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  • Fiscalías, medios, desapariciones y el niño Mateo

    Fiscalías, medios, desapariciones y el niño Mateo

    Mateo Santiago Ramírez Martínez tenía doce años. Fue desaparecido y, posteriormente, asesinado en la ciudad de León, Guanajuato. Fue visto por última vez el martes 4 de febrero, en el camino de su escuela a casa, en la colonia Chapalita. Las grabaciones de unas videocámaras en la calle permitieron detectar el lugar en que se perdió su rastro: un consultorio médico que queda a unas seis cuadras de su casa. Tres días después, el viernes 7 de febrero, su cuerpo, con evidentes señales de violencia física, fue hallado, semienterrado, en un terreno del vecino municipio de Lagos de Moreno, en Jalisco. 

    Desde antes de que su desaparición fuera denunciada en la agencia del ministerio público, la familia, vecinos y personas solidarias estuvieron organizando brigadas de búsqueda ciudadana en las calles y peticiones de apoyo a través de las redes sociales.

    Las alertas de búsqueda en las redes, antes que las oficiales, fueron, a su vez, retomadas secuencialmente por varios medios de comunicación locales y, a la postre, nacionales, como rara vez sucede cuando una persona, inclusive si es menor de edad o en situación de particular vulnerabilidad, es privada de la libertad y buscada por sus seres queridos. 

    Cabe recordar que al 15 de enero de 2025 se tenía registro de 4,593 personas desaparecidas en Guanajuato, a partir del análisis de datos de la Fiscalía General del Estado (FGE) y el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. De estas, al menos 233 tienen menos de 18 años. Después de Celaya, con 599 personas desaparecidas, León es la segunda localidad con más casos, siendo estos 526, entre mayores y menores de edad. Finalmente, el registro total, en 13 años (2012-2024, más 2 semanas de enero 2025), de los reportes por desapariciones es de 35,170, aproximadamente 2,700 al año en promedio (solicitud información por transparencia folio 112093900004925 del 22/1/25, oficio 039/2025).

    Entre los más o menos mil casos de denuncias por desaparición de niños, niñas y adolescentes que cada año se registran en Guanajuato, solo en situaciones tan particulares como infrecuentes es que se desarrolla una movilización social e institucional de gran impacto como la que vimos para Mateo. Esta fue eficaz en el sentido de las búsquedas y para su localización, aunque lamentablemente sin vida. Sin embargo, la gran atención mediática y pública puede ser una navaja de doble hilo. 

    Por un lado, amplifica la visibilidad y la empatía, acelera las operaciones de búsqueda e impulsa a las autoridades a investigar y dar resultados, pero por otro lado las empuja a decisiones efectistas y apresuradas, puede crear morbo y confusión en la población, y prestarse incluso a la generación de fake news y la instrumentalización política. 

    Fue lo que, en efecto, sucedió en el pasado, por ejemplo, con la desaparición, el 15 de mayo de 2024, del niño indígena ñu´savi Javier Modesto Moreno, de tres años de edad, del que se perdió su rastro en la orilla de un campo en una comunidad rural de León, en donde sus padres laboraban como jornaleros recolectores de tomatillo. Javier fue encontrado e identificado doce días después, fue probablemente atropellado por un vehículo y luego ocultado por los responsables. 

    Antes del hallazgo, muchos sectores sociales se movilizaron para apoyar a la familia y buscarlo, pero de parte de la mayoría de los medios comerciales y de las autoridades como la fiscalía hubo un manejo pésimo y hasta engañoso de la comunicación, prácticas de revictimización de los familiares, así como la violación a protocolos que prevén la notificación digna a la familia antes de la difusión pública de un hallazgo. 

    Algo parecido, en donde la fiscalía emite comunicados “estelares” con el fin de “dar por resuelto” un caso particularmente mediático, antes de notificarlo a las víctimas indirectas, había ocurrido en otro caso que se volvió de notoriedad nacional e internacional, la desaparición y posterior hallazgo sin vida de seis mujeres en Celaya en marzo de 2024.

    Entonces, en repetidas ocasiones, la comunicación institucional, particularmente vía red X y Facebook de la fiscalía de Guanajuato y, cabe destacarlo, de la mayoría de sus homólogas en las demás entidades, ha abonado a cierta opacidad y confusión, a partir de su propio lenguaje y de la búsqueda de altos impactos, consensos y apariencias de efectividad. Su relación selectiva con algunos medios “tradicionales” ha permitido filtraciones, “primicias” o accesos a sitios particulares, lo cual ha ido creando narrativas inmediatistas y sensacionalistas en torno a la violencia. Esto, a su vez, causa cierta zozobra y hasta miedo en la población, reforzada por la búsqueda a toda costa del clic y de las visualizaciones por parte de periódicos, youtuberos y comunicadores. 

    Entonces, se forma un entramado de narrativas y “agendas paralelas”, alejadas de las de las víctimas, que pueden desviar o viciar investigaciones, hallazgos y hasta comunidades locales. Y es que esta trama es dominada por quienes detentan el poder discursivo desde el Estado y las empresas privadas de medios, principalmente, y, muy en menor medida, claro está, desde la sociedad, las redes, el activismo o las familias de las víctimas que participan en la difusión, pero en un contexto de urgencia y mayor indefensión. 

    En el caso de Mateo, la alerta Amber había salido con unos datos imprecisos, entorpeciendo algunas operaciones iniciales de búsqueda, pues la familia efectivamente tuvo que dedicar su tiempo en rectificar la información incorrecta a través de un video. 

    Cuando el cuerpo del pequeño fue encontrado, en la tarde del 7 de febrero, la fiscalía inmediatamente lanzó un post en X, seguido pocos minutos después de las condolencias de la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez, y de la gobernadora estatal, Libia García. Pero sus pésames y mensajes hubieran podido esperar. Salieron antes de que fuera avisada y notificada, según protocolos, la familia, la cual en la tarde del día 7 seguía en búsquedas como brigada. Su petición pública y en redes había sido que la gente siguiera apoyando y buscando, pues no había una confirmación tajante al 100% de que el niño había sido encontrado e identificado, además de que claramente se tiene (teóricamente) el derecho de solicitar ulteriores peritajes antes de aceptarlo.

    Por otro lado, si bien la fiscalía y la policía municipal trabajaron para dar con el paradero del niño y consignar a una persona como posible responsable, en la propia red X, ambas instituciones estuvieron de alguna manera atribuyéndose cada cual el “éxito” de la operación de identificación y detención del indiciado.

    Parece ser que el dispositivo sensacionalista e inmediatista, conocido en su momento como “Zamarripa production”, que a veces terminó siendo autorreferencial, con videos, posts y boletines “de impacto” y sus narrativas triunfales, motivacionales o de superación, sigue funcionando y ha entrado en el ADN institucional del Estado, no sólo de una institución como tal. Y, como mencioné, no es exclusiva de Guanajuato, que incluso es sobrio respecto de otros, sino una preocupante señal de los tiempos que le resta credibilidad y seriedad al sistema justicia. Ciertos casos y pocos más suscitan atenciones y comunicaciones públicas que pueden poner en jaque los resultados conseguidos, el debido proceso y diligencias, con un timing desatinado o dañino, por parte de instituciones y representantes populares.   

