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  • Latinoamericando: Chi era Mario Paciolla?

    Latinoamericando: Chi era Mario Paciolla?


    Le indagini sulla violenta morte di Mario Paciolla cominciano grazie all’insistenza di familiari e amici per ottenere verità e giustizia, e il programma Latinoamericando torna a parlare del tema con due nuove interviste.


    Nel suo programma settimanale Latinoamericando, Gustavo Claros è tornato a occuparsi della morte di Mario Paciolla avvenuta lo scorso 15 luglio a San Vicente del Caguán, nel sud della Colombia e su cui sono attualmente aperte le indagini.

    Le voci invitate a raccontare chi era Mario sono dell’amico, Simone Campora, che parla da Napoli, e del ricercatore universitario Jorge Forero in collegamento da Bogotá, che l’ha conosciuto durante la missione ONU in Colombia.

    La puntata segue nella seconda parte verso il Messico, con l’intervista a Blanca Rodriguez, che denuncia come la violenza sulle donne, già estremamente elevata nel paese, è aumentata drammaticamente durante la pandemia.

     

  • Mario Paciolla fue asesinado igual que un activista colombiano

    Mario Paciolla fue asesinado igual que un activista colombiano
    Grafica di Temblores ONG

    Di Gianpaolo Contestabile e Simone Scaffidi da Derecho.org


    El asesinato de Mario Paciolla no puede considerarse un relámpago en el medio de un cielo sin nubes, sino que encaja plenamente en el clima de violencia estructural que atraviesa el país y en el fracaso del proceso de paz que no ha traído beneficios a la población colombiana.


    El miércoles 15 de julio Mario Paciolla fue encontrado ahorcado en su casa en San Vicente de Caguán, un municipio colombiano a las puertas de la selva amazónica en la región de Caquetá. Mario se encontraba en San Vicente como colaborador de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia debido a la presencia en el ayuntamiento de uno de los 24 Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (Etcr) previstos por los Acuerdos de Paz firmados por las Farc-Ep y el Gobierno colombiano en 2016. En estas áreas, pensadas para facilitar el desarme y la reintegración de los ex-guerrilleros en la sociedad, la ONU cumple el mandato de monitorear y verificar el alto al fuego y velar por el respeto de los derechos humanos.

    El cuerpo de Mario fue encontrado con signos de laceraciones. Al principio las autoridades colombianas hablaron de suicidio, sin embargo las declaraciones de Anna Motta, la madre de Mario, cuestionaron de inmediato esta versión. Anna contó que su hijo había reservado un vuelo de regreso a Italia para el 20 de julio y que le había confiado que se había metido en un lío, que se sentía sucio y que tenía ganas de limpiarse en las aguas de Nápoles”. Además de su madre otras personas cercanas a Mario encontraron improbable la hipótesis de su suicidio y las autoridades colombianas finalmente abrieron una investigación por asesinato.

    De acuerdo con su amiga Claudia Julieta Duque, periodista y defensora de los derechos humanos, ya en junio Mario tuvo una discusión con la Misión de Verificación de las Naciones Unidas con la cual colaboraba y, en esa ocasión, una colega lo acusó de ser un espía. Además recibió una advertencia formal por parte de sus superiores por expresar su desacuerdo con la gestión de la emergencia Covid-19, que consideraba discriminatoria, por parte de la Onu.

    El asesinato de Mario Paciolla no puede considerarse un relámpago en el medio de un cielo sin nubes, sino que encaja plenamente en el clima de violencia estructural que atraviesa el país y en el fracaso del proceso de paz que no ha traído beneficios a la población colombiana. Desde la firma de los Acuerdos del 2016, que tuvieron lugar en La Habana bajo el gobierno de Santos, más de 135 ex-guerrilleros y 970 líderes sociales y defensores de los derechos humanos han sido asesinados. La reintegración en la sociedad de los ex-combatientes, primero a través del sistema de las Zonas Veredales de Transición y Normalización (Zvtn), transformadas desde el 15 de agosto de 2017 en Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (Etcr), ha resultado infructuosa.

    Ya un año después de los Acuerdos era evidente la ambigüedad de los programas gubernamentales y la desconfianza de los dirigentes de las Farc, que denunciaban una substancial ausencia por parte de las instituciones y mostraban preocupación por su propia seguridad y por la exposición a los ataques de los grupos paramilitares. La administración del actual presidente Ivan Duque, considerado por la opinión pública como un títere del grupo de poder de Álvaro Uribe – ex-presidente de extrema derecha en contra de los Acuerdos de Paz – ha sido protagonista de varios escándalos y de la implementación de una política de firmeza y de mano dura. En estos meses de emergencia Covid-19 el presidente no ha aceptado la petición de cese al fuego bilateral propuesta por el otro histórico grupo guerrillero colombiano, el Eln, y el 30 de agosto pasado, justo en los alrededores de San Vincente del Caguán, tuvo lugar el bombardeo de una célula disidente de las Farc que provocó la muerte de al menos ocho menores de edad, a lo que se suman los casos de secuestro y violación de niñas indígenas por parte de soldados colombianos.

    Parece que el Estado colombiano, vinculado a los grupos de poder del narcotráfico, del paramilitarismo y de las transnacionales, tiene interés en perpetuar el clima de violencia y conflicto contra las células disidentes de las Farc y el grupo guerrillero Eln. Este tipo de política vinculada a la acción militar – legal e ilegal – alimenta la violación sistemática de los derechos humanos y la suspensión de las garantías constitucionales de protección y seguridad. Prueba de ello son los asesinatos de cientos de líderes sociales, la violencia contra los pueblos indígenas, la represión del disenso y la implementación de grandes obras extractivista sin previa consulta territorial.

    El mismo San Vicente del Caguán, sede de las negociaciones de paz que fracasaron entre 1999 y 2002, está en el centro de los intereses de las industrias petroleras que transportan diariamente barriles de crudo bajo la supervisión y protección del ejército. La militarización de los territorios fomenta el conflicto, destruye el tejido social y obliga comunidades enteras al desplazamiento forzado, facilitando la incursión de las transnacionales extractivistas que no encuentran resistencia a sus proyectos.

    El otoño pasado, cientos de miles de personas en todo el país se unieron a la huelga general convocada por decenas de sindicatos, movimientos estudiantiles, organizaciones indígenas y colectivos LGBTQIA+, al grito de Nos robaron hasta el miedo. Aunque las movilizaciones comenzaron pacíficamente, la respuesta del Estado ha sido brutal: militarización de las ciudades, toques de queda, asesinatos de manifestantes y criminalización de las protestas en los principales medios de comunicación. Con la llegada de la pandemia, las protestas se detuvieron, pero no la violencia en contra de los y las activistas de las comunidades que defienden sus territorios. Desde el comienzo de la crisis pandémica en Colombia han sido asesinados 95 activistas.

    La maraña de intereses económicos, criminales y políticos que sustentan el débil liderazgo de Duque tiene todo el interés en mantener la tensión alta y continuar militarizando al país – principal aliado de los Estados Unidos en la región – para garantizar la explotación de materias primas y suprimir el disenso.

    Como en el caso de Giulio Regeni, Mario Paciolla ha sido asesinato en un espacio y un tiempo en que la muerte, la desaparición forzada y la tortura contra el disenso social son prácticas cotidianas de represión. Los y las activistas con quienes Mario ha colaborado en los últimos años, presionando a las autoridades para no llegar a las consecuencias extremas, son muy conscientes del riesgo que implica oponerse a los grupos de poder que controlan el territorio colombiano. Acompañar a los movimientos sociales y a la población civil con su trabajo para limitar el riesgo de ataques violentos fue una de las razones por las que Mario se encontraba en Colombia.

    No sabemos que fue el sucio con el que Mario entró en contacto, ni cuáles fueron las razones de la diatriba con sus superiores de la ONU que precedió a su muerte, sin embargo, ciertamente, la violencia que ha golpeado el cuerpo de Mario debe contextualizarse en un clima de guerra y terror que afecta a un País entero y que tiene sus raíces en los grupos de interés que lo gobiernan. Mario fue asesinado igual que un activista colombiano.

  • Il ruolo della missione Onu nella morte di Mario Paciolla

    Il ruolo della missione Onu nella morte di Mario Paciolla

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    di Claudia Julieta Duque da El Espectador

    traduzione di Simone Scaffidi da Il Manifesto

    Di Mario Paciolla, l’italiano che lavorava come osservatore in terreno per la Missione di Verifica delle Nazioni Unite a San Vicente del Caguán, non è rimasta nessuna traccia.

    A causa dell’assenza dei funzionari della Procura Generale e della polizia giudiziaria, i suoi oggetti personali sono stati recuperati il 16 luglio, un giorno dopo la sua morte, da una squadra dell’Unità di Investigazione Speciale (SIU) del Dipartimento di Salvaguardia e Sicurezza delle Nazioni Unite.

    I funzionari dell’Onu hanno ripulito il luogo in cui viveva Paciolla, hanno raccolto i suoi effetti personali e hanno restituito le chiavi al proprietario, Diego Hernández, il 17 luglio. Hernández ha firmato con soddisfazione la ricevuta dell’immobile senza nemmeno leggerla e si è sbarazzato dei pochi beni che aveva fornito al volontario. A suo dire, voleva solo «voltare pagina» in merito alla morte di Paciolla, con cui aveva concordato un contratto verbale da 13 mesi, e quasi immediatamente ha messo in affitto l’appartamento.

    Così, soltanto due giorni dopo la sua morte, si è persa ogni possibilità di ricostruire le circostanze in cui è morto o di recuperare quelle prove materiali che non sono state prese in considerazione durante la rimozione del cadavere. La Missione ha dunque ordinato il trasferimento a Florencia di tutto il personale che lavorava nell’ufficio di San Vicente, incluso la responsabile dell’Ufficio, il responsabile della sicurezza, le volontarie e gli osservatori dell’esercito e della polizia, due dei quali si trovavano fuori dal Paese da prima dei fatti.

