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Caso CIA-Narcos-Contras, Governo USA e Crack: Video-Testimonianze di Gary Webb

NarcoNewsTVRiporto da NarcoNews TV (The School of Authentic Journalism LINK ) una serie di tre brevi video con una delle ultime interviste del giornalista americano Gary Webb che, l’anno dopo, si sarebbe suicidato per le pressioni che aveva ricevuto dalla CIA e per l’impossibilità di contnuare il proprio lavoro. Negli anni ’90, infatti, Webb aveva fatto scoppiare lo scandalo CIA-Narcos-Contras. Aveva pubblicato dei reportage, la serie “Dark Alliance”, in cui smascherava le operazioni della CIA che prevedevano l’inondazione di crack e cocaina, cioè la deliberata spinta dell’offerta di droghe più distruttive e potenti provenienti dalla Colombia, nei ghetti delle città americane ed era stata orchestrata d’accordo col governo USA e con l’intermediazione dei narcos messicani del cartello di Guadalajara. L’obiettivo era finanziare i paramilitari controinsurrezionali delle contras che conducevano una “guerra sporca” alla rivoluzione sandinista in Nicaragua attaccando dall’Honduras per destabilizzare il governo e sconfiggere il “pericolo rosso” in Centroamerica. Ricordo che si tratta degli anni ’80, ultimo e cruento decennio della Guerra fredda tra il blocco sovietico e quello occidentale, e alla presidenza USA c’è Ronald (“Rambo”) Reagan… Che, in fin dei conti, non venne toccato da questo scandalo, anche se lo fu dall’altro caso, parallelo a questo, che è noto come Iran-Contras. Ne parlo in dettaglio anche nel libro NarcoGuerra. Cronache dal Messico dei cartelli della droga (inserirò alcuni estratti sul caso in futuro). Consiglio la visione del film “La regola del gioco” che spiega la storia di Gary Webb e della triangolazione CIA-Narcos (Colombia-Messico)-Contras (Nicaragua-Honduras). Sotto il trailer.

Gary Webb “It Was Outrageous But It Was True”

Part one in a series featuring Gary Webb in his own words. The interview was conducted and filmed by the Guerrilla News Network, scholars, and professors at the 2003 School of Authentic Journalism. Gary is the subject of the new feature film “Kill The Messenger” starring Jeremy Renner. You can read “Dark Alliance: The Story Behind the Crack Explosion” by Gary Webb in its entirety at http://www.narconews.com/darkalliance/

Gary Webb “People Realized They Had Been Lied to”

Part two in a series featuring Gary Webb in his own words. The interview was conducted and filmed by the Guerrilla News Network, scholars, and professors at the 2003 School of Authentic Journalism, a project of Narco News. Gary is the subject of the new feature film “Kill The Messenger” starring Jeremy Renner. You can read “Dark Alliance: The Story Behind the Crack Explosion” by Gary Webb in its entirety at http://www.narconews.com/darkalliance/

Gary Webb “You Could Read this Story Anywhere in the World”

Part three in a series featuring Gary Webb in his own words. The interview was conducted and filmed by the Guerrilla News Network, scholars, and professors at the 2003 School of Authentic Journalism, a project of Narco News. Gary is the subject of the new feature film “Kill The Messenger” starring Jeremy Renner. You can read “Dark Alliance: The Story Behind the Crack Explosion” by Gary Webb in its entirety at http://www.narconews.com/darkalliance/

Trailer in inglese del film KILL THE MESSENGER (La regola del gioco, com’é stato tradotto per l’uscita nelle sale in italiano)

A reporter becomes the target of a vicious smear campaign that drives him to the point of suicide after he exposes the CIA’s role in arming Contra rebels in Nicaragua and importing cocaine into California. Based on the true story of journalist Gary Webb.

Trailer in italiano del film KILL THE MESSENGER, diretto da Jeremy Renner (La regola del gioco, com’é stato tradotto per l’uscita nelle sale in italiano)

kill the messenger

Redes virtuales, blogs y literatura – Artículo @JornadaSemanal #Mexico

Web Zine e blog letterari Italia costellazione

Artículo desde:

La Jornada Semanal – 2 de agosto de 2015 (Fabrizio Lorusso)

Un gran número de impresos han migrado a “la nube”.

En la red los contenidos tienen menos filtros y corren el riesgo
de ser poco confiables.

Desde que internet conquistó el mundo, son muchas las revistas de papel que han pasado a ser digitales o que han desaparecido del todo, tanto en México como en Italia. En Italia, como respuesta frente a nuevos medios y formas de socialización de la cultura y la literatura, florecieron los blogs especializados que se conocen como web-zine (web magazine) literario-culturales, lit-blogs (del inglés literature blog), book-blogs, revistas literarias online, entre otras definiciones. Su naturaleza es mixta y difícil de asir por dos motivos: primero, si bien su principal tema de interés es la literatura, abarcan también temáticas culturales, sociales, políticas, históricas y de actualidad; segundo, los mismos blogs, objetos de la web 2.0 diferentes de las páginas clásicas, tienen una definición algo vaga y cambiante.

Según el estudioso Alejandro Piscitelli, un blog o “un weblog es, básicamente, un sitio web personal y sin fines de lucro, constituido por noticias y reflexiones, con un formato que facilita las actualizaciones. Cada nueva pieza de información que se agrega se suma a la última, creando un permanente fluido de noticias. La información es provista por el creador del sitio o por contribuyentes voluntarios de contenidos. Habitualmente incluye tanto comentarios personales como enlaces a sitios web donde se tratan los temas de interés del weblog en cuestión”.

Sin embargo, sí hay blogs con fines de lucro que no son personales. Los académicos Jaime Alonso y Lourdes Martínez dan cinco características del blog: es un espacio de comunicación personal; sus contenidos abarcan cualquier tipología; presentan una marcada estructura cronológica; hay enlaces a sitios web que tienen relación con los contenidos del blog y, finalmente, la interactividad que permiten aporta un valor añadido como elemento dinamizador en el proceso de comunicación.

Por otra parte, hay quienes identifican a los blogs por no ser páginas estáticas con comunicación unidireccional del editor hacia los visitantes, ya que se da una interacción multidireccional de toda la comunidad de editores, colaboradores, lectores y comentaristas. Hace poco más de un lustro, con la masificación de las redes sociales, los espacios públicos virtuales y las formas de expresión personalizadas en línea, los blogs se dieron por muertos, pero en realidad muchos se especializaron y siguieron vigentes dentro de sus respectivos nichos para profundizar y difundir contenidos más elaborados.

Más allá de las definiciones, en el caso de las web-zine literarias en Italia, se puede afirmar que han ido creando una “blogósfera” reconocible, una red dentro de la Red, pues son como un sistema virtual, con comunidades de blogs interconectados y percibidos como parte de un ambiente definido. Los weblogs literario-culturales y sus enlaces en el mundo virtual y real, juntos, constituyen un fenómeno social. Si los representamos como una galaxia de interacciones e hipervínculos, queda clara su influencia, ejercida de manera colectiva, dentro del sistema literario, pues actúan sobre la relación lector-autor-editor de manera incisiva y reconocida.

Según la cantidad, el tipo de personas que los escriban y sus motivaciones, los blogs pueden ser personales (un bloguero, para fines personales), colectivos (más autores, para fines fijados por el grupo) o institucionales (uno o más autores ligados a una empresa o institución). Los blogs literarios o culturales italianos más importantes entran en una de estas categorías, pues existen páginas individuales, aunque abiertas a colaboraciones externas, como Lipperatura, de Loredana Lipperini, Vibrisse, de Giulio Mozzi, el blog de Giuseppe Genna o Letteratitudine, de Massimo Maugeri. Hay blogs colectivos de narradores, ensayistas, editores, estudiantes, reseñistas y columnistas que unen sus esfuerzos en espacios como el histórico CarmillaOnLine, Giap, del colectivo Wu Ming, Nazione Indiana, Il Primo Amore, Lavoro Culturale y La Poesia e lo Spirito, o bien institucionales, ya sea ligados a una asociación cultural, a una revista de papel o a una editorial, como Minima Et Moralia, Tropico del Libro, Alfabeta2 y DoppioZero.