    Al avisar antes a los medios, al declarar la identificación precoz de un cuerpo, pero sin confirmar, sin notificar dignamente y restituirlo a la familia, el riesgo es que se dé “por concluido” el caso, que se desmovilice a la opinión pública y el apoyo social, o que incluso, como ha sucedido, se divida entre quienes ya invitan a retirarse y quienes, en cambio, siguen solidarizándose y participando.

    Esta y otras experiencias, en donde se lograron resultados rápidamente y se avanzó en la persecución penal, debería de manejarse con muchos más cuidados, sin perseguir tiempos y narrativas inmediatistas, además de ser considerados por instituciones como la Procuraduría Estatal de los Derechos Humanos y la visitaduría para evitar fallas en el futuro 

    Igualmente, para mayor claridad sobre estos fenómenos o situaciones, deberían desarrollarse indicadores y registros confiables, por ejemplo, acerca de las modalidades y de las instituciones que intervinieron, o no, en la localización de las personas y sobre los tiempos promedio de activación de alertas especiales o protocolos reforzados, como Ambar y Alba, y sus desenlaces o resultados. Esto a falta de un registro Estatal de Personas Desaparecidas y No Localizadas que aún no ha sido implementado en la entidad como lo mandata la Ley de Búsqueda estatal desde el 2020.

    Asimismo, a nivel estatal y federal, hace falta retomar los esfuerzos de colaboración entre instituciones como la Fiscalía, la Comisión de Búsqueda, la Comisión de Víctimas, los colectivos, buscadoras independientes y las organizaciones acompañantes, académicas, sociales, solidarias y especializadas, en dos materias: el manejo de violaciones graves a derechos humanos en medios de comunicación; y los lineamientos de notificación y restitución digna de los cuerpos que vayan más allá, en la garantía de derechos y buenas prácticas, de los existentes a nivel nacional, como son el Protocolo Homologado de Investigación para casos de desaparición, el Homologado de Búsqueda, el Homologado de Búsqueda de NNA y el Protocolo para el Tratamiento e Identificación Forense, que en muchos casos ya quedaron superados por la realidad.

    Por Fabrizio Lorusso desde Sin Embargo Mx

  • La tesi di aprile

    La tesi di aprile

    In Ecuador il primo turno delle elezioni presidenziali ha dato due chiare opzioni per il voto del 13 aprile. Da una parte il presidente uscente Daniel Noboa e dall’altra l’ex delfina di Rafael Correa, Luisa Gonález. In mezzo Leonidas Iza ha ottenuto un 5 per cento che potrebbe rivelarsi decisivo. Ci racconta la situazione in diretta da Otavalo, Daqui Lema professore di Pluralismo Giuridico all’omonima università. Poi ci spostiamo a Padova per sapere cosa succede con i latinoamericani che vogliono ottenere la cittadinanza italiana, tramite un avo nato nel comune veneto. A spiegarlo l’assesore ai servizi demografici Francesca Benciolini. E concludiamo la puntata parlando della crisi energetica a Cuba che potrebbe portare al buio il 60 per cento del suo territorio. Lo spiega per noi Giuliano Mazzucato, rientrato da poco dall’isola caraibica.

  • Il cortile visitato

    Il cortile visitato

    Qual è la situazione attuale del rapporto  fra il Messico e gli Stati Uniti, dopo le aspre polemiche fra Donald Trump e Monica Scheinbaum? Lo chiediamo al giornalista Andrea Cegna. Intanto il neo Segretario di Stato statunitense Marco Rubio ha scelto  Panama ed El Salvador come i primi paesi da visitare. Nel primo caso c’è la questione del Canale; nel secondo, invece, ci sarebbe l’incarceramento dei prigionieri stranieri negli Stati Uniti che non sono accettati nelle carceri del paese centramericano d’origine. Da la città del Panama ce lo racconta Xochtil Samudio, attivista del Movimiento Victoriano Lorenzo. Dalla città di San Salvador, invece, intervistiamo l’attivista per i diritti umani Oscar Morales.

  • Trump, Sheinbaum y el gran garrote

    Trump, Sheinbaum y el gran garrote

    Un punto a destacar del primer round Trump-Sheinbaum y la relación bilateral es que, nuevamente, las amenazas arancelarias de Trump y el retorno de la agresiva política del “gran garrote”, más que un fin en sí mismo, son un instrumento de negociación, no sólo del tema comercial. Tienen también una dimensión geopolítica importante, en función antichina.

    El amago trumpiano contra Panamá, por ejemplo, indujo la no renovación del memorándum de entendimiento de este país con China sobre el Canal. Lo mismo ocurrió con Italia cuando el Gobierno de Giuseppe Conte en 2019 firmó un memorándum y se acercó al proyecto de las Nuevas Rutas de la Seda, es decir, la “contraglobalización” china en donde el puerto mediterráneo de Trieste sería clave, pero esto suscitó las suspicacias y oposiciones del Gobierno estadounidense, tanto de Trump 1.0 como de Biden y finalmente en 2024 fue revocado.

    Aunque el balance entre exportaciones e importaciones en Estados Unidos es negativo con el mundo y con México, el problema, entonces, no está allí, o no sólo. Normalmente una potencia que, quiera o no, se constituye como “imperio” ofrece a sus satélites, provincias, clientes y aliados ciertas ventajas comerciales, tecnológicas y de defensa a cambio de fidelidad, apoyo en foros internacionales, bases militares, cesión de prerrogativas soberanas, uso de tropas o recursos estratégicos, en un cuadro asimétrico de relaciones de poder e influencia. Así ha sido en el pasado y lo es en el caso estadounidense.

    Por ejemplo, en la segunda mitad del siglo XX, en plena Guerra Fría, países como Corea del Sur y Taiwán se han “desarrollado” gracias a y por voluntad de Estados Unidos, incluso en contra de la conveniencia estrictamente económica de la potencia, a cambio de erigirse en pilares antisoviéticos en Asia, pero también antichinos y de contención de Corea del Norte. La narrativa convencional los presentaba como casos de éxito de un capitalismo extremo oriental sui generis, o como representantes de los “tigres asiáticos” y de libre mercado, pero la realidad es que fueron producto de una conjunción de factores particulares, culturales, económicos, estatales, pero sobre todo geopolíticos. Antes defendían los intereses estadounidenses contra el bloque soviético, ahora son factores de impedimento, junto con Japón y Filipinas, para la plena salida al mar de China en el tablero del Pacífico.

    Aun así, no se puede dejar al lado del todo en el análisis la promesa del Presidente Trump de disminuir el gran déficit comercial estadounidense, que en su discurso mercantilista se transforma en un “subsidio” a los otros países. Lo mismo vale para su enorme deuda pública. Deuda y déficit comercial han sido sostenibles sólo gracias al poderío militar y geopolítico de un país que todavía es la primera potencia mundial, pese a su declive relativo, así como a la centralidad del dólar en el sistema internacional de pagos y como reserva, superado quizás sólo por el oro.

    Ahora vemos cómo se repite el guion del 2019, recargado, por parte de Trump. Como todo Presidente estadounidense, sus poderes son más limitados de lo que imaginamos. En su choque con México, por tanto, la estrategia correcta es la que ha seguido Sheinbaum, a saber: tomar tiempo y enfocarse en los hechos, y no en los discursos y las amenazas. En el mediano plazo los decretos ejecutivos deben de pasar por una serie de filtros y limitaciones “naturales”, jurídicas y fácticas, que pueden diluirlos y juegan a favor de acuerdos más equilibrados.

