quimbo

Nella regione di Huila, Colombia centromeridionale, il megaprogetto per la centrale idroelettrica di El Quimbo contrappone da mesi le popolazioni locali al governo del conservatore Juan Manuel Santos e alla multinazionale italiana Enel, partecipata al 31% dal nostro Ministero dell’Economia, quindi dallo stato italiano. Questo caso, come molti altri in America Latina, ricorda da vicino la situazione vissuta in Val di Susa da oltre vent’anni. Un progetto caro, programmato da tempo, che si deve fare ormai “ad ogni costo” e “perché sì”, con gli abitanti del luogo (e non solo) che si oppongono e subiscono le vessazioni dell’autorità e la scarsa chiarezza da parte della compagnia – in questo caso una multinazionale italo-spagnola dell’energia con grossi interessi in Colombia e in Sudamerica – su compensazioni e impatti ambientali. E’ vero, qui l’investimento non viene dal capitale pubblico colombiano, proviene dall’estero e, in parte, dalle tasche degli italiani. Gli effetti ambientali, però, restano in Colombia, mentre gli utili derivanti dall’esportazione delle risorse generate sul territorio vanno via. E’ il dilemma delle multinazionali che, presenti in più paesi per definizione, sono diventate un contropotere enorme, ma ogni paese poi regola il loro funzionamento e il loro potenziale d’intervento e di “negoziazione della sovranità” a livelli e in modi diversi. Storicamente in Latino America l’equilibrio s’è sempre spostato in favore del capitale e dell’investimento, quasi sempre stranieri, pregiudicando l’economia regionale nel medio-lungo periodo con lo sfruttamento di benefici e di alleanze politiche strumentali, bisognose di grandi progetti legittimatori e rendite che s’ottengono nel breve periodo, nell’arco di un mandato (o mezzo) presidenziale, per capirci. Le famiglie perdono casa, terra, lavoro, abitudini e identità in vista di un eventuale guadagno per tutto il paese che, però, corrisponde spesso all’interesse di pochi piuttosto che a quello generale.

La prima pietra dell’opera è stata posta già nel febbraio 2011, ma nell’ultimo mese e mezzo la situazione è precipitata: sono aumentate le proteste per la deviazione del Río Magdalena, fiume che, come il suo gemello Cauca, attraversa da sud a nord tutto il paese sudamericano.
Da una parte c’è un investimento di 625 milioni di euro, dall’altra l’inondazione di circa 8500 ettari delle terre più produttive e fertili della regione e il trasferimento di 3000 persone che dipendono dalla pesca, dalla pastorizia e dall’agricoltura.

Enel opera in Colombia con le controllate Endesa ed Emgesa. Grazie alla presenza storica di Endesa in America Latina, Enel ha oggi una capacità installata di 16 GW di cui 2,9 in Colombia. La idroelettrica El Quimbo, con i suoi 0,4 GW a regime per coprire tra il 4% e l’8% del fabbisogno elettrico nazionale, è in disputa tra i presunti “pionieri della modernità e dello sviluppo” e gli abitanti della valle tacciati da alti funzionari del governo del presidente Santos come difensori dell’ecosistema e di interessi politici esterni, “venuti da altre zone de paese” per creare disordini: industria ed energia per tutti, come parte di un piano nazionale basato sui settori estrattivo ed energetico, o sostenibilità locale e ambientale con autosufficienza alimentare, economia locale e qualità di vita per le popolazioni. Il presidente definisce il suo progetto di rinascita per il paese come “la locomotrice minerario-energetica”, un termine sicuramente adatto al futurismo e alle esigenze dell’economia di un secolo fa e che ricorda i modelli fallimentari della storia economica latino americana basati sull’esportazione e la svendita di materie prime e su un’industrializzazione pesante indotta dall’estero.