Es fácil encontrarlos tecleando sus nombres en un motor de búsqueda. Su relevancia va más allá de los estudios italianistas, ya que el objeto “blog” es global y el sistema que se ha formado en Italia es un ejemplo significativo para muchas otras realidades en donde los mecanismos clásicos, a veces excluyentes, del sector editorial y el periodismo cultural, necesitan ser renovados y democratizados. Las principales web-zines italianas han logrado un lugar destacado y han establecido un diálogo con las sedes tradicionales de la crítica y la información literaria. Se trata de un fenómeno interesante, menos difundido en otros países o en comunidades de hablantes de otros idiomas.

La blogalaxia y sus habitantes

En general, la Red democratizó y amplificó la difusión y fruición de contenidos. Se multiplican las fuentes de información, incluyendo las que no tienen una lógica comercial, pero por otro lado los contenidos tienen menos filtros, son más numerosos y de libre publicación; por ende, tienen el riesgo de perder niveles de confianza y de calidad o de multiplicarse infinitamente. En la enorme masa y red informativa, los medios tradicionales, con sus marcas poderosas, siguen cubriendo un rol dominante y van segmentando cada vez más sus servicios según el perfil socioeconómico de los lectores, divididos entre los “premium” y los “estándar”.

Por todo lo anterior, con el paso del tiempo los nuevos medios, los blogueros, las páginas web y las revistas online han tenido que construir su credibilidad siguiendo algunas de las pautas de los medios tradicionales, pero ofreciendo sus contenidos de calidad gratuitamente. Dentro de la llamada “blogósfera”, sólo los interlocutores, medios, colectivos o personas que hayan mantenido a través de los años patrones de continuidad, confianza y calidad, han sobrevivido como fuentes atendibles entre los cibernautas.

Los book-blogs son, en gran parte, “intelectuales colectivos”, distintos de los blogueros individuales o de la vieja figura del “crítico literario” o “experto”, pues el blog es un objeto cultural y, a la vez, un espacio social para compartir, señalar e interactuar. Los lit-blogs seleccionan o filtran cada vez más sus contenidos, tienen redacciones, nichos de lectores y especializaciones. En algunos casos editan revistas de papel junto a la página web, es decir, pueden ser el “brazo digital” de una publicación que circula en librerías.

La blogalaxia es muy amplia, aun considerando sólo un nicho, como el de los blogs culturales y literarios. Por eso nacen criterios para clasificarlos: la antigüedadonline, la continuidad de sus publicaciones, autores y redactores. Normalmente hay escritores, periodistas, operadores del sector editorial y grupos de autores detrás de los lit-blogs y eso aporta confianza y reconocimiento. También se considera su popularidad, la fama que obtiene por parte de otras páginas web, por ejemplo con enlaces recíprocos, o incluso fuera de internet, así como su presencia en rankingsespecializados.

Los blogs, desde luego, ofrecen contenidos que pueden ser multimedia, utilizar lenguajes y códigos variados, hipertextos y enlaces internos y externos. A diferencia de los medios impresos, tienen menos límites en la cantidad de palabras publicables y sus lectores son más activos, tanto en el mismo blog, cuando está permitido postear comentarios, como en las redes sociales o en iniciativas que van más allá de la virtualidad de la red. Sin embargo, el uso de contenidos multimedia y la explotación de todos los recursos 2.0 no ha sido una prioridad de los lit-blogs, pues se privilegia la selección de contenidos y la calidad de los textos, más que “lo multimedial” que es, en dado caso, un acompañamiento y un apoyo, no un fin en sí mismo.

Lit-blogs y book-blogs: universos en expansión

Finalmente lit-blog es una definición imprecisa o incompleta, pues se trata de revistas literarias en línea, con la forma y los rasgos de los blogs. Su interés cultural y temático es muy amplio, interdisciplinario, determinado justamente por el medio, pero sobre todo por la presencia de conjuntos o colectivos de redacción, además de un núcleo fundador o de autores reconocidos, presentes en algunos casos, que van marcando ciertas tendencias de la revista y están animados, normalmente, por la democratización de un ámbito elitista como el literario.

En Italia hay una “vieja guardia” de lit-blogs: carmillaonline.com, wumingfoundation.com, nazioneindiana.com, ilprimoamore.com, loredanalipperini.blog.kataweb.it, vibrisse.wordpress.com, iquindici.org, lette-ratitudine.blog.kataweb.it, lapoesiaelospirito.wordpress.com. Y entre los más recientes: minimaetmoralia.it, finzionimagazine.it, lavoroculturale.org, alfabeta2.it. El fenómeno tiene rasgos y relevancias distintas en otros países. Están blogs como el mexicano el-anaquel.com, el dominicano arañazo.wordpress.com o mimundodelibros.blogspot.mx como referencias, aunque parece que aún no se logra, por ejemplo en México, tener una red fuerte de lit-blogs que influya en el sistema literario con autoridad, red y presencia.

La “filosofía de fondo” de los blogs se alimenta de muchos factores; es cambiante. A veces está declarada, otras veces se deduce indirectamente de la selección y presentación de los contenidos y, finalmente, en el caso de los blogs colectivos o institucionales, puede que sea definida a partir de las dinámicas del grupo de redactores o de la institución (editorial, empresa, asociación cultural).

Es válido definir a los book-blogs como “intelectuales colectivos” y “creadores de sentido” en la tempestad informativa actual. Son, simultáneamente, “lugares de la cultura”, espacios públicos y “agencias de socialización”. Su papel se ha construido de manera firme y duradera, su nicho sigue activo, su relevancia crece, sus autores son buscados por los editores y, de alguna manera, se colocan como operadores del sector cultural y hasta como promotores de nuevos talentos. Las redes sociales han cambiado el panorama, dada su inmediatez, capilaridad e influencia, pero no han reemplazado a los blogs ni los han afectado como filtros y reorganizadores de sentidos e imaginarios, no sólo en campo literario o cultural, sino también en los más amplios ámbitos de lo social y lo político.

Algunos de ellos pueden ser vistos como blancos fáciles para la colonización de grandes editores o agencias de prensa, o bien, se pueden volver portadores de prácticas poco éticas, ligadas a una perversa “antropología del regalo”, al intercambio de favores, a la ambigüedad y escasa transparencia en la relación con el sistema literario, especialmente con editoriales que llegan a condicionar o pervertir la credibilidad de blogueros y redacciones enteras para promover sus libros-mercancía. Muchos blogueros son voluntarios, entes precarios de la literatura y existe, por lo tanto, la tentación hacia la cooptación de su trabajo, opiniones o servicios, a cambio de perspectivas, prebendas, visibilidades o promesas que las grandes editoriales o los medios pueden brindar. En cambio, actualmente el papel de los lit-blogs que no comparten estas lógicas, los cuales finalmente resultan ser los más duraderos y reconocidos en la red, va adquiriendo más importancia, a través de un trabajo serio que tiende a privilegiar las editoriales independientes y los autores emergentes.

La blogósfera de los lit-blogs se ha conformado en los últimos quince años como espacio de agregación y socialización para comunidades de navegantes-lectores, y es un filtro de selección dentro del exceso informativo y el relativismo cultural. La literatura se dedica, entre otras cosas, a narrar su tiempo y a sugerir caminos posibles y visiones. Los editores, los medios, los autores y los lectores la hacen circular, la comentan, la comparten, crean y analizan, y, dentro de este sistema, ya no se puede prescindir de la red, de los blogs y sus habitantes.

Scritto Sulla Tua Terra, Romanzo di Mauro Libertella

caravan_libertella_cover (Small)Presentio qui un estratto dal romanzo di Mauro Libertella, Scritto sulla tua terra, traduzione di Vincenzo Barca, Caravan Edizioni, 2015, pp. 112, € 9,50.