    Qualcosa di simile è successo con il personale dell’Ufficio Regionale (OR) di Florencia, dove ad oggi restano soltanto il direttore e diversi osservatori dell’esercito e della polizia. In tutto il Paese, la Missione ha annunciato che avrebbe concesso congedi medici e permessi ai volontari che lo avrebbero richiesto (proprio come Mario Paciolla ha reclamato durante la pandemia) e ha messo a loro disposizione una squadra di esperti nella gestione di crisi e nel supporto psicosociale.

    Lo stesso 17 luglio, la Missione ha inviato a Florencia Jaime Hernán Pedraza Liévano, responsabile dell’Unità Medica, che nonostante non sia un dottore in giurisprudenza è stato presente durante l’autopsia di Paciolla realizzata dall’Istituto di Medicina Legale nella capitale del Caquetá. L’autorizzazione per la presenza di Pedraza è stata firmata dalla famiglia dell’osservatore, alla quale è stato erroneamente comunicato che si trattava di un medico forense assegnato dall’Ambasciata italiana in Colombia.

    Il 24 luglio l’Onu ha inviato a Roma insieme al corpo di Paciolla un inventario, senza nessun tipo di firma, delle cose raccolte nella sua residenza di San Vicente del Caguán e ha informato la famiglia Paciolla che queste si trovavano bloccate in Colombia per ordine della Procura, istituzione che questo giovedì 30 luglio ha ottenuto la revoca dell’immunità in relazione agli strumenti digitali di proprietà della Missione assegnati a Mario.

    A queste azioni, che secondo l’avvocato della famiglia Paciolla-Motta, Germán Romero, implicano la violazione da parte delle Nazioni Unite del diritto all’intimità e alla privacy del volontario e del diritto di accesso alla giustizia della famiglia, si aggiungono una serie di messaggi che hanno rafforzato la sensazione di un silenziamento all’interno della Missione e che, nonostante le dichiarazioni di sostegno istituzionale, hanno impedito nella pratica a diversi compagni di Mario di metabolizzare adeguatamente il lutto.

    Gli è stato infatti negato di esprimere i loro timori o i loro dubbi in relazione a ciò che è accaduto al loro compagno scomparso nella notte del 15 luglio. Durante i quattro giorni successivi alla morte, la direzione della Missione a Bogotá ha inviato tre mail nelle quali ha ricordato ai suoi 400 funzionari e operatori nazionali e internazionali l’obbligo di mantenere la riservatezza e il divieto di concedere interviste e dichiarazioni ai media.

    «Mario è entrato a far parte della Missione nell’agosto 2018. I suoi colleghi lo ricordano come una persona solare ed empatica, totalmente impegnata nel mandato della Missione e nell’ampia agenda dei diritti umani. Ha svolto i suoi compiti con dedizione, entusiasmo e con una mente brillante e analitica. Il suo contributo al nostro lavoro è inestimabile. Ci mancherà moltissimo», ha assicurato in un messaggio del 15 luglio Carlos Ruíz Maisseu, responsabile della Missione, e ha immediatamente chiesto di «trattare questa terribile notizia [la morte di Paciolla] con discrezione e considerazione, rispettando la sua memoria e quella della sua famiglia, mentre vengono svolte le indagini corrispondenti».

    Il 16, una nuova mail inviata dalla direzione amministrativa della Missione, a carico dell’australiano Eric Ball, ha ricordato a tutto il personale che «in base alla regola 1.2 del Regolamente del Personale delle Nazioni Unite, i funzionari non possono : i. Rilasciare dichiarazioni alla stampa, alla radio o ad altri organismi di informazione pubblica; ii. Impegnarsi a parlare in pubblico; iii. Partecipare a produzioni cinematografiche, teatrali, radiofoniche o televisive; iv. Presentare articoli, libri o altri materiali per la pubblicazione o la diffusione elettronica».

    Venerdì 17 luglio, durante una riunione con i coordinatori della Missione delle differenti regioni del Paese presieduta da Ruíz Maisseu, si è omaggiato Paciolla con un minuto di silenzio, invitando nuovamente alla «discrezione».

    In un ultimo messaggio del 19 luglio, più lungo e più dettagliato dei precedenti, Ruíz Maisseu ha assicurato che l’improvvisa perdita di Paciolla è stata un «duro colpo» che ha causato sconforto tra i membri della Missione e che dal momento della morte di Mario è stato fatto «tutto ciò che è nelle nostre mani per avanzare in tutti gli aspetti necessari di questo caso: giudiziario, operativo, logistico e, soprattutto, umano», aggiungendo poi: «Sono sicuro che saprete come gestire questa informazione e questa situazione con la massima responsabilità e discrezione».

    Anche se fino ad ora si sa poco delle ore e dei giorni che hanno preceduto la sua morte, ho potuto stabilire che il 14 luglio alle ore 22, quindi poche ore prima di morire, Mario Paciolla è entrato in contatto telefonicamente con il Responsabile della Sicurezza della Missione di Verifica di San Vicente del Caguán, Christian Thompson. Secondo diversi funzionari Onu, una chiamata di questo genere è preoccupante, in quanto comporta l’attivazione di protocolli di allerta inconsueti in situazioni normali.

    Quando é stato consultato su questo particolare, il Responsabile della Missione, Carlos Ruíz Maisseu, è rimasto in silenzio e ha delegato la sua addetta stampa, Liliana Garavito, che ha evitato rispondere a questa e ad altre domande sulle azioni della Missione nei giorni posteriori al decesso del volontario, ma ha sottolineato la disponibilità dell’Onu a collaborare «pienamente» con la Procura Generale della Nazione, che è in attesa dei risultati dell’autopsia di Mario Paciolla, l’ultima è stata realizzata il 27 di luglio a Roma. Per ora, la Procura di Florencia non ha scartato nessuna ipotesi.

  • Mario Paciolla, le istituzioni promettono «la ricerca della verità»

    Mario Paciolla, le istituzioni promettono «la ricerca della verità»

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    di Simone Scaffidi e Gianpaolo Contestabile da Il Manifesto

    «Avere qui il Presidente della Camera, il Ministro degli Esteri e il Sindaco della città è una cosa straordinaria. Guardate, genitori di Mario, questo vuol dire che siamo tutti con voi e non vi lasceremo mai soli».

    Con questo auspicio il senatore Sandro Ruotolo è intervenuto alla commemorazione pubblica – avvenuta giovedì 30 luglio a Napoli – di Mario Paciolla, il collaboratore Onu assassinato in Colombia lo scorso 15 luglio.

    Gli sforzi della famiglia e degli amici per rendere pubblico il caso e per chiedere verità sull’accaduto hanno spinto le istituzioni a esporsi e garantire l’impegno nella ricerca della giustizia. Il Ministro degli Esteri Luigi Di Maio ha dichiarato di essere in contatto con la Ministra degli Esteri colombiana e che il governo sta lavorando per «chiedere alle autorità colombiane e alle Nazioni Unite il massimo della collaborazione e della lealtà per sapere tutto quello che è accaduto, perché la famiglia e gli amici di Mario hanno il diritto di sapere».

    Ha poi chiuso il suo discorso compromettendosi personalmente: «Contate su di me, contate su di noi per ottenere tutta la verità».

    «Noi non abbasseremo mai la voce fin quando non ci sarà verità e giustizia» ha affermato il Sindaco di Napoli Luigi De Magistris, che il 18 luglio aveva permesso l’esposizione di uno striscione in onore di Mario sulla facciata del municipio, mentre il Presidente della Camera Roberto Fico ha garantito che lo Stato non si fermerà davanti a niente e che bisogna riuscire ad arrivare fino in fondo in questa storia.

    Le voci dei più alti rappresentanti dello Stato si sono sommate alla richiesta di 12 parlamentari europei del gruppo Socialisti e Democratici che lo scorso 22 luglio hanno presentato un’interrogazione parlamentare in cui hanno chiesto a Josep Borrell, Alto Rappresentante dell’Unione Europea per gli Affari Esteri e la Politica di Sicurezza, di impegnarsi affinché vengano condotte «a tutti i livelli le indagini necessarie per stabilire la verità dietro questa morte inaspettata».

    Alessandra Ballerini, legale della famiglia, durante la serata di commemorazione, ha condiviso la necessità e il senso di “essere presenti” qui ed ora, occupare uno spazio comune di collaborazione e ricerca che coinvolga la famiglia, la società civile e le istituzioni. “La presenza di noi tutti stasera è un impegno, ha la forza di un impegno. Un impegno di memoria, di coraggio, di intelligenza e di resistenza perché il percorso è appena iniziato e la battaglia anche”. La lotta per la ricerca della verità, sembra volerci dire l’avvocata, sarà lunga e faticosa. La presenza delle istituzioni deve tradursi in un’azione concreta e costante, solo così si potrà garantire verità e giustizia per Mario Paciolla e la sua famiglia.

  • Mario Paciolla è stato ammazzato come un attivista colombiano

    Mario Paciolla è stato ammazzato come un attivista colombiano
    Grafica di Temblores ONG


    L’omicidio di Mario Paciolla non è un lampo a ciel sereno ma il risultato della violenza strutturale che attraversa il Paese e del fallimento del processo di pace.



    di Gianpaolo Contestabile e Simone Scaffidi da Il Manifesto

    Mercoledì 15 luglio Mario Paciolla è stato trovato impiccato nella sua casa di San Vicente de Caguán, un comune colombiano alle porte della foresta amazzonica, nella regione del Caquetá. Mario si trovava a San Vicente in qualità di collaboratore della Missione di Verifica delle Nazioni Unite in Colombia in virtù della presenza nel municipio di uno dei 24 Spazi Territoriali di Formazione e Reincorporazione (ETCR) previsti dagli Accordi di Pace firmati dalle Farc-Ep e il governo colombiano nel 2016. In queste aree, pensate per favorire il disarmo e il reintegro in società degli ex guerriglieri, l’Onu compie il mandato di monitoraggio e verifica del cessate il fuoco e vigila affinché vengano garantiti i diritti umani.

    Il corpo di Mario è stato ritrovato con segni di lacerazioni e in un primo momento le autorità colombiane hanno parlato di suicidio. Tuttavia le dichiarazioni di Anna Motta, la madre di Mario, hanno messo in dubbio fin da subito questa versione. Anna ha raccontato che suo figlio aveva prenotato un volo di rientro in Italia per lo scorso 20 di luglio e che le aveva confidato di essersi messo in “un guaio”, di “sentirsi sporco” e di non vedere l’ora di potersi bagnare “nelle acque di Napoli”. Oltre alla madre altre persone vicine a Mario hanno ritenuto inverosimile l’ipotesi del suo suicidio e le autorità colombiane hanno infine aperto un’indagine per omicidio.  

