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  • Le cause di un fenomeno

    Le cause di un fenomeno

    In questa edizione lasciamo da parte la strettissima attualità per ascoltare la prima parte della conferenza che il sociologo argentino Herrnán Ouviña ha tenuto, al Circolo Catai di Padova lo scorso aprile, per spiegare come un personaggio, fino a poco tempo fa del tutto sconosciuto, è arrivato col discorso estremista e fuori luogo alla presidenza dell’Argentina.

  • Lo scontro perenne?

    Lo scontro perenne?

    Continuano ancora oggi gli scontri fra i governi dell’Argentina e del Cile con i Mapuches. Da una parte, quest’ultimi vengono accusati di essere autori di fatti di violenza; dall’altra, i due Stati nazionali non rispettano le normative del Convegno 169 dell’Organizzazione Internazionale del Lavoro. Chi sono e cosa sta succedendo con i casi di Héctor Llaitul Carrillanca e di Facundo Jones Huala? Per avere le ultime informazioni, ma anche per conoscere meglio questo popolo originario, parliamo con Violeta Valenzuela e sua figlia Valentina Valenzuela, entrambe dell’associazione Ecomapuche.

  • Justicia para la maestra Lupita Barajas

    Justicia para la maestra Lupita Barajas

    Guadalupe Barajas Piña era una joven de sonrisa generosa y buen humor contagioso. Cada mañana solía cantar alguna canción pegajosa, y era la que quedaba grabada en la cabeza de toda su familia, como el refrán del día.

    Era hija de la maestra María del Tránsito Piña y el maestro Javier Barajas, los profes, como les dicen con cariño en su comunidad. Lupita era nativa de Salvatierra, Guanajuato, y como sus padres, se dedicaba al magisterio.

    El 29 de febrero de 2020, cuando paseaba en el centro de su ciudad natal con un conocido, Ulises Blanco Ledesma, Lupita fue desaparecida por cuatro hombres que se la llevaron, junto con su acompañante. De inmediato la familia comenzó a buscarla, por tentativas, sin saber qué hacer, pidiendo ayuda a su alrededor, a los vecinos, entre amistades y, finalmente, a las autoridades. Nada se supo de su hija durante meses.

    Salvatierra vivía una oleada sin precedente de inseguridad, homicidios, desapariciones e impunidad, la cual no cesa hasta la fecha.

    Desde 2018, Guanajuato ocupa el primer lugar nacional por homicidios dolosos y la cifra de personas desaparecidas creció siete veces, pasando de 621 a 4 mil 272, de la mano de una escalada generalizada de la violencia y el hallazgo de centenares de fosas clandestinas.

    En octubre de 2020, colectivos, personas solidarias y autoridades prospectaron un predio a orillas del río Lerma, cerca del céntrico barrio de San Juan, donde habían sido enterradas 80 personas inocentes. Más familiares de personas desaparecidas acudieron al lugar durante los 40 días que demoró la exhumación de las víctimas.

    Impunidad, silencio y miedo imperaban en la zona. El predio pudo ser usado como campo de exterminio por bandas criminales a lo largo de los años, sin que las instituciones intervinieran. El colectivo local Ángeles de Pie por Ti lucha por construir un sitio de memoria en el predio de las fosas, pero su petición no ha sido atendida por las autoridades.

    Esta realidad comenzó a ser reconocida a regañadientes por la fiscalía y el gobierno, tras el nacimiento de los colectivos de buscadoras que hoy son 25 en la entidad.

    En marzo de 2021, el proceso de identificación de las osamentas de la fosa común arrojó las primeras coincidencias con los perfiles genéticos de las familias en búsqueda de sus seres queridos. Lupita y Ulises fueron identificados y sus restos restituidos a sus deudos.

