Protestas en Venezuela

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[De Variopinto al día] Son días convulsionados en Venezuela, entre protestas, acusaciones y violencias. El 12 de febrero pasado, grupos estudiantiles universitarios organizaron una jornada de movilizaciones contra algunas detenciones, y se sumaron también los motivos de partes de la oposición contra las políticas del presidente Nicolás Maduro.

Éste ha obtenido los “súper-poderes” por parte del congreso para poder legislar por decreto y aumente sensiblemente sus prerrogativas. Al final del día de marchas pacíficas, en Caracas, algunos hombres armados abrieron fuego contra algunos manifestantes que volvían a sus casa, matando a tres de ellos: dos activistas estudiantiles y Juán Montoya, líder social y chavista destacado. El titular de gobernación, Miguel Rodríguez, ha hablado de unos treinta heridos, los manifestantes contaron un centenar y la Ong Foro Penal dio la cifra de 155 personas detenidas. La misma Ong habla de 16 heridos de arma de fuego y 22 en total en una semana en el Estado de Lara, pero en todo el territorio nacional serían al menos un centenar. Son números variables que muestran una situación incierta y difícil en el país.

El descontento estudiantil explotó en las últimas dos semanas en diferentes estados, pues la chispa se prendió por un intento de violación contra una chica dentro de un centro académico, pero el incendio se prendió por la escalada de inseguridad percibida y real en las ciudades de Venezuela, más allá de los problemas en los ateneos. “Las protestas se intensificaron porque detuvieron a estudiantes que manifestaban pacíficamente”, explica Daniel Martínez, de la Federación de Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar, lo cual ha generado una cadena de protestas en otras zonas como Mérida y Caracas.

 Algunos grupos y exponentes de la oposición, aun sin el apoyo del ex candidato presidencial Henrique Capriles, se juntaron a las manifestaciones, invitando a la gente a bajar a las calles contra la violencia y la impunidad, contra la inflación (al 56%), el mercado financiero “negro”, los apagones, la escasez de bienes, y contra las políticas del ex presidente Hugo Chávez y de su sucesor, Maduro. El presidente en cargo ha condenado los ataques violentos del 12 de febrero y los atribuyó a una “insurrección nazifascista” que trata de hacer un golpe de estado. “No habrá golpe en Venezuela, qué lo sepa el mundo”, ha declarado Maduro. El gobierno ha invitado a la paz y a la calma, entre acusaciones recíprocas (y expulsiones) de diplomáticos extranjeros que rebotan de México a Estados Unidos hasta Caracas. La idea del complot siempre está latente en las declaraciones oficialistas y muchas veces se manifiesta explícitamente, es un hecho. La historia del país muestra, sin embargo, que no toda injerencia extranjera o plan desestabilizador fue simplemente una “idea” gubernativa. Entre la obsesión injerencista y su fuerza medíatico-popular en defensa del gobierno y la mala fe de la oposición, de muchos medios extranjeros y de líderes golpistas que convocan marchas, en Venezuela siempre nos quedan dudas.

Asimismo, fue emitida una orden de aprehensión contra el líder opositor Leopoldo López, ex alcalde del municipio de Chacao, cerca de Caracas, que es un bastión antichavista. El político, de 42 años, de la organización opositora Voluntad Popular, se ha declarado “perseguido político” y va a encarar un proceso por “terrorismo y homicidio”, presuntamente por su responsabilidad en las muertes y disturbios del 12 de febrero  Carlos Vecchio, un dirigente del partido de López, mantiene que “la orden de aprehensión es parte de un plan para criminalizar la protesta”. Pese a la fuerte tensión que se respira en Caracas y a la adhesión de varios grupos opositores y líderes estudiantiles, la respuesta de las calles ha sido limitada, quizás porque la misma oposición está dividida, presa de juegos internos, y Capriles hasta criticó las peticiones de los manifestantes que piden la renuncia anticipada del gobierno.

“Esta lucha es una resistencia, pero ésta no crece si nos planteamos salidas que no llevan a ningún lado”, ha declarado, y su opinión parece esconder un halo de miedo de que la situación se le escape de las manos a ex candidato, pues López parece emerger como figura clave alternativa para la oposición. Además, las plazas, aunque más controladas, siguen calentándose, hay huelgas y ocupaciones universitarias aún en curso. Las redes sociales no parecen suportar a Capriles, acusado de ser un “traidor”, mientras que aumentan los elogios para López quien, mientras tanto, el 18 de febrero se ha entregado a las autoridades y ahora está en una prisión militar del estado de Miranda. Un centenar de sus simpatizantes están armando un plantón pacífico fuera del palacio de justicia en espera de noticias sobre él. El político podría incluso beneficiarse de la detención, en términos de imagen y popularidad, según el politólogo Carlos Hernández, pues algo parecido había pasado al comandante Chávez y al mismo Capriles con sus encarcelamientos y, luego, con sus puestas en libertad en el pasado.

López tiene transcursos golpistas, recibió la gracia de Chávez en 2007, aunque desde 2008, por otra condena, está interdicto para cubrir cargos públicos. Junto a Capriles, durante el golpe de estado de 2002 contra Chávez, López violó la soberanía de la Embajada Cubana con un burdo ataque a sus instalaciones. La marcha prevista para el 18 de febrero ha sido suspendida para evitar batallas campales y conflictos en Caracas, pues había ya otras manifestaciones, una por la Paz (oficialista) y otra de PDVSA, entonces el alcalde, Jorge Rodríguez, no la autorizó. Independientemente de la evolución de estas protestas en los próximos días, Venezuela está en un momento difícil y la estabilización, de la que depende finalmente la continuidad del proyecto socialista bolivariano, se ve lejana, pues la polarización política llega a niveles cada vez mayores, así como la violencia. La economía languidece y, de esta manera, sin un cambio de rumbo, la oposición trata de llenar con todos sus medios los vacíos políticos y el descontento popular, ya sea cabalgando protestas estudiantiles o presionando al gobierno en las plazas. Sus líderes y grupos están divididos, pero no sabemos hasta cuándo. Twitter @FabrizioLorusso

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