    Tomarse un poco de tiempo, postergando efectos nefastos e involucrando a equipos más amplios y técnicos entre las secretarías de Estado de los dos países, es una táctica atinada, sobre todo ante el hecho de que Trump básicamente busca acuerdos, provoca desahogar “dossiers” rápidamente, y encara asuntos claves para su electorado, negociando arreglos y ajustes intermedios, más que decisiones extremas, dañinas o irrevocables.

    Y esto, en el caso de los aranceles, es con vistas a la renegociación del T-MEC en 2026, por un lado, pero por otro, en el corto plazo, se antoja con el fin de forzar a México a reforzar el control fronterizo y hasta militarizarlo más. No tanto para parar el flujo de estupefacientes, lo que es imposible tan sólo con la presencia policiaca, dado el enorme volumen de comercio y personas que transitan en la frontera norte o por los puertos mexicanos y norteamericanos. Además, ya sabemos que gran parte del asunto “fentanilo” es un problema más interno que externo para el vecino.

    Con AMLO fueron 30 mil los soldados y efectivos de la GN que fueron desplegados en la frontera sur, y ahora, de entrada, 10 mil serán enviados a la frontera norte para “cumplirle” a Trump. En el medio, claro está, queda la población migrante y en tránsito, sacrificada en aras de la negociación internacional, pero a su vez definida por flujos continentales e imperativos geopolíticos, por la posición y el papel de un país como México, único en Latinoamérica por ser el dique con el bloque “anglosajón”. Estos son factores que van más allá de los gobiernos en turno.

    La droga, las armas, el comercio, la seguridad, la migración: son estos los ejes y los imperativos en el tablero, pero no ahora, sino desde hace más de un siglo. Entonces, el muro y las tropas en la frontera, que Clinton envió en 1994 cuando entró en vigor el TLCAN y que Trump, como otros mandatarios, nuevamente manda a la frontera mediante decretos de emergencia nacional y ordenes ejecutivos, no hacen sino refrendar que la retórica del libre comercio tenía y tiene falacias enormes, desde el momento en que se firmó un tratado “de avanzada” en la fase álgida del “nuevo regionalismo neoliberal”, pero que no preveía la libre circulación de las personas y del trabajo como “factor productivo” fundamental.

    Sería bienvenida la declaración de los cárteles como organizaciones terroristas, si eso provocara algún terremoto real en el mundo de los cárteles gringos, del lobby de las armas y de las bandas de cuello blanco del sector financiero. Son estos sectores los que lavan dinero y bombean recursos al sistema, remozando el patrón de acumulación extractivo y financiarizado actual. Este no mira a la legalidad o ilegalidad, a la moralidad o no de los negocios, sino simplemente a la rentabilidad y su perpetuación indefinida, aun a costas de las generaciones futuras (y presentes). Sin embargo, se antoja difícil el reto. La declaración de los cárteles como terroristas, si llega a sus últimas consecuencias y se logra definir exactamente de qué grupos estamos hablando, podría no surtir efecto alguno en EUA, en donde funciona y reditúa perfectamente la maquinaria del capitalismo antidroga y de los aparatos que la alimentan con el pretexto de combatirla.

    Veremos si prospera la iniciativa y si, acaso, sí genera efectos internacionales, especialmente en México y en el resto de América Latina, en donde operan grupos criminales mexicanos, y si es utilizada, como ya hemos visto en otros casos, más bien con fines políticos de acusación o desestabilización de gobiernos no gratos al imperio.

    Mal le salió la jugada a Trump con sus acusaciones sobre los vínculos del Gobierno mexicano con el narco, pues su única evidencia se refiere al periodo foxista y calderonista con García Luna y compañía. En México las reacciones casi triunfales y de apoyo al magnate por parte de la comentocracia de derecha y de la constelación panista sirvieron, más bien, para desnudar aún más a la oposición en su mezquindad, así como al mismo expresidente Calderón, que hasta retwitteó el mensaje de manera suicida.

    Apoyar acusaciones de este tipo desde adentro, creyendo sacar raja política por un par de días, como lo han hecho Jorge Romero y la dirigencia del blanquiazul, se vuelve algo ridículo y contraproducente, porque las insinuaciones de Trump sobre el periodo actual son muy débiles y las que sí tienen sustento son las del periodo 2000-2012, pero al parecer todavía no se dan cuenta de estos desfases. La droga y la guerra a las drogas siempre han sido excusa para otras cosas, pues son parte del aceitado y añejo engranaje del complejo industrial-militar, ahora asociado con el tecnológico y mediático, y con facciones del trumpismo político.

    Igualmente, este tema podrá ser colocado por EUA en la mesa de negociación con México, si antes no es bloqueado internamente por el Congreso o el poder judicial en Estados Unidos, con el objetivo de conseguir más en materia de migración y sí imponer aranceles, quizás selectivamente sobre el acero, el aluminio y algunos otros productos nada más. Trump podría mostrar trofeos a sus bases, tal vez una estabilización de la balanza comercial, pero sin empeorar dramáticamente la cooperación bilateral y, sobre todo, la cabalgada hacia arriba de los precios.

    En este primer “mes de gracia”, la Presidenta mexicana ha informado sobre el inicio de conversaciones que deberían encabezar el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el del Tesoro, Scott Bessent, el futuro Secretario de Comercio, Howard Lutnick, además de representantes políticos de alto nivel por parte del lado mexicano, presumiblemente, de entrada, Marcelo Ebrard, Secretario de Economía, y Juan Ramón de la Fuente, Secretario de Relaciones Exteriores.

    Aparte de lo anterior, queda por verse qué tanto México seguirá siendo “tercer país seguro”, es decir, receptor de personas migrantes en espera de respuesta o de su cita para la su solicitud de asilo, y a cuántas personas expulsadas o deportadas del país vecino podrá recibir, sin generar tensiones sociales en las ciudades fronterizas y sin obtener algo substancial a cambio de la administración Trump.

    El tema de las armas, en el que EUA se comprometió a controlar el flujo hacia el sur, quedó algo desdibujado, una promesa muy vaga, aunque simbólicamente es muy importante que esté en la agenda. En cambio, que el envío de 10 mil efectivos mexicanos a la frontera es un hecho más concreto y costoso: sin embargo, la apuesta del Gobierno mexicano debe ser instalar cabalmente las mesas de coordinación y negociación, hacer que sus acuerdos justo aterricen los detalles y que los “suban” para que sean aprobados por Trump. Aun así, se ve complicado que todo el mundo de las armas, desde contratistas y fabricantes hasta los pequeños vendedores, permita afectaciones a su negocio, después de haber financiado campañas y candidatos a diestra y siniestra.

    Tras la llamada entre la Presidenta mexicana y su homólogo queda definida una ruta negociadora con EUA que habrá que estar reinventando en la marcha, pero con base en una experiencia acumulada que no muchos países tienen con Trump. Por otro lado, todavía no se vislumbran nuevas y más riesgosas geometrías estratégicas factibles a l brevedad: pese a que en el pasado México haya sido invitado a unirse a los BRICS por el Presidente brasileño Lula, no lo ha hecho, y no se ve que el Gobierno Sheinbaum lo vaya a considerar.