    Tras el hallazgo, la familia Barajas Piña no dejó de buscar a otras personas desaparecidas, se vinculó a colectivos, impulsando la búsqueda de verdad y justicia. Francisco Javier, hermano de Lupita, se integró a las labores de la Comisión Estatal de Búsqueda, pero la noche del 29 de mayo fue asesinado por dos hombres armados en motocicleta en el centro de Salvatierra, como venganza por haber encontrado a su hermana y seguir en las búsquedas.

    En los últimos cinco años, otras ocho personas buscadoras han sido asesinadas en Guanajuato. Una, Lorenza Cano de Salamanca, está desaparecida, y decenas más han sido forzadas a desplazarse.

    De los casos relacionados con la fosa de Salvatierra, el de la desaparición de Lupita es el único que ha avanzado y llegado a juicio. No hay más procesos abiertos, ya que la fiscalía ha optado por fragmentar la investigación de las desapariciones asociadas a estas fosas en casos individuales, conforme se iba identificando a cada cuerpo exhumado, en lugar de impulsar una investigación más integral y compleja para desmantelar las redes criminales que persisten en el municipio.

    El juicio del caso de Lupita está en su etapa final, a cargo del tribunal unitario de juicio oral de la tercera región de Guanajuato. Inició el 26 de octubre de 2021, cuando se dictó auto de vinculación a proceso a cuatro imputados, identificados como quienes privaron a Lupita de su libertad, por el delito de desaparición cometida por particulares. Uno ya fue condenado y sentenciado a 35 años de prisión, en junio de este año, por el homicidio de Francisco Javier Barajas Piña.

    El pasado 15 de julio, después de 13 meses de diferimientos atribuibles a la defensa de los acusados, inició el juicio oral. En un mes de audiencias, se desahogaron diversas pruebas de cargo presentadas por la fiscalía guanajuatense que acreditan responsabilidades en la desaparición de Guadalupe Barajas.

    La fiscalía general de Guanajuato sigue enfrentando el reto de garantizar la seguridad de los testigos, para que juicios complejos como éste lleguen a tener justicia. Sin embargo, en este caso existen pruebas suficientes para atribuir la responsabilidad en la comisión de la desaparición a cargo de los acusados y dictar una sentencia condenatoria en la audiencia el martes 20 de agosto.

    De hecho, un testigo presencial más pudo identificar directamente a los imputados, así que será fundamental el valor que se dé a las mencionadas pruebas para la determinación final: la resolución respecto a la autenticidad, veracidad e integridad de las pruebas está en manos de la juzgadora y será materia de la sentencia definitiva.

    Guanajuato y el país deberán estar atentos al primer caso que llega ante la justicia, en relación con la megafosa de Salvatierra. Ojalá sea el comienzo de un proceso de sanación de la profunda herida que ha dejado en la memoria y el tejido social.

    Por Fabrizio Lorusso desde La Jornada del 16 de agosto de 2024

  • Buscando al Milei mexicano

    Buscando al Milei mexicano

    El próximo 24 de agosto, en un majestuoso hotel de Polanco, en la Ciudad de México, tendrá lugar la versión mexicana del foro de las extremas derechas, aquellas aglutinadas en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), que es una iniciativa política organizada desde la década de 1970 por la Unión Conservadora de Estados Unidos. Su lema es “defendiendo la libertad en las Américas”. La reunión como tal en México tiene por título: “La evolución del pensamiento y la política”.

    Es un tema lo bastante genérico como para que todo personaje invitado a hacer uso de la palabra pueda tener su espacio y lanzar invectivas en contra del Gobierno mexicano, del comunismo, del castrochavismo, del Estado, de los “liberticidas” o de lo que ellos creen que es “el populismo”, eterno, pero indefinido “fantasma latinoamericano”. El populismo es el villano útil para imponer narrativas simplonas y descalificar cualquier política no grata al gran capital y a las élites nacionales aspiracionistas, que antiguamente conocíamos como “lumpen-burguesías” en Latinoamérica.

    Costo del boleto general, 4,500 pesos. Boleto VIP con cena, 6,300 pesos. No hay remates ni descuentos, por si las dudas.

