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La memoria, una diáspora migrante. Entrevista con Horacio Castellanos Moya

VERACRUZ_IMG_7741.JPG_14952214-704x400[di Caterina Morbiato – da Confabulario] En entrevista, el escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya aborda las causas de la migración, desde la “democratización de la violencia” al uso del terror como estrategia de control político, además de la memoria como territorio de identidad y pertenencia.

Provocadora, impúdica, sarcástica. No cabe duda que la prosa del escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya (Tegucigalpa, 1957) ha sabido inspeccionar la realidad social centroamericana de los últimos tiempos. Obras como El asco, Insensatez, La sirvienta y el luchador y El arma en el hombre nos escupen en la cara los esperpentos más macabros de la violencia que ha destrozado países como El Salvador y Guatemala, sin dejar de registrar con precisión de cirujano el inacabable dolor que ahí se vive.

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35 años despúes, la masacre de La Quesera sigue impune

di Caterina Morbiato

Memorial de víctimas, El Salvador. Foto: Félix Meléndez

[desde Pié de página] Hace 35 años el Ejército Salvadoreño masacró al pueblo de La Quesera. La recién anulación de la Ley de Amnistía y la revelación de documentos desclasificados son una posibilidad de que los perpetradores sean castigados. Mientras, las víctimas y sobrevivientes no esperan: preservan su memoria, pese al dolor de decirla en voz alta.

USULUTÁN, EL SALVADOR.- De no haber pasado nada, quizás estos rostros enmarcados serían tres, no dos. Tres sonrisas infantiles desafiando a un público imaginario. De no haber pasado nada con toda probabilidad no me encontraría aquí, charlando con ese hombre sobre los recuerdos de una guerra ingrata, sobre su familia rota, sobre escombros y locuras. Tampoco estaríamos nombrándote, Cristabél, niña desaparecida hace tres décadas, memoria obstinada de tu padre, este anciano que hoy me enseña a tus dos hermanas –lindas, en sus fotos de diploma– cuando decide rememorar el horror.

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Voces Inocentes (Voci Innocenti): #Film Completo sulla #Guerra di #ElSalvador

Per la Serie Film LatinoAmericanisti (qui link agli altri film)

I figli della guerra (Innocent Voices) è un film del 2004 diretto da Luis Mandokiambientanto nel 1980 a El Salvador durante la guerra civile. Esso si basa sull’ infanzia dello scrittore Oscar Orlando Torres. Il film è conosciuto anche con il titolo Voci Innocenti.

Sinopsis En un pueblo de la periferia de San Salvador, vive Chava (Carlos Padilla), un niño de 11 años, que se encuentra atrapado entre el ejército y la guerrilla salvadoreña. Cuando su padre abandona a la familia, en plena guerra civil, Chava pasa a ser “el hombre de la casa”. En esta época, el gobierno de El Salvador reclutaba niños de doce años. Así que a Chava sólo le queda un año de escuela antes de ser movilizado.

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Voces inocentes es una película mexicana de 2004 dirigida por Luis Mandoki que transcurre durante la guerra civil salvadoreña en 1980, estrenada el 16 de septiembre de 2004 y se basa en la infancia del escritor salvadoreño Óscar Torres. La película aborda el uso de los niños por parte del Ejército y también muestra la injusticia en contra de personas inocentes que se ven obligadas a combatir en la guerra. Wikipedia

Segunda vuelta presidencial en El Salvador: el FMLN espera confirmar victoria

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[Fabrizio Lorusso – Variopinto al día] El candidato progresista del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador, el ex guerrillero y sindicalista Salvador Salvador Sánchez Cerén, es el virtual presidente del país, con el 50,11% de los votos contabilizados en el balotaje del 9 de marzo. El candidato conservador de ARENA (Alianza Republicana Nacionalista), el ex alcalde de la capital San Salvador, Norman Quijano, perdió por un puñado de votos, sólo 6600 sobre un total de tres millones, quedándose al 49,89% del total.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó los datos del primer recuento oficial, pero crece la incertidumbre en la espera del conteo definitivo que empezará el martes. La afluencia en las urnas ha sido del 60% y no se reportaron accidentes en la jornada, sin embargo, dado el escaso margen entre el primero y el segundo candidato, Quijano habla de un “empate técnico” y se rehúsa a reconocer los resultados. “No vamos a permitir fraudes”, comentó en la noche del domingo, pues su convencimiento es que ARENA ganó.

