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  • Chile frente a los desafíos constituyentes

    Chile frente a los desafíos constituyentes
    Javier Astudillo
    • El debate alrededor de la Convención Constituyente que los chilenos elegirán el próximo 11 de abril ha tomado revuelo en las últimas semanas
    • La apertura de un proceso constituyente simboliza una conquista popular del estallido de octubre 2019, una victoria que logra simbólicamente deshacerse de la herencia del pinochetismo
    • Se ha generado una verdadera multiplicación de listas independientes, que en algunos distritos son más que los propios escaños elegibles

    Por Susanna De Guio e Alessandro Peregalli desde Cuarto Poder

    SANTIAGO-El debate alrededor de la Convención Constituyente que los chilenos elegirán el próximo 11 de abril ha tomado revuelo en las últimas semanas. El 11 de enero era la fecha límite para presentar las candidaturas, que hoy muestran cómo se compone el mapa de quienes concurren a ocupar los 155 escaños donde se va a debatir la nueva Carta Magna del país.

    Será la primera constitución de Chile que será escrita a través de un proceso democrático, ya que las diez anteriores han sido producto de las élites oligárquicas, hasta la última y vigente, la de 1980, que fue redactada por la dictadura de Augusto Pinochet y que ha servido de base para construir el neoliberalismo radical que gobierna el país desde ese entonces.

    En la sociedad es muy difusa la sensación de estar ante una ocasión histórica para derrumbar ese modelo político-económico que hace de Chile uno de los países con los niveles de desigualdad más altos del mundo. Al mismo tiempo, también se multiplican las reflexiones más críticas, que evidencian los obstáculos y las dificultades de poder alcanzar un proceso constituyente realmente participativo y democrático.

    El Acuerdo y el Apruebo

    “No estamos de acuerdo con el Acuerdo” es una de las consignas que se difundió en las movilizaciones en noviembre 2019, después de la firma del Acuerdo por la Paz y la Justicia Social que estableció las reglas del proceso constituyente en una larga negociación a puerta cerrada entre los partidos de gobierno y la oposición.

    La demanda por una nueva Constitución fue uno de los reclamos más presentes desde el principio de la revuelta que estalló en octubre 2019, junto al pedido de renuncia del presidente Sebastián Piñera. Sin embargo, “el Acuerdo por la Paz vino a frenar la protesta más que a aportar a un proceso inclusivo, fue una decisión totalmente ajena a lo que pasaba en los territorios” explica Pía Meza, que compite para la Convención Constituyente en el distrito 10, en el corazón de Santiago y del país. Su candidatura ha sido levantada por un grupo de asambleas y cabildos y participa de la lista “Movimientos Sociales: Unidad de Independientes” junto a representantes del movimiento No+AFP, la Coordinadora feminista 8M y el Movimiento por el Agua y los Territorios. “Nos habría gustado lograr una asamblea constituyente real, y a eso apuntamos en este proceso, así que la vinculación con los territorios será clave” recalca Meza.

    Por otro lado, hay movimientos y organizaciones sociales que no se han sumado a este proceso electoral y su mirada crítica ha sido parte del intenso debate en torno al referéndum para aprobar o rechazar una nueva Constitución, fijado originalmente en abril 2020 y postergado a octubre a causa de la emergencia sanitaria por el Covid-19.

    No obstante los peligros que muchos identificaron en el camino institucional, de volver a legitimar la misma clase política contra la cual se levantó la protesta, la participación a las urnas fue alta y el “Apruebo” arrasó con el 79% de las preferencias. El pasado 25 de octubre, los medios de todo el mundo reportaron imágenes de fiesta en la Plaza Dignidad en Santiago. Esa fecha fue un verdadero antes y después en la etapa de crisis política que vive Chile: quieran o no quieran sus protagonistas, el camino trazado es ahora la vía del cambio constitucional.

    Las reglas del juego

    ¿Cuáles son entonces los desafíos y los límites para poder alcanzar la transformación del país que desde las calles se viene exigiendo desde hace más de un año?

    Uno de los principales límites del Acuerdo es la obligación de alcanzar los dos tercios de los votos para aprobar cualquier artículo de la nueva Carta Magna, lo que muy probablemente conferirá el poder de veto sobre las cuestiones más sensibles a la vieja clase política, sea esta representada por la derecha hoy en el poder, o por el centro-izquierda de la ex Concertación, que ha gobernado el país durante más de 20 de los últimos 30 años.

    En segundo lugar, la Convención no podrá deliberar sobre los acuerdos internacionales de Chile. Se trata de una restricción importante, ya que entre ellos se encuentran una treintena de Tratados de Libre Comercio (TLC), firmados con decenas de países, que vinculan fuertemente la economía chilena a la exportación de materias primas y afectan derechos laborales y ambientales. Justo en este mes de enero, el gobierno intentó apurar la votación al Senado del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TPP-11), declarando urgente el proyecto de ley que por fin la Cámara Alta terminó postergando a marzo.

    Escaños indígenas y afrodescendientes

    Otro elemento que ha sido cuestionado apunta a los límites impuestos a la representatividad de la asamblea que deberá redactar la carta. El Acuerdo por la Paz estableció que la Convención será elegida con las mismas reglas del sistema electoral chileno, sin prever mecanismos que faciliten la participación directa de la ciudadanía, ni que garanticen la presencia de los pueblos originarios, que corresponden al 12,8% de la población según el último Censo del 2017.

    La inclusión de la paridad de género en la Convención Constituyente ha sido la primera modificación al Acuerdo, en marzo 2020, fuertemente reclamada por el movimiento feminista, mientras que el debate sobre los escaños reservados para los pueblos indígenas y afrodescendientes ha sido postergado hasta diciembre, dejando muy poco tiempo a las comunidades para organizar sus candidaturas. Además, los 17 escaños que por fin han sido reservados para 10 pueblos indígenas dentro de los 155 cupos constituyentes son poco representativos y los afrodescendientes han quedado excluidos. “Lo que definió esta situación es la ideología racista del oficialismo chileno, que permeó toda la discusión política en ese momento” afirma Milene Molina, activista afrodescendiente. A diferencia de países como Brasil o la región del Caribe, donde la presencia afro es manifiesta, aunque sufriendo un fuerte racismo estructural, en países como Argentina y Chile las élites han históricamente negado la pesada herencia colonial, buscando presentar sus naciones como sociedades casi homogéneamente blancas. Sin embargo, en Chile hay regiones donde la población afro es relevante: en el distrito 1, que abarca Arica y Parinacota en el extremo norte del país, donde es candidata Molina, llega al 4,7% según un estudio poblacional del 2013. “Cuando nos reconocieron como pueblo con la Ley 21.151 del abril 2019, los parlamentarios lo vieron desde lo cultural y lo folklórico, pero nunca pensaron que eso nos daba también derechos colectivos” sigue Molina, que deberá presentarse con una lista independiente fuera de los escaños reservados, mientras que su pueblo ya ha presentado un recurso de protección frente a la Corte Internacional de Derechos Humanos.

    La Constitución chilena actual tampoco reconoce a los pueblos indígenas, y si bien existen otras leyes y el tratado internacional 169 OIT que amparan sus derechos, la falta de reglamentación, los atropellos de las fuerzas policiales, la usurpación de sus territorios por parte de grandes empresas hacen que varios candidatos indígenas vean como prioritario avanzar en el reconocimiento de sus pueblos y en la formación de un Estado plurinacional.

    Correr de independiente

    Para completar el mapa de las dificultades a sortear para que este proceso constituyente sea representativo de los sujetos políticos que lo han reclamado durante el estallido, está el acceso a las candidaturas de representantes de la sociedad civil que no militen en partidos políticos.

    Después de algunos intentos de formar nuevos partidos y la apertura de los viejos a sumar candidatos independientes, en diciembre la magnitud de las críticas empujó el servicio electoral (Servel) a flexibilizar los criterios mínimos para la candidatura de independientes, bajando la cantidad de firmas necesarias para entrar en la contienda electoral de abril. A pesar del poco tiempo a disposición, al cierre de las candidaturas se había generado una verdadera multiplicación de listas independientes, que en algunos distritos son más que los propios escaños elegibles. Esto se debe en parte a la completa deslegitimación del sistema político en general que ha quedado en evidencia durante el largo estallido social. De hecho, distintas encuestas del pasado noviembre confirman que la mayoría de las personas están orientadas a votar por un candidato independiente (81% según Data Influye, 64% según Ipsos y Espacio Público). La proliferación de listas también denota un deseo de participación y una capacidad de organizarse desde la sociedad civil todavía vital a pesar de los largos meses de cuarentena y de medidas restrictivas que han vaciado forzosamente las calles chilenas en el 2020. La creación de listas de candidatos independientes ha tenido también intentos de articulaciones de alcance nacional, como es el caso de la plataforma Independientes No Neutrales y de La lista del Pueblo, que se presentan en 21 de los 28 distritos nacionales. En otros casos, los movimientos sociales vinculados a distintos territorios han levantado candidaturas comunes alrededor de una u otra lista local.

    Si por un lado la proliferación de listas independientes es síntoma de una gran efervescencia y un posible aumento de la participación, por otro la fragmentación de la propuesta electoral es un factor de debilidad en el sistema electoral chileno que, a pesar de ser proporcional, tiende a favorecer los candidatos unidos en grandes coaliciones por tener distritos pequeños. Por esta razón la derecha chilena ha apuntado a conformar una sola lista donde conviven los partidos actualmente en el gobierno con el Partido Republicano de extrema derecha, representado por Antonio José Kast. En cambio, el campo progresista se presenta más dividido: por un lado hay el centro-izquierda tradicional, con la Democracia Cristiana, el Partido Socialista, y otros partidos menores unidos en la Lista del Apruebo. Por el otro está el comando Apruebo Dignidad, una coalición que reúne el Frente Amplio, el Partido Comunista y otras fuerzas políticas y sociales que habían trabajado de forma conjunta ya en la campaña por el Apruebo al referéndum. En fin, de una manera más fragmentarias, algunos partidos en el espectro de la izquierda han decidido correr en solitario: se trata de Unión Patriótica, brazo electoral del histórico Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que se presenta en 12 distritos, el Partido Humanista, en 7 distritos, la lista trotskista del Partido de Trabajadores Revolucionarios, que tiene candidatos en 9 distritos, y el Partido Verde Ecologista, que se presenta en 15.

    Otra ventaja que tienen los partidos con respecto a las candidaturas levantadas con las firmas de los habitantes de cada distrito, es que poseen la experiencia y el aparato logístico y económico necesarios para encarar una campaña electoral como la que se desplegará de ahora hasta el 11 de abril. Además del voto para la Convención Constituyente, en la misma fecha la ciudadanía será llamada a elegir alcaldes, consejeros municipales y, por primera vez, gobernadores regionales. La apuesta es muy alta y la sumatoria de las cuatro votaciones podría aumentar la confusión.

    Probablemente debido a estas razones, algunos movimientos sociales han optado por entrar como independientes en las listas creadas por los partidos políticos en vez de armar una propia. Es el caso, por ejemplo, de Modatima, Movimiento de Defensa por el acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente que hace diez años sostiene luchas socio-ambientales y que ha decidido presentar cuatro candidaturas al interior de la lista Apruebo Dignidad.

    Lo que está sobre la mesa

    Más allá de las formas que cada sector social eligió para intervenir en el proceso constituyente, todos tienen claro que la apuesta es modificar las estructuras del Estado para poder redistribuir el poder y la toma de decisiones. Según Ignacio Achurra, actor de teatro y televisión, sindicalista en el campo de la cultura, que se presenta con el partido Convergencia Social dentro del bloque Apruebo Dignidad, “tenemos un sistema de sobre-concentración del poder en la figura presidencial, de herencia cultural casi monárquica, que hay que desmantelar para pensar otro sistema de gobierno”.