    La Conferencia y este grupo de presión, ya globalizados, cuentan con al apoyo, entre otros actores, de la histórica revista conservadora Human Events, de la ultralibertaria Young America’s Foundation, de la afamada (y sanguinaria) Asociación Nacional del Rifle, del magnate expresidente Donald Trump mismo, así como de sus colaboradores cercanos, como el neofascista Steve Bannon y el otrora Vicepresidente Mike Pence.

    A nivel internacional han participado cómoda y orgullosamente en sus actividades, recién este año, Santiago Abascal, líder del partido español neofranquista Vox, el exmandatario brasileño Jair “Messias” Bolsonaro, el “manodurista” Presidente salvadoreño Nayib Bukele y su par argentino, el villano anarcocapitalista, Javier Milei. Éste último va a ser invitado estelar y ya ha suscitado polémicas en México por su ríspida relación con López Obrador.

    Desde que es Presidente de la Nación austral, Milei se ha recortado la función internacional de speaker autorizado del capitalismo rapaz y necropolítico. Es un viajero en huida constante del desastre que tiene en casa, pues ha realizado por lo menos 14 salidas del país en los últimos nueve meses, y funge como un troll híbrido, físico y virtual a la vez, en su interacción con mandatarios de izquierda y, particularmente, con el Presidente mexicano. Por ello, ha sido objeto de varias “mañaneras” y, en esta ocasión, de una expresión de AMLO acerca de la “no coincidencia” con “su manera de pensar y su forma de ser”, que es lo mínimo diplomático y políticamente correcto que pudiera decirse, tratándose de Milei. Sigue siendo Presidente de un país, de todos modos, y se han de guardar ciertas formas.

    En la página X de la Conferencia CPAC los panelistas son presentados como freedom fighters o luchadores por la libertad, y como estamos hablando de puras libertades individuales de los más ricos y pudientes, y de libertades del mercado y para los negocios, el lema y las imágenes tipo superhéroes suenan tendencialmente ridículas.

    En el menú del encuentro con cena VIP, uno de los tremendos invitados, por ejemplo, es el político rumano George Simion, líder presidenciable del partido Alianza para la Unión de los Rumanos, simpatizante antivacunas, putiniano y trumpiano a la vez, iliberal y “patriota” ultraderechista, y, por fin, irredentista, en el sentido de que quiere anexar a Rumania la República de Moldavia, en donde ya fue declarado persona no grata. Sin embargo, el tweet de promoción del evento así lo pinta, discretamente: “¡Rumania presente! En la CPAC México 2024 nos acompañarán exponentes de talla internacional. ¡George Simion ha confirmado! Político conservador. Fundador y presidente del partido AUR. George Simion aspirará a la Presidencia de su país este año”.

    Entre las mujeres, reporta la red X, “Sara Huff es brasileña y fue la feminista más importante de ese país. Después de pasar por la experiencia traumática del aborto, se convirtió al catolicismo, y hoy es madre esposa y se dedica luchar contra movimiento feminista”.

    Desde el púlpito de la ignorancia y la mala fe, legitimada por su “experiencia personal”, la Huff afirma que “el objetivo del feminismo es destruir la naturaleza de la mujer”, y es frecuentadora de paneles y conversatorios en donde explica a “los padres de familia” la manera como “sacar a su hija del feminismo”. Excoordinadora de políticas de maternidad del Ministerio de la Mujer durante el mandato de Jair Bolsonaro, Huff es parte del santorral de fachos, postmonárquicos y neolibertarios que giran en torno a estos eventos que cuentan en México con una cuota fija de fans que pretenden expandirse.