En la primera vuelta del dos de febrero, Sánchez había conseguido el 49% de las preferencias, dejando al rival de las derechas atrás de 10 puntos, pero en las últimas dos semanas Quijano ha ido ganando terreno, acusando a la izquierda de querer instaurar “un gobierno socialista semejante al de Venezuela”. La derecha salvadoreña, entonces, parece haber arrinconado, temporalmente, su propuesta de “mano dura” y militarización contra las pandillas y los narcos, que ya no tenía tanto efecto y éxito en la población harta de la violencia, para suscitar, en cambio, una campaña del miedo, apelando al “espectro de Venezuela”, justamente en estos días de protestas en el país suramericano.

Sánchez, por su parte, propuso “acuerdos” con el mundo del trabajo y los empresarios para impulsar las grandes transformaciones que necesita el país, uno de los más violentos y pobres de América Latina.

El primer gobierno del Frente (2009-2014) del moderado Mauricio Funes logró acreditar a la izquierda como fuerza de gobierno, en una realidad política históricamente tradicionalista y oligárquica. De hecho, la derecha gobernó entre 1989 y 2009, y ARENA es un partido que nació durante el conflicto armado de los ochenta, vinculándose a los escuadrones de la muerte y al homicidio del Monseñor Arnulfo Romero en 1980.

Con el FMLN y Funes, pese al bajo crecimiento (+1,9% del PIB en 2013), aumentó la cobertura de los programas sociales y el índice de pobreza descendió de un 7%. Los homicidios descendieron sensiblemente, gracias a un pacto con los líderes detenidos de las pandillas que, si bien fue muy criticado por la oposición, pudo mantenerse por muchos meses.

El Salvador siguió una política exterior moderada, sin entrar en contraste con los empresarios nacionales, y optó por no unirse al ALBA, la Alianza Bolivariana para las Américas promovida por Hugo Chávez. Decidió adherirse como país observador a la Alianza del Pacífico, acuerdo comercial ligado a Estados Unidos y apoyado por las compañías exportadoras nacionales.

La economía del “pulgarcito de América” se basa en una masa de micro-propiedades agrícolas de subsistencia, insuficientes de por sí para dar de comer a la mayoría de la población, pero también en sectores más dinámicos, aunque muy concentrados, como la agricultura para la exportación (café, algodón, maíz, azúcar, economías de latifundios), la industria textil y la maquila.

La expansión de las políticas sociales y de seguridad, entonces, necesita de un nuevo pacto fiscal con las élites, y por eso Sánchez remarcó la voluntad de hacer “acuerdos” y de gobernar para todos y con todos, y, si será confirmada su victoria, el escaso margen de votos no le dejaría muchas más alternativas.

La incertidumbre de estas horas podría inducir a Quijano a incitar un conflicto post-electoral, impugnando los resultados, o a descreditar el futuro gobierno, pero su el  TSE confirmará los datos preliminares, también El Salvador tendrá por primera vez un “presidente guerrillero” come el Uruguay de “Pepe” Mújica y el Brasil de Dilma Rousseff.

@FabrizioLousso

Elezioni presidenziali e nodi irrisolti di El Salvador

fmln[Fabrizio Lorusso – Carmilla] Il 2 febbraio scorso ci sono state le elezioni presidenziali a El Salvador. Nessun candidato ha superato il 50% più uno dei voti, quindi si andrà al ballottaggio il 9 marzo per decidere chi sarà il nuovo presidente tra il 2014 e il 2019. Nel “Pulgarcito de América” (Pollicino d’America), com’è soprannominato questo paese per le sue piccole dimensioni (poco più di 21.000 metri quadrati, più o meno come la Puglia o l’Emilia Romagna) sono tante le questioni aperte, al di là della campagna elettorale e dei sondaggi che, per ora, stanno favorendo la sinistra del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) al secondo turno. Un primo dato è che per la prima volta hanno potuto votare i quasi tre milioni di salvadoregni residenti all’estero, due milioni e mezzo solo negli Stati Uniti, anche se solo 142mila di loro si sono potuti effettivamente iscrivere nelle liste elettorali. L’affluenza alle urne è stata bassa: solo il 52% degli aventi diritto (17% in meno rispetto al 2009), cioè 4 milioni 955 mila su un totale di 6,3 milioni di abitanti. E’ la quinta volta che i salvadoregni votano alle presidenziali dalla fine della guerra civile (1980-1992) che fece 75mila vittime e 15mila desaparecidos e vide confrontarsi i guerriglieri dell’FMLN e le élite conservatrici delle cupole politiche e imprenditoriali, sostenute dall’esercito.