Mio padre è morto quattro anni fa, un mezzogiorno di ottobre, nella casa in cui adesso vivo io. Mi ricordo di quel momento con particola- re nitidezza, perché qualche secondo prima che smettesse di respirare capii che il suo conto alla rovescia era arrivato, letteralmente, al respiro finale. Fu un istante insieme dolce e drammatico: io inginocchiato sul pavimento, lui disteso sul suo letto, incosciente da ore. Con mio zio e mia sorella gli davamo da prendere un liquido medicinale che serviva a integrare le proteine del cibo che da giorni aveva smesso di mangiare. La scena era terribile, perché il decadi- mento fisico si imponeva in tutta la sua evidenza; era molto magro, prostrato e con lo sguardo perso nel vuoto. E tuttavia ricordo un’atmosfera lieve e tenera, senza stonature. Beveva a piccoli sorsi da un bicchiere di vetro che gli tenevamo inclinato all’altezza della bocca: era un automa in quel suo ultimo gesto di sopravvivenza. Prendine ancora un po’, prendine ancora un po’, gli chiedevamo ostinati, ripetendolo come una supplica. L’ultimo sorso gli spezzò il respiro, che già era un filo tenue e fragile. Così lo vidi morire, con la testa appoggiata al cuscino e gli occhi chiusi. Immagino che sia stato un bel modo per andarsene, in mezzo ai suoi libri e nella sua casa, dove negli ultimi anni aveva cominciato a morire poco a poco.

Ricordo di essere arrivato all’ospedale una mattina d’inverno e di essermi perso per i corridoi fino a ritrovarmi davanti al Pronto Soccorso. Gli avevano assegnato il letto in fondo, contro la finestra, e lui aspettava seduto, vestito, guardando la strada, con la borsa ai piedi. Quella mattina si era svegliato con dei dolori, aveva preparato la borsa ed era andato in autobus all’ospedale. Mi aveva chiamato da un telefono pubblico quando gli avevano fatto capire, con parole un po’ evasive ma risolute, che doveva restare lì qualche giorno per poter studiare bene la situazione. Quando lo vidi da lontano, in fondo a quella camerata piena di letti, mi sembrò un emigrato che arrivava con la sua valigia dalla vecchia Europa. C’era qualcosa di anacronistico nei suoi abiti, e la sua faccia era invecchiata con una rapidità impressionante. Era un uomo forte, autosufficiente, ma era anche un uomo solo su un letto, che guardava fuori da una finestra.

Ci abbracciammo, chiacchierammo un po’, e, come sempre, prevalse un clima segnato dall’ironia e dai giochi di parole. Non sapeva che cosa aveva. Non gli avevano detto niente. Con la scusa di una telefonata, lo lasciai un momento sdraiato e andai a cercare un medico. Dal modo in cui uno di loro mi salutò quando gli dissi che ero il figlio del paziente del letto in fondo ebbi il sospetto che le cose andassero male. Era giovane, alto, con una barba vagamente incolta e i lineamenti induriti dalla notte in bianco in ospedale, e si vedeva che era nervoso. Mi fece un discorso molto veloce, una o due volte mi toccò la spalla e non andò troppo per il sottile. Mi disse che non sapevano “a scienza certa” quale fosse il quadro, che sarebbe stato troppo affrettato da parte sua sbandierare una diagnosi che non poteva poggiare su garanzie o certezze, ma che mio padre aveva del liquido nei polmoni, e che questo quasi sempre è un sintomo di cancro. Sopraggiunse un silenzio orribile, densissimo, e quando ero sul punto di svenire, e il giovane dottore avrebbe dovuto farmi forza, mi disse come stavano le cose: “Non abbiamo ancora fatto le analisi, ma ti posso già dire che è in stato avanzato”.

Come tornare al letto di mio padre dopo quella notizia e abbracciare nuovamente la logica del buonumore? Andai in bagno, mi sciolsi in un pianto fatto di raffiche brevi, mi lavai la faccia e attraversai di nuovo il lungo corridoio fino al punto in cui lui mi aspettava. Mi chiese che cos’avevo fatto e gli diedi una risposta impacciata, probabilmente inverosimile. Quando vidi che si era stancato gli dissi di dormire un poco, che lì lo avrebbero curato, e ne approfittai per andarmene. Chissà, forse aveva intuito che sapevo cos’aveva e preferì non rispondermi male per delicatezza. Non lo so. So di certo che mi ritrovai per strada frastornato, presi un autobus e mi sedetti sul sedile in fondo. Me lo immaginai mentre dormiva in uno di quei letti sperduti dell’ospedale e in quel momento mi resi conto che mio padre sarebbe morto.

Avrò avuto dodici, tredici anni quando cominciai a intuire la propensione all’alcol di mio padre. Lo vedevo sempre con un bicchiere in mano e una bottiglia vicino, ma tra l’innocenza propria dell’età e la sua tendenza a nascondere il vizio, non diedi troppo peso alla ripetitività della cosa. Mi capitò a volte di prendere un sorso della sua coca cola e di essere sorpreso, assaggiandola, dal guizzo inatteso di un whisky.

Quando abitavamo tutti insieme, i miei genitori, mia sorella e io, lui teneva una damigiana enorme in un mobile della cucina, e qualunque testimone attento avrebbe potuto notare come tutti quei litri di vino rosso diminuissero alla velocità con cui si scatena uno tsunami. Forse da bambino pensavo che mio padre avesse tanta sete. Da grande capii che era un alcolista. Con il passare degli anni la dipendenza si fece più grave e, verso il 1996, decise di andare agli Alcolisti Anonimi. Tutte le sere, dopo il lavoro e prima di venire a casa per cena, guidava fino alla sede di un ospedale pubblico, nel Barrio Norte, dove si teneva il gruppo di autoaiuto. A volte quando tornava ci raccontava qualche aneddoto, ma non si dilungava mai troppo. In quei mesi cenava con succo d’arancia; ne beveva bicchieri su bicchieri come se all’improvviso fosse stato colto da una sete invincibile. L’avventura con gli Alcolisti Anonimi durò poco più di un anno, ma papà aveva ricadute sempre più frequenti e arrivò a nascondere bottiglie di whisky e di cognac nei cassetti della sua scrivania o in mezzo alla roba nell’armadio. Alla fine, un giorno disse basta al gruppo di autoaiuto. Dopo pochi mesi i miei si separarono.

A questo punto comincia quello che chiamo il crollo. Si trasferì in un monolocale a tre isolati dal parco Las Heras. Era un appartamento piccolo e deprimente, che piano piano si riempì di bottiglie. Usciva poco, e io e mia sorella andavamo a trovarlo due volte alla settimana, un’abitudine che durò per anni. Non me lo disse mai, ma era ovvio che aveva già deciso di cominciare ad affrontare i suoi ultimi anni rinchiuso, quasi senza soldi, fumando e bevendo quantità incredibili di alcol, e portando a termine i suoi scritti. Il suo corpo cominciò a debilitarsi rapidamente, e il viso invecchiò per la cattiva alimentazione e la vita sedentaria. Soffriva di diabete da oltre vent’anni e sapeva che non avrebbe retto a lungo i traumi di quel tipo di vita. Per questo si potrebbe dire che si lasciò morire a poco a poco, consapevolmente, come una scelta. Qualcuno mi ha detto una volta: «Tuo padre si è suicidato a rate». La frase non mi piace.

Nonostante si impegnasse a salvaguardare le forme (non corrispondeva all’immagine canonica dell’‘ubriacone’), la trasformazione divenne man mano molto nitida. Come se si fosse rotta una diga e l’acqua avesse cominciato a correre con una forza tremenda e incontrollabile. La mancanza di denaro, che era diretta conseguenza dello stesso sintomo, rendeva la situazione particolarmente angosciosa. Spesso mi chiamava per farsi prestare dieci o venti pesos per comprarsi qualche tramezzino. Un giorno mi accorsi che con i soldi che gli davo si comprava bottiglie di whisky e pacchetti di sigarette. Con il passare dei mesi cominciò a perdere l’appetito. Quando ci vedevamo per cenare insieme, mangiava appena due o tre bocconi, con laboriosa lentezza; il resto era solo idratazione. Siccome conservava il buonumore di sempre, all’inizio il quadro non era così impressionante. Con gli anni mi resi conto che il buonumore e il dispiego di retorica montavano man mano che le bottiglie di vino o di whisky si vuotavano. Di giorno non lo vedevo mai, e quindi si potrebbe dire che, negli ultimi lunghi anni, non vidi mai mio padre sobrio. A volte, se lo incontravo per caso di pomeriggio in qualche bar, potevo vedere che le sue mani tremavano.

