@PotereAlPopolo, #antifascista desde abajo y a la #izquierda

potere-al-popolo1[por Fabrizio Lorusso, De: Desinformémonos y Zona Franca MX – Sigue o Segui Potere al popolo México su Facebook] Potere al popolo (PAP o “Poder popular”) es una propuesta política, nacida apenas en diciembre de 2017, que en Italia aglutina a movimientos sociales, colectivos, sindicatos de base y ciudadan@s de izquierda, junto a algunos partidos resultantes de la fragmentación de la tradición comunista (por ejemplo: Rifondazione Comunista, Sinistra Anticapitalista, Partito comunista italiano) y redes de movimientos como Eurostop y Rete dei comunista, los cuales decidieron confluir en la iniciativa.

Fascismo y antifascismo en Macerata

La campaña electoral para los comicios del 4 de marzo (elecciones generales parlamentarias) en Italia ha sido sacudida por el atentado terrorista, racista y fascista perpetrado el pasado 6 de febrero en Macerata, por Luca Traini, un militante del partido xenófobo Lega Nord, ex candidato a la alcaldía de la ciudad, quien ha disparado contra un grupo de migrantes hiriendo seriamente a 6 de ellos y ha sido alabado como un héroe por la variada constelación de partidos de derecha y extrema derecha, siempre listos a instrumentalizar cualquier acontecimiento para fines electoreros. Traini declaró haber actuado en respuesta al asesinato de Pamela Mastropietro, quien según los investigadores fue acuchillada y descuartizada el 30 de enero por tres ciudadanos nigerianos residentes en Macerata, y no ha escondido sus simpatías neofascistas y racistas, por lo que un masivo movimiento de indignados, hartos del clima de intolerancia en Italia, de los continuos ataques antidemocráticos y fascistas de grupos extremistas, así como del coqueteo que medios de comunicación y políticos entretienen con esos grupos, llevó a cabo el domingo pasado una protesta en la misma Macerata, con más de 20mil personas por las calles, y en decenas de ciudades más para remarcar el anti-fascismo que está en la base de la Constitución republicana y de la historia del país tras la lucha guerrillera y partisana contra el nazi-fascismo en la II Guerra Mundial. El supuesto partido de centro-izquierda, el Partido Democrático, y su alcalde en Macerata se deslindó de las marchas y se sumó a otras iniciativas en los próximos días, pues su postura ante el resurgimiento del fascismo italiano ha sido muy tibia en estos años.

Potere al popolo

Las otras izquierdas italianas han intentado juntar sus fuerzas en sendas ocasiones, pero a menudo han quedado divididas y minoritarias. Con una serie de asambleas en el Teatro Brancaccio de Roma, también durante el 2017 hubo varios intentos de confederar las formaciones políticas ubicadas a la izquierda del Partido Democrático (PD). Éste, heredero muy lejano del antiguo Partido Comunista Italiano, desde 2013 ha estado en el poder, derechizándose cada vez más bajo el liderazgo del ex primer ministro Matteo Renzi. Las asambleas del Brancaccio fracasaron, pero se abrió un espacio para el nacimiento de una lista genuinamente popular. El impulso del Centro Social Je’ so pazzo (“Yo soy loco”), una experiencia de acción colectiva muy dinámica surgida de la ocupación del ex hospital penitenciario judicial de Nápoles, fue esencial para la fundación de Potere al popolo, cuyos referentes más cercanos serían el español Podemos, la primera Syriza de Grecia, el moviiento de apoyo a Jeremy Corbinen el Reino Unido y La France Insoumise de Jean-Luc Melénchon.

Su creación es reciente, pero la experiencia política de sus militantes es considerable, pues su propuesta, desde abajo y a la izquierda, tiene años de gestación, gracias a luchas históricas como la de los No-Tav (contra la línea del tren de alta velocidad entre Lion y Turín que intenta devastar los valles de Susa) y otros importantes movimientos socio-ambientales en contra de megaproyectos inútiles y despojos.

Potere al popolo une, entre otras, reivindicaciones laborales y sindicales, antipatriarcales, feministas y LGBT, de migrantes, jubilados empobrecidos y amas de casa, investigadores precarios, braceros, trabajadores de logística y call-center y está sacudiendo un panorama político dominado por un discurso xenófobo, el peligroso resurgimiento de fuerzas neofascistas y escuadristas, o bien, por el mutante neoliberalismo, que va de la mano con un europeismo y atlantismo acríticos y se encarna en las políticas de austeridad y los recortes sociales que afectan a los más débiles en toda Europa.