    Tras la entrada en vigor de nuevos aranceles del 10 por ciento sobre productos chinos exportados a Estados Unidos, el Ministerio de Comercio chino anunció la imposición de aranceles del 15 por ciento sobre los productos de carbón y gas natural licuado, y del 10 por ciento sobre el petróleo crudo, los equipos agrícolas y los automóviles de gran cilindrada procedentes de Estados Unidos, además de comenzar una investigación antimonopolio contra Google.

    En este contexto, sería poco factible, en mi opinión, un entendimiento bilateral con China para constituir una suerte de frente anti-Trump o algo parecido con el mismo Canadá, país que también consiguió una dilación de un mes en las medidas arancelarias en su contra. Esto es porque no siempre tener un enemigo común en la coyuntura, en el momento, se convierte en un aglutinante estable en el mediano y largo plazo. La macroestructura económica y las cadenas productivas-comerciales norteamericanas, junto con la geografía humana y cartográfica, son casi imposibles de eludir. Además, como mencioné al inicio, el eje central de todas estas negociaciones, imposiciones y amenazas es China, casi una obsesión estadounidense.

    Podríamos llamar la posición de México una especie de “maldición de la frontera”, condensada en el estar “tan lejos de Dios, pero cerca de Estados Unidos” y en unos tres mil 200 km de división convencional entre Norte y Sur. Son distancias y territorios que, por ser confines, a la vez son un recurso y un espacio liminal aprovechable, pero también fuentes de problemas humanos y diatribas políticas, que han determinado la geopolítica mexicana desde siempre.

    Las relaciones de poder, si bien pueden ser asimétricas, como entre Estados Unidos y México o, incluso, América Latina como tal, nunca funcionan tan sólo en una dirección, con las mismas palancas y de forma constante o estable en el tiempo. Cambian los costos relativos, políticos, económicos y sociales a lo largo del tiempo, un factor que está en juego en ambos lados de la frontera, pero que es más apremiante en el norte. El sólido consenso interno, parlamentario y de Gobierno, así como la duración sexenal de la Presidencia en México, son elementos que pueden jugar a favor.

    Coyunturas, escenarios cambiantes y vaivenes políticos, así como la selección de tiempos y ejes distintos para la negociación, pueden modificar la asimetría a favor de un contrincante, quebrar el gran garrote inesperadamente, o cuando menos abrir márgenes de maniobra interesantes, como ya ha intuido y aplicado el Gobierno de Sheinbaum en estas primeras semanas del año.

    Por Fabrizio Lorusso desde Sin Embargo MX

  • Latino e clandestino?

    Latino e clandestino?

    Donald Trump ha mantenuto la promessa elettorale di rispedire immigrati al Paese di origine. I latinoamericani sono il bersaglio principale di questo pensiero. Sulle cause e le conseguenze di questo gesto plateale ne parliamo con il professore Stefano Luconi, autore del libro uscito di recente “«Nazione di immigrati» o «fortezza America»? Gli Stati Uniti e le minoranze etniche nel XXI secolo”. Poi vediamo le conseguenze nel rapporto fra gli USA e la Colombia, con la questione economica dei dazi minacciati da Washington. A raccontarlo Giacomo Finzi, dell’Université Catholique de Louvai. Concludiamo la puntata raccontando un’iniziativa di quattro giovani che attraverso il videopodcast “Presentes” raccontano la vicenda dei desaparecidos in Argentina durante la dittatura e perché è ancora oggi importante parlarne. Ai nostri microfoni ce lo spiegano Ylenia De Riccardis ed Eleonora Vitas, ex operatrici del Corpo Civile di Pace a Lanús, nei pressi di Buenos Aires. (Foto AP/REX/Shutterstock)

  • W Petro

    W Petro

    La respuesta del presidente colombiano Gustavo Petro a los actos provocativos y posiblemente criminales de Donald Trump, a saber, el trato indigno recibido por las personas migrantes deportadas de Estados Unidos, ha desatado polémicas y apreciaciones a lo largo y ancho del continente. Para el derecho internacional, la actuación del Trump 2.0 representa una violación a los derechos humanos de las y los migrantes, pero para voceras y miembros de su gabinete recargado se trata de sacar a como dé lugar a los que su presidente (cito) considera “asesinos, capos de la droga, miembros de pandillas, las personas más duras que haya conocido o visto”. Y sobre todo se trata de mostrarlo en los medios para compactar sus secuaces y la opinión pública interna.

    Así que el tema Petro-Trump ha estado unos días al centro de las crónicas de medio mundo y de los debates entre latinoamericanistas e internacionalistas. Sin embargo, esta fuerte presencia mediática y hasta académica ha servido menos para denunciar los abusos de la nueva política migratoria estadounidense que para propagandear los supuestos éxitos e indicadores cuantitativos de la estrategia.

    A las 3:41 de la madrugada del domingo 26, Gustavo Petro, publicó un tweet (o post de X) que afirmaba lo siguiente: “A las 6:45 a.m. llegará el primer avión con deportados colombianos desde EE. UU. Otro avión llegará hacia las 10:00 a. m. Recibámoslos con banderas y flores”. Pero unos 35 minutos después, probablemente tras ser informado de las condiciones del viaje para las personas deportadas colombianas, se retractó: “Los EE. UU. no pueden tratar como delincuentes a los migrantes colombianos. Desautorizo la entrada de aviones norteamericanos con migrantes colombianos a nuestro territorio. EE.UU. debe establecer un protocolo de tratamiento digno a los migrantes antes que los recibamos nosotros”.

    El núcleo de la petición y queja del colombiano estaba en el trato humillante dado a los colombianos y no el rechazo a rajatabla de aviones con personas deportadas, lo cual sería básicamente violatorio del derecho internacional y de las prácticas consolidadas entre países.

    Acto seguido, el Departamento de Estados Unidos anunció el cierre de la sección de visas en su embajada en Bogotá a partir del lunes 27 de enero de 2025, mientras que Trump directamente, mediante la red Truth Social, amagó al país andino con aranceles de emergencia del 25% sobre las exportaciones a Estados Unidos, que aumentarían al 50% dentro de una semana. A eso Petro contestó con una medida especular, en contra de las importaciones estadounidenses a Colombia.

    Claramente el impacto sería más fuerte y negativo para Colombia, ya que tiene un tratado de libre comercio con EUA y mantiene un superávit comercial con ese país, que además es su principal inversor extranjero. No obstante, el mandatario colombiano insistió en exigir mejores condiciones para sus ciudadanos.

    Trump amenazó, asimismo, con aplicar un “paquetazo”: prohibición de viajar y revocaciones inmediatas de visas para los funcionarios del gobierno colombiano, sus familiares y sus partidarios; mejores inspecciones de Aduanas y Protección Fronteriza de todos los ciudadanos colombianos y de carga por motivos de seguridad nacional; sanciones de hacienda, bancarias y financieras; las que “serían solo el comienzo”: “¡No permitiremos que el gobierno colombiano viole sus obligaciones legales con respecto a la aceptación y el regreso de los criminales que obligaron a ingresar a los Estados Unidos!”, escribió el mandatario norteamericano.