    Secondo la sua amica Claudia Julieta Duque, giornalista e attivista per i diritti umani, già in giugno Mario aveva avuto un diverbio con la Missione di Verifica delle Nazioni Unite con cui collaborava e in quell’occasione una collega lo aveva additato di essere una spia, inoltre aveva ricevuto un richiamo formale dai suoi superiori per aver manifestato il suo disaccordo per quella che riteneva una gestione discriminatoria da parte dell’ONU dell’emergenza Covid-19.

    L’omicidio di Mario Paciolla non può essere considerato un lampo a ciel sereno ma si inserisce a pieno nel clima di violenza strutturale che attraversa il Paese e nel fallimento del Processo di Pace che non ha portato benefici alla popolazione colombiana. Dalla firma degli Accordi del 2016, avvenuta a l’Avana durante il governo Santos, sono stati uccisi più di 135 ex-guerriglieri e 970 leader sociali e attivisti per i diritti umani. Il reintegro in società degli ex combattenti, prima attraverso il sistema delle Zone di Transizione e Normalizzazione (ZVTN) trasformatesi dal 15 agosto 2017 in Spazi Territoriali di Formazione e Reincorporazione, si è rivelato fallimentare. Già a un anno dagli Accordi era evidente l’ambiguità dei programmi di governo e la diffidenza dei quadri degli ex-combattenti che denunciavano una sostanziale assenza da parte delle istituzioni e mostravano preoccupazione per la propria sicurezza e per l’esposizione agli attacchi dei gruppi paramilitari.

    L’amministrazione dell’attuale presidente Ivan Duque, considerato dall’opinione pubblica un fantoccio del gruppo di potere di Álvaro Uribe – ex presidente di estrema destra contrario agli Accordi di Pace – è stata protagonista di diversi scandali e dell’implementazione di una politica della fermezza e del pugno duro. In questi mesi di emergenza Covid-19 il Presidente non ha accettato la proposta di cessate il fuoco bilaterale proposto dall’altro storico gruppo guerrigliero colombiano, l’ELN. Gli scandali militari hanno fatto emergere l’altra faccia della politica intransigente dell’attuale presidente, come nel caso del bombardamento di una cellula dissidente delle Farc, avvenuto lo scorso 30 agosto proprio a San Vincente del Caguàn, che ha provocato la morte di almeno otto minori, a cui si aggiungono i casi di sequestro e stupro ai danni di bambine indigene compiuti dai soldati colombiani. La corruzione dell’attuale governo è stata messa in luce dal legame con il narcotrafficante Josè Guillermo Hernandèz alias Ñeñe, ucciso in Brasile nel 2019, il quale compare in diverse foto con i vertici della polizia, dell’esercito e dell’amministrazione di Duque, di cui è stato uno dei principali finanziatori e, secondo le intercettazioni, ha contribuito al suo trionfo elettorale con la compra-vendita di voti e l’influsso di capitale illecito.

    Si tratta dunque di un modello di governo corrotto e autoritario che si mostra in continuità con il suo padrino Alvaro Uribe, non a caso chiamato il Matarife (macellaio), dal titolo di una web-serie che lo accusa di genocidio e mostra le sue connessioni con i gruppi narco-paramilitari colombiani. La politica di guerra di Uribe diede il via al programma di Sicurezza Democratica che promuoveva l’assassinio sistematico dei guerriglieri e che generò il fenomeno dei falsos positivos, una pratica dell’esercito colombiano che prevede il sequestro di civili dai quartieri marginali per poi ucciderli con addosso indumenti militari e dichiararli combattenti per riscuotere gli incentivi del governo.

    Sembra che lo Stato colombiano, vincolato ai gruppi di potere del narcotraffico, del paramilitarismo e delle multinazionali abbia interesse nel perpetrare il clima di violenza e conflitto contro le cellule dissidenti delle Farc e il gruppo guerrigliero Eln. Questo tipo di politica legata all’azione militare – legale e illegale – alimenta la sistematica violazione dei diritti umani e la sospensione delle garanzie costituzionali di protezione e sicurezza. Ne sono la prova l’uccisione di centinaia di leader sociali, le violenze contro le popolazioni indigene, la repressione del dissenso e l’implementazione di grandi opere estrattive senza consulta territoriale previa.

    Proprio San Vincente del Caguán, sede nei negoziati di pace falliti tra il 1999 e il 2002, si trova al centro degli interessi delle industrie petrolifere che ogni giorno trasportano barili di greggio sotto la supervisione e protezione dell’esercito. La militarizzazione dei territori fomenta il conflitto, distrugge il tessuto sociale e costringe intere comunità allo sfollamento forzato facilitando l’incursione delle multinazionali estrattive che non incontrano resistenza ai loro progetti.  

    Lo scorso autunno centinaia di migliaia di persone in tutto il Paese hanno aderito allo sciopero generale  indetto da decine di sigle sindacali, movimenti studenteschi, organizzazioni indigene e collettivi LGBTQIA+, al grido di “ci hanno rubato anche la paura”. Anche se le mobilitazioni sono iniziate in modo pacifico, la risposta dello Stato è stata brutale: militarizzazione delle città, coprifuoco, uccisione di manifestanti e criminalizzazione delle proteste sui media mainstream. Con l’arrivo della pandemia le proteste si sono fermate ma non la violenza contro gli attivisti e le attiviste delle comunità che difendono i territori. Dall’inizio della crisi pandemica in Colombia sono stati uccisi 95 attivisti. Il groviglio di interessi economici, criminali e politici che sorreggono la debole leadership di Duque, hanno tutto l’interesse nel mantenere alta la tensione e continuare a militarizzare il Paese – principale alleato degli Stati Uniti nella regione – per garantire lo sfruttamento delle materie prime e reprimere il dissenso.

    Come per il caso di Giulio Regeni, l’omicidio di Mario Paciolla, si inserisce in uno spazio e in un tempo in cui la morte, la sparizione forzata e la tortura verso la dissidenza sociale rappresentano pratiche di repressione quotidiana. Le attiviste e gli attivisti con i quali Mario ha collaborato in questi anni, facendo un lavoro di pressione sulle autorità affinché non si giungesse alle estreme conseguenze, conoscono bene il rischio che si corre nell’opporsi ai gruppi di potere che controllano il territorio colombiano. Accompagnare con il suo lavoro i movimenti sociali e la popolazione civile per limitare il rischio di attacchi violenti era una delle ragioni per cui Mario si trovava in Colombia.

    Non sappiamo quale fosse lo “sporco” con cui Mario sia entrato in contatto né quali fossero le ragioni della diatriba con i suoi superiori dell’ONU che hanno preceduto la sua morte, di sicuro, però, la violenza che ha colpito il corpo di Mario va contestualizzata in un clima di guerra e di terrore che colpisce un intero Paese e che affonda le sue radici nei gruppi di interesse che lo governano. Mario è stato ammazzato come un attivista colombiano.

     

  • Ruido #3 – Nayeli Cruz Bonilla e le strade di Città del Messico

    Ruido #3 – Nayeli Cruz Bonilla e le strade di Città del Messico

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    Dalla serie «Santa», Messico, 2015 (Nayeli Cruz Bonilla)


    Nel terzo capitolo di Ruido intervistiamo Nayeli Cruz Bonilla, la giovane fotoreporter racconta Cittá del Messico attenta alle implicazioni etiche del suo lavoro


    Di Stefano Morrone

    Nayeli Cruz Bonilla, lavora come fotoreporter per il giornale El País e da più di dieci anni si muove quotidianamente nella labirintica Città del Messico. Nayeli è una delle rappresentanti di un nuovo ed interessante gruppo di fotografe messicane che si stanno imponendo nella scena del fotogiornalismo della capitale.

    Cosa vuol dire essere una fotografa oggi a Città del Messico?

    Negli ultimi anni il numero di fotografe messicane a Città del Messico é cresciuto molto, ricordo che quando ho iniziato a muovere i primi passi in questo contesto, più o meno intorno al 2010, eravamo ancora poche. Grazie al lavoro delle mie compagne mi sono avvicinata ad un approccio, ad una prospettiva, che potrebbe dirsi piú femminile, nel mondo del fotogiornalismo e della street photography in Messico. Con alcune di loro abbiamo creato un collettivo chiamato Violetas Taro, che è nato da un gruppo di whatsapp che avevamo tra colleghe, uno spazio intimo e sicuro dove scaricavamo le pressioni del lavoro e condividevamo le nostre preoccupazioni, gli episodi di violenza e machismo che soffrivamo nel quotidiano. C’è ancora molto machismo nell’ambiente professionale della fotografia, noi fotografe stiamo finalmente riuscendo a dimostrare che il nostro lavoro ha lo stesso valore  e soffriamo degli stessi rischi dei nostri compagni. Alcuni fotografi messicani vedono il mondo del fotogiornalismo como uno spazio prevalentemente maschile, un campo dove una donna non potrebbe raggiungere i loro stessi risultati, noi invece stiamo dimostrando esattamente il contrario, combattendo quotidianamente le nostre battaglie e prendendoci sempre più spazi.

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    Dalla serie «Santa», Messico, 2020 (Nayeli Cruz Bonilla)

    Raccontaci del tuo nuovo  progetto “Santa”?

    E’ un progetto che nasce dalla necessità di capire come è stato costruito il ruolo delle donne messicane nella società e nella famiglia, dove nascono tutti i pregiudizi verso di noi e come lo spazio urbano aiuti a perpetuarli e sostenerli. In Messico la società porta a dividere le donne in due sole categorie: o sei una santa, e quindi sei madre, sei casta, devota alla famiglia e allo spazio domestico, come la Vergine di Guadalupe, o sei solo un corpo nudo esposto su un giornale scandalistico, un oggetto del desiderio sessuale maschile. Basta dare un’occhiata alla maggior parte dei quotidiani di cronaca nera dove si affiancano foto raccapriccianti e senza censura di corpi macellati, decapitati o scuoiati all’immagine di una donna nuda e in pose sensuali. Con questo progetto ho cercato quindi di osservare Città del Messico per capire come la nostra società maschilista crei queste categorie e costruisca i nostri ruoli.