Derecha y neofascismo crecen

La política tradicional no ha podido dar respuestas ante la crisis económica estructural, exacerbada por la depresión global de 2007-2009, y el aumento de desigualdad y pobreza, así que ha sido más fácil encontrar chivos expiatorios. Mientras los trabajadores en el país veían empeorar sus salarios, sus contratos y garantías y sus futuras pensiones año tras año, debido a las reformas de Renzi & Co., la propaganda mediático-política del oficialismo y de la oposición, juntas, culpaban de los problemas a los inmigrados, al euro o a algún gobierno anterior. Demasiado fácil lanzarse contra los más débiles, como los refugiados de las guerras, de las crisis económicas y de las embestidas coloniales y neocoloniales de los países del norte, o como los hijos de migrantes que son italianos, han estudiado o incluso nacieron en el país, pero no se les quiere dar la ciudadanía y se les deja vivir en un limbo, al estilo de lo que hace Trump con los dreamers.

Han crecido, además, las acciones violentas de partidos antidemocráticos como Casa Pound y Forza Nuova, alas extremas del neofascismo y subproducto cancerígeno de un capitalismo degenerativo que sublima el descontento popular, canalizándolo contra “los otros”, los migrantes, que ya son víctimas cotidianas de viles atentados terroristas y racistas en toda la península. La Liga Norte y Fratelli d’Italia, aliadas del walking dead Silvio Berlusconi, son las alas institucionales y, quizás, más domesticadas de las derechas populistas y fascistas. Esta coalición encabeza las encuestas, a la par del Movimento 5 Stelle(5 estrellas) del ex cómico Beppe Grillo, que en 2013 se propuso como outsider anti-político y fue la sorpresa de esos comicios, pero ahora tiene que lidiar con sus propios fracasos en la administración de Roma y la ambigüedad de sus propuestas políticas que acaban acercándose más a la derecha que a la izquierda.

A la izquierda

A la izquierda del Partido Democrático, con un programa de corte socialdemócrata, surgió otro polo, Liberi e Uguali (Libres e Iguales), formado por el partido Sinistra Italiana y varios “exiliados” del PD que también marcharon el domingo pasado y aspiran a reemplazar el PD como primera fuerza electoral de referencia de la izquierda parlamentaria. Además, está la Lista del popolo por la Constitución del ex magistrado anti-mafia Antonio Ingroia y el ensayista Giulietto Chiesa quienes tratan de recuperar el voto de los decepcionados que piensan no ir a votar, a partir de la defensa de la Constitución, violentada en estos años, y de sus principios originarios.

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Finalmente, la propuesta de PAP/Potere al popolo aparece como un rayo insurgente que trabaja para refundar la izquierda y ofrecer horizontes de futuro, en defensa de los bienes comunes frente a las múltiples exclusiones del capitalismo global y neoliberal. “Hemos decido presentarnos a las elecciones políticas de 2018, todas y todos junt*s, porque esta parte del país excluida ya es mayoría y tiene que ser escuchada. Porque si nadie nos representa, si nadie apoya hasta el fin nuestras luchas, entonces, tenemos que hacerlo nosotros. Porque estamos hartos de esperar que alguien llegue a salvarnos…”, dice su manifiesto (poterealpopolo.org) con referencia a los comicios del 4 de marzo en que se renovarán cámaras y gobierno. Las elecciones sólo son “un medio para salir del aislamiento” y ser escuchados, un paso de un camino más largo que incluso guarda ciertas semejanzas con la postulación en México de Marichuy por el EZLN y el CNI.

La tarea de PAP se antoja titánica, pero muchos decidieron aceptar el reto(#AccettiamoLaSfida): en pocas semanas nacieron más de 200 asambleas y grupos de apoyo en Italia y en el exterior (Bruselas, Londres, Birmingham, México…), se juntaron más de 50mil firmas para las elecciones y se elaboró colectivamente un programa, pragmático y en construcción, necesario para reconciliar praxis y utopías, luchas cotidianas y cosmovisiones y “crear un frente en contra de las mil caras de la barbarie”.

@FabrizioLorusso

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