Il partito attualmente al governo, l’FMLN, nato dopo l’incorporazione della guerriglia alla vita politica, ha vinto le presidenziali per la prima volta nella sua storia nel 2009 con un candidato di “compromesso”, cioè l’ex corrispondente di CNN in America centrale, Mauricio Funes, un personaggio non organico al Frente, gradito al mondo dell’impresa e alla classe media, quindi percepito come meno radicale. Quest’anno, invece, il candidato che per un soffio (ha preso il 49% dei voti) non ha ottenuto la vittoria al primo turno è l’ex combattente e sindacalista Salvador Sánchez Cerén, ex Ministro dell’Istruzione che ricopre la carica di vicepresidente e incarna l’anima più autentica dell’FMLN. In caso di vittoria definitiva il 9 marzo sarà accompagnato da un candidato alla vicepresidenza, Óscar Ortiz, che è anch’egli un dirigente del Frente anche se rappresenta la corrente più innovatrice e critica della verticalità ereditata dalla struttura di partito che dominava durante e dopo la guerra civile. Sánchez Cerén potrebbe diventare il terzo presidente ex guerrigliero in America Latina, dopo la brasiliana Dilma Roussef e l’uruguaiano José Mújica.

La “tensione generazionale” all’interno del partito tra innovatori e vecchia classe dirigente (lacomandancia guerrigliera) sembra aver trovato una sintesi accettabile nel duo presidente/vice e dovrebbe andare a sostituirsi a un’altra “tensione” che è prevalsa in questi anni di governo (2009-2013). Si tratta di quella tra il Frente e il capo di stato attuale Funes, un moderato che nel 2009, da una parte, ha permesso all’FMLN di sdoganarsi come forza di governo, ottenendo consensi anche tra i settori conservatori, e dall’altra è considerato come un outsider poco propenso a toccare gli interessi imprenditoriali e a cambiare con decisione la direzione della politica economica in senso meno ortodosso e neoliberale. In effetti, all’atto pratico, è andata proprio così, nonostante l’introduzione di alcuni programmi sociali e di un ruolo più attivo dello stato. Ad ogni modo il Frente ha mostrato la sua capacità di governare e d’integrarsi ala politica dell’epoca post-conflitto armato, per cui ora le frange più organiche e storiche del partito reclamino un ruolo centrale.

La destra salvadoregna è rappresentata fondamentalmente da due gruppi della medesima oligarchia nazionale, ossia dalla “moderata” coalizione Gana (Gran Alianza por la Unidad Nacional) dell’ex presidente (2004-2009) Elías Antonio Saca e dal partito più estremista Arena (Alianza Republicana Nacionalista), già al potere dal 1989 al 2009, che ha presentato il candidato Norman Quijano, ex sindaco della capitale. Arena sorse negli anni ottanta e durante il conflitto armato si vincolò agli squadroni della morte. Il suo fondatore, Il Maggiore Roberto d’Aubuisson, fu accusato di essere l’autore intellettuale dell’assassinio di Monsignor Arnulfo Romero nel 1980.

Con proposte che sono variazioni sul tema del dogma neoliberista, Quijano, odontologo di 67 anni, ha avuto il 39% delle preferenze, mentre Saca ha ottenuto l’11,4% dei voti, sostenuto dall’alleanza Gana e dal suo nuovo Partido Concertación Nacional, nato da una costola di Arena. Il suo bacino elettorale potrà essere determinante per il ballottaggio tra Quijano di Arena e Sánchez Cerén del Frente. Di fatto la presenza di Saca e di una destra divisa tra “moderati” e “intransigenti” in campagna elettorale è stata il catalizzatore degli attacchi di Arena che ha sottovalutato il pericolo di una vittoria delle sinistre.