    Más radical, pero en la misma dirección, plantea sus objetivos Manuela Royo, abogada con una larga trayectoria en la defensa de prisioneros políticos mapuche y candidata en el distrito 23, en la región de la Araucanía. Su desafío es “abrir espacios de participación que sean deliberantes, donde el pueblo, la ciudadanía, puedan decidir qué leyes quieren, cómo deben actuar sus representantes, como debe distribuirse la riqueza. Además queremos un Estado solidario y no subsidiario como ha sido hasta ahora”. Royo, que se candidatea por Modatima, evidencia también que “reconocemos como eje central la protección de la naturaleza y de los bienes comunes como el agua, que debe ser considerada un bien común y un derecho humano.”

    Otro grande protagonista del proceso constituyente ha sido desde un principio el feminismo, eje transversal a todas las reivindicaciones que se han sumado en las calles y movimiento masivo que mostró su fuerza el 8 de marzo pasado con una movilización de dos millones de personas. En casi todas las listas de independientes y movimientos sociales hay mujeres que provienen de espacios feministas, las candidatas están ocupando un rol protagónico después de la conquista de la paridad de género en la Convención Constituyente y empiezan a coordinarse a nivel nacional para imponer en la agenda algunos temas centrales como los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

    Para Natalia Arriagada, en esta etapa será central “no soltar la calle”. Ella representa el Movimiento de pobladoras y pobladores Vivienda Digna en la lista “Independientes y Movimientos Sociales del Apruebo”. Explica que la decisión de ser candidata fue tomada en asamblea y “fue la primera vez en nuestra historia que optamos por intervenir en un proceso electoral”. Sin embargo, es bien consciente de que la sola participación al proceso constituyente no será suficiente para alcanzar cambios profundos en Chile: “Es imprescindible que el pueblo se mantenga atento, en estado de alerta, organizado en torno al proceso constituyente. Tenemos que ser capaces de sacar la deliberación de las salas de sesión a los territorios, de denunciar los intentos por socavar el proceso y de movilizarnos cuando sea necesario”. Es por esta razón también que movimientos como los de las ocupaciones de vivienda no piensan abandonar sus agendas sociales, y en marzo organizarán el Viviendazo, una gran manifestación para reclamar políticas habitacionales más justas y el derecho a la ciudad para los habitantes de las “poblaciones”, como en Chile son llamados los asentamientos.

    El mapa político futuro

    La apertura de un proceso constituyente simboliza una conquista popular del estallido de octubre 2019, una victoria que logra simbólicamente deshacerse de la herencia del pinochetismo y que pone en agenda las deudas de la democracia neoliberal y clasista chilena. Sin embargo, este primer resultado ha sido posible al costo de más treinta muertos, centenares de heridos y unas 400 lesiones oculares, y miles de presos políticos que todavía esperan en cárcel preventiva. La etapa constituyente que se abre ahora, y que pretende cambiar el modelo económico y social del país, también se muestra llena de obstáculos.

    Por estas razones, una de las claves será la participación constante de la ciudadanía, manteniendo activa la capacidad de movilizarse y con mecanismos capaces de vincular la actividad de la Convención a las organizaciones y asambleas territoriales, que tendrán un plebiscito final para ratificar o no el resultado de la labor constituyente.

    Si bien el proceso político de los próximos meses está envuelto en la incertidumbre, es cierto que en 2021 Chile está llamado a remodelar su mapa político, no solo redactando una nueva Carta Magna, sino también renovando los cargos de alcaldes, concejales y gobernadores, y votará en noviembre para la Asamblea legislativa y por el propio escaño presidencial, donde el escenario está todavía completamente abierto. Es justamente en vista de este otro pleito que en la izquierda está emergiendo con fuerza la candidatura del alcalde de Recoleta, el comunista Daniel Jadue. Sería la primera vez de una izquierda anti-neoliberal con chances reales de ganar el gobierno de Chile.

  • La «Congresa»

    La «Congresa»
    Nell’edificio del Congresso dello Stato occupato © Red Feminista Quintarroense

    Di Alessandro Bricco da Il Manifesto del 28/01/2021

    Messico. I collettivi femministi del Quintana Roo occupano da due mesi il Congresso dello Stato. E senza che sia fissata una data in cui discutere le loro proposte di legge su aborto e femminicidi non se ne andranno

    Chetumal, nel sud dei Caraibi messicani, è la periferica capitale dello stato di Quintana Roo. A sud confina con il Belize e 300 km più a nord si trova Cancún, paradiso del turismo mondiale che dal 9 novembre di quest’anno è salita agli onori delle cronache internazionali a causa della repressione poliziesca. Lo stato ha risposto mettendo sotto accusa 11 agenti e sollevando dall’incarico il capo della polizia municipale.

    A Chetumal il 16 novembre, 26 collettivi femministi di tutta la regione riuniti nella “Red Feminista Quintarroense” hanno presentato un’istanza articolata in 54 punti e 10 proposte di legge allo scopo di creare un’agenda legislativa, femminista e con autentica prospettiva di genere. Una delle proposte viene inoltrata per la sesta volta in tre anni e riguarda la depenalizzazione dell’aborto.

    L’ABORTO ILLEGALE criminalizza le donne che vogliono esercitare i loro diritti umani e spesso gli interventi clandestini causano la morte delle pazienti. Un governo che criminalizza l’aborto viene quindi considerato direttamente responsabile di quelle morti.

    In Quintana Roo una donna che sceglie di interrompere la gravidanza e chi l’aiuta rischiano dai 6 mesi ai 2 anni di carcere dato che il codice penale di questo stato definisce l’aborto come «morte del prodotto del concepimento in qualsiasi momento della gravidanza intra-uterina».

    L’”anti-monumenta” installata di fronte al Congresso dello Stato dai collettivi femministi

    CHI SE LO PUÒ PERMETTERE ovviamente viaggia fino a Città del Messico per praticare l’interruzione volontaria della gravidanza legalmente. Per tutte le altre, come le donne della zona maya e le migranti del Centro America che spesso parlano solo una lingua indigena, rimane l’opzione illegale con tutti i suoi rischi. «Il fatto che nello stesso Paese alcune donne siano criminalizzate e altre no, che solo alcune abbiano un diritto, è discriminazione», mi dice Tania Ramirez, rappresentante e portavoce dei collettivi che incontro fuori del Congresso dello Stato, occupato dallo scorso 27 novembre. «Inoltre l’accusa con cui vengono condannate le donne, anche le bambine, è omicidio».

    «Il 25 novembre – prosegue l’attivista -, giornata internazionale contro la violenza sulle donne, avevamo in programma di installarci fuori del Congresso dello Stato e il 28 di installare anche la nostra “anti-monumenta”. I primi giorni ci hanno permesso di usare il bagno del Congresso, una a una e accompagnate dalle guardie private. Numerose compagne si sono sentite intimidite e molte sentivano fischi e commenti volgari» afferma la portavoce. «Il 27 le guardie ci hanno comunicato che avrebbero chiuso l’edificio nel fine settimana; volevano lasciarci senza bagni, coi bambini e sotto la pioggia. “Non esiste! Non rimarremo fuori! Entriamo!”».

    Così ricorda quei momenti Tania Ramirez. Immediatamente dopo essere entrate, è stat lei a chiamare il CNDH (l’organo che in Messico si occupa di vigilare sui diritti umani) per far inviare degli osservatori sul posto ed evitare così una rappresaglia violenta da parte della polizia.

    La “Benita” Juarez. Foto di Alessandro Bricco

    IL 23 DICEMBRE qualcuno ha staccato l’elettricità e l’acqua al palazzo, sperando che le ragazze desistessero, ma questo non le ha fermate. «L’occupazione durerà fino a quando il Governo ci prenderà sul serio prosegue la portavoce del collettivo -. Vogliamo una data esatta per portare in aula le nostre proposte e vogliamo che i deputati si esprimano sulla depenalizzazione dell’aborto. Non importa se in maniera positiva o negativa,sarà la storia a giudicare la loro decisione Vogliamo inoltre che sia riconosciuto il nostro lavoro in difesa dei diritti umani e che sia garantita la nostra sicurezza».

    Ad oggi la data non è ancora stata comunicata dalle autorità e il 12 gennaio il governatore si è lamentato di dover presiedere la cerimonia per i 47 anni della Costituzione dello stato in un centro conferenze.

    Oltre alla depenalizzazione dell’aborto, nel documento consegnato dai collettivi si chiede un’educazione sessuale di qualità e laica, l’accesso libero ed efficace a contraccettivi con sovvenzione statale e una riforma al delitto di femminicidio affinché siano inseriti i reati di trans-femminicidio e femminicidio infantile. In Quintana Roo solo nel 2020 ci sono stati 4 casi, tra cui una bambina di un anno e 7 mesi.
    «Chiediamo inoltre che sia permesso alle donne di portare armi non letali per difesa personale. Se il governo non riesce a proteggerci ce ne occupiamo noi con l’autodifesa!», prosegue Ramirez. Da parte sua, il governo con tutta evidenza non riesce a garantire la sicurezza: dal 2017 è stato dichiarato l’«allarme di genere» e malgrado sia stato istituito il delitto di femminicidio, nel 2020 sono state uccise 64 donne, ma solo 12 sono stati classificati come femminicidi.

    ALLA VIOLENZA DI GENERE che dilaga in tutto il Paese si aggiunge la violenza ideologica. L’ 8 dicembre qualcuno ha lanciato due bombe molotov nella casa di una delle ragazze che partecipa all’occupazione, mentre stava dando da mangiare ai suoi figli e al padre anziano. Quello stesso giorno era stato organizzato un corteo “Pro Vita” dal vescovo Pedro Pablo Elizondo Cárdenas e il frate Ricardo Alberto Roque Figueroa, insieme al Fronte Nazionale Pro Vita. «Abbiamo denunciato il fatto ad Asuntos Religiosos, la chiesa non dovrebbe chiamare ed aizzare i fedeli contro altri gruppi di cittadini e ancor meno mettersi in politica, il nostro è uno stato laico. Anche la compagna vittima dell’aggressione ha sporto denuncia. Per noi è molto chiaro quali gruppi si stanno organizzando, per avvisarci e provocarci, ma non cadremo nella loro trappola. Non ce ne staremo zitte – conclude Ramirez – e non gli daremo mai più la comodità del nostro silenzio».

    Nel Congresso dello Stato del Quintana Roo occupato

    PRIMA DI RIENTRARE per partecipare a uno dei numerosi workshop organizzati all’interno de La Congresa, la portavoce mi ricorda che anche i deputati hanno riconosciuto la fondatezza delle loro petizioni, «però c’è sempre qualcosa di più importante che legislare a favore delle donne». Forse l’occupazione del Congresso dello Stato potrebbe essere una forma per ricordare ai deputati l’urgenza del tema

  • La muerte de Maradona: hay algo que no están viendo

    La muerte de Maradona: hay algo que no están viendo

     


    Muchas feministas han sido atacadas por expresar condolencias, porque Diego era un hombre violento. El asunto, sin embargo, es más complejo de lo que parece.


    de Giusi Palomba,

    traducido por Simone Scaffidi desde Pasionaria

    “Se nos fue” Diego, Diego Armando Maradona se fue.