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    Dalla serie «Santa», Messico, 2013 (Nayeli Cruz Bonilla)

    Spesso ti sei occupata di  storie di donne, una che mi ha molto incuriosito è quella di Tania. Potresti raccontarmi un po’ della sua vicenda?

    Tania ha subito un tentativo di rapimento all’età di 17 anni, che la lasciò in coma dopo essere stata brutalmente picchiata. I medici le davano poche speranze di vita, ma la sua famiglia si rifiutò di staccare la spina, sono credenti cattolici, ed hanno riposto le loro speranze nella Vergine di Guadalupe, il culto più diffuso in Messico. Fortunatamente Tania si risvegliò dal coma e quindi i genitori fecero la promessa alla Vergine che per i seguenti tre anni avrebbero camminato da casa loro fino alla Basilica di Guadalupe in segno di gratitudine per questa nuova opportunità concessa alla loro figlia. È così che l’ho conosciuta, mentre andava in pellegrinaggio, vestita da vergine, insieme alla sua famiglia, dal comune di Chimalhuacán, una delle zone più violente dell’Estado de México, fino alla Basilica, percorrendo 25 chilometri a piedi per mantenere quella promessa.

    Nonostante siano già passati tre anni, ogni 8 dicembre Tania continua a mantenere l’impegno con la Vergine. E’ fondamentale ricordare che i tassi di violenza contro le donne nell’Estado de México sono sempre più elevati: 2.417 donne sono state assassinate dal marzo 2011, quando il femminicidio è stato riconosciuto come crimine da parte del sistema giudiziario. Il Segretariato esecutivo del Sistema Nazionale di Pubblica Sicurezza riconosce 11 comuni dell’Estado de México nella lista dei 100 più pericolosi per le donne nel Paese, tra cui spiccano Ecatepec, Chimalhuacán e Nezahualcóyotl. La sua storia è indicativa di una parte molto ampia della popolazione messicana che soffre costantemente episodi di violenza  e che vede nella fede l’ultima risorse a cui fare  affidamento.

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    Dalla serie «Santa», Messico, 2018 (Nayeli Cruz Bonilla)

    In questi ultimi mesi ti sei occupata dell’emergenza sanitaria del Covid-19, cos’ha significato per te e come ti sei sentita nel dover esporti tutti i giorni e rischiare di contagiarti?

    E’ stata un’esperienza molto dura, credo che per la prima volta nella vita mi sono domandata se avrei voluto continuare a lavorare come fotogiornalista. Le prime settimane, soprattutto, non riuscivo a non immaginarmi malata, vedevo immagini arrivare dall’Europa e stavo iniziando a capire come si diffonde il virus, ero terrorizzata per la mia famiglia e per i miei amici. Ho deciso quindi di prendermi del tempo per capire come affrontare il mio lavoro e chiedermi cosa volessi fotografare. Ho dovuto cambiare il mio modo di lavorare, iniziando per esempio a coprire le notizie accompagnata da altre colleghe in modo che ogni volta potessimo aiutarci a vicenda, capire cosa dire, cosa poter fotografare per essere rispettose delle situazioni, come comportarci nei momenti in cui ci si espone di più, come negli ospedali, nei forni crematori, nei cimiteri e nelle case delle persone malate.

    Spesso durante il mio lavoro ho avuto a che fare con situazioni complicate, ma sapevo che tornando a casa o vedendomi con i miei cari sarei stata bene, invece il Covid ha annientato queste mie certezze. Ho imparato ad essere più empatica, ci sono molte foto che ho scattato che non renderò mai pubbliche, e ho avuto per molto tempo il timore che i protagonisti di quelle foto potessero diventare i miei cari. Nel contesto attuale noi fotografi sentiamo la necessità costante di dover condividere i nostri lavori sui social, perché è lì dove ora ci rendiamo più visibili e riusciamo ad ottenere nuovi incarichi, ma credo che con il Covid ci sia stata una “prostituzione” dell’immagine, un morbo, una saturazione che sta contribuendo a vivere con più disperazione la situazione attuale. 

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    Covid-19 a Città del Messico, 2020 (Nayeli Cruz Bonilla)

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    Covid-19 a Città del Messico, 2020 (Nayeli Cruz Bonilla)

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    Dalla serie «Santa», Messico, 2012 (Nayeli Cruz Bonilla)

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    Covid-19 in Messico, 2020 (Nayeli Cruz Bonilla)

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    Dalla serie «Santa», Messico, 2013 (Nayeli Cruz Bonilla)

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    Dalla serie «Santa», Messico, 2015 (Nayeli Cruz Bonilla)

  • Via Berlusconi

    Via Berlusconi

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    Nel sesto episodio de “La Via”, il podcast in spagnolo curato da Federico Larsen, il giornalista argentino racconta il Presidente del Consiglio più longevo della storia repubblicana italiana, nonché l’eurodeputato più anziano della storia del Parlamento Europeo: Silvio Berlusconi.


    Via Berlusconi

    Berlusconi gobernó Italia durante 3340 días no consecutivos, que sumados dan aproximadamente 9 años. El periodo de gobierno más largo de la historia republicana de Italia. Su actividad, como empresario primero y como político después, fue llena de controversias y escándalos. Tras la condena definitiva dictada en su contra en 2013, muchos lo daban por acabado. Pasó un año cumpliendo tareas sociales, reestructuró su partido, volvió lentamente a tejer relaciones en la política, y en mayo de 2019 hizo su retorno triunfal. Hoy es el eurodiputado más viejo de la historia del parlamento europeo y sigue teniendo su peso específico en la política italiana.

  • Pandemia, ensino remoto e a uberizaçao dos docentes no Brasil

    Pandemia, ensino remoto e a uberizaçao dos docentes no Brasil

    Por Osmar Alencar Jr* e Alyne Sousa**

    A virada do ano (2019-2020) aconteceu em meio a um alerta mundial das autoridades chinesas sobre o surto de um novo Coronavírus (COVID-19) na cidade de Wuhan, colocando de sobreaviso a comunidade científica internacional e os governos dos Estados-nação do planeta a agirem no sentido de se precaverem para o que poderia se transformar em uma pandemia. O que vimos desde então foi o desdenhar de vários governos nacionais sobre tal possibilidade, pondo em risco de forma negligente e até genocida suas populações, principalmente aquelas mais vulneráveis social, racial e demograficamente.

    Essa empáfia inicial da maioria dos governantes transformou um problema sanitário localizado na China em uma crise sanitária mundial de proporções gigantescas, a qual, segundo a Universidade John Hopkins contaminou oficialmente 13.771.805 (treze milhões, setecentos e setenta e um mil, oitocentos e cinco) pessoas e matou 589.954 (quinhentos e oitenta e nove mil, novecentos e cinquenta e quatro) indivíduos pelo COVID-19 até 17/07/2020 (JOHNS HOPKINS UNIVERSITY, 2020).

    Não foi diferente no Brasil, onde o presidente Jair Bolsonaro, mesmo com a confirmação do primeiro caso em 26/02/2020, em uma declaração à imprensa norte-americana em 10/03/2020 negou a crise sanitária, minimizou a pandemia e declarou que se tratava de uma fantasia propagada pela mídia em todo o mundo, mesmo com boa parte da comitiva que viajou aos EUA tendo sido contaminada pelo COVID-19.

    Uma semana após ter negado a pandemia, em 17/03/2020, o estado de São Paulo registrou a primeira morte no país; em 26/03/2020, após 1 mês do primeiro caso confirmado, o Brasil registrou 2.985 (dois mil, novecentos e oitenta e cinco) casos com 77 (setenta e sete) mortes pelo novo Coronavírus.

    Mesmo com a escalada progressiva do COVID-19 no país, o governo federal continuava a negar sua gravidade e a negligenciar a coordenação das ações estratégicas de prevenção e combate à pandemia em todo o território nacional.

    O resultado da negligência genocida na política sanitária federal em termos de prevenção e combate ao novo Coronavírus, corroborou anos de desconstrução do Sistema Único de Saúde (SUS) e levou o Brasil, no quinquagésimo dia desde o primeiro registro oficial (16/04/2020), a atingir 30.961 (trinta mil, novecentos e sessenta e um) casos confirmados e 2.105 (duas mil, cento e cinco) mortes pelo COVID-19, com uma taxa de letalidade de 6,79%, um contágio de 14,74 pessoas e 1 morte por cada 100 mil habitantes.

    Nesse mesmo dia, o Ministro da Saúde Henrique Mandetta foi exonerado do cargo por discordar da estratégia de isolamento social vertical preconizada pelo Presidente da República e contrária às orientações de isolamento horizontal da Organização Mundial da Saúde (OMS) e de diversos países que começavam a obter sucesso na contenção do contágio e das mortes em seus respectivos países.

    A partir desse momento, o Ministério da Saúde passou a ser controlado pelos militares apoiadores das ideias bolsonaristas da anticiência expressas no incentivo do uso sem comprovação científica da hidroxicloroquina no tratamento da doença, bem como por genocidas defensores da flexibilização do isolamento social, como forma da população adquirir imunidade pela contaminação da maioria dos brasileiros e brasileiras.

    O ministério alterou os protocolos de apresentação dos dados da pandemia pelo COVID-19 no país, dificultando a transparência da informação e o controle social das ações do governo na prevenção e combate à pandemia; no entanto, retrocedeu após a decisão do Supremo Tribunal Federal (STF) que o obrigou a voltar a apresentar os dados registrados sobre a doença, de acordo com a metodologia anterior à mudança.

    A estratégia negacionista e genocida da crise sanitária assumida pelo governo Bolsonaro em comunhão com a proposta necroliberal imposta à classe trabalhadora pela equipe econômica obteve sucesso e levou à contaminação oficial de 2.046.328 (dois milhões, quarenta e seis mil, trezentos e vinte oito) pessoas e a morte de 77.851 (setenta e sete mil, oitocentos e cinquenta e um) brasileiros e brasileiras pelo COVID-19, em 17/07/2020, 4 meses após a primeira morte, o que representa uma taxa de letalidade de 3,8%, um contágio e morte por 100 mil habitantes de 973,8 e 37 pessoas, respectivamente, segundo os dados do Ministério da Saúde (2020).