La coalizione Gana s’è proposta come una forza centrista di bilanciamento e sarà oggetto dei corteggiamenti de primi due partiti. Lo stesso Sánchez Cerén, appena usciti i risultati, ha messo le mani avanti e s’è dichiarato disposto a “lavorare con tutti per costruire un’agenda per il paese”. L’ex presidente Saca potrebbe “far pagare” un prezzo politico per il suo sostegno al Frente nel medio periodo, per esempio nel 2015 quando si voterà per rinnovare il congresso unicamerale di 84 deputati. Ad oggi l’FMNL ha una maggioranza relativa alla camera con i suoi 31 deputati, ma ha bisogno dei voti di Gana e dei suoi 11 deputati, oltre a quello di altri gruppi minori, per avere la maggioranza assoluta.

L’accordo con una destra “presentabile” ricorda molto le larghe intese all’italiana, ma pare un’alternativa viabile nel caso salvadoregno. Con un astensionismo intorno al 50% anche un recupero di voti tra indecisi e delusi è una strada per il Frente che, secondo i sondaggi più recenti, dovrebbe avere comunque un margine di vantaggio sufficiente per vincere il ballottaggio. Ciononostante, dopo i fatidici cento giorni di luna di miele post elettorale, potrebbero nascere più contrasti tra le anime organiche e di sinistra del Frente e la coalizione centrista Gana di Antonio Elías Saca di quanti non ne siano esplosi durante il mandato di Funes.

La sua amministrazione non ha rotto gli schemi neoliberisti, anche se ha mostrato alcune tendenze, non rivoluzionarie ma almeno differenti, che dovrebbero rinforzarsi in caso di conferma del Frente al governo: il maggior coinvolgimento statale nella formulazione della politica economica coi piani di sviluppo, in materia sociale per la riduzione della povertà e in tema di sicurezza nella lotto contro la criminalità organizzata, specialmente i narcos e lepandillas o gang della mara salvatrucha. Sono politiche che per essere continuate e ampliate richiedono risorse maggiori di quelle disponibili, sempre molto limitate per via della scarsa capacità dello stato di riscuotere le tasse, la mancanza di un sistema fiscale progressivo e l’avversione della classe imprenditoriale verso il fisco. Inoltre la crisi mondiale del 2008-2009 (e seguenti) s’è fatta sentire a El Salvador più che nel resto dell’America Latina che, in genere, ha retto bene in questi anni. Quindi senza riforme la capacità riformatrice del Frente avrà un freno, anche se l’economia dovesse riprendere a crescere a ritmi sostenuti.

Funes scelse di non aderire all’ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), l’alleanza creata e promossa dal defunto presidente venezuelano Hugo Chávez, mentre decise di partecipare come osservatore all’Alleanza per il Pacifico, un blocco commerciale cui aderiscono il Cile, la Colombia, il Messico e il Però, sotto l’egida degli USA e col sostegno degli imprenditori nazionali, soprattutto degli esportatori. L’economia salvadoregna si basa da una parte su una gran massa di micro-proprietà agricole di sussistenza, necesssarie ma insufficienti per sfamare la maggior parte della popolazione rurale, e dall’altra sull’agricoltura per l’export (caffè, cotone, mais e zucchero coltivati nei latifondi), sull’industria tessile e la maquila, cioè le fabbriche di assemblaggio.

Le relazioni con il gruppo dell’oligarchia “esportatrice”, ridotto numericamente ma potente economicamente, rappresentano dunque la grande sfida di governo sul tema dell’equilibrio fiscale, per ora nettamente favorevole ai più ricchi. Altri punti chiave sono i vincoli e le alleanze internazionali, per ora più di tipo commerciale che strategico, il controllo della violenza imperante nel paese, e le riforme dello stato e dell’economia in senso più includente ed equo.