    De sus prodigios, de sus misterios impenetrables para la mayoría, de su intimidad alegre y combativa con los pueblos condenados de la tierra, se continuarán escribiendo palabras apasionadas durante años, a pesar del fastidio de los poderosos.

    Millones de personas lloran por él, esto estaba previsto, pero para algunas ha sido un luto complicado.

    Estamos hablando de las mujeres que lo reconocen como un ídolo popular, y para las cuales, estos días, no se han reservado palabras muy tiernas.

    Abrir espacios sanos de discusión puede ser útil para restar ciertos sentimientos, tan fuertes y complicados, de la voracidad de las polémicas de estos tiempos.

    Mientras la voz de Hebe de Bonafini, de la Asociación Madres de Plaza de Mayo (que desde la década de 1970 pide justicia para los desaparecidos de la dictadura militar argentina), trató de calentar muchos corazones saludando a Diego como a un hijo (“Ya no nos pertenece, pertenece al mundo y el mundo recordará a Diego por ser fiel a los humildes, como cuando eligió jugar en Nápoles”), muchas mujeres de la misma Nápoles, sobre todo feministas, fueron llamadas a explicar o condenar su tristeza, por considerarse inaceptable.

    Los ataques contenían acusaciones más o menos feroces por defender a un hombre violento, un machista, además de drogadicto, evasor de impuestos y mafioso.

    No se trata de impedir lo que alguna pueda sentir por la muerte de alguien que – libremente – se considere una bala perdida, sino de la condición de tener que defenderse de ataques feroces en un momento de luto colectivo.

    ¿Puede una feminista llorar a Maradona?

     

    Los agujeros negros de la vida de Diego no son nada que quien llore por él no conozca – y con lo cual tuvo que lidiar mucho antes de su luto – parece necesario decir también eso. Y, además, no es un secreto, nada que ya no fuera claro, o por lo cual faltasen oportunidades de intercambio, aunque fuera solamente paseando por Nápoles, algo que, en los últimos años, dado el boom de visitantes, debió haberle pasado a mucha gente.

    A menos que estas visitas no hayan sido solo turismo – oportunidades para consumir ese disfrute que la gentrificación transforma en museo dejando que la gente crea que está ahí solo para su uso y que ya no pertenece a los que viven en la ciudad – no se puede no haber notado que Diego es parte fundamental de la memoria popular de Nápoles también en vida, y no producto del folclore. Y nos guste o no, esa memoria pertenece a cualquiera.

    El día de su luto ha sido entonces un día natural para expresarse y externar la contradicción ya presente para muchas.

    Las mujeres de Ni una menos – Napoles apelaron al artículo ¿Por qué queremos tanto al Diego si somos feministas? de Camila Parod, Lisbeth Montana y Nadia Fink, donde se expresa un concepto fundamental: “Si hablamos de Diego, hablamos del pueblo”. La premisa del texto (traducido en italiano por Alice Rizzo y Francesca de Rosa, y retomado por Dinamo Press y DaQui), es esta: “Hemos decidido traducir este texto en este día que a much*s nos cuesta enfrentar, no porque busquemos respuestas, sino para plantearnos nuevas preguntas que, como siempre, flotan en un mar de contradicciones. Las contradicciones no nos asustan, al contrario, nos empujan a contarnos, porque nos habitan en lo cotidiano, a contar nuestra historia, como siempre, desde una perspectiva «terrona» (NdT, «desde el sur», el término «terrone» en italiano es y ha sido utilizado como despectivo hacia las personas del sur de Italia que migran hacia el norte)”.

    La cantante chilena Ana Tijoux, autora de «Antipatriarca«, banda sonora de muchos desfiles feministas, se ha preguntado si quien la ha atacado nunca ha tenido una relación tóxica con amigos, padres y novios, y ha afirmado: «Tengo 43 años y tengo herramientas para analizar y protegerme. Digo esto porque se habla contra la violencia y me atrevo a decir que gran parte – no todo – que he podido leer es de nuevo violencia. ¿Pensaron en todas las personas que no tienen las herramientas para ver estas violencias?” […] Yo escribí Antipatriarca y la siento cada vez que la canto. Eso nadie me lo puedo cuestionar solo yo al mirarme en mi intimidad».

    Mónica Santino, argentina, directora técnica de fútbol femenino declaró: «Diego era nuestro, profundamente villero, profundamente de barrio, y eso tiene una conexión con el feminismo popular indestructible».

    Ro Ferrer, ilustradora feminista y comunicadora, en uno de sus dibujos, amablemente concedido para este artículo, muestra a una niña que ama el fútbol pidiendo “déjame llorar”. No estuvo libre de polémica y respondió de la siguiente manera: “Lo que más me preocupó es lo que sentí, el hecho de haber posteado este dolor hacia Maradona automáticamente les permitió negar todo el recorrido que yo hice hasta acá, incluso ese mismo día. Porque, por ejemplo, ese mismo día a la mañana hice un montón de dibujos con respecto al 25 de noviembre (Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra las Mujeres). Y ese mismo día mis propias compañeras me estaban diciendo qué no podía sentir y qué no podía decir. […] Maradona significa mi niñez y mi adolescencia […] En aquel momento no teníamos muchas referentes mujeres, lesbianas, travestis, trans, así que los hombres que tenía como referencias eran parte constituyente de mi personalidad […] Cuando posteé el dibujo yo sentí el instante previo al ataque, cuando ya sabés que van a venir. Pero yo no me quiero callar. El “no me callo más” es para todos lados, no hacia afuera solamente (por el movimiento también). Y no me pasó a mi sola. Entonces, ¿no se les ocurre pensar que hay algo que no están viendo?”.

    Georgina Orellano Ammar, de El Sindicato de trabajadorxs sexuales de Argentina pregunta: «Qué tanto de popular e interseccional nos falta a nuestros feminismos hermanas para comprender un poco lo que te genera un Maradona y poder acercarte un cachito nomás al dolor popular”.

    La periodista feminista Analía Fernández Fuks agregó: “Abordar la figura de Maradona desde los feminismos incluye pensar en un feminismo interseccional. No solo estamos hablando de género, me parece importantísimo poder mirar la raza, la etnia, la clase, la edad. Y en este caso se trata de justamente pensar a Maradona desde los feminismos populares”.

    Y muchas otras, expuestas y no, muchas mujeres del pueblo, anónimas, quizás no politizadas, alejadas de las organizaciones y de los reflectores, han recibido una atención sin precedentes. Solo un ejemplo, muchas mujeres argentinas migrantes en Barcelona. Lástima que sea una atención difícilmente reservada, como ellas mismas expresan en muchos comentarios en las redes sociales, a sus solicitudes de mejores condiciones laborales, quizás al servicio de las mismas mujeres que las atacan, o porque su condición de migrante no les permite vivir como todas las demás.

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    Ilustración: Ro Ferrer

    El clasismo y el racismo que no se quiere ver

    Estos ataques parecen revelar muchas cosas, pero en particular un punto, un nudo, con una claridad que, desde una cierta posición, se puede sin duda decir cristalina: la absoluta extrañeza de muchas personas blancas de los nortes globales, y que en muchos casos se definen interseccionales, a los dolores de los sures del mundo. Y, en consecuencia, al valor crucial de la alegría, de la revancha y de la redención de esos dolores.

    Esta extrañeza, este distanciamiento total de la realidad material de esos márgenes (los sures que, en esta época de inmensas emigraciones, pueden existir también en las capitales más ricas del norte), va más allá del caso específico, y cuenta precisamente una forma de hacer activismo que sistemáticamente niega las pasiones y los sentimientos, esos dolores y esas alegrías, nacidas en jaque de opresiones que no consiguen ver.

    Porque es evidente que en los márgenes existen matices que, en el centro, incluso con las mejores intenciones, se escapan irremediablemente. Y esto se siente más en los momentos en que los matices conquistan temporalmente el centro del discurso.

    Ser irrelevantes frente a un feminismo que se alimenta de reducciones y simplificaciones, que ve al patriarcado como un monolito sin ninguna implicación en la realidad, es una condición que los feminismos negros y latinos nos cuentan a menudo, solo por dar un ejemplo.

    Aunque a veces se citan de forma abstracta y hasta el punto que pasan de moda, estas elaboraciones se ven por lo que son: fatigosas y muy incómodas de actuar en la vida cotidiana, pero si solamente entraran más a menudo entre los saberes compartidos, no estaríamos aquí gastando tantas palabras por algo que es obvio para algunos ojos, y para otros absolutamente inexplicable.

    Un feminismo que niega los sures, y sobre todo a las mujeres de los sures, tiene una dificultad extrema para entender la solidaridad comunitaria, incluso aquella sin fronteras precisas que ahora acoge a Diego incluso después de su muerte. Y suena muy mal que, al atacar a las mujeres de luto, muchas de ellas son argentinas, podamos pensar que podemos enseñar el feminismo a países que llevan dentro las contradicciones más agudas, y de donde nacieron las semillas de las movilizaciones globales, exactamente por qué (y no a pesar de) impregnados de un machismo vivo, lugares en donde el feminismo se hizo tan fuerte que ya no ha sido posible ignorarlo.

    Los mismos lugares donde está muy claro que las personas que más quieres, las amistades y compañerxs que están a tu lado, podrían convertirse en grandes desconsideradxs. Y te esperarías que se sometan de alguna manera a su propia comunidad, pero ciertamente no a los sistemas de opresión capitalista, racista, colonial, imperialista, habilista que también pesan sobre ti y están muy presentes en ti.

    Estos son los prerrequisitos de un feminismo que también logre ser popular, a veces indecoroso, impresentable e imperfecto, de una interseccionalidad también hecha de profundas decepciones, pero nunca de doctrinas, como lo tenía tremendamente claro quien, en un momento vulnerable, incluso al no vivirlo en primera persona, supo mostrar su solidaridad sin excitación.

    Las mujeres de El Telar. Comunidad de Pensamiento Feminista Latinoamericano, colectivo de investigadoras y militantes por la educación pública y los feminismos, en una nota escrita a raíz de los ataques recibidos titulada «De pasiones políticamente incorrectas por ciertos feminismos» y publicada en La Tinta plantea preguntas como: “¿Será que los feminismos pueden respetarse en su pluralidad de modos de pretender el cambio social? ¿Será que podremos dejar de unir toda práctica de violencia como patológica y comprenderla como emergente de una estructura social que es más grande que un individuo?”

    Y vuelve la pregunta crucial: «Vos, ¿podés sentirte ajenx al dolor que hoy atraviesa el mundo entero?”

    Y si estas palabras, desde abajo, resuenan con tanta fuerza y ​​hablan un lenguaje inteligible a cuerpos/territorios tan distantes, no es en absoluto por casualidad. Vuelve la pregunta planteada por Ro Ferrer: «¿Será que hay algo que no están viendo?».

    Si la respuesta es no, no importa.

    Tendrán sus razones, óptimas o terribles, esas razones hablarán de sus posiciones políticas, de sus orígenes o experiencias.

    La rabia, también esa, seguirá siendo válida, sin la necesidad de un permiso.

    No será una feminista la que les diga qué tienen que sentir.

  • Felipe Quispe Huanca, “presidente degli indios”

    Felipe Quispe Huanca, “presidente degli indios”

    di Pablo Stefanoni da Jacobin América Latina

    Traduzione di Alessandro Peregalli e Manuela Loi

    Commento di Alessandro Peregalli

    Il sociologo René Zavaleta Mercado ha descritto la società boliviana come una società abigarrada, costituita cioè da una profonda diversità economico-sociale, vere e proprie temporalità storiche che si relazionano tra loro e tendono a riprodurre la loro eterogeneità. Leggere la storia di Felipe Quispe, scomparso per un infarto lo scorso 19 gennaio, in controluce rispetto all’ “epopea” del Movimiento Al Socialismo (MAS) significa in qualche modo mettere in risalto quest’eterogeneità, queste altre linee di rottura e di liberazione che negli ultimi tre lustri hanno continuato a pulsare nelle molteplici Bolivie de abajo.