    Esses dados são mais dramáticos quando analisados por regiões. Em um país com mais de 211 milhões de habitantes (IBGE, 2020), onde a região Sudeste concentra 42% (mais de 89 milhões de pessoas) da população, esta apresentou 699.377 (seiscentos e noventa e nove mil, trezentos e setenta e sete) casos confirmados com 26.734 (vinte e seis mil, setecentos e trinta e quatro) mortes pelo COVID-19 até 17/07/2020, revelando uma taxa de incidência e de morte por 100 mil habitantes de 791,4 e 40, respectivamente.

    A região Nordeste, que conta com 27% (57,3 milhões de pessoas) da população brasileira, registrou 683.049 (seiscentos e oitenta e três mil e quarenta e nove) casos confirmados de COVID-19, com 24.902 (vinte e quatro mil, novecentos e duas) mortes, com uma taxa de incidência e de morte por 100 mil habitantes de 1.196,8 e 43,6, respectivamente.

    A região Sul, que abrange 14% (30,1 milhões de habitantes) da população brasileira, apresentou 149.580 (cento e quarenta e nove mil, quinhentos e oitenta) casos confirmados da doença, com 3.104 (três mil, cento e quatro) mortes, com uma taxa de incidência e de morte por 100 mil habitantes de 499 e 10,4, respectivamente.

    A região Norte, que agrega 9% (18,6 milhões de pessoas) da população brasileira, apresentou 345.465 (trezentos e quarenta e cinco mil, quatrocentos e sessenta e cinco) pessoas infectadas pelo novo Coronavírus e 10.911 (dez mil, novecentos e onze) mortes, com uma taxa de incidência e de morte por 100 mil habitantes de 1.879,4 e 59,2, respectivamente.

    Por último, a região Centro-Oeste, com apenas 8% (16,5 milhões de pessoas) da população brasileira, apresentou 168.857 (cento e sessenta e oito mil, oitocentos e cinquenta e sete) casos confirmados de COVID-19 e 3.560 (três mil, quinhentos e sessenta) mortes, com uma taxa de incidência e de morte por 100 mil habitantes de 1.036,1 e 21,8, respectivamente.

    Os dados demonstram que a doença é mais grave tanto em termos de incidência como de mortalidade nas regiões brasileiras menos dinâmicas economicamente, uma vez que na região Norte a incidência do COVID-19 nas pessoas foi 2,37 vezes maior que na região Sudeste e 3,76 maior que na região Sul, enquanto matou 1,48 e 5,69 vezes mais que nas outras duas regiões, respectivamente.

    Na região Nordeste, a incidência do novo Coronavírus nas pessoas foi 1,51 vezes maior que na região Sudeste e 2,39 vezes que na região Sul, enquanto matou 1,09 e 4,19 vezes mais nas respectivas regiões; portanto, trata-se de uma doença que incide e mata muito mais as populações que vivem nos territórios e regiões mais vulneráveis, justamente os locais em que residem, em grande maioria, os trabalhadores e trabalhadoras negras depauperados desse país.

    O que é pior nesse genocídio consensuado pela necropolítica do governo Bolsonaro, estabelecendo-se uma analogia em relação às premissas materiais do extermínio nazista, é a “serialização de mecanismos técnicos para conduzir as pessoas à morte”. Depois de “mecanizada, a execução em série transformou-se em um procedimento puramente técnico, impessoal, silencioso e rápido” (MBEMBE, 2018, p. 21).

    Tal processo, segundo o autor, foi catapultado por estereótipos racistas e pelo crescimento do racismo de classe, que trata a classe trabalhadora e os considerados “sem-pátria” como selvagens, que precisam ser exterminados.

    Assim, o que no início foi considerado uma “gripezinha” despretensiosa para o governo federal, tornou-se uma pneumonia aguda que adoece e mata pessoas também das classes média e alta, levando os governos estaduais e municipais a reconhecerem a gravidade da pandemia e a adotar medidas mais radicais de isolamento horizontal, para depois flexibilizá-las no momento em que a doença passou a se alastrar nas comunidades mais populosas das metrópoles e nas pequenas cidades, bolsões de moradia dos trabalhadores e trabalhadoras brasileiros.

    A morte e o sepultamento em série dessa população mais vulnerável, em grande maioria negra, tornou-se para os governos federal, estadual e municipal, um procedimento técnico, impessoal, silencioso e rápido de extermínio, servindo de método de limpeza etária, étnica e social necessária ao equilíbrio fiscal e à transferência de recursos públicos para o setor privado, com a finalidade de salvar os lucros da fração de classe dominante nacional e estrangeira, em queda neste momento.

    Assim, para os governos submissos aos interesses de uma elite dominante, não importa salvar a vida da classe trabalhadora – os selvagens de plantão – mas salvar os lucros da classe hegemônica, os neocolonizadores capitalistas da contemporaneidade.

    Esse desprezo pela classe trabalhadora representado pelas contrarreformas do Estado do governo Bolsonaro e pelo genocídio da população mais vulnerável brasileira apresenta sua feição mais acabada na destruição do sistema de proteção social brasileiro, especificamente na saúde e na educação públicas universais e de qualidade para todos os brasileiros e brasileiras.

    O desmonte na saúde, em plena pandemia, passa pelo asfixiamento de recursos para o financiamento do SUS e pela substituição de pessoal técnico de excelência do Ministério da Saúde por militares bolsonaristas, e na educação pelo desrespeito aos professores e professoras de instituições de ensino públicas, à autonomia e ao caráter público, gratuito e de qualidade das universidades e institutos federais.

    O descaso pela educação e pela democracia já era expresso antes da pandemia, por meio da defesa do Projeto Escola sem Partido e no incentivo a perseguições aos docentes “esquerdistas” de instituições de ensino públicas; nos cortes drásticos no orçamento das universidades e institutos federais, bem como nas verbas destinadas à ciência e tecnologia; na nomeação de interventores para as reitorias e diretorias das instituições de ensino federais; na proposta do FUTURE-SE, etc.

    Durante a pandemia do COVID-19 esse desprezo foi potencializado: o governo Bolsonaro através do Ministério da Educação protelou ao máximo o adiamento do Exame Nacional do Ensino Médio (ENEM), obrigando as redes pública e privada de ensino a continuarem e/ou retornarem às suas atividades, seja de maneira remota ou até mesmo presencial; interferiu para a não-aprovação do projeto de renovação do Fundo Nacional de Defesa da Educação Básica (FUNDEB) como um fundo permanente de valorização da educação básica pública e dos trabalhadores da educação; pressionou para que as Instituições Federais de Ensino (IFEs) não suspendessem seus calendários acadêmicos e, no auge da pandemia, para retomarem seus calendários paralisados com atividades de ensino remoto e/ou presenciais.

    Trata-se de um verdadeiro escárnio, se pensarmos que a maioria das IFEs paralisou suas atividades na segunda quinzena de março, quando surgiram as primeiras mortes no Brasil e o país registrava 2.985 (dois mil, novecentos e oitenta e cinco) casos oficiais de contaminação com 77 (setenta e sete) mortes por COVID-19 (dados de 26/03/2020); e atualmente estão sendo obrigadas a retomar suas atividades (remota ou presencialmente), em meio a 2 milhões de pessoas contaminadas e aproximadamente 80 (oitenta) mil pessoas mortas.

    No bojo de tanta imposição pelo retorno às aulas (sejam remotas ou presenciais), sem condições de acesso universal à sala de aula (seja virtual ou física) e sem condições sanitárias propícias ao trabalho docente e ao aprendizado, cumpre-nos perguntar: é realmente possível ensinar e aprender nesse momento? O que, e por que meios? Fingir uma normalidade expande o aprendizado dos estudantes e qualifica o trabalho dos professores e professoras? A quem interessa de fato, que os docentes caiam no engodo salvacionista do retorno às aulas em meio à pandemia???

    De acordo com inúmeros relatos de docentes das redes pública e privada, espalhados por todos os Estados do país, o arremedo de ensino imposto via aulas remotas têm provocado mais isolamento, adoecimento físico, esgotamento mental e psicológico de professores, estudantes e suas famílias, além do enorme prejuízo social causado pela perda das relações afetivas de troca de saberes e experiências mantidas entre estudantes e docentes, e entre estudantes/professores e suas respectivas famílias, exatamente em um contexto em que menos serviços de atendimento médico e psicológicos estão disponíveis.

    É possível aprender por meio de gravações cujos conteúdos são descontextualizados pela falta de debate, fragmentados pelas limitações das tecnologias disponíveis e aligeirados pela diminuta temporalidade que não nos permite a necessária reflexão? É possível continuar reproduzindo o conteudismo pedagogicamente ineficiente nesse novo formato, ou “o fingir ensinar e o fingir aprender” será apenas amplificado numa escala ainda mais desumana e desprovida de sentido para docentes, estudantes e suas famílias?

    Isto nos leva a refletir sobre que sujeitos encontraremos na escola e universidade nos pós-pandemia. Serão indivíduos mais autônomos, mais conscientes e críticos da realidade perversa que vivemos ou zumbis ainda mais ensimesmados que se ocuparam em manter uma falsa produtividade profissional e acadêmica, uma carga horária laboral e um calendário letivo incompatíveis com a excepcionalidade do momento e uma rotina de vida completamente apartada das novas necessidades e hábitos impostos pela pandemia???

    Em relação ao retorno presencial já previsto em diversas unidades da federação, cabem os seguintes questionamentos: as medidas de biossegurança propostas pelo MEC serão suficientes para manter vidas nas escolas e universidades, sabendo de seus históricos tristemente naturalizados de escassez, que vão de material didático-pedagógico aos produtos mais básicos de higiene e limpeza, mesmo em “tempos normais”??? Sem testes para detectar infectados??? Como impedir o contágio entre estudantes, entre estudantes e professores e entre estes e seus familiares??? Estamos preparados para assistir a disseminação do contágio dentro e fora do espaço escolar e acadêmico, motivado pelo irresponsável e precoce retorno às aulas?