La campagna elettorale non è stata esente da dure accuse reciproche tra i candidati riguardo alla politica da seguire con la mara salvatrucha e il crimine. L’FMLN non ha potuto affrontare integralmente il problema, ma è riuscito a far scendere sensibilmente il tasso di omicidi nel paese, negoziando una tregua parziale con la criminalità organizzata. Per questo l’opposizione l’accusa di aver stipulato un “patto criminale”. Invece Sánchez Cerén ha incolpato a sua a volta la destra di Arena di aver scatenato ondate di violenza preelettorali utilizzando squadroni di sicari e delinquenti per destabilizzare la situazione di relativa calma che regnava. L’uso mediatico della violenza da parte dell’opposizione conservatrice ha chiuso il cerchio, ma non ha funzionato. Infatti, un cavallo di battaglia del Frente è stata la “questione morale”, cioè la denuncia di corruzione rivolta contro l’ex presidente Francisco Flores, eletto con Arena nel periodo 1999-2004, il quale avrebbe tentato la fuga dal paese nel gennaio scorso dopo essere stato accusato di aver ricevuto, e in parte intascato, tra i 10 e i 20 milioni di dollari in donazioni da parte del governo di Taiwan durante il suo mandato.

Il “patto” o tregua con le gang, che prevede un trattamento carcerario migliore per i boss detenuti in cambio di una diminuzione della violenza e i conflitti tra le gang, non rappresenta certamente una soluzione definitiva, ma ha dato alcuni risultati, per lo meno in termini statistici: il tasso di omicidi ogni 100mila abitanti è sceso da 70 a 45 tra il 2010 e il 2012 e nel 2013 è stato di 39. Sono medie altissime, anche se inferiori a quelle dei paesi vicini che formano, insieme a El Salvador, il cosiddetto “triangolo della morte”: il Guatemala ha un tasso di 42 omicidi ogni 100mila abitanti e l’Honduras 82, tra i più elevati del mondo. La destra propone “mano dura” senza mediazioni contro la delinquenza e militarizzazione della politica di sicurezza contro narcos e pandillas, una “soluzione” facile per la propaganda, ma già rivelatasi nefasta in altri paesi, come il Messico, dove è stata propinata con risultati pessimi.

Il nuovo presidente assumerà l’incarico il primo giugno in un contesto di disuguaglianze estreme e stagnazione economica, con un PIL in crescita dell’1,9%, meno rispetto agli altri paesi latinoamericani, e la povertà che, sebbene sia diminuita del 7% negli ultimi 5 anni, colpisce ancora il 40% della popolazione. Alla mano dura delle destre il Frente contrappone la “mano intelligente”, cioè una serie di programmi di reinserimento sociale dei detenuti e degli ex carcerati, accompagnata dal mantenimento dei programmi governativi in favore delle scuole pubbliche e delle borse di studio finanziate da Alba Petroli, un’impresa mista dei comuni salvadoregni e del governo venezuelano.

Non si scorgono all’orizzonte, però, né proposte di riforma fiscale, né piani progressivi per la ricostruzione istituzionale e l’espansione della copertura della previdenza sociale, della salute, dei servizi pubblici, dei beni comuni e dell’educazione. Questi restano sempre sottoposti a logiche private o, nel migliore dei casi, a politiche clientelari o parziali, per cui stentano ad assumere un carattere veramente redistributivo e universale per via delle pressioni esterne, foriere di politiche economiche ortodosse ed escludenti, e di un’élite locale di certo più parassitaria che lungimirante.

El Salvador: resultados electorales y retos político-sociales

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[Fabrizio Lorusso de Revista Variopinto al Día] La jornada electoral del 2 de febrero pasado en El Salvador no fue suficiente para determinar quién será el nuevo presidente del país para el periodo 2014-2019, ya que ningún candidato logró sumar el 50% más uno de los votos necesarios y habrá segunda vuelta.

El izquierdista Salvador Sánchez Cerén, candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), nacido como unión de formaciones guerrilleras en la época del conflicto armado y, después de los Acuerdos de Paz de 1992, convertido en partido político, obtuvo el 49% de los sufragios. Salvador Sánchez, de 69 años de edad, es actualmente el vicepresidente del país y fue Ministro de Educación. De resultar ganador, sería el primer ex guerrillero presidente de El Salvador, mientras que en América Latina los otros dos mandatarios-guerrilleros son José Mujica en Uruguay y Dilma Rousseff en Brasil.