    Nel periodo compreso tra la cosiddetta Guerra dell’Acqua di Cochabamba, nel 2000, e il trionfo elettorale di Morales, nel 2005, la Bolivia fu attraversata da un’ondata di mobilitazioni di carattere insurrezionale straordinariamente dure, ricche ed eterogenee. In questo contesto, nelle comunità aymara dell’Altiplano a nord di La Paz e a sud del lago Titicaca, si sviluppò un formidabile processo di crescita politica di un movimento, l’indianismo, nato nei decenni precedenti e ancorato in una struttura politico-sindacale-comunitaria inedita, la CSUTCB (Centrale Unica del Lavoratori Contadini della Bolivia, dalla sua sigla in spagnolo), e guidato da un leader dalla grande integrità etica e politica: il Mallku Felipe Quispe Huanca.

    Non privo di aspetti problematici, tra cui un certo separatismo aymara che rendeva difficile la convivenza sia con una società in buona parte meticcia e urbana, sia con i sempre minoritari e invisibilizzati popoli indigeni delle Tierras Bajas e dell’Amazzonia (altri elementi costitutivi di quella società “abigarrada” che è la Bolivia), oltre che un machismo ampiamente presente anche nelle strutture comunitarie indigene (come ricorda nel suo bell’omaggio la sociologa argentina Maristella Svampa), Quispe ha saputo incarnare, nella sua vita, nei suoi scritti di storia e nella sua militanza politica, quello spirito ribelle aymara di Tupak Katari che a fine ‘700 fece tremare di terrore il dominio imperiale spagnolo.

    È forse questo terrore, percepito all’inizio del secolo dalle élite bianche e meticce boliviane, che ha spinto queste ultime a venire a patti con Evo Morales, un caudillo molto più addomesticabile da parte degli appetiti, le logiche e gli interessi del grande capitale. Almeno per il tempo sufficiente -credevano loro- a spegnere la fiamma che in quei primi anni ‘00 aveva fatto cadere due governi e scosso alle fondamenta il regime neocoloniale boliviano. A fine 2019, dopo 14 anni di inclusione popolare al consumo ed estrattivismo sfrenato ma compensato da politiche sociali, queste élite devono aver pensato che era ormai scampato il pericolo, e che potevano riprendersi in mano le leve dello Stato, senza intermediari. Non avevano fatto i conti con il Mallku e le combattive comuntà aymara (e non) della Bolivia de abajo, che portando avanti ancora una volta, come con Tupak Katari, come nella Guerra del Gas del 2002, settimane di blocchi, accerchiamenti e assedi a La Paz, imposero nuove elezioni e misero fine alla dittatura con la vittoria di Lucho Arce e David Choquehuanca.

    In questo testo, il giornalista Pablo Stefanoni ripercorre magistralmente la traiettoria di Felipe Quispe, uno degli ultimi grandi uomini del nostro tempo che ha saputo pensare, all’alba del 2000, la “rottura rivoluzionaria”, sebbene non necessariamente a partire dal marxismo dogmatico, ma dalla memoria e cosmovisione indigena e dal progetto, che due secoli e mezzo prima era stato di Tupak Katari, di “ricostruzione del Quyasuyo”, il territorio ancestrale aymara usurpato dalla conquista coloniale e dalla fondazione dello stato post-coloniale boliviano. Un uomo che di se stesso, solo sei giorni prima di morire, disse: “per principio lotto sempre, e continuerò a lottare fino alla mia morte, e continuerò a lottare anche sotto terra, se possibile”. [Alessandro Peregalli]

    Felipe Quispe Huanca, figura fondamentale nella costruzione politica dell’identità aymara in Bolivia, è scomparso nella città di El Alto il pomeriggio del 19 gennaio.

    “Dovremmo tornare indietro nel tempo, a quando Tupaj Katari si ribellò e gli indios circondarono La Paz e uccisero gli spagnoli. Fu l’unico uomo a fare tremare la corona spagnola in quel momento. E morì smembrato da quattro cavalli. Ma lasciò un’eredità, un’eredità immortale. Ci consideriamo seguaci e eredi di Tupaj Katari, ed è per questo che portiamo la sua bandiera, così come il suo principale pensiero, l’indianismo, che i nostri anziani, i nostri nonni ci hanno trasmesso”.


    A parlare è Felipe Quispe Huanca (1942-2021). Nato ad Achacachi, capitale della regione Omasuyos, Quispe è una figura fondamentale nella costruzione politica dell’identità aymara. La sua attività politica è stata segnata da questa immagine dell’accerchiamento: degli indiani che bloccano i bianchi. Facendogli sentire il loro respiro e i suoni dei loro pututus (strumenti musicali tipo corni di origine andina, NdR). La geografia di La Paz è molto funzionale a questa pratica di lotta, e le stesse élite di La Hoyada hanno sentito più volte la minaccia dell’assedio.

    Le frasi memorabili di Mallku (condor in aymara) sono intimamente legate alle sue opinioni sulla politica. “Perché la lotta armata?”, gli chiese la giornalista Amalia Pando al momento del suo rilascio dalla prigione nel 1997. “Perché mia figlia non sia una tua domestica”, rispose, vestito con un ch’ullu (tradizionale cappello di alpaca tipico della regione andina, NdR). “Le parlo da presidente a presidente”, disse faccia a faccia con Hugo Banzer, diventato presidente democratico tra il 1997 e il 2001. Lui, “presidente degli indios”; l’ex dittatore, “presidente dei Q’aras” (bianchi).

    Affermò di avere “l’odore delle pecore” come il resto dei suoi “fratelli” e chiese ironicamente la creazione di un Ministero degli Affari Bianchi invece di un Ministero degli Affari Indigeni. Quispe intervenne nel dibattito sulla nazione boliviana dal punto di vista del nazionalismo aymara, a volte con sfumature separatiste, ed ebbe un notevole impatto sull’emergere di un nuovo tipo di “orgoglio etnico”.

    Quispe si formò originariamente nella sinistra -dice di aver comprato una volta il Manifesto comunista uscendo dalla caserma durante il servizio militare per contrastare il discorso anticomunista dell’esercito – e poi nell’indianismo/katarismo, un movimento che negli anni Settanta combinava, in modo un po’ variegato, la sinistra classica e nuove prospettive fondate su una “coscienza etnica”.

    “Noi veniamo dalla scuola marxista. Parlavano di Marx, di Lenin, della lotta armata, della lotta di classe, e la nostra gente non capiva niente, non capiva niente, non una sola parola, avevano le orecchie completamente tappate. Ma a un certo punto abbiamo cambiato discorso, abbiamo cominciato a parlare dei nostri inca, dei nostri antenati, di Tupak Amaru, di Tupak Katari, dell’ayllu comunitario (nucleo dell’organizzazione sociale comunitaria della popolazione quechua e aymara, NdR), e la gente cominciava ad alzare la testa e faceva come i lama, con le orecchie tese”, ricordò in un’occasione. In quel periodo, Fausto Reinaga e Genaro Flores espressero posizioni diverse riguardo ai legami con la sinistra, alleanze, strategia politica, ecc. e si formarono vari partiti kataristi con scarsi risultati alle urne. Tuttavia, la loro influenza era maggiore nel sindacalismo contadino. Dopo il 1985, con la crisi mineraria, i contadini sostituirono i minatori come “avanguardia” del movimento sociale, in un processo di ruralizzazione della politica che sarebbe durato fino al trionfo del Movimiento al Socialismo (MAS) nel 2005.

    Quispe era uno dei leader dell’Ejército Guerrillero Túpac Katari, creato nel 1990, un momento “strano” per iniziare un movimento di guerriglia. Tuttavia, l’EGTK non si basava sul foquismo (strategia guerrigliera avanguardista tipica degli anni ‘60-’70 in America Latina, NdR) ma sull’armamento degli indigeni e sull’insurrezione comunitaria. Anche il giovane Álvaro García Linera, futuro vicepresidente di Evo Morales, vi prese parte. Dopo la rottura, il Mallku farà i conti con i “sinistrorsi” dell’EGTK. “Avevano letto i 70 volumi di Lenin, le opere scelte di Mao, i tre volumi del Capitale, ma non sapevano come organizzare un’imboscata, non sapevano come entrare in una banca. Ma noi eravamo già tornati, perché eravamo andati in America Centrale, eravamo stati nel Fronte Farabundo Martí e nel PEG in Guatemala… Tutto questo ci ha aiutato a formare la gente qui nella Cordigliera delle Ande”.

    Dopo cinque anni di prigione, Quispe è diventato, nel 1998, segretario esecutivo della Central Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), il sindacato principale dei contadini. Erano anni di profonde divisioni all’interno del movimento sindacale e dei primi tentativi di formare “strumenti politici” dei sindacati agrari. A partire da quel momento, inizierà diverse battaglie contro i governi al potere e costringerà i ministri a recarsi nelle loro sedi per negoziare.

    Il Mallku non si è avvalso del discorso “pachamamista” di tipo culturalista, ma ha sempre esercitato un indianismo di combattimento, di potere indio, a volte con toni da guerra civile, come accadde nella Guerra del Gas del 2003, che provocò la caduta e la fuga dal paese del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. “Abbiamo iniziato con lo sciopero della fame, poi abbiamo rapito alcuni ministri di Stato. Si sono impegnati a garantire la liberazione del compagno Edwin Huampo, imprigionato per aver giustiziato due ladri di animali nelle campagne; inoltre, c’erano 72 punti… Fin dall’inizio abbiamo deciso di passare alla lotta armata per prendere il potere; se non fossimo stati in sciopero della fame, avremmo preso il governo. Sono responsabile di quel movimento perché ero il leader del CSUTCB”, ha dichiarato al momento di pubblicare La Caída de Goni, uno dei suoi libri.

    Felipe Quispe ha studiato la storia come se fosse un’arma; ha iniziato i suoi studi in prigione e li ha finiti in libertà. Ha fatto la sua tesi di laurea su Tupak Katari. E ha scritto diversi libri: Túpac Katari vuelve y vive carajo, El indio en escena e Mi captura, oltre a quello sulla caduta di Sánchez de Lozada. Nel 2002 ha fondato il Movimiento Indígena Pachakuti (MIP). Il MAS, con sede a Cochabamba, soprattutto tra i coltivatori di coca, e il MIP, con il suo epicentro nell’Altiplano, si sono contesi il voto indigeno. Nel 2002, ha ottenuto il 6% dei voti e ha eletto sei deputati in parlamento. Tra i quali vi era lo stesso Mallku. Si è dimesso prima di portare a termine il suo mandato. In una conferenza stampa ha spiegato che le sue dimissioni volevano essere una protesta contro un Congresso che “agisce arbitrariamente e alle spalle del popolo oppresso” e che ora, senza più immunità e con diversi processi, sperava di finire in prigione, dove si trovano “i veri rivoluzionari”.

    Con un discorso incentrato sulla nazione aymara, il MIP non è riuscito a trascendere i confini dell’Altiplano. D’altra parte, la crescita elettorale del MAS ha portato Evo Morales alla ribalta della politica boliviana, e non c’era spazio per due caudillos indigeni. Nelle elezioni presidenziali del 2005, El Mallku ha ottenuto solo il 2,15% dei voti. In quei giorni, molto critico nei confronti di Morales, si ritirò per “formare quadri” e fondò e diresse un club, il Deportivo Pachakuti, che giocava in serie B, che finì per vendere per mancanza di risorse. Sebbene il suo discorso fosse sempre radicale, è stato anche un sindacalista contadino, capace di combinare durezza e negoziazione.