    No contexto crítico em que vivemos, as perdas de colegas de trabalho, de alunos e familiares têm muito nos a ensinar, para além do que restou interrompido nos livros e cadernos desde março. Esse momento particular da história nos reserva preciosas oportunidades de aprendizado sim, mas ancoradas em novos valores, novas sociabilidades, novas subjetividades, que nos apontem novas formas de nos relacionarmos com as outras pessoas, com seus próprios limites e necessidades e novas formas de apropriação do conhecimento e de fruição do mundo e da vida. Em casa também se aprende!

    Segundo pesquisa Datafolha realizada nos dias 23 e 24/06/2020 (FOLHA DE SÃO PAULO, 2020), 76% das pessoas são contrárias ao retorno às aulas nesse momento; entre as que mais defendem 31% são empresários. Estes alegam que os pais de alunos têm exigido o retorno, mas há em curso no país diversos movimentos de professores, estudantes e seus familiares defendendo o fim das atividades remotas obrigatórias e principalmente o não-retorno às aulas presenciais.

    Assim, resta claro que o interesse não é social, posto que não há qualquer preocupação com o “aprendizado interrompido” dos estudantes; ao contrário, é estritamente individual, de retomada imediata de todas as atividades econômicas e preservação/recomposição dos seus lucros, desde os que vendem a “mercadoria-educação” em escolas e faculdades particulares, aos detentores de softwares ditos “educacionais”, que manejam e enriquecem às custas do Ensino a Distância e seus similares.

    A pandemia e as medidas de isolamento social ao tempo que afetaram os setores da economia, principalmente indústria e serviços, apresentaram oportunidades lucrativas, a partir da expansão do trabalho on-line, digital, permitido pelo avanço das tecnologias de informação e comunicação (TICs) e pela contrarreforma trabalhista do governo Temer, que regulamentou os contratos temporários por meio da Lei 13.429/2017 e os contratos precários, ampliando a jornada em tempo parcial e instituindo os contratos de teletrabalho e trabalho intermitente no Brasil.

    O trabalho on-line em contínuo crescimento mundial, que na opinião de muitos, seria a superação da dimensão do sofrimento no labor, uma vez que a “sociedade digitalizada e tecnologizada nos levaria ao paraíso” (ANTUNES, 2018, p.19), não tem conduzido a classe trabalhadora ao encontro da felicidade; mas ao contrário, os passos iniciais para se obter um “smartphone e a seus assemelhados começa com a extração de minério, sem o qual os ditos cujos não podem ser produzidos” (ANTUNES, 2018, p. 20).

    Assim, em termos práticos, o trabalho digital é a expressão da superexploração dos trabalhadores mineiros e a expressão da produção do mais-valor no setor de serviços na contemporaneidade.

    Essas novas modalidades de trabalho têm como traços constitutivos a instabilidade e a insegurança; são uma espécie de trabalho sem contrato, em que não há previsibilidade mínima de horas a cumprir e nem direitos assegurados. Os trabalhadores e trabalhadoras passam a ser acionados via remota e devem estar on-line para realizar o trabalho intermitente. Para tanto, expandem-se nas corporações a “uberização”, a “pejotização” e o teletrabalho, emergindo uma nova modalidade de trabalho, o escravo digital, segundo Antunes (2018).

    Escravo digital, pois terá que possuir seus instrumentos de trabalho e assumir todas as despesas inerentes a sua execução e seguridade social, utilizando o ambiente doméstico ou não para realizar suas atividades laborativas e submetidos a “metas” impostas, na grande maioria, por práticas de assédio capazes de gerar adoecimento e até suicídios, enquanto o “aplicativo”, “uma empresa privada global de assalariamento disfarçado sob a forma de trabalho desregulamentado, apropria-se do mais-valor gerado pelo serviço”, sem nenhuma preocupação com os direitos trabalhistas conquistados historicamente (ANTUNES, 2018, p. 35).

    Trabalho digital que, nos serviços de educação, traduz-se, essencialmente, em ensino remoto com toda a sua instabilidade e insegurança, pois além de destruir os referidos direitos trabalhistas, intensifica a jornada dupla de trabalho, principalmente para as mulheres, reduz drasticamente sua sociabilidade e representação sindical, com o intuito de privar a sociedade brasileira de um direito social universal, a educação, agora reduzida a uma mercadoria valiosíssima para o capital se reproduzir, e ao mesmo tempo, perpetuar sua estratégia de alienação da classe trabalhadora.

    Portanto, dizemos NÃO às novas “velhas” modalidades de trabalho, à escravidão digital, ao teletrabalho na educação, ao ensino remoto ou presencial em tempos de pandemia e à “uberização” dos docentes no Brasil.


    Referências

    ANTUNES, R. O privilégio da servidão: o novo proletariado de serviços na era digital. 1. ed. São Paulo: Boitempo, 2018.
    FOLHA DE SÃO PAULO. Para 76% dos brasileiros, escolas devem continuar fechadas, aponta Datafolha. Disponível em: https://www1.folha.uol.com.br/educacao/2020/06/para-76-dos-brasileiros-escolas-devem-continuar-fechadas-aponta-datafolha.shtml. Acesso em: 20 jul. 2020.
    IBGE. Estatísticas: projeções da população. Disponível em: https://www.ibge.gov.br/estatisticas/sociais/populacao/9109-projecao-da-populacao.html?=&t=resultados. Acesso em: 17 jul. 2020.
    JOHNS HOPKINS UNIVERSITY. Coronavirus Resource Center. Disponível em: https://coronavirus.jhu.edu/map.html. Acesso em 17 jul. 2020.
    MBEMBE, A. Necropolítica: biopoder, soberania, estado de exceção, política da morte. São Paulo: N-1 edições, 2018.
    MINISTÉRIO DA SAÚDE. Painel Coronavírus (atualizado em 17/07/2020). Disponível em: https://covid.saude.gov.br/. Acesso em 17 jul. 2020.


    *Economista, doutor em Políticas Públicas, professor adjunto do Departamento de Ciências Econômicas e Quantitativas da UFDPar e do Programa de Pós-Graduação Políticas Públicas da UFPI e coordenador do Observatório do Fundo Público.
    ** Economista, doutora em Desenvolvimento e Meio Ambiente e professora do Departamento de Gestão e Negócios do IFPI.

  • Mario Paciolla, giustizia per un poeta

    Mario Paciolla, giustizia per un poeta

    Mario-Paciolla

    di Claudia Julieta Duque da El Espectador


    Claudia Julieta Duque è giornalista e attivista per i diritti umani. Dal 2001 per il suo lavoro di indagine e denuncia in relazione a casi di desaparicion, reclutamento forzato e infiltrazione di gruppi paramilitari negli apparati statali è stata oggetto di minacce, intimidazione e vigilanza. In differenti occasioni è stata costretta ad abbandonare il suo Paese, la Colombia, per l’alto rischio che stava correndo.


    traduzione di Simone Scaffidi e Gianpaolo Contestabile da Il Manifesto

    Non sono trascorse neppure 24 ore dalla consegna a New York dell’ultimo rapporto della Missione di Verifica delle Nazioni Unite in Colombia quando una delle tue colleghe di lavoro ti ha trovato morto – mio caro amico poeta e giornalista – nella tua casa di San Vicente del Caguán. Quel rapporto doveva raccogliere le tue osservazioni come volontario dell’organizzazione nella regione del Caquetá, ma, proprio come è successo con la tua morte, l’Onu è restata in silenzio.

    Ed è questo silenzio, indegno per te e per la nostra realtà, che mi obbliga a scrivere, a cercare di sciogliere con le parole il nodo che mi stringe la gola da quando ho saputo che una corda ha soffocato la tua, fino a lasciarti senza vita la notte di mercoledì 15 luglio.

    L’ipotesi del suicidio risulta inverosimile per chi come noi conosce la tua vitalità, il tuo sorriso e anche le tue critiche alla Missione quando un collega si ammalava di dengue e il tempo passava senza che fosse trasferito in un’altra città per ricevere l’attenzione medica adeguata. Ti chiedevi cosa sarebbe successo se ti avesse morso un serpente, se ti fossi ammalato gravemente a San Vicente. Sapevi già a chi ti saresti rivolto se fosse successo qualcosa del genere: non sarebbe stato qualcuno all’interno dell’ONU, perché ti preoccupava che la pachidermica burocrazia ti avrebbe lasciato ancora più esposto a incidenti e malattie.

    Questo amor proprio contraddice l’idea che fossi capace di toglierti la vita in un luogo così lontano dai tuoi amici, dalla famiglia, dagli amori e dalla tua Napoli del cuore, dove dovevi tornare il 20 luglio per lavarti di dosso nelle acque del Tirreno tutta la sporcizia che ti aveva rabbuiato nelle ultime settimane.

    Qualche settimana fa avevi sbloccato il lucchetto che assicurava la recinzione del tetto che dava sulla terrazza del piccolo edificio dove vivevi, in ottica preventiva, nel caso “che qualcuno” venisse a cercarti. È lì dove ti hanno trovato? No lo so, almeno per ora, perchè non sono mai venuta a trovarti, né a San Vicente, né a Napoli, come ci eravamo detti.

    Vedi Napoli e poi muori”, mi ripetevi sempre questa malinconica frase per sottolineare la promessa che ci eravamo fatti nel 2018, quando tu hai lasciato Brigadas Internacionales de Paz e io sono andata in Olanda per respirare un po’ a fronte di una nuova valanga di minacce: al tuo ritorno in Italia sarei venuta a trovarti.

    Nonostante il tuo contratto con la Missione doveva terminare il 20 di agosto, qualcosa è successo quel 10 di luglio. Quel giorno hai avuto un’accesa discussione con i tuoi capi, come hai raccontato il giorno successivo a Anna Motta, tua madre, mentre le dicevi che avresti anticipato il tuo viaggio. Ti sentivi disgustato.

    In questi ultimi giorni hai insistito molto sul fatto che per te non fosse più sicuro rimanere in Colombia e nella Missione. Per questo hai sbloccato quel lucchetto e hai preparato la tua partenza. Mercoledì 15 avresti dovuto viaggiare a Bogotá. Dovevi richiedere il permesso per viaggiare nel volo umanitario del 20 luglio, una pratica semplice da sbrigare per un funzionario internazionale.