En segundo lugar quedó el candidato derechista de Alianza Republicana Nacionalista (Arena), el odontólogo de 67 años Norman Quijano, ex alcalde de la capital San Salvador, quien logró cerca del 39% de los votos. Arena gobernó al país por unos 20 años hasta 2009, pero surgió en los ochenta, cuando se relacionó con los escuadrones de la muerte durante la guerra civil. Roberto d’Aubuisson, su fundador, fue acusado de tener implicaciones en el asesinato de monseñor Arnulfo Romero en 1980. Quijano y Sánchez Cerén van a competir en la segunda vuelta electoral prevista para el 9 de marzo y ya están oficialmente habilitados para comenzar una nueva campaña electoral.

Es la quinta vez que los salvadoreños votan en las presidenciales después del fin del conflicto (1980-1992) entre la guerrilla del FMLN y las elites conservadoras de las cúpulas políticas y empresariales, apoyadas por el ejército, que hizo 75 mil víctimas y 15 mil desaparecidos en 12 años.

La afluencia a las urnas fue bastante baja, ya que sólo el 52% de los empadronados, que en total suman unos 4 millones 955 mil sobre un total de 6.2 millones de ciudadanos, fueron a votar. En las anteriores elecciones, en 2009, cuando el candidato del FMLN Mauricio Funes resultó ganador, la participación fue del 62.9%.

Por primera vez pudieron votar los salvadoreños residentes en el exterior que son más de 2.7 millones. Sin embargo, en el padrón oficial fueron incluidos unos 142 mil ciudadanos que viven, en su mayoría, en Estados Unidos, y de ellos sólo unos10 mil se registraron y tuvieron acceso efectivo a las urnas.

Quien no va a estar en balotaje es el ex presidente (2004-2009) Elías Antonio Saca, pues obtuvo sólo el 11,4% de las preferencias con su nuevo Partido Concertación Nacional, de centroderecha, que surgió de una costilla de Arena y para estas elecciones se juntó con otras formaciones menores en la coalición Unidad.

Sin embargo, su caudal de votos será determinante para definir quién gobernará El Salvador en los próximos 4 años. De hecho, la presencia de Saca y de una derecha dividida entre “moderados” e “intransigentes” fungió de catalizador de los ataques por parte de Arena que subestimó el peligro constituido por la izquierda durante buena parte de la campaña.

Unidad se ha propuesto como una fuerza centrista de balanceo y será objeto de los cortejos de los dos extremos, el FMLN y Arena. “Vamos a trabajar con todos para construir una agenda de país”, declaró Sánchez Cerén después de conocer los resultados. El líder del frente también quiso reconocer la importancia de la coalición Unidad, tercera fuerza política de El Salvador, ya que hizo un llamado a Saca para empezar a trabajar juntos con vistas a la segunda ronda electoral y a la formación del futuro gobierno.

Si el FMNL llega a ganar y consolida una alianza de gobierno con Saca y Unidad, habrá diferentes “almas” políticas que tendrán que convivir: el Frente ha postulado a la presidencia a un exponente de la vieja guarda guerrillera, Sánchez Cerén, quien se coloca más a la izquierda con respecto del actual mandatario, el otrora corresponsal de CNN Mauricio Funes; el vicepresidente del Frente sería Óscar Ortiz, de la corriente más innovadora y crítica de las jerarquías del partido heredadas del pasado; finalmente, está el ex presidente Saca con sus huestes que podrían “cobrar” su apoyo al Frente y que medirán sus fuerzas también en el mediano plazo, cuando, en 2015, se vote para elegir a los 84 diputados del congreso unicameral. Actualmente, el FMLN tiene una mayoría relativa en la cámara con sus 31 diputados, pero necesita de los votos de Unidad que tiene 11 congresistas y, eventualmente, de otros partidos políticos con representaciones más pequeñas.

El nuevo presidente entrará en funciones el primero de junio y tendrá que afrontar problemas irresueltos y muy graves como el estancamiento económico, que se manifestó en una tasa de crecimiento del PIB muy baja para la región de tan sólo un 1.9%, la pobreza que, aun cuando bajó del 7% entre 2011 y 2012, interesa al 40% de la población y a la violencia imputable al narcotráfico, a las maras, a la desigualdad y a la endémica  ausencia institucional.