Per far funzionare questo ipotetico “treno della modernità” ed estrarre più oro, carbone e idrocarburi, serve più energia, quindi ecco che si chiude il cerchio. Ad oggi, infatti, la Colombia non avrebbe bisogno di un incremento così forte della sua produzione energetica. Su El Quimbo la posta in gioco è alta e le posizioni delle parti paiono inconciliabili, così come i modelli di sviluppo e di futuro sottesi all’operato governativo e alle popolazioni colpite da progetti non condivisi.
I cittadini contrari all’opera, uniti nell’associazione Asoquimbo, denunciano l’impresa di voler produrre soprattutto per l’esportazione e di non lasciare nulla sul territorio: si stima una perdita netta per l’economia locale di 345 milioni di euro in 50 anni e, anche se ci saranno 3000 assunzioni per la costruzione, poi resteranno solo poche decine di tecnici dopo un paio d’anni. La costruzione infatti dovrebbe terminare nel 2014.

Nel 2008, con l’ex presidente Alvaro Uribe, “Endesa cominciò i lavori senza le licenze ambientali”, precisa il senatore del Polo Democratico, Jorge Robledo. Le licenze, che stabiliscono anche le compensazioni a carico dell’azienda, vennero concesse l’anno dopo e poi negoziate al ribasso dall’impresa con il Ministero dell’Ambiente senza consultare le comunità, secondo le denunce di Asoquimbo. “Tra il 2008 e il 2009 si fecero i tavoli di concertazione, con il Ministero dell’Energia e delle Miniere, il governo di Huila, i sindaci dei comuni interessati direttamente, le comunità e l’impresa da cui scaturirono 30 accordi”, ha dichiarato alla rivista colombiana Semana Luis Rubio, direttore di Endesa Colombia. “Gli accordi furono inclusi come obblighi nelle licenze del progetto che stiamo rispettando”, ha confermato Rubio.

D’altro canto c’è chi sostiene il contrario e la stessa governatrice della regione, González Villa, ha riaperto il tavolo di verifica per il rispetto degli accordi che “furono inclusi come obblighi nella licenza ambientale concessa dal Ministero dell’Ambiente per il progetto ed è quello che dobbiamo verificare: se si stanno rispettando o no. Ci sono comunità in disaccordo col progetto, mentre Emgesa afferma che tutto va avanti secondo gli accordi”. Intanto i lavori sono iniziati comunque.

Miller Dussan, ricercatore e attivista di Asoquimbo, parla di un “inganno di Emgesa alle comunità dato che invece di risistemare degnamente gli abitanti, offre denaro in modo irresponsabile”. Un altro problema è che la compagnia “disinforma i diversi gruppi che quindi non conoscono i tipi di compensazione proposti, l’acquisto delle terre da parte di Endesa ha fatto perdere molti posti di lavoro agli abitanti”.

Dalla fine del 2011 sono ripartite le proteste pacifiche degli abitanti di Huila e il 14 febbraio c’è stato lo scontro di 300 poliziotti che hanno sgomberato 400 persone, anche donne e bambini, con lacrimogeni e manganelli. Il saldo è stato di qualche decina di feriti, di cui tre molto gravi, e un manifestante che perderà l’occhio destro. “Le armi impiegate non erano letali: fumogeni, lacrimogeni, granate stordenti ma mai armi da fuoco”, sostiene il capo della polizia locale Juan Peláez.

Il documentario, dal titolo “video che il governo non vuole che tu veda”, con le immagini dello sgombero a El Quimbo, del giornalista colombiano Bladimir Sánchez e dell’italiano Bruno Federico è passato da YouTube al portale della rivista Semana, ma Sánchez ha ricevuto minacce di morte dopo la pubblicazione, mentre Federico il 3 marzo è stato detenuto per alcune ore dalla polizia dopo la diffusione del materiale (allegato in fondo all’articolo).
Il presidente Santos ha definito l’azione della polizia “normale” e “secondo il protocollo” per un progetto pensato “per il bene di tutti i colombiani”. Il Ministro dell’ambiente Frank Pearl ha parlato di “interessi oscuri”, riferendosi ai contadini che non sarebbero “abitanti della zona ma studenti di altre regioni” e Santos ha affermato che “non accetterà che persone con intenzioni politiche blocchino l’opera”.