    Quispe è stato molto critico nei confronti del governo di Jeanine Áñez. “Faremo blocchi per mesi, anni se possibile, fino a quando questo governo di transizione non se ne sarà andato”, ha dichiarato nell’agosto 2020 nel mezzo delle proteste sulla data delle elezioni. La sua morte è arrivata all’improvviso, proprio quando aveva presentato la sua candidatura al governo del dipartimento di La Paz per le elezioni del prossimo marzo per il gruppo politico Jallalla La Paz. La stessa lista per cui correrà come candidata sindaca di El Alto l’ex presidentessa del Senato Eva Copa, che ha recentemente rotto con il MAS.

    Felipe Quispe sarà ricordato per le sue idee, per le sue frasi celebri ma, soprattutto, per averci messo anima e corpo. Nonostante tutte le sue sfaccettature, i racconti che trasmetteva con più entusiasmo erano le sue storie sui piani “formica” ,“pulce” e altre strategie per combattere le forze statali. Il “mito” dell’accerchiamento, dell’assedio, percorrerà tutta la sua vita e la sua azione politica.

  • L’aborto è legale in Argentina: qual è il prossimo passo?

    L’aborto è legale in Argentina: qual è il prossimo passo?
    La veglia in attesa del voto al Senato, Buenos Aires, 30 dicembre 2020 (Susanna De Guio)

    di Radio Gozzilla, voci dai quartieri

    All’alba del 30 dicembre 2020 le piazze di tutta l’Argentina sono esplose di emozione, i fazzoletti verdi a riempire l’aria, sventolati a celebrare un’enorme vittoria: con 38 voti a favore e 32 contrari, il Senato approvava la legge sull’interruzione volontaria di gravidanza.

    In questo podcast di Radio Gozzilla, voci dai quartieri di Roma, Serena Chiodo raccoglie diverse voci da Buenos Aires: Yanina Waldhorn, della Campagna Nazionale per l’Aborto Libero, Sicuro e Gratuito, racconta la storia della lotta per il diritto all’aborto e la ripercussione immediata che la legalizzazione in Argentina ha avuto nel resto dell’America Latina. Con Melina Sanchéz la riflessione si sofferma sull’accesso all’aborto per le persone migranti e infine, con Susanna De Guio si ricostruisce il legame tra il femminismo argentino e italiano e quali sono le sfide aperte dal nuovo quadro legislativo che la marea verde dovrà affrontare per garantire il diritto delle donne e delle persone gestanti a decidere sul proprio corpo.

  • Autonomia e repressione nella Colombia del post-conflitto: intervista a Manuel Rozental

    Autonomia e repressione nella Colombia del post-conflitto: intervista a Manuel Rozental
    “Buen vivir”, street-art nello stato del Cauca

    Manuel Rozental, leader di Pueblos en Camino racconta il suo punto di vista sulla violenza del governo di Ivan Duque, il fallimento degli Accordi di Pace con le Farc, la resistenza delle comunità indigene e il ruolo delle Ong e della Missione dell’Onu per cui lavorava Mario Paciolla


    di Gianpaolo Contestabile e Simone Scaffidi, qui la versione in spagnolo

    Come definiresti l’attuale fase politica in cui si sta intensificando la violenza contro la popolazione colombiana?

    Quello che stiamo vivendo adesso è l’esperimento di una nuova fase del capitalismo o addirittura di una fase che supera il capitalismo e che va verso qualcosa di potenzialmente peggiore. Si tratta di una minaccia, di un’aggressione, che proviene dal capitalismo globale e locale, si muove tra il liberismo e il neoliberismo, e pretende trasformare tutto in interessi commerciali lasciando spazio ai profitti delle imprese transnazionali del settore finanziario e dell’estrattivismo. Il polo più estremo di questa minaccia è rappresentato dal modello capitalista di matrice fascista e mafiosa che pretende eliminare – con la forza e la guerra – tutto ciò che ostacola i suoi piani e appropriarsi dei territori, della forza lavoro e della natura per accumulare ricchezza.

    Le élites vincolate alle imprese transnazionali, al Pentagono e ai grandi capitali nazionali e globali sono l’espressione, all’interno dello Stato colombiano, di questa grande minaccia. La controparte di questa equazione – nonostante si sia indebolita dalla firma degli Accordi di Pace ad oggi – è rappresentata dalle autonomie che si sono convertite in un vero e proprio pericolo per la struttura statale e per il capitale, mettendo concretamente in dubbio la loro stessa esistenza.

    I popoli hanno riconosciuto che il problema è il modello economico e che la guerra è uno strumento di questo modello economico, che le leggi vanno contro i popoli e che lo Stato non rispetta gli accordi presi. Hanno compreso attraverso le lotte che bisogna alimentare il tessuto sociale e costruire un programma senza il sostegno dello Stato. Contro questa consapevolezza si è scatenata una duplice offensiva: da una parte attraverso una pace “liberale” firmata con l’insorgenza armata e dall’altra attraverso gli strumenti del narcostato paramilitare di Alvaro Uribe Velez che aspira alla guerra totale e accumula enormi ricchezze depredando i territori e commettendo massacri.

    In che modo questa nuova ondata di violenza si vincola con gli scandali giudiziari che stanno travolgendo l’establishment politico colombiano?


    L’ex-presidente Uribe Vélez è la personificazione di un sistema di potere che si sostiene grazie all’appropriazione dei terreni per produrre cocaina e che con la scusa della guerra alle Farc ha creato organizzazioni paramilitari che sono diventate gigantesche strutture del traffico di droga.

    Grazie al controllo sui partiti politici e sulle elezioni questo modello può assicurarsi sia il potere legale che quello illegale per generare ingenti profitti e transazioni economiche verso il Nord. Tutto questo viene messo a rischio ora, nel momento in cui Uribe Vélez potrebbe essere finalmente processato e l’intera struttura che lo sostiene inizia a sentirsi minacciata. Come conseguenza ricominciano ancora una volta gli omicidi selettivi e i massacri. Se si cerca di comprendere le stragi che stanno avvenendo in diverse parti del territorio provando a identificarne gli artefici si rischia di cadere nella trappola dell’establishment che spinge a focalizzarsi sugli esecutori materiali.

    Quando invece ci si domanda chi sono coloro che beneficiano di quest’ondata di violenza diventa perfettamente chiaro che uccidere giovani e commettere massacri ogni giorno sia un meccanismo per generare terrore nella popolazione e legittimare l’uso della forza pubblica. Nessuno ha le informazioni e la capacità di agire in questa maniera se non le autorità statali legate ai militari, ai paramilitari e ai narcotrafficanti che vogliono controllare i territori. Siamo di fronte a una strategia mafiosa e fascista volta a soggiogare l’intero territorio nazionale con la forza del terrore, in particolare nelle regioni dove ci sono maggiori risorse naturali e dove sta crescendo la resistenza dei processi di autonomia territoriale.

    Quale ruolo giocano le Farc in questa nuova fase del conflitto?


    Quando le Farc hanno firmato gli Accordi di Pace pensavano di poter diventare immediatamente un partito politico con una forza elettorale di massa, ma il popolo non gli ha mostrato sostegno e anche in termini elettorali non hanno ottenuto un risultato significativo. In altre parole, il sostegno politico di cui godono le Farc è molto debole e, in questa situazione di tremenda vulnerabilitá, sono state attaccate violentemente.

    Da un lato vi è il mancato rispetto degli Accordi di Pace e dall’altro gli ex-combattenti vengono chiamati banditi e assassini nonostante abbiano avuto il coraggio di riconoscere i crimini di guerra commessi durante il conflitto. Lo Stato invece, e chi detiene il potere economico in Colombia, non ha riconosciuto nessuno dei suoi crimini. Si è quindi alimentata una strategia di persecuzione e isolamento ai danni delle Farc che si è sommata al problema delle lotte interne all’organizzazione. Di conseguenza il partito delle Farc ha subito un processo di indebolimento e isolamento impressionante che ha portato coloro che hanno guidato il processo di pace, come per esempio Iván Márquez, a riprendere le armi ingrossando le fila delle dissidenze armate.

    Esistono inoltre un certo numero di fazioni che nel nome delle Farc hanno intessuto legami con il narcotraffico e cercano di sottomettere con l’uso della forza e delle armi la popolazione civile, i movimenti sociali e le autonomie pur non avendo nessuna legittimità politica. A ciò si aggiungono diverse azioni terroristiche e di guerra che vengono attribuite ai dissidenti delle Farc ma esiste il sospetto che in realtà siano compiute dai paramilitari o dall’esercito dato che sono loro coloro che ne beneficiano. Ci troviamo quindi in una situazione di guerra tra diversi attori e le Farc, che in questo momento non possono contare con una forza politica importante soprattutto perché gli Accordi di Pace non sono stati rispettati e continuano a essere violati.

    Personalmente credo che non siano stati rispettati proprio per alimentare questo scenario di guerra permanente tra i gruppi insurrezionali, tra le altre fazioni armate e tra i narcotrafficanti, e di conseguenza per legittimare il modello mafioso e fascista di occupazione del territorio e di guerra totale.

    Come hanno influito gli Accordi di Pace sulle lotte di resistenza?

    Gli Accordi di pace hanno avuto un proposito diretto che credo che oggi nessuno possa smentire, ovvero smobilitare le Farc per attaccare apertamente e direttamente i movimenti sociali e poter controllare i territori, le ricchezze e le risorse che non era stato possibile depredare anteriormente, a causa della presenza e del controllo delle Farc.

    Il governo Santos ha rappresentato il lato neoliberista di questi Accordi, la sua funzione è stata quella di smantellare l’insurrezione armata e comprare con promesse legali di ogni tipo, come ad esempio decreti per una maggiore autonomia dei popoli indigeni, i movimenti sociali. Ma l’autonomia che lo Stato consente è in realtà il contrario dell’autonomia, perché autonomia e Stato sono incompatibili. Ricevere educazione e salute dallo Stato in nome dell’autonomia significa subordinare i progetti agli apparati statali, inserendoli nell’ordine neoliberista in cambio di denaro. 

    L’altra conseguenza del processo di pace è stata quella di promuovere il narcotraffico, la militarizzazione, la guerra e la depredazione dei territori. Le zone più militarizzate della Colombia sono i territori dove c’è più narcotraffico, dove ci sono più massacri. Narcotraffico e massacri si alimentano l’uno con l’altro. È la stessa cosa che si osserva in Messico, il narcotraffico è una politica dello Stato, transnazionale, e funziona promuovendo il traffico di droga e allo stesso tempo promuovendo la guerra alla  droga per “liberare” i territori, per interessi transnazionali e per promuovere una guerra che si converte in un un business economico con alte rendite.