    A esto Petro respondía en X que más de 15mil ciudadanos estadounidense deberían regularizar su situación migratoria en Colombia. Literalmente, aludió también a la crisis del Darién, por donde pasan hasta 3 o 400mil migrantes al año entre Panamá y Colombia, y a la de Venezuela, por la que millones emigraron de aquel país, también debido a las sanciones estadounidenses: “Hay 15.660 estadounidenses establecidos en Colombia de manera irregular. Deben acercarse a nuestro servicio migratorio para regularizar su situación. Espero que no se congele el diálogo sobre el Darién. Si no hay regularización aumentarán las ilegalidades. Ya lo vimos cuando EE.UU. bloqueó a Venezuela e hizo estallar la oleada migratoria”, afirmó Petro.

    En otro largo post, Petro retomó su habitual vena poética y polémica. Escribió un discurso de manual latinoamericanista con fuertes dosis de arielismo, antimperialismo, historia regional y bolivarianismo, que sus críticos han tildado de irresponsable y “macondista”, es decir como “tendiente a sobreponer a lo real tintes de lo fantástico”, pero que sus admiradores (y no sólo) en todo el continente, en cambio, han celebrado como corajoso y meritorio desde la perspectiva de los pueblos nuestramericanos.

    Ya para las 10 de la noche del domingo 26, mediante un comunicado, la Casa Blanca confirmó un acuerdo con el gobierno de Colombia, el levantamiento de las sanciones implementadas o anunciadas, la deportación de las personas en aviones militares. Sin embargo, esto deberá ser en “condiciones dignas, como ciudadanos sujetos de derechos”, acordadas entre los dos países con reuniones diplomáticas, como lo describió la Cancillería de Colombia en un comunicado oficial en el que se confirman los acuerdos y el envío del avión presidencial a Estados Unidos para repatriar a las personas migrantes.

    Durante cada uno de los primeros 10 días de su segundo mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha defendido sus medidas coercitivas contra los migrantes, tachados y tratados de criminales, y saludó positivamente el lunes 27 de enero el hecho de que las autoridades de Colombia dizque hubiesen dado “un paso atrás” en su postura de rechazar los aviones con nacionales deportados desde territorio estadounidense. Pero esto, de por sí, nunca había pasado: Petro no había refutado las deportaciones y los aviones como tal, sino las condiciones en que viajaban sus connacionales deportados.

    De paso, Trump ha aprovechado para ensalzar al secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio, y el asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, que conformarían “un gran grupo de gente”. Esto delata una clara estrategia de compactación interna de los consensos y de la imagen de acción unitaria de los aparatos estatales contra “el enemigo” creado en Estados Unidos: las personas migrantes, ahora criminalizadas desde que pisan el territorio de la Unión.

    “Nos regañaban porque los teníamos encadenados en un avión. Y él (o sea, Gustavo Petro) dijo, esta no es forma de tratar a la gente. (…) ¿Te gustaría ser el piloto de un avión? Tienes 300 personas sentadas en un avión, cada uno de ellos o un asesino, un capo de la droga, un capo de algún tipo, un jefe de la mafia, o un miembro de una banda. Y tú pilotas ese avión. No va a terminar bien”, esto según Trump. Si bien el argumento pareciera tener su lógica, existen otras medidas de seguridad posibles y más respetuosas, además de que no habría necesidad de propagandear y hacer alarde mediático de la “dureza y eficacia” de los aparatos represivos en la frontera y en el país, exponiendo y sojuzgando públicamente a quienes fueron detenidos y expulsados. Igualmente, la presunción de culpabilidad ahora se ha sustituido a la presunción de inocencia por lo que en cada avión dizque habría puros capos y mafiosos según el tycoon y su banda de vocerías.

    Cabe señalar que la policía de Brasil, donde el sábado 25 de enero aterrizaron vuelos procedentes de Estados Unidos con personas en situación irregular a bordo, está investigando posibles malos tratos de las autoridades estadounidenses: se trata de vuelos con personas en su mayoría engrilletadas de pies y manos.

    El presidente Lula da Silva ha impuesto que, en los aviones estadounidenses, aquellos que hicieran escala en la ciudad amazónica de Manaus el pasado fin de semana, ninguna persona fuera esposada, solicitó explicaciones por canales diplomáticos y también se sumó al reclamo de Petro sobre el maltrato recibido por sus conciudadanos.

    Un dato relevante, indicio de la alineación casi militar del establecimiento antes globalista y pro-derechos y hoy derechista-libertario, es que el 99% de los medios corporativos y hegemónicos del Norte y del Sur global han sesgado enormemente la información con sus editoriales y titulares de corte neocolonialista y alineados al trumpismo.

    En síntesis, casi todos han hablado de que Trump se impuso sobre Petro, obligándolo a recibir a las personas deportadas en los aviones estadounidenses, así que el colombiano habría “reculado”, desistido de sus pretensiones, y el norteamericano habría “ganado”.

    Primeramente, es embarazoso que se hable de quien gana, derrota o impone algo al otro, en estos términos de la prensa global, porque finamente los únicos que realmente están pagando las crisis diplomáticas de este tipo son las y los migrantes latinoamericanos y de otras naciones. Sin más.

    Un segundo dato importante, entonces, es que Petro solicitó y consiguió un trato más respetuoso a las personas migrantes de origen colombiana que fueron y serán expulsadas de EUA y repatriadas a Colombia en aviones civiles y militares, o sea, consiguió que no fueran tratados como delincuentes, utilizados como carnaza mediática para fines políticos internos estadounidenses y como casos ejemplares para las y los demás latinoamericanos y extranjeros en aquel país, que no fueran esposados, encadenados, engrilletados y humillados al estilo de los esclavos.

    Por otro lado, claro está que tanto los mensajes de Trump como los de Petro han tenido un alcance, una intencionalidad y una repercusión política tanto externa como interna a sus respectivos países. Y que probablemente algo de esto estaba previsto o calculado, y podrá repetirse cíclicamente con Trump en la Casa Blanca, sobre todo mientras se acerquen procesos electorales locales, dentro de las geografías y geometrías estratégicas regionales.

    Petro se ha erigido a líder “latinoamericanista”, de una siempre soñada y pretendida “América Latina unida” contra el Calibán materialista estadounidense, por lo que incluso el presidente Lula en Brasil se sumó a ciertos reclamos en contra del mal trato de sus ciudadanos deportados, la mexicana Claudia Sheinbaum subrayó que no pretende aceptar a ciudadanos no mexicanos deportados en territorio nacional (aunque en los hechos pueda terminar haciéndolo), y finalmente Xiomara Castro, presidente de Honduras y pro tempore de la CELAC (Comunidad Estados Latinoamericanos y Caribeños), convocó a reunión urgente esta organización latinoamericana en que no participan Canadá y Estados Unidos.

    Aunque la reunión fue revocada, y por el momento desconocemos los motivos concretos, en el contexto de la crisis Petro-Trump del fin de semana, significó una señal de preocupación regional, pero también de respaldo a Colombia. No obstante, no duró.

    Puede que la cancelación se deba a que las posturas de los distintos países de la región frente a la agresiva política migratoria norteamericana sean muy divergentes y, al no poder encontrar un consenso sobre algún pronunciamiento conjunto y sin una adecuada y previa articulación, la iniciativa podría resultar en un fracaso.

