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Política, sociedad y cultura en la Italia “berlusconiana”: la moda del miedo y el diseño de la intolerancia (parte I)

 16/05/2009  Di: 

Berlusconi e Ghedaffi di Roberto Gimmi
Berlusconi e Ghedaffi di Roberto Gimmi

Riporto in due post il paper/articolo presentato al VI Encuentro Internacional de Escritores tenutosi il 28 marzo 2009 in Costa Rica in cui ogni partecipante ha esposto le problematiche e le questioni legate alla cultura, alla società e alla politica dei rispettivi paesi. Questo è l’intervento (in spagnolo) sull’Italia… Una versione ridotta e modificata dell’articolo è apparsa su Ecos de San Ildefonso, la rivista della Escuela Nacional Preparatoria della UNAM di Città del Messico.

Leggilo anche su Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=85497&titular=la-moda-del-miedo-y-el-dise%F1o-de-la-intolerancia-

GoodFellas da News Corpse.
By http://www.flickr.com/photos/newscorpse/

Política, sociedad y cultura en la Italia “berlusconiana”: la moda del miedo y el diseño de la intolerancia

por Fabrizio Lorusso http://fabriziolorusso.wordpress.com



Agradezco enormemente a los organizadores de este importante evento, el VI  Encuentro Internacional de Escritores aquí en Costa Rica, para darme y darnos la oportunidad de confrontarnos, leernos y ubicarnos recíprocamente gracias a la poesía, nuestro idioma común y, por cierto, de mayor alcance que el español o el portugués.
Justo con la idea de orientarnos, nace la idea de desdibujar la situación en que se encuentra cada país y para esta gran tarea, me sentí en una situación cuando menos peculiar por mi estatus de emigrante, medio mexicano, luego de casi 8 años de permanencia en la gran Ciudad de México y en la casa UNAM, pero todavía deudor de la realidad italiana que me dio nacimiento, idioma nativo y mucho más.
Trazar el cuadro de la literatura italiana actual sería una tarea muy difícil por la rápida evolución del mismo quehacer literario y editorial en el país y por la gran cantidad de autores y tendencias de las últimas décadas, así que, finalmente, les quisiera platicar un poco más acerca de las condiciones, evoluciones y problemas en que se encuentra Italia, su sociedad, su política y su vida cultural bajo una perspectiva más amplia, digamos “de contexto” con respecto al ámbito más restringido de la producción literaria.
Empezaré con una pequeña anécdota norteamericana. Cuando llegué a Estados Unidos en la primavera del 2005 para participar en una conferencia entre latinoamericanistas en la Universidad de Boston, un amigo, originario de Nueva Inglaterra, vino por mi al aeropuerto y, frente a diez amados compatriotas suyos abarrotados en un nervioso elevador, él se quiso exponer a unas cuantas miradas rabiosas y antiterroristas, al manifestar su preocupación de esta manera, “como bienvenida, debes de saber, querido Fabrizio, que aquí en los Estados Unidos tenemos una plaga, que se llama George Bush”. Explotó un silencio mirón, más claro que la verdad. Pues, a un colombiano, a un argentino o peruano, hoy en día, les podría contar de una plaga parecida pero más dura a morir, más mediática y real a la vez, ubicua como los santos y los futbolistas.
En la Italia del premier (o Primer Ministro) Silvio Berlusconi (entrado en la política activamente en 1993-1994), se habla mucho de la emergencia y de la urgencia, se crean problemas ficticios y miedos verdaderos para trazar políticas económicas discutibles, para acallar a una sociedad en ebullición constante pero tan estática que ya no puede salir de la olla de la pasta y, finalmente, para propiciar la permanencia del status quo, la reproducción burocrática y paradójica de lo mismo.
Y lo mismo quedó allí por lo que se refiere al conflicto de intereses, vigente desde hace más de 15 años en el escenario italiano, entre los cargos públicos y las propiedades privadas de los políticos, notoriamente las del premier, quien posee y maneja facciosamente los tres principales canales TV privados nacionales (Rete 4, Canale 5 e Italia 1), el equipo de fútbol del Milán, los seguros Mediolanum y unos grupos editoriales muy influyentes (como Einaudi, Mondadori, Medusa Film y Grijalbo en México), relacionados con la opinión pública y el “bien común” nacional.
El nuestro fue un empresario de dudosas credenciales éticas en la década de los 70 y 80, por sus nexos indirectos con la mafia siciliana, por sus turbias relaciones de corrupción con jueces y testigos, por sus indebidos apoyos políticos en el ex Partido Socialista de Bettino Craxi, por su pertenencia a la logia masónica, antidemocrática y subversiva llamada P2, cuyo Plan de Renovación Nacional parece concretarse en estos años gracias a la obra de los últimos tres gobiernos del Partido de las Libertades de centro derecha.
No cabe duda de que ya se acabaron los tiempos boyantes y optimistas, cuando al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945, se registran unos cuantos años de milagro económico, simbolizados por las millones de familias que se van de vacaciones a la playa e, incluso, en el extranjero, y por el bienestar material que brindan las populares motonetas Vespa y Lambretta, el mítico coche Fiat 500, o bien, la compra de los televisores y los demás electrodomésticos recién inventados y masificados. Con el regreso de la libertad de prensa después del fascismo, surge, entre otras, la editorial de Giulio Einaudi, hijo del ex presidente y economista Luigi Einaudi, quien promoviera el talento de las nuevas generaciones de escritores italianos, como el grupo de la revista el Politecnico, y las colecciones de ensayos, poesía y narrativa con Vittorini, Calvino y Pavese entre sus principales colaboradores.