    È uno scenario molto pessimista e molto negativo quello che descrivo ma allo stesso tempo penso che questo contesto, ancor di più con la pandemia, ci stia facendo vedere tutte queste criticità e ce le sta mostrando chiaramente, più di prima, più di sempre. Ci sta mostrando in primo luogo che la normalità in questo paese è fatta di catastrofi, suicidi e distruzione. Di conseguenza lo Stato non serve, le imprese transnazionali ci distruggeranno, la politica elettorale è una catastrofe. La normalità non funziona e questo è ormai chiaro. Siamo di fronte a un processo di assestamento strutturale tra potenti settori nazionali e transnazionali, tra settori finanziari e bancari, legali e illegali. Il capitale si sta riassestando escludendo la gente povera. Ci stanno obbligando a comprendere chi sono e cosa vogliono fare con i nostri territori, con il nostro paese, e come vogliono farlo. Stiamo capendo l’essenziale, ovvero che attraverso lo Stato, per la via della normalità, per la via della politica elettorale, non c’è via d’uscita e ci stanno facendo riflettere sul fatto che: o otteniamo la sovranità alimentare, o proteggiamo i territori, o tessiamo dal basso oppure ci schiacceranno.

    Che forme di resistenza si stanno opponendo al riprodursi di questo modello violento?

    Il processo di pace e la guerra permanente hanno avuto un effetto molto dannoso sui popoli e sui processi di autonomia. Dagli anni ’80-’90 e fino al 2018 più o meno, la lotta sociale in Colombia – storicamente Stato-centrica – ha iniziato a svincolarsi dai partiti politici, dai sindacati e ha smesso di girare intorno allo Stato.  Quello che succede negli anni ’80 e ’90, soprattutto con il movimento indigeno, con particolare forza nella regione del Cauca, è che si inizia a dire allo Stato che non rappresenta più la soluzione ai problemi ma al contrario rappresenta il problema. Non importa chi sta al potere o al governo, anche se fosse uno di noi la struttura statale rimane patriarcale, capitalista ed estrattivista. È un processo che diventa evidente con i governi progressisti della Bolivia, del Nicaragua e del Venezuela dove si produce un discorso liberatore e di sinistra ma si mantengono pratiche assolutamente neoliberali.

    In quegli anni inizia a farsi avanti un’agenda di idee che viene direttamente dai popoli, succede in Bolivia e in Ecuador dal basso, ed è quella forza che le popolazioni indigene del Cauca chiamano comunità e resistenza sociale. Dal Cauca si comincia a dire al resto della Colombia che bisogna lasciar perdere l’istituzionalità dello Stato e che bisogna costruire un’agenda propria, dei popoli, ed è qui per esempio che nel 2018 si sviluppa la proposta del Congresso dei Popoli. Una proposta che nasce da una comunità che sostiene che 1. il modello è il problema, 2. che le leggi le devono fare i popoli e che non può continuare a farle lo Stato, 3. che il terrore è uno strumento di depredazione al servizio del modello economico, 4. che allo Stato bisogna esigere ciò che si è conquistato e 5. che bisogna tessere alleanze tra i popoli per costruire un Paese diverso.

    Durante il governo di Uribe il Congresso marcia e lo sfida sollevando questi cinque punti del programma e lo costringe con tutti i suoi ministri a un incontro in territorio indigeno, con la guardia indigena vigilandoli e trasmettendo l’incontro per televisione a tutto il Paese. La gente si rende conto che Uribe, lo Stato e il governo non sono in grado di rispondere a questo programma. Saranno quindi i popoli a dover rispondere. Si produce quindi una reazione di fronte a questo processo: è la seconda fase del Plan Colombia, progettato dal Pentagono e dagli Stati Uniti alleati con il potere economico nazionale, che consiste nel concentrarsi contro i movimenti autonomisti e in particolare contro il movimento indigeno. 

    Si assiste dunque a una serie di azioni, come per esempio riempire i territori indigeni di marijuana e coca, inserirli nelle rotte del narcotraffico ma senza attaccarli, senza toccarli ma incentivandoli a riempirsi di denaro. Il denaro corrompe e divide profondamente il movimento indigeno, raggiungendo il punto che stiamo vivendo oggi in cui lo stesso territorio dove nasce tutta questa forza è diviso tra chi si dedica al narcotraffico in collusione con le autorità e chi per preservare la lotta per l’autonomia se ne tiene fuori. Gli uni e gli altri si stanno facendo la guerra a vicenda per conto  dei gruppi armati. La militarizzazione di questi territori è una scusa e un pretesto per favorire l’entrata di narcotrafficanti e paramilitari, a cui si aggiungono le cosiddette dissidenze delle Farc.

    I movimenti indigeni da una parte finiscono negoziando con lo Stato i finanziamenti per  i progetti economici e vengono così burocratizzati dall’alto e dall’altra parte si rivolgono al narcotraffico e entrano in un conflitto militare e paramilitare nel quale contribuiscono all’arricchimento dei narcotrafficanti e perdono autonomia. Questo è ciò che osserviamo oggi, ovvero le conseguenze della seconda fase del Plan Colombia che ha indebolito o distrutto il tessuto dell’autonomia tra i popoli. Tuttavia, in questo contesto, diversi processi mantengono viva la loro lotta per l’autonomia nonostante le aggressioni, i massacri e gli omicidi selettivi.

    Qual è il ruolo delle Organizzazioni non governative e delle Nazioni unite in questo contesto?
    C’è una grande varietà di organizzazioni non governative in Colombia e anche se gran parte delle Ong hanno buone intenzioni, si tratta di un settore istituzionale parastatale che finisce per smantellare i processi di resistenza e autonomia in cambio di risorse e progetti in aree specifiche. In alcuni casi denunciano violazioni dei diritti umani in determinati territori ma in generale non sono in grado di fare un’analisi e promuovere una strategia che consenta e incoraggi l’organizzazione e l’autonomia delle popolazioni.

    Ci sono eccezioni a questa regola, ma questa è in linea di massima la norma. Le Ong ti assumono per il tuo impegno nelle lotte sociali ma quando sei dentro ti scontri con i limiti legati alle risorse economiche e l’orientamento politico di chi le finanzia e ti dirà che lavorerai solo in questo settore, solo con queste persone e solo con questo preciso obiettivo. Queste limitazioni si scontrano con le logiche territoriali regionali delle popolazioni e dei loro processi e finiscono per creare divisioni.

    Le Nazioni Unite sono entrate come organizzazione multilaterale dopo la firma degli Accordi di Pace e hanno una presenza gigantesca per quanto riguarda l’osservazione del processo di pace e la smobilitazione e il reintegro degli ex-combattenti. Come dimostrato dall’inchiesta sul caso Mario Paciolla però, all’interno delle Nazioni Unite e di tutto il processo di osservazione, ci sono una serie di questioni che limitano l’autonomia dell’Onu nell’adempiere alla sua missione di difendere il processo di pace.

    Ad esempio Claudia Juieta Duque ha rivelato che una persona che ricopriva un’alta carica dell’intelligence militare stava ricevendo tutti i rapporti interni secretati che le Nazioni Unite producono sul processo di smobilitazione. Ci sono quindi una serie di cose che non sono note e che frustrano molte brave persone che lavorano all’interno delle Nazioni Unite e che non possono essere rese pubbliche perché se le Nazioni Unite abbandonassero questo processo gli ex-combattenti smobilitati rimarrebbero senza nessun tipo di protezione.

    Come si inserisce il caso di Mario Paciolla in questo contesto?


    Molte persone credono che il caso di Mario Paciolla sia importante solo perché Mario era uno straniero, mentre non viene prestata altrettanta attenzione ai colombiani che vengono uccisi quotidianamente. Ma questo è ingiusto oltre che sbagliato. Mario Paciolla rappresenta come pochi tutte quelle persone meravigliose con cui sentiamo un certo tipo di connessione che viene dal cuore e dalla vita stessa, quel tipo di persone che non credono nella nazionalità italiana, colombiana, francese, ecuadoriana o qualunque essa sia, ma credono che la vita debba essere costruita prendendoci cura gli uni degli altri , riconoscendoci, essendo critici e autocritici e costruendo alternative concrete di fronte a ciò che sta accadendo.

    Attraverso il suo sentire e il suo cuore Mario, il poeta, non ha mai voluto apparire o sostituirsi alle persone con cui lavorava, anzi, Mario voleva imparare, ascoltare e partecipare, e lo ha fatto.

    L’omicidio di Mario ci dimostra cosa si nasconde dietro la perversità degli omicidi di leader sociali e nelle stragi di giovani. Mario non era uno straniero che ci è venuto ad aiutare, Mario è stato un compagno che si è innamorato delle persone che lottano per l’autonomia, che credono in questo territorio e che sono state costrette ad abitare nell’oblio. Mario è un abitante dell’oblio, è andato a vivere in quell’oblio pieno di memorie ed è proprio per averlo vissuto e averci creduto fino in fondo che lo hanno perseguitato, lo hanno emarginato e lo hanno ucciso. Mario è la nostra poesia, Mario è la nostra parola e Mario non è qualcuno che viene da fuori.

    Non è uno qualsiasi che è stato ucciso, Mario è uno di noi, uno che fa parte di quel mondo che verrà dove le barriere che ci allontanano scompariranno. Questa morte fa molto male e fa male perché lo Stato normalmente non osa toccare persone straniere, ma Mario aveva smesso di essere straniero, era diventato territorio, era diventato autonomia, era diventato pace. Per questo lo hanno ucciso, perché questo è quello che stanno uccidendo in Colombia.

  • Sei mesi senza Mario Paciolla e senza giustizia

    Sei mesi senza Mario Paciolla e senza giustizia
    Su un balcone del municipio di Napoli per Mario Paciolla
    Su un balcone del municipio di Napoli per Mario Paciolla

    di Simone Scaffidi e Gianpaolo Contestabile da Il Manifesto


    Il ricordo degli amici del volontario Onu morto in circostanze ancora da chiarire il 15 giugno scorso a San Vicente del Caguán. E il loro impegno per la ricerca della verità


    «Said era in grado di immaginare un mondo in cui l’eredità del colonialismo potrebbe finire e un rapporto di uguaglianza nella differenza potrebbe prendere il suo posto nelle terre della Palestina. Capiva che il lavoro dell’immaginazione è centrale per la politica, senza una visione “irrealistica” del futuro, non si potrebbe fare alcun movimento nella direzione di una pace fondata su una giusta e duratura soluzione». Con queste parole la filosofa Judith Butler racconta Edward Said, autore di Orientalismo e uno dei maggiori critici dello sguardo colonialista nella cultura occidentale.

    Mario Paciolla deve aver letto Said o perlomeno deve essere entrato in contatto con il suo pensiero se a Ramallah, come ricorda Alessia Carnevale, amica e collega, le chiede di fargli una foto con il suo idolo. «Fammi una foto con Edward Said!», Mario sorride e alza gli indici al cielo a indicare il cartello che recita “Edward Said Street”. Alessia scatta, è il 2015, e oggi, cinque anni dopo, partendo da quella foto, ricorda: «Mario, ogni volta che esprimevo preoccupazioni per il mio, per il nostro futuro, incerto, precario, mi rassicurava dicendo che stavamo percorrendo una strada, e il percorso si sarebbe fatto da sé, si sarebbe sciolto davanti ai nostri passi, camminando».

    «Mario si era impegnato in progetti sociali in Giordania, in India, a Palermo, in Argentina e stava lavorando in Colombia da quattro anni» ricordano Davide Del Prete e Simone Campora, amici di Mario e fra gli animatori del comitato informale Giustizia per Mario Paciolla. «Aveva una professionalità e un’esperienza solida, questo deve essere raccontato». Stava lavorando con la Missione Onu di Verifica degli Accordi di Pace quando il 15 giugno è stato ritrovato impiccato nella sua casa di San Vicente del Caguán in circostanze ancora da chiarire.