    De hecho, el “cinturón trumpista” o cercano a Marcos Rubio en Latinoamérica, conformado por Argentina, Ecuador, Costa Rica, Panamá, Paraguay y El Salvador probablemente haya sido el motor o motivo para la suspensión de la cumbre y, en el futuro próximo, constituirá el principal freno a la “unidad regional” y a los mismos gobiernos de izquierda y progresistas, sobre todo si deciden levantar la voz ante atropellos contra sus ciudadanos y economías.

    Por Fabrizio Lorusso desde Sin Embargo MX

  • Fue el Ejército. Desaparición forzada y memoria contra el olvido de José Salvador Cárdenas Fuentes

    Fue el Ejército. Desaparición forzada y memoria contra el olvido de José Salvador Cárdenas Fuentes

    Como integrante de la Plataforma por la Paz y la Justicia en Guanajuato e investigador de la Universidad Iberoamericana León, en este 2025 he podido acompañar junto con mi colega Raymundo Sandoval a la familia de José Salvador Cárdenas Fuentes, joven que fue detenido-desaparecido por efectivos del Ejército mexicano el 17 de marzo de 2017, poco antes de que cumpliera 20 años.

    José fue víctima de desaparición forzada, tortura y ejecución extrajudicial, pues fue encontrado una semana después cerca de la carretera Irapuato-Salamanca con una herida de arma de fuego en la cabeza. Gracias a un “amparo buscador”, interpuesto por la familia justo después de la detención arbitraria, y a las investigaciones consecuentes de la jueza Karla Macías del Juzgado IX de Distrito de Irapuato, y pese a las múltiples apelaciones y quejas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) a lo largo de los años, la sentencia fue ratificada el pasado 22 de noviembre y comenzó a surtir sus efectos de inmediato.

    Primeramente, impuso a la Defensa un proceso de reparación integral del daño a favor de la mamá y el papá de José, y este incluye tanto una reparación económica como una disculpa pública y dignificación de la memoria, además de ordenar a las autoridades competentes, como la Fiscalía General de la República (FGR), el avance de las investigaciones y la condena de los culpables.

    El texto siguiente se deriva del discurso que, en representación de la familia y con la confianza y el permiso de ella, pronuncié el 18 de enero pasado a manera de cierre del acto de disculpa pública que realizó la Defensa, acatando la sentencia plenamente, en el contexto de una ceremonia histórica, por ser la primera en un espacio tan simbólico como la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato, en público, y por un caso de desaparición forzada (vea el video del evento en seguida).

    Por parte de la Defensa, hubo dos breves participaciones de los comandantes actuales de las dos dependencias condenadas por la desaparición: Vicente Pérez López, comandante interino de la XII Zona Militar, y Marco Antonio Ramírez Tenorio, comandante del 8vo Regimiento Blindado de Reconocimiento. La disculpa pública incluye el reconocimiento de los hechos pero también un compromiso político a la no repetición. Y nos llama como academia, periodismo o sociedad civil a impulsar una política pública de memoria real en el estado y en la República, pues los intentos del sexenio pasado, por ejemplo, con una propuesta de Ley General de Memoria y la propia Comisión de la Verdad por Graves Violaciones a DH entre 1965-1990 no culminaron o quedaron a deber.

    La sentencia fue a contracorriente por cuatro motivos: uno, la actitud de “litigar en contra de las víctimas” o burocratizar procesos de justicia y reparación, que en muchas ocasiones mantiene CEAV, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas federal; dos, la falta de avance durante ocho años de la investigación ministerial y la causa penal correspondiente por desaparición y homicidio de la FGR (carpeta 27956/2017); y, tres, igualmente la ausencia de recomendaciones o sanciones de parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), aun cuando sí tiene una queja abierta por el caso (Expediente CNDH/2017/2762/Q); por último, la sentencia tuvo que pasar por colegiados y la Suprema Corte, apelaciones y reveses durante ocho años, pero sobrevivió y ahora comienza a surtir efectos que abonan a la justicia en contra de la impunidad.

    Aunque sólo podamos contar unos fragmentos de su historia de vida, gracias a la confianza y disposición de sus familiares, lo hacemos con todo el cariño y respeto para que se sepa más de un joven que, por motivo de la violencia de Estado en su contra, solo hemos podido conocer a través de fotografías, palabras, emociones y recuerdos transmitidas por sus deudos.

    ¿Quién era José?

    José Salvador Cárdenas Fuentes iba a cumplir veinte años cuando su vida fue interrumpida. Con él asesinaron su proyecto de vida, su fe y el futuro.

    Se rompió el tejido social de la familia y de la comunidad. En el momento de su desaparición a manos de militares, la noche de aquel 17 de marzo de 2017, y en los días siguientes, mucha gente salió a buscarlo y dio testimonio. Él iba a un baile con su novia en la Calera, localidad vecina, pero nunca llegó.

    Lo encontraron una semana después, sin vida, sin nombre, lejos de casa, ejecutado extrajudicialmente. Ahora, hoy, este acto de disculpa pública es un primer paso, logrado gracias a un amparo, a la lucha de la familia y al trabajo de una jueza que debería ser la norma, y no la excepción.

    La restitución con vida ya es imposible. Lo que sí es posible es imaginar un camino de reparación, siempre limitada, dolorosa, pero necesaria. Imaginar un tejido social que resiste y cambia para bien.

    Esto significa que debemos recomenzar de lo común, de la solidaridad activa por parte de toda la sociedad, no sólo de la que está aquí reunida. Debemos sostener los trabajos de la memoria y la exigencia de verdad en contra de la violencia, del olvido y del estigma que, injustamente, muchas veces acompañan a víctimas inocentes.

    La reparación es un proceso largo, que apenas comienza con el reconocimiento público de un abuso de la autoridad, de una grave violación a los derechos humanos en contra de José Salvador, y que continúa con el reconocimiento de su honradez y alegría, con la restitución de su historia y de su nombre, de sus actos dadivosos y de sus proyectos truncados, que merecen memoria, respeto y justicia.

    Lo que causan la violencia, la injusticia y la desaparición es un quiebre del tiempo y del espacio, de la identidad, y de todos los derechos de una persona y sus deudos.

    Desaparición que es “forzada” porque nadie desaparece por voluntad propia, como en cambio, seguido, escuchamos decir a las autoridades para normalizar y banalizar este grave fenómeno.

    Y es “forzada” también cuando la cometen quienes deberían de protegernos desde el Estado y luego ocultan los hechos y el paradero de la víctima.

    José siempre había vivido en Rancho Nuevo del Llanito. Quizás pocos lo ubiquen, pero está entre Irapuato, Romita y Silao, y es una de las tantas comunidades de México a las que debemos nuestro bienestar, nuestro alimento, el aire y los horizontes.

    Sin embargo, hoy en día, como bien lo escribió la periodista irapuatense Daniela Rea, en aquel campo que nos alimentaba, miles de familias buscan a sus seres queridos desaparecidos.

    Y en ocasiones los encuentran en la tierra, protegiéndolos como tesoros de inestimable valor, y los devuelven a sus seres queridos, con gestos de humanidad y rebeldía a un sistema que no los busca y, al contrario, los desaparece dos, tres, o miles de veces.

    José Salvador tiene un hermano, muchos tíos, primos, una sobrinita, dos sobrinos, amigos de infancia, vecinos y recuerdos que lo quisieron y lo quieren, y con quienes trabajaba, jugaba, bailaba, pasaba sus mejores momentos y comía su platillo favorito: los nopales fritos con garbanzos que le mandaba su abuelita.