Dopo due anni passati in quel monolocale, si presentò l’opportunità di cambiare aria. Mio padre e suo fratello Juancho erano proprietari di un appartamento di due vani nel quartiere di Palermo, e quando il contratto degli affittuari terminò insistemmo perché si trasferisse lì. Dopo molti tentennamenti, alla fine cedette. Il cambiamento era di per sé splendido e la nuova sistemazione prometteva un futuro di primavere e resurrezioni, ma ben presto risultò chiaro che la sua era una decisione imperativa, senza ritorno, e che non era condizionata da un semplice cambiamento abitativo. Dei due ambienti, conquistò solamente il soggiorno, dove collocò un grande tavolo di legno con la macchina da scrivere, una libreria appoggiata alla parete e un letto all’altra estremità.

* * *

[Un giovane uomo al capezzale del padre morente. Un padre che è stato uno scrittore di culto dell’avanguardia argentina, Héctor Libertella. Mauro, il figlio, lo assiste in ospedale, nei suoi andirivieni tra vita e morte, e poi a casa, dove alla fine quest’uomo, consumato nel corpo ma sempre sul ciglio dell’ironia, esalerà l’ultimo respiro. Nello stesso appartamento in cui il padre muore, il figlio, quattro anni dopo, scriverà il suo primo libro, tirando le fila di un rapporto complicato con un padre straordinario. Una scrittura trasparente quella del giovane Libertella, un’emozione misurata con cui ricostruisce i percorsi geografici e letterari del genitore, in una Buenos Aires racchiusa in poche strade del centro, per poter finalmente seppellirlo in pace. Mauro Libertella è nato nel 1983 in Messico, dove i suoi genitori si erano esiliati durante la dittatura. Vive a Buenos Aires. “Mi libro enterrado” è il suo primo romanzo.] Da CarmillaOnLine

Militarizzare la #Crisi dello #Stato: #Intervista su #Messico #NarcoGuerra #Narcos #Autodefensas @ComuneInfo

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Intervista di Alessandro Peregalli e Martino Sacchi a Fabrizio Lorusso da Comune.Info sulla NarcoGuerra in Messico. Sebbene uscita qualche mese prima (fine 2014) del libro NarcoGuerra (giugno 2015) e rilasciata prima della strage di Ayotzinapa del 26 settembre 2014, costituisce un avvicinamento ancora valido alle tematiche della guerra alle droghe e i movimeti sociali in Messico. Per questo la riproduco qui su LamericaLatina.Net

Nell’era della globalizzazione e del neoliberismo si assiste a continue crisi e riconfigurazioni delle prerogative degli stati. Quello messicano sembra letteralmente uno stato in disfacimento, sia a livello di funzioni che di controllo. Lo hanno mostrato i fatti di Iguala, nello stato del Guerrero, del 26-27 settembre scorso: 3 studenti e 3 cittadini trucidati dalla polizia in combutta con i narcos e 43 studenti desaparecidos, cioè sequestrati e, molto probabilmente, uccisi e gettati in fosse comuni, con la connivenza delle autorità. Un reato politico, di lesa umanità, con responsabilità da ricercare a tutti i livelli di governo, che ha scatenato proteste in tutto il mondo.

A partire dagli anni ’80 è venuta meno la legittimità del Partito Rivoluzionario Istituzionale (PRI), il partito-stato che per quasi un secolo ha svolto la funzione di garante degli interessi popolari e nazionalisti affermatisi nella rivoluzione del 1910. Nel quadro di questa crisi, le recenti riforme neo-liberali agrarie ed energetiche, oltre che quella educativa, del lavoro, della giustizia e delle telecomunicazioni, aprono oggi nuove faglie. Mentre il paese è in svendita al capitale nazionale e straniero, il tessuto sociale si va squagliando, l’insicurezza aumenta e nel paese si assiste a una ridistribuzione del monopolio della “violenza legittima” da parte dello stato. Dalla presenza storicamente diffusa di gruppi guerriglieri, al crescente potere dei narcos, dalle esperienze insurrezionali (prima fra tutte quella zapatista) alle faide intestine ai vari livelli della polizia nazionale, incontriamo continue crisi di legittimità, cui lo stato sembra rispondere solo con un aumento della militarizzazione. Ciò ha avuto come risultato sette-otto anni di narco-guerra, con piu’ di 100.000 morti e un numero imprecisato di desaparecidos (27.000?) in tutto il paese. Un oscuro legame va stabilendosi tra questa strategia di militarizzazione della narco-guerra e la repressione politica dei movimenti sociali, la strage di Iguala sta li a dimostrarcelo.

E’ evidente che la storia messicana ha visto fin dalle sue origini moltissimi episodi ed esperienze di autorganizzazione della difesa, perlopiù di matrice comunitaria, influenzate dall’eredità e dalle pratiche indigene. Oggi, la narco-guerra fornisce un nuovo quadro in cui riscontrare e problematizzare queste esperienze, sempre connotate da forte ambiguità nel loro rapportarsi con lo stato e con gli stessinarcos. I due casi che hanno ricevuto maggior attenzione mediatica e internazionale sono quelli riguardanti le polizie autonome comunitarie nello stato di Guerrero e i gruppi di autodifesa nel Michoacan. Ne parliamo con Fabrizio Lorusso, giornalista italiano da tempo emigrato in Messico, redattore dell’Osservatorio America Latina per Carmilla e di cui nel 2015 uscirà il libro “NarcoGuerra. Cronache dal Messico dei cartelli della droga” con Edizioni Odoya di Bologna.

Spesso si sente parlare del Messico come di un caso di post-stato. Paradossalmente, ciò avviene nel momento in cui la mano militare è sempre più accentuata. Come leggi questa situazione? Come ci si è arrivati?

Il ricorso alla forza in tutti i suoi modi, militari, paramilitari, anche verbali, e quindi alla violenza da parte dello stato manifesta in realtà una degenerazione del suo potere, del suo controllo, perché sennò potrebbe utilizzare metodi istituzionali o canalizzare i conflitti in un altro modo. In tempi recenti questo fenomeno è aumentato: c’è un’incapacità totale delle istituzioni.
Non è un caso che l’utilizzo dei militari come atto di forza da parte degli ultimi presidenti, svelava in realtà la loro debolezza e quella della macchina democratica nel suo complesso. Sia Calderon (del Partito di Azione Nazionale, PAN), sia l’attuale presidente Peña Nieto (PRI), hanno mancato di una legittimazione popolare forte, essendo stati eletti entrambi attraverso processi elettorali viziati: nel primo caso con brogli conclamati, commessi ai danni del leader del centro-sinistra Andres Manuel Lopez Obrador, e nel secondo grazie alla enorme influenza delle televisioni.

Negli ultimi anni si è assistito al rafforzamento di alcune aree di azione dello stato, e ad una contemporanea pesante perdita di controllo su altre e su altri territori. Di fatto non si tratta di uno stato totalmente disgregato (cioè in tutte le sue aree e funzioni e in tutti i territori), ma piuttosto va a macchie, sia territoriali che di competenze, che vengono abbandonate, generando proteste. E’ uno stato che abdica a molte sue funzioni e tradisce il mandato rivoluzionario e costituzionale. Dall’altra parte lo stato abdica anche perché non può controllare l’uso legittimo della forza in tutte le sue aree.

Consideriamo per esempio l’importazione di armi dagli Stati Uniti, che invadono i territori e diffondono la possibilità di attacchi, violenza ecc. Il problema del narcotraffico è sicuramente per lo stato il problema numero uno. C’è però anche il problema delle autodefensas. E in generale c’è il fatto che lo stato è incapace di mantenere il controllo a tutti i livelli, soprattutto per via della corruzione e per la disgregazione del partito stato e della sua ideologia (nazionalismo rivoluzionario,ndr): dalla crisi del debito dell’82, il PRI ha subito una pesante mutazione ideologica e antropologica, fino alla sconfitta nel 2000, e al ritorno al potere nel 2012 totalmente trasformato e pienamente neo-liberale.