    Il tuo Whatsapp personale è stato connesso fino alle 22.45 del 14 luglio. Quello che è successo da quel momento fino a che il tuo corpo non è stato ritrovato la mattina seguente, da un’altra ex brigatista e volontaria della Missione, rimane un mistero. L’ho chiamata appena ho saputo la notizia, il 16, per le condoglianze, anche se io stessa stavo annaspando nel pianto. “Mario ti stimava tanto, parlava sempre di te. Sapevo che eravate in contatto” mi ha detto, e io sono riuscita soltanto a chiederle se poteva provare a recuperare dal suo computer le poesie che aveva scritto e che voleva pubblicare in Italia.

    La terza settimana di giugno, in una riunione informale a Florencia – capoluogo del Caquetá, dove opera l’Ufficio Regionale (OR) della Missione dalla quale dipende la sede distaccata del Caguán – una collega ti ha accusato di essere una spia.

    Lo hai raccontato sorridendo, perché ti sei sempre preso gioco dell’assurdo. Oggi, con il tuo sorriso spento dalla tua violenta e improvvisa partenza, mi chiedo se quello non fosse un primo segnale del pericolo che stavi correndo. Cos’è successo quel giorno, chi ti ha accusato con toni così pesanti, quali provvedimenti ha preso Sergio Pirabal, responsabile dell’Ufficio Regionale, mio ex collega nella Commissione per la Verità in Guatemala?

    Sempre sorridendo hai commentato il recente richiamo da parte dell’ONU per aver manifestato il tuo disaccordo nella forma, per te discriminatoria, con la quale la Missione stava gestendo la pandemia. Mentre ad altri funzionari si offrivano viaggi e telelavoro, la norma per i volontari è stata la solitudine e l’isolamento.

    Tu eri di quelli che ridono delle cose serie, come quando mi hai confessato che hai pubblicato per una rivista italiana alcuni reportage con uno pseudonimo. In questi giorni, in cerca di piste da seguire, sono tornata ai tuoi articoli ma l’ultimo è di giugno 2018. È chiaro che non hai mai infranto i principi della Missione: quando sei entrato, hai smesso di scrivere.

    No. Non credo alla tesi del suicidio per solitudine e depressione che diversi tuoi amici vorrebbero accettare per dare un senso al proprio dolore. E non credo che per fare una autopsia si impieghino 10 o 20 giorni. Forse per le analisi tossicologiche, ma gli esami forensi dovrebbero essere già pronti e dovrebbero essere resi pubblici dall’Istituto Nazionale di Medicina Legale.

    So dei tuoi malumori interni nei confronti di un’organizzazione che nel 2019 nel suo rapporto ha dedicato soltanto un paragrafo di sei linee al bombardamento militare nel quale sono morti 18 bambini e bambine reclutate dalla dissidenza delle Farc, dove si è infierito su alcuni corpi giá morti, un evento che ha determinato le dimissioni dell’allora ministro della Difesa, Guillermo Botero.

    So che hai documentato altri casi del genere, come la dislocamento forzato delle famiglie dei bambini uccisi e dell’assassinio di altre persone. So che ti dava fastidio la leggerezza dei toni dei rapporti dell’ONU, la complessa relazione di alcuni membri della Missione con l’esercito e la polizia, la contrattazione di civili che avevano lavorato per le forze militari, la passività di questa organizzazione di fronte ai bombardamenti contro i civili nel sud del Meta [NdT, regione a nord del Caquetà] e l’aumento degli omicidi selettivi degli ex combattenti delle Farc.

    Da mesi aspettavi l’attivazione di una terza allerta preventiva della Defensoría del Pueblo per la situazione di San Vicente del Caguán. Questa settimana, Mateo Gómez Vásquez, coordinatore del SAT a livello nazionale (NdT, Sistema de Alertas Tempranas, Sistema di Allerta Preventiva), mi ha confermato che all’incirca tra un mese verrà resa pubblica l’allerta, che si concentrerà sull’aumento delle cellule dissidenti delle Farc al comando di Gentil Duarte e sulle nuove dinamiche del conflitto in questa regione del paese.

    Ma questa volta l’allerta arriverà troppo tardi. Secondo l’ultima conversazione che hai avuto con tua madre, il 10 luglio ti sei messo in “un guaio” con i tuoi capi, non ho dubbi nell’affermare che sia stata la causa detonante che ha scatenato il tuo suicidio simulato.

    Da una settimana il tuo nome gira e rigira nella mia testa insieme alle espressioni “investigazione esaustiva”, “immunità diplomatica” e “strane circostanze”.

    Mi fai male al cuore, Mario Paciolla. Da brigatista mi hai salvato la vita. Oggi c’è solo un modo per saldare questo debito: cercare la verità sulla tua morte.

  • 42 pulsazioni al minuto

    42 pulsazioni al minuto
    WallMapu, luglio 2020 (Radio Kurruf)

    Di Gustavo Figueroa da Pressenza

    Traduzione di Gianpaolo Contestabile e Susanna De Guio

    Celestino Córdova: il machi che respira come respira l’umanità.

    Temuco, Ngulu Mapu – Il machi respira lentamente. Il machi è in prigione. Il machi Celestino Córdova non sta vicino al suo rewe [albero sacro]. Il machi Celestino Córdova non può esercitare il suo ruolo ancestrale. Non può dormire, né lavorare il legno, né coltivare il suo orto. Celestino Córdova non può stare accanto ai suoi cinque figli e alla sua compagna. Il machi Celestino Córdova è stato privato di tutte le caratteristiche e gli elementi fondamentali per ricoprire il suo ruolo di autorità filosofica e spirituale. Il machi Celestino Córdova è in sciopero della fame. Il machi Celestino Córdova soffre di un’insufficienza renale che rischia di trasformarsi in una patologia irreversibile, accusa un forte dolore alle gambe e corre il rischio di non poter più  camminare. Come al tempo dell’invasione spagnola, un machi Mapuche rischia di morire soffrendo in cattività. Perché non sappiamo nulla del machi Celestino Córdova? Perché la sua prigionia non ci fa mobilitare o indignare? Perché il meccanismo di tortura inflitto al suo corpo e al suo spirito non fa parte dei grandi dibattiti contemporanei? Perché lo Stato cileno non consente a questa autorità ancestrale di tornare presso il suo territorio, per adempiere al suo ruolo all’interno della comunità? Perché è conveniente per lo Stato cileno che Celestino Córdova sia rinchiuso tra quattro mura di cemento, privato del suo spazio di conoscenza e di dialogo con tutto il che [popolo] che abita il WallMapu [popolo nazione Mapuche]?

    Introduzione

    Il machi Celestino Córdova è stato condannato (nel 2014) a 18 anni di prigione al termine di un processo frutto di un montaggio dello Stato cileno (si veda per esempio la testimonianza rilasciata sotto minaccia da José Peralino). Non sono mai state presentate delle prove capaci di dimostrare che il machi Celestino Córdova abbia partecipato all’attacco armato alla tenuta dove sono morti Werner Luchsinger e Vivianne Mackay (gennaio 2013). Tuttavia, oggi, il machi (così come altri prigionieri politici Mapuche) ha già trascorso sette anni nella prigione di Temuco. Un fatto che mette a repentaglio sia la sua integrità personale che quella della sua nazione, il popolo Mapuche. Oggi il machi Celestino Córdova è in sciopero della fame da 72 [al 14 luglio] giorni. Questo è già il secondo sciopero che inizia da quando è iniziata la sua prigionia.

    Kiñe | Uno

    42 battiti al minuto

    Nessuno può negare che stiamo vivendo tempi difficili. Stiamo attraversando un momento storico in cui le fasce più deboli della società finiscono per soccombere (malati, anziani, famiglie in situazione di vulnerabilità economica) e gli elementi essenziali della vita (fiumi, laghi, colline, vulcani, flora e fauna autoctone) vengono decimati in nome del progresso neo-coloniale e neo-estrattivo. In questo contesto di malessere generalizzato, il machi Celestino Córdova respira così come respira l’umanità. Il machi Celestino Córdova si sta convertendo in un simbolo di resistenza e di contemplazione davanti a un mondo che perisce e soffre nello stesso modo in cui sta soffrendo lui. Tuttavia, poche persone sia nel Puel Mapu [Argentina] che in Abya Yala [America nella lingua del popolo Kuna] lo hanno menzionato. Ignoranza? Disinteresse? Mancanza di empatia? Paura delle rappresaglie? Le ragioni dell’apatia sistematica di fronte alla situazione dell’autorità spirituale e filosofica Mapuche possono essere molteplici, diverse e complesse. Rimane il fatto che Celestino Cordova in questi giorni sta vivendo sul suo corpo il dolore del territorio e delle persone che lo hanno visto crescere. Un dolore che esprime lo squilibrio cronico che si è diffuso nel mondo, attraverso il disprezzo, l’avidità e la disumanizzazione verso le persone e i saperi ancestrali che continuano a parlare, a valere, che chiamano a raccolta tutto il che, la gente del territorio

    In un rapporto presentato da un gruppo di antropologi Mapuche (tra cui José Quidel) viene dato spazio alla voce della machi María Huentelén, una delle persone che hanno seguito il percorso di Celestino Cordova come machi.

    “L’isolamento ha generato il suo stato critico di salute, che continuerà nella misura in cui il machi Celestino rimarrà confinato. È molto probabile che in questo modo trovi persino la morte. Se non è la morte sarà una malattia molto grave. Il problema fondamentale si manifesta nello stomaco e nelle gambe e rischia di farlo rimanere in uno stato di invalidità permanente.”

    Questa prognosi, elaborata da María Huentelén, non è molto lontana da quella di María Leonor Olate, una chirurga che è stata minacciata e aggredita perchè continuava a visitare Celestino Córdova. “42 battiti al minuto” è un dato che fa parte del suo rapporto. Inoltre, Olate scrive:

    “La situazione sanitaria del machi presenta un grave deterioramento e un evidente rischio di  conseguenze irreversibili, le quali si sommano allo stato di debolezza causato dal suo digiuno prolungato e dell’immunodeficienza che lo espone al contagio da Covid-19 e a scompensi dovuti al digiuno prolungato che portano al malfunzionamento dei meccanismi di compensazione metabolica; potrebbero verificarsi un’insufficienza renale, cardiaca o multiorgano, che potrebbero significare la morte.”