Satyricon di Fellini
Satyricon di Fellini

Sin embargo, pronto llegarían también la época de la contestación y el 68, anticipados por el auge del neorrealismo de Fellini, De Sica, Rossellini y Visconti, los que nos muestran la Italia verdadera, la pobreza, la burguesía, la reconstrucción y el pueblo, en el contexto de las grandes divisiones ideológicas de la Guerra Fría.
A lado de las grandes y notorias figuras de Umberto Saba y Eugenio Montale, nace una vanguardia poética y narrativa (grupo del 63, entre otros) significativa con la fase madura de autores como Cesare Pavese, Alberto Moravia, Elio Vittorini, Italo Calvino, Pier Paolo Pasolini y, en el teatro, con Giorgio Strehler (más humanista, fundador del Piccolo Teatro de Milán), Carmelo Bene, Eduardo De Filippo, Franca Rame y Dario Fo (por fin, Premio Nobel en 1997) con su Misterio bufo (escrito en el idioma experimental Grammelot, una mezcla de dialectos mediterráneos basada en la similitud entre el milanés, el lombardo, el genovés, el catalán y el provenzal) y Muerte accidental de un anarquista, obra de denuncia política, vigente para todos los años setenta, los “años de plomo” del terrorismo de Estado y de extrema izquierda (como las Brigadas Rojas, entre otros grupos). Tanto Franca Rame como Dario Fo siguen muy activos artísticamente con sus representaciones y sus sátiras sociales y políticas, y representan todavía en la actualidad una referencia en contra de los deslices autoritarios en Italia y las restricciones al libre pensamiento.
 Fo sketched by http://freekhand.blogspot.com/2006/11/caricatures.html
Dario Fo sketched by http://freekhand.blogspot.com/2006/11/caricatures.html

Desde la década del milagro y de la protesta han pasado algunos años. El país, expulsor neto de mano de obra, cerebros y población hasta muy entrado el siglo XX, finalmente, se transforma, a partir de 1980, en un destino de inmigrados (más de tres millones a la fecha) procedentes de Africa, Albania, de los países balcánicos, como Rumania y Serbia, y ex – soviéticos, como Ucrania, Estonia, Letonia y Lituania, luego de China, de Perú, Ecuador y El Salvador en su mayoría. Son los “extra – comunitarios” como se les dice en la península nuestra. Para aclarar la semántica nueva de lo extra-comunitario: no son “extra” los estadounidenses y los japoneses, pero sí los brasileños, los tunisinos y los chinos; ya no es un demás positivo lo extra, es algo menos de lo normal, el estándar europeo.
Oleadas de humanidad recorren deslices oceánicos y destinos esperanzados, así como hacíamos los italianos en otras alturas de la historia y como volvemos a hacer ahora que la ilusión del paraíso empieza a mermar y vuelve prepotente la disyuntiva entre la apatía o la fuga.
A pesar de su fuerte presencia numérica, los extranjeros, ciudadanos o refugiados de países en desarrollo o en guerra, no se han integrado muy bien en la sociedad italiana por las dificultades que ésta ha encontrado como para copar y darles un lugar adecuado, además de las diferencias de tipo cultural y social que profundizan la separación y la creación de guetos y discriminaciones.
Y es justo a partir de la diferencia y del miedo que este proceso de asimilación incumplido sigue alimentando, en Italia, el debate político y social, la vida artística y cultural.
Desde los años ochenta y noventa, se van afirmando las obras de una generación de escritores, novelistas y ensayistas, como Stefano Benni, Alessandro Baricco, Giuseppe Culicchia, Niccoló Ammanniti, Umberto Eco, Antonio Tabucchi, entre otros, y sobre todo estos últimos dos se adhieren en distintas formas y ocasiones a los movimientos de denuncia de la “emergencia democrática italiana”, como la define Tabucchi, y se oponen a la discriminación de colores y clases sociales, aunque no hay un movimiento literario o bien de acción política y social coherente entre estos autores a veces inmiscuidos, a veces dialécticos con respecto al espíritu posmoderno de la época.
CONTINUA….

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