Questo passaggio, politico e ideologico, ha implicato molte perdite dal punto di vista della governance, anche sul piano locale. In sostanza, fino agli anni ’80 c’era stata la “dittatura perfetta”, con il PRI al potere a tutti i livelli in tutto il paese. In seguito, con la perdita di questo potere politico, l’apertura economica, l’arrivo della globalizzazione, lo stato che si ritrae e il risveglio della società civile (pensiamo allevantamiento zapatista ma anche alla protesta contro i brogli elettorali di Salinas de Gortari nel 1988), possiamo intravedere un’apertura democratica che però è sempre stata estremamente precaria. A questa instabilità aggiungiamo poi la presenza di gruppi guerriglieri, come l’Ejercito popular revolucionario (Epr), di stampo guevarista, e la criminalità comune e organizzata, legata al narcotraffico come al traffico di armi, alla tratta di persone o di bianche.

Ma il monopolio della forza è sottratto anche da settori dello stato stesso. E’ qui che si può a pieno titolo parlare di fallimento della sovranità, perlomeno in alcuni territori o in alcuni settori dove la polizia, municipale o statale, o settori della polizia, operano come cartelli del narcotraffico o come bande criminali.policia-mexico

Hai citato prima il “problema delleautodefensas”. Che relazione c’è tra questa ritirata dello stato e le recenti esperienze sorte a Guerrero e nel Michoacan?

Il vero precedente dei gruppi di autodifesa è quello della tradizione secolare di polizie municipali nelle comunità rurali a forte base indigena. Queste tradizioni non hanno un legame diretto con i gruppi di cui si parla oggi, ma hanno un forte valore simbolico, vengono rievocate.
Nel 1995, c’è stata poi la nascita della CRAC (Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias) nello stato del Guerrero. In generale, ogni polizia municipale ocomunitaria cerca espedienti giuridici che spingano il cittadino a tutelarsi da sè: dove lo stato non adempie alle sue funzioni in questo senso, entrano in gioco i cittadini. Certe costituzioni statali, e quella federale, riconoscono questo principio.
Va considerato che la maggior parte esperienze di auto-organizzazione popolare di questo tipo sono avvenute sulla costa del Pacifico (Oaxaca, Guerrero, Michoacan e più a nord fino al Sinaloa), zone che sono chiamate tierras calientes. “Calde” in due sensi: per ragioni climatiche, tanto da fornire le terre migliori per la coltivazione di marijuana, oppiacei ecc. E, di conseguenza, “calde” perché “violente”.

Quali narcos operano in questa zona?

Nei primi anni 2000 nel Michoacan c’erano gli Zetas, nati come gruppo armato dal cartello del Golfo, che si sono resi indipendenti tra il 2007 e il 2011 come cartello autonomo e hanno iniziato un’espansione con altri business, ben peggiori del narcotraffico per la popolazione. In effetti, il narcotraffico in sè è in qualche modo tollerato, e fintanto che c’è una ripartizione del controllo sui territori la situazione può anche rimanere relativamente controllata. Questo non vale per altre attività criminali che gli Zetas portarono avanti in questa zona: estorsioni alla popolazione, sequestri, case da gioco, giri di riciclaggio del denaro sporco, ecc. Si sono poi susseguiti diversi cambi di potere: gli Zetas furono scacciati dalla Famiglia Michoacana, dalla cui scissione interna sono poi nati i Caballeros Templarios.
E’ contro i Caballeros Templarios che, nel 2011, scoppia il “caso Cheran”. In questa località del Michoacan i narcos cominciano a disboscare ed espropriare i terreni. La comunità di Cheran, però, coesa e organizzata secondo gli usos y costumbresindigeni, riesce a reagire e a recuperare il controllo su questi boschi nonostante il totale disinteresse dello stato.
Ecco che arriva il terzo “modello” dei gruppi di autodifesa: dopo i gruppi tradizionali e l’esperienza della CRAC in Guerrero, il modello-Cheran. Questo è particolare perché si tratta di un municipio autonomo e con forte base indigena, con una lunga tradizione di resistenza, e dove si sviluppa un’idea molto forte di autonomia, basata sulla gestione dei beni comuni, in questo caso i boschi.
Bisogna considerare che anche i gruppi di narcos rivendicano in qualche modo per se stessi il ruolo di “mafiosi buoni” in difesa della popolazione. In un certo qual modo sono anche loro degli “autodefensas” contro il narco precedente (la Familia contro gli Zetas, i Caballeros contro la Familia o contro il cartello di Sinaloa…) o contro lo stato inadempiente. Almeno cosi tendono ideologicamente a definirsi. Qui arriviamo alle autodefensas più recenti, ispirate davvero da un’idea di ribellione insicurezza generalizzata.

Per una storia e una geografia della narco-guerra si può consultare questo link.

Quanto e’ marcato il confine tra le autodefensas “vere” e quelle che non lo sono? Effettivamente quello dell’auto-organizzarsi la sicurezza è un tema spinoso: pensiamo alle molto declinazioni che il termine “self defense” ha nell’immaginario statunitense, o a esperienze “bizzarre” e “agghiaccianti” come quelle delle ronde padane a Milano. Quanto è netto il confine in questo caso tra i narcos che rivendicano il loro ruolo di autodefensa e di protezione della popolazione e i gruppi di autodefensas per cosi dire “autentici”?

A volte il confine è labile. C’è da dire che i primi gruppi che nascono sono degli oggetti non ben identificati, non si capisce bene all’inizio chi siano i leader, e per alcuni mesi rimangono in un alone di mistero e vengono screditati dalla propaganda nazionale che li accusa di essere anche loro parte del narcotraffico. Soprattutto i gruppi vicini al dottor José Manuel Mireles di Tetalpatepec, che nascono il 24 febbraio 2013, e che poi sono la nuova ondata di autodefensas di cui oggi si parla molto. Inizialmente c’era il sospetto che fossero collusi con i narcos. Poi però si è visto chiaro che la loro azione era di contrasto al narco ed era efficace: sono riusciti a liberare addirittura più di 30 comuni. Sembra pure che ci sia un buon coordinamento tra di loro e, anche se ci sono stati scontri armati, sono riusciti a fare in modo da limitare il numero limitato di vittime.

Perché c’erano dei sospetti su questi gruppi? Perché erano ben armati, avevano camion, strutture, divise ecc. Chiaro, c’era un apporto comunitario, ma questo non basterebbe a spiegare la loro disponibilità di armi. E’ vero però che c’erano armi già presenti sul territorio, alcune sottratte ai narcos o a gruppi della polizia municipale corrotti che venivano cacciati dalle comunità. Alcune armi sono state procurate attraverso fondi di imprenditori locali, di piccoli e medi proprietari terrieri, alcuni dei quali sono loro stessi autodefensas. Altre provengono dagli Stati Uniti o da sequestri fatti ai narcos degli stati vicini e forse altre ancora vengono da membri che erano in cartelli della droga e che si riconvertono come autodefensas. C’è poi anche un finanziamento dalle comunità michoacane immigrate negli Stati Uniti e che hanno mostrato solidarietà a questo movimento.
Dopo il primo anno di esistenza di questi gruppi, e quindi nell’inverno scorso, si sono intensificati i momenti di tensione tra autodefensas e narcos. Man mano che gli autodefensas sottraevano territori ai Templarios, questi reagivano sfidandoli e provocandoli per farli uscire allo scoperto e attaccarli. Ciononostante, hanno finito per ritirarsi sulla costa o fuori dallo stato: la lotta è quindi stata efficace. E con il successo è arrivata anche l’attenzione mediatica. Molti giornalisti hanno iniziato a intervistare le autodefensas e piano piano è emersa una visione meno sbilanciata rispetto alla propaganda statale che tendeva a screditarli. Si è dunque capito di più chi erano gli autodefensas, ed è emerso il fatto che in molti casi, soprattutto nei gruppi più coerenti, si trattava davvero di gruppi di cittadini che si sostituivano efficacemente allo stato per combattere i narcos.

be256-brindan-apoyo-a-familia-atacada-por-grupo-armado-en-guerreroHai detto prima che molti finanziamenti e armi arrivavano daempresarios della zona, che per loro ragioni erano contro il controllo dei Templarios. A questo punto viene da chiedersi quale sia la composizione sociale predominante di questi gruppi di autodifesa, e anche le presunte o reali finalità politiche.