    Tomaría mucho espacio comentar aquí acerca de la secuencia de los perfiles inquietantes que se presentarán en el foro del 24 de agosto con el fin de reanimar a la corriente necroliberal mexicana, derrotada en las urnas el 2 de junio, junto con el resto de las fuerzas conservadoras, y representada por la Senadora Lilly Téllez, el actor Eduardo Verástegui y el magnate Ricardo Salinas Pliego, entre las figuras más visibles. Si por el momento no parece haber un gran espacio de maniobra política en México para esta opción, los recursos internos y externos de poder de los que dispone, así como el descarrilamiento de otros proyectos en la oposición y los embates del proyecto reformista actual, son factores de riesgo a tener en cuenta en el mediano plazo. Milei viene de visita para empoderar al futuro “Milei mexicano”, sea quien sea, hombre o mujer, quien podría surgir de las filas de viejos o jóvenes yunquistas, sectores antidemocráticos que se venden como liberales, o bien, de potentados unidos contra “un enemigo común” como la 4T, la izquierda de Gobierno o el progresismo como tal.

    Por Fabrizio Lorusso, desde Sin Embargo MX, PopLab y ZonaDocs.

  • La búsqueda

    La búsqueda


    La búsqueda es un proceso integral, una vivencia continua y no un momento o una simple acción. Más de 116 mil desaparecidas y desaparecidos en México la demandan y tienen derecho a ella. El derecho a ser buscada o buscado ha sido parte de una jurisprudencia emergente o evolutiva en años recientes.

    Nos enseñan las familias, las y los buscadores, las y los sobrevivientes de la violencia de las nuevas guerras, cómo es y qué es buscar a un ser querido y construir presentes dignos. Han sido las familias, en sentido literal y entendidas como nuevas comunidades dentro de los colectivos de búsqueda, quienes han impulsado y creado el andamiaje legal, institucional y las capacidades para avanzar en este tema. Desde hace ya décadas, las autoridades no han dado el ancho, y en este sexenio las familias han reiterado que “con desaparecidos no hay transformación”.

    Con más de 52 mil cuerpos sin identificar y cerca de seis mil fosas clandestinas, el país entero se ha vuelto un escenario de dolor y búsqueda, en un panorama forense desolador, en donde las familias y los colectivos alumbran túneles de oscuridad institucional, contestan la acumulación de agravios y violaciones a derechos humanos, a través de organización, denuncias, ciencia y acciones cívicas y mancomunadas.

    La búsqueda es circular, secuencial, no linear. No comienza con la denuncia, ni se agota con el encuentro. Que sea en campo, en terreno, o en vida o por oficios y bases de datos, la búsqueda no puede ser un acto aislado, desligado de contextos y patrones, de entramados criminales y articulaciones de actores, casos, hilos explicativos y territorios colindantes.

    La búsqueda de personas desaparecidas en México se ha vuelto un fenómeno complejo y cada vez más presente en la vida cotidiana de la ciudadanía, así como la propia desaparición de las personas y las múltiples violencias que implica, cada vez más terriblemente normalizadas en la sociedad.

    La búsqueda es escucha y transición, es camino y desgaste, comunidad y persistencia. Es individual, familiar, colectiva y social. Puede ser independiente, humanitaria, legal, forense e institucional. O todas las opciones anteriores en uno que otro momento del ciclo.

    Según el activista Jorge Verástegui González, quien busca a su hermano Antonio Verástegui y su sobrino Antonio de Jesús Verástegui Escobedo, desaparecidos desde el 24 de enero del 2009 en Parras, Coahuila, las familias realizan búsqueda de vida porque en su trayectoria y travesía procuran el vínculo vital con su ser querido desaparecido y se nutren de él, que está hecho de memoria y amor. Pero también porque la esperanza o expectativa del reencuentro, sea como sea, es fuente de vida, de la renovación constante de una promesa y de una memoria presente acerca de la vida de quienes están ausentes. La búsqueda reconfigura esta memoria, reelabora el dolor, muchas veces de forma colectiva, aunque el duelo sea imposible o quede “suspendido”. Por eso, y porque literalmente en el recorrido de buscar y encontrar las personas se conocen, se unen y luchan por un fin común, otra consigna de este movimiento ha sido “buscando nos encontramos”. Encontrarse a uno o una misma, pero también en y con las demás.