    Él vivía con sus papás, dedicados desde siempre a la pesada labor del campo, al cuidado de la casa y de los animales del corralito. Ilusionados, como toda mamá y papá, de poder darles mejores condiciones de vida a sus dos hijos, de que hicieran su casa y familia propia.

    El papá de José y su hermano, así como muchos compañeros de la comunidad, migraron un tiempo a Estados Unidos, por voluntad, por necesidad, justamente con la esperanza de construir un hogar y un futuro digno aquí en México, en donde para demasiadas personas todavía faltan oportunidades. También José lo intentó, pero tuvo que volver antes de cruzar. Aun así, no se desesperó, siguió con su vida y adelante.

    Risueño y jocoso, bailador y amante del futbol, José era un fiel de las “cascaritas” en la cancha del rancho con sus amigos. Y era superfan del equipo local, los Coyotes del Llanito, y también de las “invencibles” Chivas de Guadalajara.

    Su alegría contagiaba al entorno. Dice su mamá que “él disfrutaba la vida al cien por ciento”, porque, decía, “ahora vivo, mañana quién sabe”. Era muy sociable, y gran estimador de la música norteña. La que más bailaba, esmeradamente.

    En primaria y secundaria jugaba como portero y delantero, pero luego tenía menos tiempo y comenzó a trabajar en el campo con su papá y tíos, que sembraban sorgo, maíz, zanahoria. También cuidaba a los animales, sobre todo las borreguitas, las predilectas.

    Pero una de sus vocaciones era la mecánica, arreglar cosas, entrarle a la talacha cada vez que el camión del sorgo o el tractor, viejo y cansado, lo necesitara. Desde chiquito, de hecho, él ya manejaba el tractor, barbechaba, rastreaba, arreaba.

    José era muy afectuoso con sus padres, querido por todos en la comunidad. Todavía la gente lo recuerda, lo extraña. Cuentan que cuando nació su sobrina, era su adoración, pues le gustaban mucho los niños y ya, también él, finalmente era tío. Cada vez que salía, a los morritos por allí les andaba comprando en el puesto, les regalaba churritos y hielos de limón y fresa.

    De cariño, la gente le decía “Chile Seco”, recordaron entre risas sus padres, la vez que hablamos. Fue un tío quien lo apodó así, cuando vio que crecía alto y delgado más que él. Y también creció en el trabajo y en su fe.

    Varias veces participó en la procesión que realizan cada mes de enero los devotos a San Juan de los Lagos. Marchan tres días hasta allá, hermanados en el camino contra el frío. José Salvador sabía todo del campo, llevaba cuatro años ayudando a la familia en aquella labor, además de cultivar la paciencia en los arreglos mecánicos.

    De hecho, cuando decidió dejar la prepa, su maestro le habló a su mamá y le dijo que volviera, que sí sabía y podía, pero él prefirió tomarse un tiempo de los estudios y seguir trabajando. Quería construir su casa, quizás casarse, pero después. Trabajar los terrenitos que le había dejado un tío, y seguir apoyando a la comunidad. El anhelo de una vida simple y digna.

    Como todos los hombres y las mujeres de su edad, José se enamoraba, tenía sueños, fe, decepciones, pasiones y fuerza. Grababa videos, era amiguero y salía mucho.

    Sus papás, su hermano y sus sobrinos extrañan su canto y voz, y lo harán por siempre. Piden que no se repita lo que le sucedió, que las autoridades respeten la vida y la legalidad, que nunca más haya “justicia por propia mano”, pues eso no es justicia.

    El respeto a nuestros derechos sí lo es. Lo es, saber qué pasó y por qué pasó. Por eso, ellos esperan, junto con todas y todos nosotros, el tiempo de la memoria, de la verdad y de la justicia.

    Por Fabrizio Lorusso desde SinEmbargo.Mx

  • América para los americanos

    América para los americanos

    En el contexto de un flujo verbal-diarreico imparable, hecho de verborreas e insultos contra sus socios y rivales, a la par, y en el marco de la instalación de Donald Trump en la Casa Blanca, su involución cerebral-ideológica lo ha llevado a transitar del célebre America first al inquietante America only, entendiendo por “América” primera y exclusivamente a Estados Unidos. 

    El lema de la famosa Doctrina Monroe de 1823, “América para los americanos”, suena y resuena en las latitudes más dispersas del llamado “Nuevo Continente”, pero en el siglo XIX la frase se traducía en algo como “fuera los europeos de las Américas” o “respeto a la autodeterminación de cada nación”, mientras que hoy significa literalmente “América para los estadounidenses” (claro está, sólo para los blancos, anglosajones o germánicos, y mejor si protestantes). 

    Desde su casa de invierno en Mar-a-Lago, Trump se dedica a recibir a Elon Musk y a rendir declaraciones a la prensa con las que describe y sustancia lo que en campaña electoral definió como una nueva “edad de oro” para la potencia de Estados Unidos. La palabra favorita del magnate-presidente, ya sabemos, es “arancel”, mejor dicho, en plural, “aranceles y aranceles”. La otra es “terroristas”, usada en contra de los bad hombres y los cárteles mexicanos, erigidos a enemigo público interior y exterior de la Unión Americana. 

    Según él, el hegemón decadente que es EUA volverá a imponerse en la arena mundial mediante la conquista de nuevos territorios y la reapropiación de viejas posesiones, siendo América entera un bastión que hay que blindar ya, para eventualmente dejar más abierto el campo en el resto del mundo al bi-tri-polarismo o multipolarismo, con Rusia y China a la cabeza. 

    Su hijo Don Jr., de hecho, ya desembarcó a Groenlandia en este frío enero: es la isla más grande del mundo y siempre le ha gustado a EUA, como les gustó Alaska que se compraron a mediados del XIX. Y les interesa para que sea su puesto de avanzada estratégico, de ataque y de defensa, siendo en este momento Rusia y, quizás Canadá, los países “prevalentes” en la carrera por el Ártico. Sin embargo, Groenlandia es parte del Reino de Dinamarca y sus políticos ya han reiterado que no piensan ceder a tentaciones o amenazas estadounidenses. 

    Don Jr. fue allá de todos modos para husmear y sondear voluntades de pobladores y líderes políticos locales acerca de una eventual anexión-adhesión a la Unión Americana, a lo mejor a través de mecanismo de compraventa de tierras y almas, o bien, mediante referéndum entre los 55mil habitantes de la isla, o quién sabe. Pero, además, el Jr. lanzó un MAGA versión ártica en la red Truth para “Hacer Groenlandia Grande de Nuevo”. Parece meme, pero no, va en serio. 

    En la mira están por lo menos dos factores. Uno son las tierras raras, es decir, elementos químicos de origen mineral fundamentales para las pantallas de los celulares, la industria militar, los componentes de un vehículo eléctrico, las células fotovoltaicas y muchos dispositivos tecnológicos más. 

    Y otro factor son las rutas árticas para el dominio hemisférico global, a partir del control sobre un océano de hielo que, ante el calentamiento global, se va volviendo progresivamente un mar navegable, apetecible, y esto es favorecido por las mismas políticas anti-green y pro-fósiles de Trump y sus socios petroleros. Es la cuadratura del círculo que entierra la agenda 2030.