Ci sono diverse correnti anche dentro alle autodefensas. Chiaramente c’è la componente del piccolo proprietario, o dell’imprenditore. Non stiamo parlando di veri e propri latifondisti, ma di un vasto ventaglio di classe media, di cui alcuni possono permettersi di finanziare militarmente i gruppi. Si tratta di componenti sociali miste. Non si può definire la questione degli autodefensas come vera e propria lotta di classe, né come componente omogeneo. E’ una nebulosa di gente vessata dai narcos a tutti i livelli, dal piccolo negoziante o commerciante, a quello che aveva una proprietà più grande espropriata dai narcos ecc. Certo è che versano in uno stato d’abbandono istituzionale. Mireles per esempio è un dottore, dipendente pubblico, con qualche piccola proprietà.

Quali sono le differenze principali tra questa “nebulosa di gente” nel Michoacan e la situazione di Cheran, dove invece la componente sociale sembra più omogenea, e la posizione politica più chiara e definita? E quali con quella di Guerrero?

A Cheran abbiamo una componente di classe più accentuata, o perlomeno una forte componente identitaria, indigena. Questa situazione però è particolare ed è limitata a un municipio. Nel caso degli autodefensas invece si tratta di una coalizione molto ampia, che è partita da un certo numero di municipi e si è espansa fino a liberarne più di trenta. Cheran è rimasta autonoma rispetto agliautodefensas e continua il suo processo in maniera propria. Nel caso di Cheran credo si possa parlare più nettamente di polizie comunitarie, come nel Guerrero. Qui invece vengono usati entrambi i termini: polizie comunitarie e autodefensas.

A Guerrero sono proliferate altre esperienze, slegate dalle CRAC, di polizie municipali. Queste polizie municipali, a differenza delle autodefensas, erano povere: si trattava di gruppi di contadini, spesso indigeni, male organizzati, con pochi mezzi di trasporto e perlopiù solo armi bianche (bastone, machete…). Anche in questo caso si trattava, in assenza dello stato, di difesa dalla delinquenza organizzata, perlopiù costituita da elementi del cartello di Sinaloa e altri cartelli minori. La loro è però una storia molto meno “di successo”, anche mediatico dico, e la repressione dello stato e gli arresti nel loro caso sono stati più pesanti. Al contrario, i gruppi di Michoacan fin da subito avevano mezzi discreti: camionette, pick up, armi di grosso calibro, armi d’uso esclusivo dell’esercito. Quindi ci sono differenze di tipo sociale e altre organizzative: gli autodefensas emettono comunicati, sono un gruppo più o meno coeso, mentre nel caso delle polizie municipali non si è mai arrivati a un grado di coordinamento. Al momento a Guerrero sono finiti questi esperimenti più spontanei e autonomi, e rimangono solo le CRAC, che sono più strutturate, esistono dagli anni ’90 e godono di riconoscimento legale.

E per quanto riguarda i rapporti con lo stato quali differenze si notano tra il caso di Guerrero e quello di Michoacan?

A Guerrero la relazione tra stato e polizie comunitarie è stata di pura e semplice repressione. Molto più ambiguo è il caso di Michoacan, dove ci sono stati tentativi di cooptazione delle autodefensas. Lo stato a Michoacan non ha mai avuto consenso, anzi ne hanno avuto di più addirittura i Templarios durante un certo periodo, perché almeno offrivano qualche servizio di base e qualche sicurezza, la risoluzione dei conflitti. Un esempio è il caso del giudice per molti tipi di conflitti: in molte comunità tale ruolo veniva svolto da un Templario, e ora dall’autodefensa: in generale da chi detiene un potere e un consenso reale.
All’inizio del conflitto tra narcos e autodefensas, lo stato latitava. Solo quando si vide che i municipi liberati dagli autodefensas continuavano ad aumentare, nel gennaio 2014 lo stato federale decise di agire in modo più netto: prima è intervenuto con la polizia federale, poi ha commissariato lo stato, negando i poteri al governatore. Venne nominato un commissario, Alfredo Castillo, e fu addirittura incarcerato l’ex governatore ad interim per nessi col narcotraffico, arrivando in qualche modo ad ammettere la corresponsabilità di magistratura e stato.
In quanto agli autodefensas, lo stato ha tutelato alcuni leader e incarcerato altri, come Ippolito Mora, che ora è uscito ma che per i tre mesi cruciali di negoziazioni è stato in carcere. Ovviamente il criterio della magistratura in Messico è sempre stato totalmente politico, e dipende spesso dalla congiuntura: tollera magari per anni gruppi armati sul territorio, come i narcos, ma non tollera per due mesi gruppi di cittadini che si fanno vedere alla luce del sole come gli autodefensas.
C’è quindi una strategia di cooptazione selettiva, che è un’antica strategia del partito-stato quindi non è niente di nuovo. Ma viverla nuovamente e vederla ritornare, col ritorno al potere del PRI, con i mezzi che ci sono oggi, è allo stesso tempo più interessante e più drammatico. E ciò accade in un momento in cui leautodefensas hanno un consenso popolare, e in buona parte anche mediatico, tale che lo stato non può permettersi di limitarsi a reprimerli, come aveva fatto coi “disgraziati” di Guerrero.
Quindi l’ambiguità dello stato si lega più a un’incapacità di controllo della situazione, oltre che, ma questa è una speculazione più “giornalistica”, alla volontà di cercare un riassetto delle dinamiche narcos-stato-autodefensas nella regione. Voglio dire, Peña Nieto non ha davvero cambiato strategia rispetto alla militarizzazione della regione avvenuta con Calderon. Ha solo smesso di parlarne, e questa si è una strategia mediatica. Piuttosto, la strategia si è affinata: stato per stato, dove scoppiano conflitti grossi, si cerca ora di negoziare. A Michoacan il possibile obiettivo è instaurare una negoziazione tra un nuovo gruppo di narcotrafficanti (sia alcuni ex Templarios sia il cartello Jalisco Nueva Generacion, che è un braccio di quello di Sinaloa, e che in parte è già presente e attivo nel Michoacan), e gli autodefensas, che però dovrebbero rientrare nell’alveo della legge, attraverso la loro incorporazione nella Nueva Fuerza Rural.
Occorre, secondo la strategia statale, distinguere i gruppi di autodifesa in “buoni” e “cattivi”. Lo stato ha capito chi erano i leader più propensi a farsi cooptare. La politica è sempre quella del bastone e della carota. Ora la carota è andata ai gruppi del Comandante Cinco e di Papà Pitufo, che hanno accettato di integrarsi alla Nueva Fuerza Rural, con uno stipendio da poliziotto, sui 4-500 euro, e hanno sostituito la polizia regolare in alcune zone. Quanto ai narcos la sostituzione deiTemplarios con Jalisco Nueva Generacion è utile allo stato in quanto garantisce il controllo di certe attività: questi infatti sono più focalizzati sul narcotraffico rispetto che su estorsioni o altre attività più invasive del tessuto sociale. Ricordiamo che Michoacan è lo stato delle metanfetamine, e il porto di Lazaro Cardenas è il principale porto del Pacifico dedito a smercio di droga dalla Colombia e da altrove. E’ quindi uno stato strategico, e lasciarlo nelle mani del cartello di Sinaloa o affini implicherebbe un nuovo riassetto locale più utile forse alle autorità federali.
In tutto questo però gli autodefensas di Mireles sono risultati impermeabili ai tentativi di cooptazione, rivelandosi la parte più genuina del movimento. Per loro si è resa necessaria repressione e incarcerazione, come è accaduto al loro leader, che si trova in prigione a Hermosillo, Sonora, dallo scorso luglio. Il punto di discordia in realtà non è ideologico: quelli di Mireles non hanno mai rifiutato la negoziazione con lo stato tout court, la loro piattaforma non è rivoluzionaria o sovversiva delle istituzioni. La loro idea era reintegrarsi ma quando la sicurezza fosse stata garantita, quando fosse stato ristabilito lo stato di diritto e fossero stati scarcerati una quarantina di autodefensas arrestati mesi fa e incarcerati i capi Templariosliberi. Questo, agli occhi dell’opinione pubblica, lo rende coerente. Anche perché rispetto ai sospetti iniziali (cioè che le autodefensas potessero degenerare in delinquenza organizzata: estorsioni, violenza sommaria, gestione della violenza; o in paramilitarismo alla colombiana, del tipo delle Autodefensas Unidas de Colombia, che in realtà hanno finito per difendere solo grandi latifondisti e imprenditori e avere commistioni con la narco-politica) i gruppi di Mireles hanno dato prova di coerenza: non ci sono state queste degenerazioni e Mireles si è quindi guadagnato la stima di larga parte dell’opinione pubblica.