    Buscar es dialogar, intercambiar, y puede que sea necesario hacerlo hasta con quienes cometieron los delitos y sus redes, sus jefes o protectores, para hallar salidas y pistas, dentro de un camino de justicia transicional serio, profundo e integral, que nunca ha ocurrido en México y que el Gobierno saliente quedó a deber.

    La búsqueda, en mi opinión, no es resiliente, ya que no significa adaptarse pasiva e individualmente a lo existente, sino que es resistente porque trata de cambiar el estatus quo, sin doblarse y resignarse.

    Pretende, asimismo, evidenciar las fallas sistémicas y políticas para incidir en lo público y encontrar personas, generar modelos replicables que se imitan y se aprehenden desde abajo entre colectivos, personas buscadoras, solidarias y acompañantes, así como para organizar desafíos al régimen imperante que destruye o precariza la vida. La búsqueda visibiliza la herida social y es política.

    Acerca a la sociedad a los mecanismos ciudadanos y populares de solidaridad, verdad y justicia. Se abre otro sexenio, otra fase de transición, que bien puede y debe prever la búsqueda transicional de justicia, con miras a salir de la espiral de violencia estructural, criminal, política y económica que azota las entrañas y las tierras de México.

    Por Fabrizio Lorusso desde Sin Embargo Mx

  • Tecnorepressione

    Tecnorepressione

    Nata con un nobile proposito, oggi VenApp è diventata uno strumento di controllo per reprimere che ha il governo di Nicolás Maduro. Questo è solo una delle violazione ai diritti umani in Venezuela. Ne parliamo con Riccardo Noury, portavoce di Amnesty International Italia.
    Poi ci spostiamo in Colombia per fare un bilancio dei primi due anni di Gustavo Petro, con successi e pure con qualche fallimento. Ad analizzare per noi la situazione, il politologo colombiano esperto in diritti umani, Carlos Gutiérrez.
    Ed infine ci concentriamo sulla catastrofica situazione dell’Haiti, dove il primo ministro Garry Conille lamento la mancanza di una forza internazionale di sicurezza degna di questo nome. A raccontarlo Roberto Codazzi, uno dei massimi esperti in Italia dell’isola caraibica e autore di “Haiti: il terremoto senza fine

  • La rabbia dopo il voto

    La rabbia dopo il voto

    Mancano ancora i risultati chiari ed inconfutabili delle elezioni in Venezuela, ma gli schieramenti pro e contro Maduro si sono già formati, mentre al momento il governo non ha ancora presentato i verbali che ne confermino la vittoria. La situazione non fa altro che accrescere la tensione sia all’interno del paese che in tutta la regione. In primo luogo ci colleghiamo con Carabobo per parlare con l’ingegnere Gonzalo Martínez. Poi dialoghiamo con il manager didattico dell’università di Padova di origine venezuelana Edgard Serrano. Infine ascoltiamo l’interessante analisi sull’impatto del suffragio di domenica in tutta l’America Latina dello scrittore e giornalista Alfredo Luis Somoza.

  • El engaño de la resiliencia

    El engaño de la resiliencia
    En la época del neoliberalismo tardío y del emprendedurismo universal, existe un nuevo, o ya no tan nuevo, concepto smart que ha invadido discursos y prácticas, disciplinas y mentalidades: la resiliencia.

    Elevada al rango de un imperativo categórico del individuo y de la sociedad, de por sí anestesiada por las narrativas tóxicas del empoderamiento y la autoayuda, el coaching motivacional y la gobernanza del self, la resiliencia se ha convertido en el mantra solucionador de toda bronca.

    El diccionario describe dos acepciones básicas de la palabra. Una, desde el punto de vista biológico, la define como “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. Otra, desde una perspectiva física, la describe como “capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”.