    Come in passato, quando la corona spagnola cercava di conquistare i territori del WallMapu, ancora oggi, di nuovo le autorità ancestrali vengono colpite da nuove e innumerevoli piaghe e forme di tortura. Una dinamica che Celestino Córdova conosce e rispetto alla quale ha già messo in guardia in diverse occasioni, sia all’interno che all’esterno della prigione. Il machi Celestino Córdova ha pubblicato, attraverso i suoi portavoce, una lettera scritta il 12 luglio 2020, in cui compare il seguente avvertimento:

    “In caso di un possibile decesso, chiedo alla mia nazione Mapuche di non abbassare la guardia, di combattere fino a quando lo Stato cileno non ci restituirà il nostro territorio ancestrale Mapuche, le risorse naturali torneranno a tutti i suoi abitanti, molti e molte delle quali oggi si trovato private ​​e privati ​​della libertà dallo Stato cileno, causando loro danni importanti in campo spirituale, personale e socioeconomico “.

    Naturalmente, quando si viene a conoscenza della causa del machi, e dopo aver letto questi tre frammenti, l’indignazione non ha bisogno di inviti personali per presentarsi. Tuttavia, un velo di passività e disinformazione copre l’attuale situazione del machi Celestino Córdova; una situazione urgente che è solo l’ultima fase di una lunga storia piena di violenza contro l’autorità spirituale e filosofica. Come giornalista, educatore interculturale e attivista Mapuche ho la responsabilità di mostrare che per mettere Celestino Córdova in questo stato di vulnerabilità e violenza è stato necessario prima violentare, invisibilizzare e svuotare di significato gli elementi essenziali per lo sviluppo della cultura sociale, politica e spirituale del popolo Mapuche. Pertanto è difficile rispondere alla chiamata disperata e all’avvertimento di questa figura ancestrale se prima non si contestualizza la dimensione dei ruoli ancestrali, dell’identità territoriale e del sogno premonitore (pewma).

    Epu | Due

    L’assenza del territorio: pu trayenko, pu lawen ka rewe

    Il territorio per un Mapuche, per un figlio della terra, per un machi, è insostituibile, non può essere sostituito. L’essere mapuche si esprime con funzioni socio-culturali che non possono essere compiute in qualsiasi luogo. Per quel che riguarda il ruolo di machi, è la sua figura spirituale che deve interagire e intervenire nel suo rewe; non può essere fatto da un’altra persona.

    Se un machi è bloccato, il resto della comunità Mapuche soffre; le forze e la natura soffrono. Il mondo spirituale entra in uno squilibrio e con esso anche il mondo materiale. Questo effetto è ben noto agli Stati nazionali argentini e cileni (non lo conoscono a fondo, ma lo intuiscono). Ritornando ad un altro passaggio del rapporto antropologico già citato, si legge:

    “La situazione di privazione della libertà gli toglie le condizioni e gli elementi necessari per mantenere l’equilibrio e l’armonia personale e familiare, ovvero il lof mapu [spazio comunitario e territoriale] e il waj mapu [mondo]. Non essere in contatto con le forze della natura, non potersene prendere cura, così come degli spiriti ancestrali Newen, Püju e Geh; non avere gli strumenti rituali-simbolici o gli animali o le baweh [piante medicinali] sono tutte situazioni che stanno progressivamente alterando la salute e il benessere del machi, minacciando di interrompere l’ordine cosmico-ecologico e morale della sua famiglia, lof mapu e waj mapu”.

    L’assenza di Celestino Córdova ha lasciato un vuoto nel suo spazio territoriale, nel suo rewe, nella sua casa con i suoi figli e la sua compagna, ma anche nell’orto familiare, nella falegnameria, nell’aiuto che il machi ha offerto nella sua comunità. Come un fiume o un vulcano, un machi organizza, equilibra e dialoga con l’intero mondo vivente che si inscrive nella natura. Giovanna Tafilo, werken [messaggera] del machi, mi dice che dovrebbero portare l’acqua dagli affluenti (trayenko) che si trovano vicino alla casa e al rewe di Celestino Córdova in prigione, in modo da mantenere il contatto tra lo spazio territoriale, la conoscenza che lì vive e il machi che rimane isolato.

    Il machi respira lentamente così come in questo momento l’umanità respira lentamente. Non è casuale! Il machi ci avverte con il suo stesso corpo della tragedia del mondo a venire che cerchiamo di non guardare e di conseguenza evitiamo di agire, e allo stesso modo evitiamo di guardare e agire rispetto alla situazione critica e urgente di questa autorità antica.

    Küla | Tre

    Pewma [sogno premonitore]: “un’invasione di topi mangerà accanto a noi”

    Un machi sogna e ciò che sogna diventa realtà. Altre forze vicine a lui, immerse nella natura, gli parlano, lo avvertono, gli dicono la verità. Il machi riconosce immagini chiare e concrete; il machi interpreta, parla, consiglia. Il machi Celestino Córdova sognava la pandemia prima ancora che ci invadesse; Il machi ha persino sognato cosa succederà dopo questa fase di isolamento sociale. “Un’invasione di topi ci sottometterà. Dovremo mangiare con loro accanto; convivere con loro. Dovremo lasciare da parte del cibo per loro in modo che non mangino il nostro ”, mi ha detto Giovanna, durante un’intervista telefonica.

    Pewma, per il mondo Mapuche, non è un evento aneddotico, individuale e isolato, come ci è stato insegnato dalla scuola e dal pensiero occidentale. Il sogno premonitore “costruisce un percorso” afferma la ülkantufe [musicista] Bárbara Taboada. Il sogno responsabilizza la persona che lo vive, il territorio che lo sostiene e il resto del che contemporaneo (e di altri tempi) che lo accompagna.

    Meli | quattro

    Il ruolo di un machi

    Lo Stato cileno e il potere commerciale delle multinazionali hanno ragioni specifiche per attaccare, sottomettere e mantenere prigioniera l’autorità machi. Perché i ruoli ancestrali nelle società bianche, capitaliste e patriarcali non sono contemplati? Questi ruoli sono negati strategicamente, invisibilizzati e perseguitati dalla creazione stessa degli Stati nazione in America Latina (compresi Cile e Argentina). Perché lo Stato cileno ha bisogno che un’autorità filosofica come un machi rimanga rinchiusa tra quattro mura, come se fosse un pericolo per la società cilena?

    Le decisioni più importanti del Popolo Nazione Mapuche sono state determinate dai pewmas e dalla lettura e comprensione di questi sogni fatta dal machi. È impossibili concepire la visione del mondo di questo antico popolo senza comprendere l’impatto politico e sociale di un sogno premonitore e il ruolo di un machi che lo interpreta. Cosa ostacola questa saggezza? In che modo ci influenza come individui e come comunità non essere consapevoli di questa conoscenza e non agire in sua difesa? Il progetto di accaparramento mondiale degli stati neo-coloniali che perseguono la morte degli elementi essenziali della vita (falde acquifere) è la risposta più pertinente per capire perché il machi sia così importante e qual è la nostra responsabilità all’interno del quadro appena descritto. C’è chi difende la morte nelle sue molteplici forme (compresa la morte dei saperi millenari), il machi Celestino Córdova, nella sua sofferenza e con la sua lenta respirazione, si dimostra ogni giorno un fedele difensore della vita. L’appello che il machi Celestino Córdova sta lanciando attraverso il suo corpo, sia in prigione che in ospedale, è un appello a tutti gli esseri che abitano il territorio, sia materiali che immateriali; come il suono di un kultrun [strumento a percussione], il machi Celestino Córdova ci esorta a incontrarci, a parlare, a pensare strategie e mantenerci attenti ai messaggi del territorio, in un momento speciale in cui la devastazione globale è imminente e minaccia di violare ciascuno dei quattro punti cardinali della terra (Meli Witran Mapu). Il machi Celestino Córdova sta mettendo a rischio il proprio corpo per rendere visibili le aggressioni ai danni delle popolazioni ancestrali e le piaghe naturali che si creano  a causa dei continui attacchi perpetrati contro le falde acquifere e i ngen (spiriti della natura) territoriali essenziali per la vita. Nel corpo di Celestino Córdova si trova la prova di come respiriamo oggi come umanità. Agire di conseguenza è un dovere, una responsabilità, che non può essere altro che un posizionarsi come custodi della natura, contro le diverse oppressioni e le forme contemporanee (sebbene arcaiche) di disciplinamento e prigionia.


    Attualmente il machi Celestino è in sciopero della fame da 82 giorni, mentre altri 27 prigionieri politici Mapuche lo accompagnano nelle carceri di Angol, Lebu e Temuco (Cile) esigendo il rispetto del Convegno 169 della OIT (Organización Internacional de Trabajo), il diritto a un processo giusto e il ritorno del machi Celestino Cordova al suo rewe.

    Lo scorso 27 giugno la Rete Internazionale in Difesa del Popolo Mapuche ha promosso una Giornata Internazionalista di Solidarietà con i prigionieri politici Mapuche, come ogni anno dal 2017, quando è stato detenuto arbitrariamente il lonko [autorità politica] Facundo Jones Huala per opporsi all’invasione delle multinazionali come Benetton nel territorio Mapuche. Quest’anno la giornata è stata dedicata ai 27 prigionieri politici Mapuche in sciopero della fame nelle carceri di Angol, Lebu e Temuco, tra cui si trova lo stesso Facundo Jones Huala. La solidarietà anticarcercaria della Rete va anche ai prigionieri e alle prigioniere politiche della rivolta cilena: oltre 2000 persone sono state arrestate a partire dallo scorso 18 di ottobre, i processi sono lenti e le condanne ingiustificatamente dure. La Rete rivendica la lotta del popolo Mapuche per la difesa della terra e contro il capitale, esige la libertà del lonko Facundo Jones Huala, dei prigionieri politici Mapuche e di tutte le persone detenute durante i mesi della rivolta cilena.