Gracias a un pacto entre el gobierno de Funes y las pandillas, éstas mantuvieron una tregua a cambio de un mejor trato carcelario para sus jefes presos, así que en el último año la violencia en El Salvador bajó de un promedio de 70 homicidios cada 100 mil habitantes, entre 2009 y 2011, a unos 45 en 2012 y, en 2013, hasta 39. Sigue siendo una tasa muy alta, pero inferior a la registrada en los otros dos países centroamericanos del llamado “triángulo de la muerte”: Guatemala tiene 42 homicidios/100 mil habitantes y Honduras 82.

No obstante, la oposición ha acusado al Frente de mantener un “pacto criminal” con la delincuencia y quiere cancelar la tregua. Quijano ha declarado que las bandas están “del lado del gobierno” y ha prometido mano dura, “estado de excepción” y militarización de la lucha contra narcos y maras en caso de victoria, pues “sólo podemos confiar en Dios y en la policía”, según el líder derechista.

También el frentista Sánche Cerén pretende alejarse de la política de Funes, pero en otro sentido. La idea es que “ahora sí” se van a realizar las medidas y las promesas que no se pudieron concretar en los 5 años anteriores de gobierno, ya que fue un mandato de compromiso, el primero para la izquierda. La campaña se centró en la “cuestión moral”, es decir, en denunciar la corrupción del ex presidente de Arena, Francisco Flores (1999-2004), quien, al parecer, intentó huir del país en el mes de enero pasado y es acusado de haber recibido, y en parte retenido para sí, entre 10 y 20 millones de dólares en donaciones de Taiwán durante su mandato.

El Frente también ha hecho hincapié en el papel importante del Estado y en el reforzamiento de los programas de gobierno a favor de las escuelas públicas y de las becas financiadas por Alba Petróleos, una empresa conjunta entre alcaldías salvadoreñas y capitales venezolanos. Para la seguridad, se propone una “mano inteligente” con programas de reinserción social y una “mano firme” para los que sigan en la delincuencia.

Finalmente, tanto la oposición de Arena como el oficialista FMLN no prevén ni reformas fiscales que sanen el problema de las escasa recaudación y, por ende, no se vislumbra ninguna propuesta de planes universalistas para extender la seguridad social (pensiones, salud, educación, servicios públicos) a toda la población, lo cual es un elemento común en gran parte de América Latina.

Twitter @FabrizioLorusso

Qué está en juego en las elecciones de El Salvador

fmln[Fabrizio Lorusso per Rivista Variopinto al día] Mañana, domingo 2 de febrero habrá elecciones presidenciales en El Salvador. Las tendencias políticas y los probables resultados que los sondeos preelectorales están arrojando tienen relevancia para toda la región centroamericana y podrían representar, en cierto sentido, un cambio de ruta. Más allá de probabilidades y dinámicas exquisitamente políticas, un primer dato es que los residentes en el extranjero podrán votar por primera vez en la historia. Se trata, teóricamente, de unos 2.7 millones de salvadoreños, residentes sobre todo en Estados Unidos, aunque sólo una pequeña fracción (cerca de diez mil personas) de estos logró empadronarse.

El oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), nacido tras la incorporación de la guerrilla a la arena política, había ganado la presidencia por primera vez en su historia en 2009, postulando al corresponsal de CNN Mauricio Funes, quien era un candidato “de compromiso”, menos radical y más cercano a las clases medias y los empresarios. Este año, en cambio, el candidato que lidera las encuestas es el ex combatiente y sindicalista Salvador Sánchez Cerén, quien es el actual vicemandatario y encarna “el alma auténtica” del Frente.

Sánchez Cerén será acompañado por el candidato vicepresidente Óscar Ortiz, otro dirigente interno al FMLN quien, por su lado, representa la corriente renovadora y crítica de la verticalidad heredada de la estructura que primaba durante y después de la guerra civil.

Esta tensión generacional en el interior del partido entre los innovadores y  la vieja comandancia parece haber encontrado una síntesis aceptable en la dupla presidente/vice y se va a sustituir a la tensión que ha primado en estos años de gobierno (2009-2013) entre el Frente y el actual presidente Funes, más moderado y considerado como outsider y cercano al empresariado salvadoreño. El FMLN ha mostrado su vocación de gobierno y su plena integración a la vida política y se ha consolidado durante el mandato de Funes, por lo que la franja más orgánica del partido ha ganado credibilidad y pretende un papel central.