Il 3 marzo a El Quimbo c’è stata un’altra protesta, condotta in più punti, che è rientrata dopo alcune scaramucce con la polizia che ha lanciato lacrimogeni e granate da dispersione e, anche se i lavori sono già cominciati, la partita non è chiusa. “Lo scorso fine settimana s’è deviato il fiume, secondo gli standard ambientali e tecnici”, ha commentato Rubio, “la gente ha diritto alle compensazioni secondo i censimenti socioeconomici e questi prendono del tempo”. “Abbiamo ricerche per proteggere la ricchezza naturale della zona”, ha precisato.

Il 22 marzo gli oppositori al progetto de El Quimbo hanno portato avanti l’iniziativa per una giornata senza luce, un black out nazionale con lo slogan “Non abbiamo bisogno di più energia, ma di meno consumo”, che sintetizza una differente visione alla base dello sviluppo per la Colombia.
Il giornalista Federico, che sta seguendo da vicino tutta la vicenda, spiega invece che l’impresa ha riconosciuto solo 1700 compensazioni – soprattutto dei grandi proprietari con cui sono scesi a patti – sulle 3700 documentate da Asoquimbo, che 400 abitanti sono stati allontanati dalla zona senza alcuna alternativa e che i lavori sono continuati nonostante non si siano risolti questi problemi e le licenze ambientali non siano state verificate completamente.

Ma la corte dei conti e la magistratura hanno aperto un’inchiesta per corruzione e disastro ambientale e stanno indagando sulle accuse contro Emgesa, per violazioni ai diritti umani e ambientali, e sugli stessi contratti dell’azienda, compreso uno da 251 milioni di euro con l’italiana Impregilo per la costruzione della centrale. Rubio però non conferma, infatti, “la compagnia non è a conoscenza dell’indagine”. Una sentenza di sospensione dei lavori potrebbe arrivare, ma, visti i tempi della giustizia, il danno causato potrebbe essere già irreversibile: infatti, è già cominciata la deviazione del corso del fiume e solo l’imminente stagione delle piogge potrebbe rallentare, se non fermare del tutto, l’opera e trasformarsi in un’alleata delle popolazioni che esigono giustizia.

Di seguito il “Video che il governo colombiano non vuole far vedere” che racconta meglio di qualunque articolo gli scontri che il 14 febbraio scorso hanno contrapposto i manifestanti della zona, seduti in terreno demaniale, mano nella mano lungo le rive del fiume Magdalena, e la polizia colombiana che ha sgomberato questa catena umana con la violenza. Un pescatore ha perduto un occhio mentre gli stessi responsabili del cantiere presenziavano allo sgombero dando l’ok secondo quanto riportato da alcuni testimoni. Fabrizio Lorusso CarmillaOnLine

Per informarsi meglio, ecco 3 articoli in italiano (sono pochissimi quelli reperibili vista la palese reticenza dei media italiani su questo caso) e alcuni link con documentari e reportage.

El Quimbo – Il grido di Matambo

El Quimbo – Caso aperto

L’Enel e la diga El Quimbo
Reportage di TeleSur
Black Out di protesta e documentario

Video protesta in Italia
Blog di Miller Dussan

Gerentes del futuro y MBA

De América Economía (Taak). ¿Qué tipo de background necesita un gerente, entendido como líder y organizador de personas, recursos y estrategias, frente a un futuro cada vez más incierto? Atrapados en una realidad económica y social, cada vez más cambiante y dinámica, tanto el sector educativo como el empresarial tienen que plantearse el problema de los valores y de los rasgos que se requerirán a los gerentes para que mantengan sus conocimientos y sus acciones, por ende, sus negocios competitivos en el mercado. En esta fase de cambios extremos y rápidos, especialmente en América Latina con la apertura de las economías y la revolución de las comunicaciones, lo que queda bastante claro es que nos estamos moviendo hacia un entorno determinado más por las soft skills, las capacidades blandas, que no son representables matemáticamente ni son codificables al 100%.