?????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????Che rapporti politici hanno leautodefensas all’esterno dello stato del Michoacan?

Gli autodefensas hanno sviluppato rapporti e raccolto sostegni, sia nel resto del Messico che altrove. Un canale di supporto importante è rappresentato dalle comunità messicane, spesso michoacane, emigrate negli Stati Uniti. Per tramite loro si sono sviluppate ingenti raccolte fondi, oltre che una attività di sensibilizzazione e di informazione sulla vicenda.
In Messico invece, gli autodefensas (tutti fino a maggio, e soprattutto il gruppo rimasto indipendente dalla Nueva Fuerza Rural in seguito) hanno sorprendentemente raccolto adesioni e consensi politici trasversali a tutti i partiti. Lo stesso Mireles è stato un politico per tutta la vita, non l’ha mai negato. Ha fatto politica localmente prima nel PRI, poi si è avvicinato a PRD e Partido del Trabajo, ha aspirato a cariche municipali. Non è uno che viene dal nulla. Questo indubbiamente rappresenta un’ambiguità.
Anche tra i giornalisti sono stati raccolti consensi trasversali, almeno in una certa fase. E soprattutto sono state cercate delle alleanze dirette, soprattutto a giugno in occasione della creazione del Frente Nacional de Autodefensas, in opposizione alla governativa Guardia Rural. C’è stata una grande assemblea a Città del Messico, in cui hanno partecipato personaggi di tutti i tipi: alcuni totalmente rispettabili, da Padre Solalinde, che si occupa di diritti umani per i migranti, alla giornalista Sanjuana Martinez; altri molto discutibili, come il Generale Gallardo, un personaggio ambiguo che ha lottato per costituire una commissione per i diritti umani dei militari (non proprio un paladino della giustizia sociale!), e un sindaco-sceriffo del PAN. Alcuni poi non hanno aderito ma avevano partecipato alle riunioni preparatorie sono quelli del Movimiento por la Paz con Justicia e Dignidad, che sono vicini, per ispirazione, al movimento zapatista e il cui leader è il poeta pacifista Javier Sicilia, che nel 2011 ha guidato un impressionante movimento sociale per la pace contro la guerra ai narcos. Lui non ha aderito al Frente Nacional, in primo luogo perché è armato, cosa che se non rimane temporanea creerebbe dei problemi rispetto alla sua impostazione pacifista (anche gli zapatisti infatti adesso si sono mossi su un terreno più nonviolento), e poi per totale incompatibilità appunto con alcuni dei personaggi che partecipano al Frente.

Qual è la struttura organizzative delle autodefensas?

Io direi che prevale il verticismo in una struttura con regole democratiche. Il coordinamento delle autodefensas, che però si è sciolto con la nascita della Fuerza Rural e del Frente, era formato dai leader di ogni municipio e votava a maggioranza alcune decisioni di base. Il Frente, poi, era l’idea di ricreare una coalizione generale (e intersettoriale, quindi con coalizioni vaste) di tutte le autodefensas, tanto che aveva adottato l’hashtag, sull’esempio di #Yosoy132, di #yosoyautodefensa. Ma il progetto s’è arrestato con l’arresto di Mireles.

Come si può spiegare la guerra al narco come strategia politica di lungo periodo del governo Calderon, tenendo conto dei rapporti stato-narco, e delle faglie interne all’uno e agli altri, delle infiltrazioni e delle cooptazioni, anche con i gruppi di autodifesa? E cosa è cambiato con Peña Nieto? Qual è in definitiva la vera natura della guerra ai narcos?

Negli ultimi 7-8 anni la retorica bellicista è stata il prodotto di esportazione del Messico. Ora l’idea è di esportare altro: le famose riforme strutturali, di cui quella principe è quella che privatizza il settore energetico, e che si accompagna alla consueta retorica di un Messico che viaggia verso il primo mondo, cosa già ampiamente sentita in passato, nell’88, nel ’94… e ora nel 2013-14.
La retorica è dunque cambiata. Sicuramente va individuato un doppio binario: da un lato le lotte intestine dei narcos, presenti già dalla fine degli anni ’80, sono degenerate negli anni ‘2000, con la crisi del PRI. Infatti, fino ad allora i narcosavevano nel PRI l’interlocutore politico assoluto, a tutti i livelli, e ciò aveva garantito una relativa tranquillità. L’equilibrio politico si era rotto già da metà-fine anni ’80 (nascita del PRD come scissione di sinistra del PRI e crescita del PAN, ndr), ma si era lentamente ricostruito durante la presidenza di Salinas de Gortari. Con la sconfitta parlamentare del PRI nel 1997 e la perdita della presidenza nel 2000, tale equilibrio è definitivamente crollato, anche perché persino a livello locale l’egemonia del partito era tramontata. Durante la presidenza Fox (2000-2006) e i primi due anni di quella Calderon, la situazione era quindi precaria per via del quadro politico in evoluzione e delle lotte tra i narcos.
In questo quadro la famosa “guerra al narcotraffico”, con i suoi corollari di militarizzazione e di repressione della società, ha rappresentato da un lato uno strumento dell’ingerenza USA in Messico (più o meno richiesta, piu’ o meno cercata), e dall’altro il tentativo dello stato messicano (e di quello americano attraverso le sue agenzie e i suoi finanziamenti) non di reprimere totalmente, ma di controllare e dare una stretta a tutti i movimenti sociali, in primis quello zapatista in Chiapas, che periodicamente ritorna oggetto della repressione paramilitare(come nel caso dell’omicidio di Galeano nel maggio scorso). Inoltre, tra le ragioni dell’inizio della guerra al narco in grande stile, abbiamo la congiuntura specifica verificatasi all’inizio della presidenza Calderon: una situazione economica al di sotto di quasi tutti i paesi latinoamericani; la corruzione in tutti gli apparati, per cui si hanno pezzi di stato, e soprattutto di polizia, infiltrati da narcos, pezzi di polizia che agiscono come narcos essi stessi (con sequestri, commercio di stupefacenti ecc.); infine una crisi di legittimità politica fortissima, dovuta a elezioni truffate e a un tentativo di svuotamento di potere dell’istituto della presidenza attuato dal PRI a fine anni ’90, quando già presagiva la sua sconfitta e tentava cosi di rendere zoppi i governi altrui. E’ dunque in una situazione di estrema debolezza e fragilità del governo messicano che Calderon ha deciso di impiegare in modo massiccio i militari, anche in funzioni che non dovrebbero essere le loro (suscitando quindi anche proteste tra i militari stessi, molti dei quali hanno finito per appoggiare Obrador). E’ tuttavia ovvio che, utilizzando la strategia della violenza e quindi dell’uso di militari, non si ricostruiscono le istituzioni in crisi ne’ il tessuto sociale. Cosi la militarizzazione non ha fatto altro che aprire il vaso di pandora: ha scardinato tanti meccanismi locali che si mantenevano ancora, ha fatto in modo che i militari cominciassero ad essere percepiti come necessari dalle amministrazioni locali.
narcoguerraAdesso, con il ritorno del PRI, si è un po’ attenuata questa esigenza dell’uso della mano militare, perché i meccanismi di neo-corporativismo e la maggior consuetudine del PRI al governo gli hanno permesso di ri-centralizzare il potere ricorrendo a dispositivi più politici e meno militari: si è preso un potere di amnistia, di mandare comisionados come a Michoacan e di appropriarsi temporaneamente dei governi locali senza passare dal voto, ecc.
Ora i morti e i desaparecidos sono leggermente diminuiti (ma rispetto ai numeri ci sono balletti impressionanti tra governo, istituti di statistica e riviste indipendenti, che in generale sono più affidabili e danno numeri più alti: la rivista Zetas di Tijuana, molto affidabile, ha calcolato un numero di morti legati al narcotraffico nel primo anno di Peña Nieto di 23.000, appena sotto la media degli anni di Calderon). La situazione quindi non è tranquilla, come il governo sta propagandando all’estero. E, mentre la situazione a Michoacan e Guerrero è lungi dall’essere risolta, altrove si stanno iniziando ad aprire altre crepe: negli stati del Tamaulipas e di Veracruz, dove la strategia da parte del potere politico sarà sempre quella di un riassestamento, con un’uscita di scena degli Zetas e il ritorno di altri cartelli più esclusivamente legati alla più tradizionale e meno invasiva attività del narcotraffico…
Probabilmente i morti della narco-guerra continueranno lentamente a scendere, ma il tipo di pacificazione che si profila sembra più una nuova paz mafiosa (cosi è chiamato il periodo che precedette l’odierna narco-guerra, ndr), che, senza affrontare le questioni reali (non è prevista, per esempio, nessun tipo di legalizzazione della droga), possa reggere quel tanto che basta da permettere al PRI di continuare a vincere le elezioni.