    En otras palabras, aplicada al ámbito humano y social, la ideología de la resiliencia prescribe que, ante un golpe o un atropello, como sucede en el mundo de los demás seres vivos o con los materiales y sistemas, cada cual debe formar sus capacidades para volver al estado inicial, sobrellevar la “perturbación del equilibrio”, y acomodarse a las nuevas condiciones. Por lo tanto, ça va sans dire, eso implica renunciar a cambiarlas de raíz, aquellas condiciones. Pase lo que pase la culpa y la solución de los problemas está en nosotros y nosotras.

    Existen por lo menos dos usos de la resiliencia. Uno, no ideológico, tiene una función valiosa y lo manejaban, en origen, la psicología y la tanatología como un recurso positivo de los sujetos para reconstruir un sentido de vida frente a acontecimientos dolorosos irreversibles, lutos y muertes, enfermedades terminales, mutilaciones, desastres naturales, accidentes y otros eventos traumáticos inevitables. El otro, que aquí nos interesa, es su uso ideológico como “mandato de adaptación” de las personas ante situaciones que, por tremendas o difíciles que puedan ser, irreversibles, naturales e inevitables no son y, más bien, así son presentadas, como el movimiento de los planetas, para promover una forma fatalista de adaptación individual, en vez de fomentar reivindicaciones de transformación o de protesta.

    Las presuntas virtudes de esta resiliencia las propagandean urbi et orbi los grupos dominantes, con apoyo hasta sincero, ingenuo o desinteresado del resto, a partir de los ámbitos más variados de la comunicación, la academia, la empresa y el poder político para adormecer conciencias potencialmente rebeldes y anhelos emancipatorios. Su función es entronizar un orden económico asimétrico y naturalizar las desigualdades. Inclusive los movimientos sociales y las organizaciones civiles, más o menos de buena fe, la han asumido acríticamente como consigna u objetivo.

    Sin embargo, “resiliencia” es una palabra resbalosa, a menudo empleada ideológicamente, parte de la neolengua patronal, global y neoliberal, que nos sujeta al dogma de la adaptación perenne en el marco de una sociedad impuesta como líquida y riesgosa por default.

    La resiliencia es una trampa conceptual que plantea soluciones individuales para problemas estructurales. Propone que las personas no se preocupen por modificar una realidad a todas luces hostil para las mayorías, sino que encuentren recursos de flexibilidad y agilidad emocional o física dentro de sí, gracias a terapias y mindfulness, con el fin de percibirse o hacerse más conformes con lo existente, ya que eso es lo que hay.

    Depresión y ansiedad, de esta forma, se trasforman en simples incapacidades subjetivas y trastornos de inadaptación a un medio ambiente que, con sus conflictos y contradicciones, nos estaría brindando oportunidades de superación que no vemos y no captamos por “pensar negativo” o “andar criticando”.

    La propuesta es, entonces, explorar o cultivar, o sea, inventarse, fortalezas biográficas y cualidades personales para dar cabida, resignificar e interiorizar como dadas e inmodificables ciertas problemáticas, omnipresentes y acuciantes, como la precariedad laboral, la violencia de género, las crisis económicas o sanitarias globales, y hasta el cambio climático, la inflación o el invierno atómico postapocalíptico. La creencia común es que no hay de otra frente a este colapso, por lo que mejor cambia tu forma de verlo y ajústate a lo inevitable.

    La narración de la resiliencia enfoca las nefastas herencias históricas de clasismo, colonialismo, racismo, discriminación y falta de oportunidades, enraizadas en nuestras sociedades y letales para los sectores vulnerables y dominados de la población, como si fueran ocasiones propicias para reforzar el espíritu y la capacidad adaptativa de la gente en pro del crecimiento personal. Las conceptualiza como eternas, ahistóricas, independientes de la política y de la acción social, ante lo cual solo nos queda un planteamiento adaptativo.  

    Así, los temas públicos, sobre los cuales sí podríamos tener control como comunidad política y grupos de seres actuantes y pensantes, se despolitizan y entran mágicamente en la esfera de la visión o percepción individual sobre los mismos, que debe ser “positiva” para sentirnos siempre bien y adaptarnos ad libitum.