La derecha es representada básicamente por la coalición Gana (Gran Alianza por la Unidad Nacional) del ex presidente (2004-2009) Elías Antonio Saca y por el partido Arena (Alianza Republicana Nacionalista), ya en el gobierno entre 1989 y 2009, y apuesta por el candidato Norman Quijano, el ex alcalde de la capital. Finalmente, se trata de dos grupos de la misma oligarquía nacional, es decir, son variaciones sobre el mismo tema neoliberal.

La mayoría de las encuestadoras atribuyen una ventaja significativa al FMLN (entre 32.7% y 46.5% de las preferencias) sobre Arena (entre el 29% y el 36%) y Gana (entre 11.3% y 14.7%). Es probable que habrá una segunda vuelta el 9 de marzo en la cual los votos de las derechas podrían juntarse contra el Frente y revertir el resultado de la primera, por lo que hay un alto grado de incertidumbre sobre el resultado final del proceso.

La administración de Funes no ha roto los esquemas del neoliberalismo, aunque ha marcado algunas tendencias, evidentemente no revolucionarias pero sí distintas, que podrían reforzarse si gana Sánchez: el mayor papel estatal como formulador de políticas económicas (plan de desarrollo de 5 años), sociales (reducción de la pobreza) y de seguridad (combate a la delincuencia organizada, maras y gangs). Es un tipo de intervención que requiere recursos que, en los cinco años anteriores, menguaron debido a la escasa capacidad recaudadora del Estado y a la aversión del empresariado hacia los impuestos y las reformas fiscales progresivas.

Así, la capacidad reformadora del centroizquierda salvadoreño se ve frenada. Funes eligió no adherirse al ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), bloque creado y promovido por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, pero sí ser observador en la Alianza para el Pacífico en la que participan Chile, Colombia, México y Perú, con el apoyo de Estados Unidos y la clase empresarial nacional. Ésta representa, entonces, el gran desafío y de la relación con ella se desprenden unas cuestiones básicas para el futuro mandatario: ¿Cómo recaudar más impuestos? ¿Cómo vincularse a nivel internacional y comercial? ¿Cómo reformar el estado y la economía de manera incluyente? ¿Qué políticas elegir para reducir el dramático problema de la delincuencia y la violencia?

En este sentido, la campaña no ha sido exenta de acusaciones recíprocas entre los candidatos con respecto a la mara salvatrucha y a las pandillas. El FMLN no ha podido afrontar integralmente el problema, sin embargo, logró bajar los homicidios en el país y negociar de alguna manera una tregua con el crimen organizado y, por esto, es acusado por la oposición de haber estipulado un “pacto criminal”.

En cambio, Sánchez acusa a Arena de suscitar la misma violencia utilizando sicarios para desestabilizar la situación de relativa calma que reinaba y usar mediáticamente los homicidios en contra del gobierno. De todos modos, los datos sobre inseguridad, si bien mejoraron en el último año, no son halagadores, pues cada día ocurren 16-18 asesinatos y, junto con Guatemala y Honduras, El Salvador sigue ocupando un  triste lugar en el “triángulo de la muerte” de los países más violentos de América. Otro reto fundamental para la gobernabilidad democrática y la viabilidad política de cualquier presidente.

Twitter @FabrizioLorusso

Salvador: Film Completo di Oliver Stone

Guerra civile a El Salvador e guerra fredda nel mondo, il potere e il popolo, il giornalismo e la guerriglia, l’omicidio di Oscar Romero o monsignor Romero, arcivescovo di San Salvador 1977-1980. La pellicola, del 1986, è doppiata in italiano.

Nota da YouTube: Pellicola del grande Regista girata in Messico, gli interni negli studi cinematografici nord americani. Tratta la storia, un pochino romanzata, di un giornalista, inviato ne El Salvador, durante la guerra civile. La pellicola e’ introvabile. Tutte le copie si sono esaurite.

Per chi lo volesse vedere in spagnolo, link: http://www.youtube.com/watch?v=–5Sn88bS_0 anche se non è editata benissimo questa versione…