    Estados Unidos, que es una talasocracia, o sea una potencia marítima, pretende mantener el dominio de los mares a través del control de estrechos y rutas marítimas que se vayan abriendo, como sucederá en el Ártico. Esto con el fin de monitorear flujos comerciales e impedir ataques de misiles balísticos con ojivas nucleares contra el continente americano por parte de sus principales rivales, Rusia y China. 

    Así emerge la importancia estratégica y militar de la isla, crucial para la seguridad estadounidense, pues su posición le permite convertirse en un punto de interdicción de las otras potencias en caso de guerra, aunque parte de este acometido en parte ya se cumple gracias a la base militar estadounidense de Thule, en Groenlandia, construida entre 1941 y 1951, la cual emplea aproximadamente a 1000 personas groenlandesas, casi un 2% de la población total. 

    Groenlandia y Panamá, norte y sur, mejor dicho, cumbre y centro, ombligo y cruce de América: el blindaje continental responde directamente a las pretensiones de China, que acaba de inaugurar el puerto comercial, pero potencialmente militar en el futuro, más grande de Sudamérica en Chancay, Perú. Por lo cual, Trump y sus halcones no excluyen el uso de la fuerza, como han dicho. E inclusive, la cuadratura del círculo, o sea del continente, sería ideal si Canadá pasara a ser un estado de la Unión, ya que su Primer Ministro lo definen como “gobernador” y hasta aceleraron su caída. 

    Se fue Trudeau, y no lo vamos a extrañar. Pero al mismo tiempo, si vamos a extrañar al Golfo de México que desde el 20 de enero podría llamarse Golfo de América. En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum ha desempolvado los libros de historia – nada de fake news y ocurrencias – para recordar cómo el término más “bonito” y correcto es la “América mexicana”. Detrás del deseo mojado trumpiano de apoderarse por las buenas o por las malas, nuevamente, del Canal de Panamá, cedido en 1999 al país centroamericano, no están las improbables y reprimidas ganas globalistas y librecambistas del tycoon, sino la estrategia geopolítica pura y dura en función antichina. 

    En efecto, para el trumpismo de gobierno y su versión callejera y social, la idea es que comerciar e importar, sobre todo, implica “subvencionar” a los otros países sin tener nada a cambio: “Si lo estamos subvencionando, qué se convierta en estado de EUA”, dicen, por ejemplo, en referencia a Canadá o al norte de México. Y la otra es que sus socios de Norteamérica, sobre todo México, serían la puerta trasera de China, de sus productos y mercancías baratas o ilegales, del fentanilo y de todo mal interno que aqueja a la cada vez más precaria y disfuncional sociedad estadounidense.

    Si el norte mexicano y la frontera están muy integrados al imperio, por otro lado, para el resto del país, no habría plan de asimilación o integración. Mejor aplicar la guerra, la narcoguerra de Nixon, Uribe y Calderón, fusionada con la “guerra al terror” de Bush hijo. Así se crea el mostro bicéfalo, el espantapájaros del “narcoterrorismo”, que incluye todo y nada a la sazón del comandante en turno. 

    Y, asimismo, nace la brillante idea, abrazada por las ultraderechas en los dos lados del Río Bravo, de justificar intervenciones armadas en territorio mexicano, al clasificar como grupos terroristas a los cárteles mexicanos por amenazar la seguridad nacional de EUA. 

    Ok, admitamos sin conceder que ya desde febrero el cártel de Sinaloa o el cártel de Tepito se consideren como el ISIS, Boko Haram o Hezbolá. Pero ¿cuáles grupos exactamente tendrán el “honor” de aparecer en la lista? ¿Y quién, qué personas, dentro de las organizaciones serán sujetas a las especiales atenciones de las fuerzas armadas y servicios de inteligencia de EUA? La vaguedad de la definición y la amplitud del abanico de consecuencias que se pueden venir para México son directamente proporcionales a la escalada armamentista y a la violencia ya vivida en el país, que amenaza con recrudecerse y presenciar la actuación extraterritorial estadounidense. 

    Y si la colaboración bilateral no es la esperada, ¿hay que prever más aranceles, además del 25% ya anunciado por Trump contra Canadá y México y el 10% adicional sobre productos procedentes de China? Las amenazas crecen también en contra de Europa, pues en su primer mandato la exigencia a los países satélites de Estados Unidos en la OTAN era de incrementar al 2% del PIB su gasto en defensa, pero ahora ya la apuesta subió al 5% del PIB. 

    El Estados Unidos de Trump desea y necesita retirarse de ciertos escenarios, blindar las Américas, sin perder demasiadas posiciones, para eventualmente acercarse a Rusia de nuevo en contra de China. Da por asentado que vamos hacia la multipolaridad y una globalización más fragmentada, parcial quizás, un poco más china y asiática, un poco menos “americana” y “anglo-esférica”. Al contrario, los aparatos y el estado profundo que Musk y Trump quieren recortar y eliminar siguen empujando la dimensión imperial y la tendencia globalista.    

    No se trata, entonces, solamente de vaticinios y lanzamientos en redes sociales y en ruedas de prensa para forzar negociaciones y extorsionar más al mundo, como se suele repetir, sino de mensajes, planes y posicionamientos geopolíticos que, en la “América americana” y más allá de la administración Trump, abarcarán ejes, recursos y nodos estratégicos como el Golfo de México y el corredor transístmico, pero también Puerto Rico y Haití, Cuba y Venezuela, además de Canadá, Groenlandia, el Ártico, el Antártico y, desde luego, el espacio.

    Por Fabrizio Lorusso desde SIn Embargo MX

  • Droghe di qua e di la

    Droghe di qua e di la

    Il narcotraffico fra gli il Messico e gli Stati Uniti serve come elemento di discriminazione verso i migranti che arrivano dall’America Latina negli USA. Ma di cosa si tratta e quanto importante è il traffico di stupefacenti? Analizziamo il fenomeno insieme al professore Federico Varese, del Nuffield College, University of Oxford.
    La seconda pagina la dedichiamo alla Colombia, dove la Defensoría del Pueblo parla del fatto che al momento ci sono 32.000 sfollati interni ed un numero impreciso di morti a Catatumbo, situazione che ha provocato lo “stato di agitazione interna”. Tutto a causa della guerra fra l’ELN e un gruppo dissidente delle FARC, probabilmente legato al traffico di droghe. Ci spiega questa complessa situazione Simone Ferraris, ricercatore della Statale di Milano ed esperto in conflitti armati e comunità indigene colombiane. (Foto di MARIO CAICEDO / EFE)

  • No terrorista

    No terrorista

    Dopo di dare qualche breve aggiornamento sul caso di Alberto Trentini, fermato in Venezuela, andiamo a Cuba per conoscere meglio cosa vuol dire non formare più parte della lista statunitense di paesi sponsor del terrorismo. In cambio gli USA chiedono il rilascio di prigionieri politici. Ma chi sono loro? Per saperne di più ci colleghiamo con la capitale cubana per parlare con Carla Vitantonio, cooperante e ricercatrice, nonché autrice del libro Bolero Avana. Nella seconda pagina ci concentriamo del crescente rapporto fra l’America Latina e la Cina, a pochi giorni dell’insediamento di Donald Trump. A raccontarlo per noi il giornalista di lunga esperienza a Pechino Gabriele Battaglia. (Foto: AFP/YAMIL LAGE)