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Recensione di #NarcoGuerra cronache dal #Messico su Il Resto del Carlino Bologna

Recensione NarcoGuerra Resto del Carlino

Il libro #NarcoGuerra recensito su Corriere.It

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(Link all’originale della recensione ai libri NarcoGuerra e Ni vivos ni muertos su Corriere.It) Se ne parla troppo poco, specie in Italia. I riflettori dei media hanno illuminato le piaghe del Messico dopo la notte maledetta del 26 settembre 2014, quando 43 studenti della scuola rurale di Ayotzinapa sono stati rapiti e, secondo la barcollante versione ufficiale, assassinati. Ma presto ce ne siamo dimenticati. Eppure in quel Paese infestato dai trafficanti di droga, oltre che oppresso da un apparato pubblico violento e corrotto, è in corso un’autentica guerra con oltre 100 mila morti, ai quali vanno aggiunti quasi 30 mila desaparecidos, scomparsi nel nulla, come in Argentina ai tempi della giunta militare. E le atrocità non hanno nulla da invidiare alla ferocia del Califfato: torture, decapitazioni, cadaveri esposti per strada o lasciati a penzolare dai ponti.

Chi volesse approfondire l’argomento ha ora a disposizione due libri scritti da giornalisti italiani che vivono in Messico da parecchi anni. NarcoGuerra di Fabrizio Lorusso (Odoya) è una ricognizione a vasto raggio nell’universo dei trafficanti di droga, zeppa di nomi, mappe, fotografie. Si sofferma sui criminali e sulla subcultura che fiorisce intorno a loro, dalle canzoni celebrative al culto idolatra della Santa Muerte, ma anche sulla corruzione dei politici, sul femminicidio di massa, su una giustizia ridotta a «fabbrica dei colpevoli», sui movimenti sociali che alimentano la speranza in un futuro migliore. Diversa la prospettiva adottata da Federico Mastrogiovanni: il suo Ni vivos ni muertos (DeriveApprodi), come suggerisce il titolo, si concentra sul fenomeno dei desaparecidos, che imputa alla polizia, all’esercito e alla classe dirigente forse ancor più che ai cartelli del narcotraffico.

Ricco di testimonianze toccanti, il libro di Mastrogiovanni nota che la falcidie spesso appare causale. Le autorità e la stampa tendono a «criminalizzare le vittime», collegandole alle attività della malavita, ma di solito queste illazioni «non hanno alcun fondamento». La tesi dell’autore è che sia in atto una «strategia del terrore», volta a fiaccare le potenziali resistenze allo sfruttamento delle risorse minerarie messicane da parte delle imprese multinazionali che godono di un rapporto privilegiato con il governo.

Bisogna tuttavia aggiungere che in quelle pagine si respira un clima di violenza endemica e diffusa, non tutta riconducibile al potere o ai narcotrafficanti. Per esempio Mastrogiovanni mostra che gravissimi abusi contro i migranti in viaggio verso gli Stati Uniti sono spesso perpetrati da «semplici cittadini, o famiglie intere», che derubano, sequestrano e stuprano senza appartenere necessariamente «a un’organizzazione criminale».

Nella storia del Messico purtroppo lo spargimento di sangue non è mai mancato. Anche per questo si è rivelata perdente la linea indirizzata a ripristinare l’ordine con una stretta repressiva, inaugurata dall’allora presidente Felipe Calderón nel dicembre 2006. Forse sarebbe più sensato rivedere, almeno in parte, la legislazione proibizionista in fatto di stupefacenti. Di certo, osserva Lorusso, la maniera forte da sola non paga: senza il rispetto dei diritti umani, necessario per «ricostruire il tessuto sociale e la credibilità delle istituzioni», non se ne esce, «nessuna lotta ai cartelli e alla criminalità organizzata è possibile». Sono parole che ricordano i moniti di Leonardo Sciascia sulla mafia. Così come i mali del Messico ricordano per alcuni versi i guai italiani, sia pure elevati all’ennesima potenza.

Fabrizio Lorusso, NarcoGuerra. Cronache dal Messico dei cartelli della droga, prologo di Pino Cacucci, Odoya, 2015, pagine 414, € 20

Federico Mastrogiovanni, Ni vivos ni muertos. La sparizione forzata in Messico come strategia del terrore, prefazione di Gianni Minà, prologo di Jaime Avilés, DeriveApprodi, 2015, pagine 175, € 17

di Antonio Carioti

NarcoGuerra su Libera Radio – Radio Città del Capo

logo-liberaradio1(Da Libera Radio LINK) Si intitola NarcoGuerra. Cronache dal Messico dei cartelli della droga, fresca pubblicazione delle edizioni Odoya di Bologna, e il suo autore, Fabrizio Lorusso è giornalista freelance e professore universitario a Città del Messico, dove vive da tredici anni. Collabora con numerose riviste e testate messicane e italiane ed è redattore della web-zine Carmilla. Il libro inizia con il bilancio di un lungo e complicato conflitto che, solo dal 2006 al 2014, ha causato 100.000 morti e 26.000 desaparecidos.

Radio_citta_del_capoParte da queste cifre, questo mosaico di cronache e narrazioni, interviste e reportage, ma poi, come ci racconta lo stesso autore “parla di tanti casi che compongono il complesso puzzle della narcoguerra messicana. Ai numeri più crudi – dice – è normale aggiungere anzi, dettagliare cronache e casi concreti per capire quanto sta accadendo”. Il capitolo zero, la ferita impossibile da rimarginare da cui parte la narrazione di Lorusso è la notte del 26 settembre 2014.

A Iguala, nello stato del Guerrero, 43 studenti della scuola normale di Ayotzinapa vengono sequestrati dalla polizia, controllata dal sindaco e dai narco-boss locali, e poi consegnati a dei narcotrafficanti. Desaparecidos. Polizia e narcos collusi: la norma in tante città messicane. La notizia sfonda gli argini del silenzio, l’indignazione è globale.

Una parte del paese si mobilita, i genitori dei ragazzi non accettano le versioni ufficiali, la piazze di tutto il mondo pretendono che lo stato ammetta le sue responsabilità. Si riaccendono così i riflettori “sulla narcoguerra, sulle violazioni dei diritti umani, sulla guerra alle droghe come strumento di controllo sociale e delle risorse”, spiega ancora Lorusso. Un caso che tocca tutti gli aspetti di questa guerra al narcotraffico e i punti più sensibili della società messicana.

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