    All’indomani della morte violenta di Mario Paciolla gli amici e le amiche si sono organizzate per mantenere viva la sua memoria e rendere pubblica la sua storia. È stata celebrata una commemorazione pubblica che ha visto la presenza e l’impegno nella ricerca della verità del presidente della Camera, il ministro degli Esteri e il sindaco della città di Napoli. Hanno organizzato «vere e proprie assemblee popolari partecipate», come racconta Davide Del Prete, «ci ospitava l’ex Asilo Filangieri, purtroppo dopo l’estate a causa della pandemia ma anche per il fatto che non potessero uscire nuove informazioni per il segreto istruttorio, si sono fermate». Dal comitato informale Giustizia per Mario Paciolla sono state attivate anche piattaforme social, facebook, twitter e instagram per ricordare Mario, è stata lanciata una petizione su Change.org e un sito internet dove si raccolgono alcuni articoli scritti in diverse lingue sulla vicenda giudiziaria.

    Quel lavoro di immaginazione necessario per trasformare il presente, quell’utopia della pace evocata da Butler in relazione al pensiero di Said, sembra essere stata, leggendo gli articoli di Mario e ascoltando le voci di chi lo ha conosciuto, una componente centrale del suo percorso professionale. «È stato un amico, una persona importante che ci è stata vicino e per questo continua a remare con noi» ricorda Carlos Aries García, coordinatore dell’agenzia turistica Caguán Expeditions formata da ex guerriglieri e membri delle comunità locali, in occasione del festival Remare per la Pace, uno dei progetti a cui Mario Paciolla ha collaborato durante il suo incarico presso la Missione Onu di Verifica degli Accordi di Pace in Colombia.

    Il Festival è stato raccontato dal servizio di Valerio Cataldi, mandato in onda da Rai News il 18 dicembre 2020, nel quale riemergono le contraddizioni che avvolgono le indagini parallele svolte alle autorità colombiane e dalla Procura di Roma e i risultati potenzialmente discordanti delle autopsie svolte in Colombia e in Italia ancora protetti dal segreto istruttorio. Viene inoltre confermato il silenzio dell’Onu, la preoccupazione dei colleghi di Mario e si segnala la rapidità con la quale le Nazioni unite hanno classificato come suicidio la morte del lavoratore italiano nonostante siano ancora in corso le indagini per omicidio.

    Sono passati sei mesi dalla morte violenta di Mario Paciolla, la famiglia e gli amici, in attesa dei riscontri giudiziari, continuano ad alimentarne la memoria anche attraverso ricordi che possono farci comprendere meglio quella strada, evocata dall’amica Alessia Carnevale, che ha portato Mario fino in Colombia. In un video risalente al 2008, incluso nella campagna Outing Civile lanciata da Sabina Guzzanti, Mario appena ventenne recita una poesia, citando «nu car compagn nuost», Massimo Troisi, capace con la sua ironia dissacrante di sfidare anche la morte. Mario conclude la poesia con un invito alla vita e alla resistenza: «Student ‘e Napoli, assieme ‘e frat ro’ stival: Primm ‘e murì vulimm campà».

  • Il fallimento di Haiti a 11 anni dal terremoto

    Il fallimento di Haiti a 11 anni dal terremoto

    di Roberto Codazzi

    Il 12 gennaio 2010 un terremoto devastante colpiva la capitale di Haiti distruggendo completamente la città, portando via 316.00 vite e lasciando circa 2 milioni di senzatetto.

    Da allora sono passati 11 anni, 4 presidenti (uno a interim), 3 missioni ONU, una epidemia di colera.

    In questi mesi la situazione politica e sociale sta collassando. Il presidente haitiano Jovenel Moïse, che governa senza parlamento dopo che i termini sono scaduti a gennaio senza che si tengano nuove elezioni, si trova ad affrontare crescenti interrogativi su quando, esattamente, terminerà il suo mandato presidenziale. Moïse ha assunto la presidenza dopo le elezioni presidenziali del 2015, che hanno dovuto essere ripetute dopo la scoperta di diffuse irregolarità che hanno minato la credibilità del voto. Il mandato presidenziale dovrebbe scadere il 7 febbraio del 2021, cinque anni dopo la fine del mandato del presidente Martelly, ma probabilmente vorrà rimanere in carica fino al 7 febbraio 2022, 5 anni dopo il suo insediamento.

    (altro…)

  • Appello Italia per la libertá dei prigionieri politici in Cile

    Appello Italia per la libertá dei prigionieri politici in Cile
    Chile Despierta

    Italia, 22 Dicembre 2020
    Noi, cittadini italiani e cileni residenti in Italia, dichiariamo la nostra grande preoccupazione per la situazione di più di 2.000 detenuti in Cile, come conseguenza della rivolta popolare iniziata ad Ottobre 2019. Vogliamo anche essere solidali con le molteplice iniziative in Cile e in diversi Paesi per la loro libertà, soprattutto dell’associazione delle famiglie dei detenuti e della Commissione di Diritti Umani del Cile.
    Chiediamo la libertà immediata dei prigionieri politici, mediante un indulto generale, come richiesto dal progetto presentato nel senato cileno pochi giorni fa.
    Si rende necessario mettere fine alle arbitrarietà commesse nei processi avviati e con le condanne applicate a molti di loro. Nella stragrande maggioranza, i detenuti sono giovani studenti e lavoratori, tanti minorenni, che aspettano processi per presunti delitti contro l’ordine pubblico, la cui sanzione è spesso inferiore al tempo già trascorso in privazione della libertà. In altri casi, vi sono imputati per delitti contro la sicurezza interna dello Stato o per la denominata “legge degli armi”, malgrado i loro avvocati difensori abbiano denunciato l’esistenza di elementi soltanto indiziari o di prove confezionate, all’uopo, con inganno.
    A tale riguardo, abbiamo avuto conoscenza di un completo dossier sulla situazione de questi detenuti in carcere o agli arresti domiciliari. Analogamente, abbiamo esaminato comunicati e rapporti sulle violazioni ai diritti umani in Cile, redatti dalla Commissione Cilena dei Diritti Umani, dall’Istituto Nazionale dei Diritti Umani del Cile e da istituzioni di noto prestigio internazionale, come Amnesty International. È abbiamo anche visionate le pronunce degli organi di diritti umani delle Nazioni Unite e del sistema interamericano.
    Risulta del tutto inaccettabile che in un Paese democratico accadano degli episodi quali quelli indicati nel dossier. Il comportamento deviato e privo di senso dei Carabineros de Chile, ha portato alla rinuncia del loro Direttore Generale, dopo il lancio da parte di uno di loro, nel fiume Mapocho, di un minore di età, in pieno centro della città di Santiago, verso la fine di Ottobre; vi è stata una recente azione repressiva dei carabinieri presso un centro statale per minorenni, nel sud del Cile, in cui sono stati gravemente feriti con armi da fuoco due ragazzini. A questi fatti sconvolgenti, s’aggiungono le numerose persone decedute a causa dell’attività repressiva, 70 donne abusate sessualmente dopo l’arresto e il caso di 465 vittime di trauma oculare (tante hanno perso un occhio, o sono rimaste cieche, per colpi di pallottole da proiettili che contengono piombo o da bombe lacrimogene sparate ad altezza degli occhi). Infine, siamo anche turbati dalla inconsueta pressione esercitata dal governo cileno nei confronti dei Procuratori e dei Tribunali di Garanzia, affinché i detenuti politici restino in carcere, malgrado il sovraffollamento delle prigioni e la pandemia Covis19 che imperversa nel Paese.
    Lo scorso 25 ottobre, circa l’80% dei cileni ha approvato con un plebiscito di dare al Cile una nuova Costituzione, che dovrà essere redatta da una convenzione costituzionale (assemblea) da eleggere in Aprile 2021. Questo plebiscito è stato possibile grazie alla rivolta sociale e degli studenti, gli stessi che continuano ad essere in carcere. Un fatto profondamente ingiusto e discriminatorio, visto anche che nessun membro delle forze d’ordine ha sofferto un trattamento analogo, malgrado i delitti commessi in violazione dei diritti umani. Un nuovo Patto Sociale in Cile richiede buona volontà e pace, richiede la riparazione di questi torti.
    Facciamo un appello alle autorità cilene per risolvere questo problema ed inviare, così, un importante segnale di distensione prima che la convenzione costituzionale venga eletta; l’assemblea avrà, per la prima volta nel mondo, una rappresentanza paritaria di donne e uomini per redigere la nuova Costituzione del Cile.
    Libertà immediata per i prigionieri politici della rivolta popolare in Cile!
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    ADESIONI