    De paso, se sostiene que el proceso de acoplarse a las adversidades encarnizadas de un sistema injusto y explotador es algo en sí mismo deseable, ya que así es como se va aprendiendo, adecuando y mejorando, como nunca, el ser, el yo, el ego resiliente. Es la ideología de la joda y el aguante contrabandeadas como oportunidades de mejora individual.

    Es bueno y apreciado socialmente, entonces, no querer cambiar nada de la realidad externa y aguantarse estoicamente ante ella, a solas, interiormente. Es malo, entonces, o anticlimático, el hecho de develar lógicas de poder, denunciar injusticias y órdenes de control y dominación con el propósito de organizarse colectivamente y construir otro futuro posible.

    Si la neolengua que creó George Orwell en 1984, su novela de ciencia ficción distópica, representaba la piedra angular del mecanismo manipulador de un régimen totalitario, la jerga actual del humano resiliens como cualidad suprema significa, más bien, un acto de clausura de la dialéctica del Amo y del Esclavo, de hegeliana memoria, a favor, evidentemente, del Amo.

    “No hay alternativa”, decía en los ochenta la fundadora del neoliberalismo británico, Margaret Thatcher, tratando de engañar al Esclavo.

    Es “el fin de la historia”, escribía, después de la caída del muro de Berlín, el ideólogo de los Amos, el estadounidense Francis Fukuyama, sancionando la epifanía de un orden mundial definitivo forever del capitalismo, entonces triunfador sobre la versión soviética del socialismo real.  

    La resiliencia pretende reemplazar términos y praxis menos de moda, pero hoy radicalmente necesarios, como la resistencia, el empuje al cambio social e, inclusive, la revolución. Modifica ideológicamente, a favor de las clases hegemónicas, los horizontes de sentido de las personas para que se desmotiven, se desagreguen y desmovilicen, para así buscar refugio en soluciones familistas o individualizadas de superación interior, en lugar de intentar reconvertir la agraviante realidad externa y orientarse al bien común.

    Por Fabrizio Lorusso desde Sin Embargo

  • Le due possibilità

    Le due possibilità

    Andiamo in Venezuela per seguire l’ultimo giorno di campagna elettorale per le presidenziali di domenica prossima, per le quali sono in lizza 10 candidati. I principali sono il presidente Nicolás Maduro ed Edmundo González Urrutia che vuole cacciare dal potere il chavismo dopo 25 anni. Ci racconta il panorama politico e le difficoltà della democrazia in quel paese, in diretta da Caracas, Maria Fernanda Zambrano, giornalista di Unión Radio.
    Poi ci trasferiamo in Perù per parlare del solco sempre più grande fra la società civile e le istituzioni politiche, con casi di corruzione che si susseguono uno dopo l’altro. Intanto, l’ex dittatore Alberto Fujimori, si ripresenterebbe alle presidenziali, nonostante la sua avanza età. Da Lima ci racconta la situazione il cooperante internazionale Daniele Ingratoci. (foto sunagro.gob.ve / EFE)

  • I 4 anni senza risposte

    I 4 anni senza risposte

    sono già passati 4 anni dalla morte in Colombia di Mario Paciolla, napoletano, che lavorava per le Nazione Unite. La sua scomparsa è piena di dubbi ma esiste il rischio di archiviazione con il tentativo di far passare il decesso come suicidio. Abbiamo avuto un colloquio con la mamma, Anna Motta, che chiede insieme ad altri verità e giustizia.
    Intanto in Argentina, parlamentari del partito del presidente Javier Milei si sono riuniti in carcere con i genocidi dell’ultima dittatura militare, creando una forte reazione da parte degli organismi di diritti umani. Ne parliamo con l’attivista Aurora Meloni. (Immagine dei genitori di Mario Paciolla pressa da ventuno.news)