En ellas, juegan un papel relevante la persona y sus relaciones, pues, el elemento decisivo es la capacidad de interpretar la realidad de manera múltiple y compleja, relacionándose con lo material y lo inmaterial sin discontinuidad: no todo será técnica, el core será una mezcla de arte y profesión.

Otra cuestión sería, entonces, cómo ese bagaje de experiencias, técnicas, intuiciones y sabidurías se pueden codificar y enseñar eficazmente. En este sentido, el MBA ha sido tradicionalmente una gran referencia, aunque no ha estado exento de críticas y rigideces que han comprometido su eficacia real y percibida.

Un punto importante está en tratar de escalar la “torre de marfil” y la impermeabilidad de los programas y fomentar el pluralismo, la apertura y las interacciones, primero, dentro de la academia y, luego, entre la academia y los fenómenos objeto de estudio.

Este “pluralismo académico” sería, por tanto, parte de la solución, aunque, por sí solo, no constituye una garantía para la ampliación de los confines del discurso de la administración y de su comunidad, las cuales pueden volver a caer en el error de crear y afirmar como verdad unos supuestos comúnmente aceptados y unas simplificaciones convenientes.

Otro elemento es la difusión, entre los educadores de nivel superior, sobre todo los MBA, y sus instituciones de referencia, de la conciencia de que no son simplemente unos agentes transmisores de conocimientos y contenidos, sino que una función muy valorada por el mercado: la de ser mecanismos de selección social y, por este conducto, conformadores de las características del gerente del futuro y de una clase socio-profesional definida y en constante evolución.

Bajo este esquema, la recepción e incorporación de los avances científicos y psicométricos en la medición de las prestaciones humanas, de las “potencialidades gerenciales” y de las distintas habilidades e inteligencias humanas, tanto las más útiles en la administración de hoy como las más estratégicas para el futuro, han sido desatendidas casi por completo por los MBA y también por la comunidad académica en su totalidad.

Se han manejado, en cambio, criterios y parámetros fijados por tecnologías preexistentes y raramente cuestionadas. La discusión sobre los líderes del presente y del futuro pasa por el reconocimiento de que los mercados laborales y educativos no han sido mecanismos de juicio y selección adecuados y completos para las habilidades humanas y los resultados gerenciales deseables hoy y en las próximas décadas.

Asimismo, cabe destacar que es importante que las escuelas de negocios consideren una doble perspectiva: tanto la del valor de desarrollo de sus programas como de su valor de selección, a partir de las capacidades (skills) y actitudes (proclivities) que el MBA del futuro aspira a cultivar y de cómo éstas influirán y agregarán valor en las organizaciones en que el nuevo “tomador de decisiones de alto valor agregado” operará.

Normalmente se piensa en los mercados laborales y, en especial, en el mercado del trabajo y del talento para gerentes, como sistemas que, en su conjunto, serían el arbitro de lo que un “buen MBA” debe ser y de su valor (no sólo económico).

Sin embargo, cabe distinguir entre el papel con que este paquete educativo cumple como arbitro y medidor – adjudicador de valor, con las imperfecciones y distorsiones típicas de todo mercado no perfecto – y otro importante papel que, quizás, no pueda cumplir cabalmente. Aludo a la tarea de diseñar y articular los nuevos conceptos y categorías que harán del gerente del futuro un tomador estratégico de decisiones: en este sentido, se trata comprender quelos mercados han sido falibles y meros receptores de conceptos, no forjadores y anticipadores de complejidades.

Este papel lo cubren efectivamente otras categorías de operadores, a los que hace falta referirse para mejorar la educación empresarial, como son los empresarios intelectuales, los visionarios pedagógicos, los innovadores educativos, los académicos del sector y los personajes puente entre el mundo de los negocios, la sociedad y las escuelas.