    1. Avv. Arturo Salerni – Presidente CILD e avv. nel processo operazione CONDOR
    2. Susanna Camusso – già Segretaria Generale della CGIL
    3. Sergio Bassoli – Area Politiche Internazionali CGIL
    4. Antonangelo Casula – già Presidente di ANCI Sardegna e già Sottosegretario al
      MEF del 2° governo Prodi
    5. Aldo Ugliano – Consigliere del Comune di Milano
    6. Giuseppina Maria Giacomini – Docente di Antropologia, Univ. Bicocca di Milano
    7. Roberto Di Giovan Paolo – Presidente Smemolab, già senatore Repubblica Italiana
    8. Maria Rosaria Stabili – prof.ssa Dipartimento di Scienze Politiche Università
      degli Studi Roma Tre
    9. Flavia Marzano – Socia Fondatrice degli Stati Generali dell’Innovazione (Italia)
    10. Rete dei Comunisti, Italia
    11. Mirta Michilli – Direttore Generale Fondazione Mondo Digitale (Roma)
    12. Alfonso Molina – Personal Chair in Tecnology Strategy, Univ. Di Edinmburgo (Uk)
      Direttore Scientifico Fondazione Mondo Digitale (Roma)
    13. Francesca Messineo – Ph.D. in Ricerca e Scienze Sociali, Univ. La Sapienza (Roma)
    14. Paolo Tortora – Prof. Paolo Tortora, Facoltà Geologia – Univ. La Sapienza Roma
    15. Michela Cicculli – Assessora alle Politiche di Genere e Memoria, Munic. VIII Roma
    16. Leonardo Barceló – già Consigliere del Comune di Bologna
    17. Gianni Fossati – Segretario sezione milanese dell’Associazione Amicizia Italia-Cuba
    18. Associazione Nazionale di Amicizia Italia-Cuba
    19. María Inés Bussi – PHD Relazioni Internazionali, sociologa, economista
    20. Rosa María Cusmai – Psicologa, Presidente dell’associazione KAIROS Onlus
    21. Ana Katerina Murari – Attrice
    22. Alessandro Angelini – Regista
    23. Simone Mestroni – Antropologo, poeta, scrittore, regista
    24. Roberto Scheibel – Musicista, compositore
    25. Antonino Sucameli – Regista
    26. Luca Profenna – Fotografo e attivista, Padova
    27. Christian Elia – Giornalista free-lance e co-Direttore di Q Code magazine
    28. Carlo Pellegrino – Medico, già professore universitario, Responsabile del Centro
      Mobile di Rianimazione di Roma
    29. Tullio Quaianni – Medico del Lavoro
    30. Margarita Clement – Prof.ssa d’Arte e Presidente dell’associazione PROFICUA
    31. Nicolò Sortino – Professore della Facoltà di Medicina, Univ. Degli Studi di Pisa
    32. Rodrigo Rivas – Giornalista
    33. Javier Ossandon – Avvocato, già Direttore all’Innovazione di Ancitel S.p.A e già
      Presidente rete europea ELANET (CCRE) degli enti locali
    34. Lucy Rojas – Presidente Associazione AlpiAndes di Milano
    35. Jorge Ithurburu – Presidente 24marzo Onlus
    36. Maria Rosa Loria – Dirigente Policlinico Tor Vergata
    37. Fulvio Rossi – Produttore esecutivo Cinema
    38. Silene Mosticchio – Produzione Cinema
    39. Cristiano Travaglioli – Film editor
    40. Furio Lippi – membro dell’Associazione Amici della Biblioteca F.Serantini di Pisa
    41. Maria Avanzini – Dirigente scolastica Pisa
    42. Gianluca Macelloni – Presidente del circolo ARCI “Il Botteghino” di Pontedera
    43. Nicoletta Manuzzato – Giornalista, Direttore responsabile di America Latina on line
      e di El Moncada
    44. Marina, Druda – Giornalista a Pesaro
    45. Nazzareno Stazi – Chimico, libero professionista
      3
    46. Andrea Pucci – pensionato, scrittore esperto in America Latina e Cuba
    47. Maria Gaias – insegnante di lingua inglese (in pensione)
    48. Giovanni Fascetti – Docente di Lettere, Presidente
    49. Vento Gilberto – Cobas Scuola Pisa (in pensione)
    50. Giorgio Gallo – Docente Corso di Laurea in Scienze per la Pace, Univ. Di Pisa
    51. Mauro Rubichi – Presidente Assoc. Italia-Nicaragua di Livorno
    52. IlMigrante.org – Testata giornalistica e progetto indipendente per l’integrazione
      dei Migranti (Roma)
    53. Prof. Giulio Moini – Docente universitario di sociologia a Roma
    54. Patricia Mayorga – Giornalista
    55. Simonetta Crisci – Studio avv. Crisci
    56. Elena Brusa – Studio avv. Brusa
    57. Rosa Maria Coppolino – già dipendente di Roma Capitale
    58. Franco Perasso – Manager
    59. Julie Rimmington – Terapista Craniosacral Biodinamic UK
    60. Associazione Culturale Operazione Cachoeira de Pedras Cernusco sul Naviglio (MI)
    61. Iacopo Cambi – Consigliere comunale, Comune di San Giuliano Terme (Pisa)
    62. Roberta Paolicchi – Assessore (Giunta Comunale), Comune San Giuliano Terme
    63. L’America Latina Net – Testata on-line ponte tra A.L., Italia e resto del mondo
    64. Giovanni Giusti – Scrittore
    65. Circolo ARCI Koké di Roma
    66. Filippo Taglieri – Ricercatore e attivista
    67. Maria Grazia Pecchioli – Giornalista
    68. Giovanni Giusti – Scrittore
    69. L’America Latina net – Collettivo di giornaliste, ricercatrice, traduttrici e fotografi
      Italiani che si occupa del continente latinoamericano
    70. Carolina Lara, Presidente Associazione culturale El Caleuche di Torino, Italia
    71. Sofia Traslaviña – Consigliere-tesoriera Associazione culturale El Caleuche Torino
    72. Mono Carrasco – Artista e muralista cileno
    73. Paula Vidal – Economista, membro del gruppo Chilenos en Roma
    74. Alejandra Guglielmetti – Consulente internazionale in risk governance e compliance
    75. Julián Ayress Moreno – Artigianato in legno, Roma
    76. Chiara Mambro – Fondatrice di Sinopsis Australis
    77. Alejandra Ossandón Avetikian – Medico reumatologa, Roma
    78. No a Keiko – Collettivo peruviano in Italia
    79. Quinto Suyo Milano – Collettivo latinoamericano
    80. Fabiola Varas – Pedagogista – Attivista Diritti Umani
    81. Paulo César Valdés Muñoz – Professore e attivista Chile Despertó Italia
    82. Carolina Ossandón Avetikian – Architetta free-lance, Roma
    83. María Cecilia Gálvez Quintana – già Prof.ssa di Filosofía, Chile Despertó Roma
    84. Christian Duque – Infermiere dell’Azienda Ospedaliera Universitaria Careggi (FI)
    85. Camilo Duque – Veterinario dell’Azienda USL Arezzo
    86. Veronica Duque – Insegnante Cooperativa ARCA
    87. Leonor George-Nascimento – Docente di Informatica, Chile Despertó Roma
    88. Makarena Tihare Meza Saez – Operaia, Chile Despertó Roma
    89. María Angelica Saez Norambuena – Operaria, Chile Despertó Roma
    90. Georgina Cabrera – Attivista Chile Despertó Roma (in pensione)
    91. Patricia Arelis Jara Olave – Attivista Chile Despertó Roma
    92. María José Soto-Aguilar Cortínez – Editrice di Libri, Italia
    93. Verónica Carrasco – Fotografa freelance – Chile Despertó Italia
    94. Frincasco Di Biase – Economista, collaboratore MillePiani-coworking, Roma
    95. Marineta Rotaru Rodica – Ballet Nazionale Romania
    96. Melania Messina – Fotografa
    97. Emiliano Perrotta – Operatore video
    98. Teresa Pase – Insegnante
      4
    99. Sara Stephane Picard – PhD Terapista
    100. Yassmin Yagmai – Video Maker
    101. Alessandro Sjurasz – Artista
    102. Francesco Borella – Medico Olistico
    103. Paola Fenzi – Psicologa
    104. Valentina Fasola – Grafica
    105. Giulia de Paolis – Psicoterapeuta
    106. Alessandra Fabris – Libera professionista
    107. Francesco Lombardi – Regista
    108. Pierpaolo Navarro – Imprenditore
    109. Rita Presutto – Biologa
    110. Dinah Rogers – Ricercatrice, BBC UK
    111. Gianni Falconieri – Fotografo

  • Scudieri e soccorritori nelle strade di Santiago: la Brigata Newen Mapuche

    Scudieri e soccorritori nelle strade di Santiago: la Brigata Newen Mapuche

    Rodrigo, uno dei fondatori, racconta l’importanza del lavoro di tutela della salute di chi protesta contro le violenze dello Stato: «Spesso i manifestanti a causa dei gas diventano momentaneamente ciechi e noi li aiutiamo. Dopo molti continuano a manifestare, altri non ce la fanno e tornano a casa»


    di Gianpaolo Contestabile da Il Manifesto

    Da più di un anno il popolo cileno manifesta nelle strade contro il governo di Sebastian Piñera e le sue politiche neoliberiste. Resistendo alla violenza dei carabinieri e sfidando i coprifuoco e la militarizzazione delle strade le mobilitazioni di massa sono riuscite a ottenere un referendum che lo scorso ottobre ha decretato una vittoria schiacciante dei favorevoli a una nuova assemblea costituente. La costituzione scritta sotto la dittatura del generale Pinochet verrà finalmente sostituita.

    Molti manifestanti non si sono accontentati delle promesse di riforme e per questo continuano a chiedere le dimissioni del presidente Piñera sfidando ancora una volta la repressione dei carabinieri a Santiago del Cile e in altre città del Paese. La brigata sanitaria Newen Mapuche fornisce soccorso ai manifestanti durante gli attacchi delle forze dell’ordine nel centro della capitale. Rodrigo, uno dei fondatori della brigata, racconta l’importanza del lavoro di tutela della salute di chi protesta contro le violenze dello Stato.

    Com’è nata la brigata Newen Mapuche?

    La rivolta iniziata l’anno scorso ha subito una repressione feroce e ci sono stati migliaia di feriti. Ci siamo accorti che andavano tutti nei centri sanitari e questi erano prossimi al collasso. Abbiamo pensato che avremmo potuto aiutarli con la stessa efficacia direttamente in strada. Le persone sono venute al nostro Punto Salute, ci hanno lasciato donazioni e altre risorse essenziali che ci hanno permesso di avere un equipaggiamento adeguato, è solo grazie al loro appoggio se abbiamo potuto iniziare a lavorare. 

    Quello che facciamo è assistere i manifestanti che subiscono la violenza delle forze dell’ordine, forniamo aiuto a persone che sono state esposte a gas tossici, bagnate dai guanacos (camion lancia-acqua) o ferite dai proiettili. Ieri abbiamo aiutato un ragazzo colpito alla testa da un lacrimogeno. Forniamo un primo soccorso, spesso i manifestanti diventano momentaneamente ciechi a causa dei gas, li aiutiamo applicando un lavaggio sugli occhi, facciamo in modo che le loro condizioni si stabilizzino. Dopo il nostro intervento molti di loro continuano a manifestare mentre altri non ce la fanno e tornano a casa.

    Chi fa parte della brigata?

    Il cinquanta per cento dei membri della brigata lavora nel settore sanitario e opera nel Punto Salute che allestiamo in strada, è lì che arrivano tutti i manifestanti. Ci sono persone che lavorano in una posizione più avanzata, sono coloro che garantiscono la sicurezza e vanno a cercare i manifestanti caduti per strada e li portano al Punto Salute. Queste persone si chiamano scudieri. Mentre assistiamo i manifestanti gli scudieri mettono i loro scudi intorno al Punto Salute, in modo che possiamo soccorrere correttamente le persone ferite mentre i carabinieri continuano a passare con i camion lancia-acqua. 

    Nonostante ci siano diverse brigate con nomi diversi quando siamo in servizio lavoriamo come un’unica squadra, ci proteggiamo a vicenda. C’è una grande fratellanza tra le brigate, se vediamo che a una persona che sta soccorrendo un manifestante le manca qualcosa andiamo a fornirle supporto, li aiutiamo e loro fanno lo stesso con noi. 

    Oltre a soccorrere i feriti vi occupate anche di denunciare le violazioni di cui siete testimoni?

    Per me è sempre stato importante rendere pubblico ciò che sta accadendo in Cile, in modo che il mondo si accorga della gigantesca repressione che viene indirizzata contro la popolazione. 

    Stiamo denunciando, ad esempio, che molte persone vengono bruciate con sostanze chimiche. I carabinieri cileni hanno in dotazione dei camion che lanciano acqua dentro la quale sono disciolte sostanze chimiche, in particolare il CS. La percentuale di CS nell’acqua è andata aumentando, prima il guanaco bruciava un po’ ma ora ti ustiona in modo grave. Ci sono molte segnalazioni di persone che riportano bruciature importanti. Sono queste le cose che non vogliono che si diffondano.

    Molte persone che hanno denunciato le violenze dei carabinieri sono state perseguitate e minacciate. Noi siamo consapevoli di questo rischio ma non abbiamo paura di diffondere ciò che sta accadendo. La realtà non va distorta nè filtrata ma è ciò che sta accadendo ora nelle strade.

    Da dove prende il nome la vostra brigata?

    In Cile hanno mutilato gli occhi dei manifestanti, abbiamo alcuni esempi emblematici come Fabiola Campillay che ha perso l’olfatto, il gusto e la vista a causa di un lacrimogeno che le ha colpito la faccia. Ci sono persone a cui hanno mutilato un occhio e altre che sono morte durante le proteste. Il caso di Mario Acuña è emblematico della violenza delle forze dell’ordine, i carabinieri lo hanno picchiato fino a lasciarlo paralizzato. Fortunatamente Mario si è salvato e ogni giorno da nuovi segni di miglioramento. Questi sono i motivi che spingono le persone a scendere in strada, affinché tutto ciò non rimanga impunito.

    Quello che sta accadendo oggi in Cile, la repressione contro la popolazione che si ribella, è un qualcosa che il popolo Mapuche ha vissuto durante tutta la sua storia. La forza che hanno saputo dimostrare nel resistere nonostante gli abusi dello Stato, da parte di tutti i governi che si sono alternati in questo Paese, è ammirevole. Da qui l’idea di mettere il nome Newen Mapuche (Forza Mapuche) in onore del popolo Mapuche, perché cerchiamo di portare in strada quello che loro rappresentano.