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35 años despúes, la masacre de La Quesera sigue impune

di Caterina Morbiato

Memorial de víctimas, El Salvador. Foto: Félix Meléndez

[desde Pié de página] Hace 35 años el Ejército Salvadoreño masacró al pueblo de La Quesera. La recién anulación de la Ley de Amnistía y la revelación de documentos desclasificados son una posibilidad de que los perpetradores sean castigados. Mientras, las víctimas y sobrevivientes no esperan: preservan su memoria, pese al dolor de decirla en voz alta.

USULUTÁN, EL SALVADOR.- De no haber pasado nada, quizás estos rostros enmarcados serían tres, no dos. Tres sonrisas infantiles desafiando a un público imaginario. De no haber pasado nada con toda probabilidad no me encontraría aquí, charlando con ese hombre sobre los recuerdos de una guerra ingrata, sobre su familia rota, sobre escombros y locuras. Tampoco estaríamos nombrándote, Cristabél, niña desaparecida hace tres décadas, memoria obstinada de tu padre, este anciano que hoy me enseña a tus dos hermanas –lindas, en sus fotos de diploma– cuando decide rememorar el horror.

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Voces Inocentes (Voci Innocenti): #Film Completo sulla #Guerra di #ElSalvador

Per la Serie Film LatinoAmericanisti (qui link agli altri film)

I figli della guerra (Innocent Voices) è un film del 2004 diretto da Luis Mandokiambientanto nel 1980 a El Salvador durante la guerra civile. Esso si basa sull’ infanzia dello scrittore Oscar Orlando Torres. Il film è conosciuto anche con il titolo Voci Innocenti.

Sinopsis En un pueblo de la periferia de San Salvador, vive Chava (Carlos Padilla), un niño de 11 años, que se encuentra atrapado entre el ejército y la guerrilla salvadoreña. Cuando su padre abandona a la familia, en plena guerra civil, Chava pasa a ser “el hombre de la casa”. En esta época, el gobierno de El Salvador reclutaba niños de doce años. Así que a Chava sólo le queda un año de escuela antes de ser movilizado.

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Voces inocentes es una película mexicana de 2004 dirigida por Luis Mandoki que transcurre durante la guerra civil salvadoreña en 1980, estrenada el 16 de septiembre de 2004 y se basa en la infancia del escritor salvadoreño Óscar Torres. La película aborda el uso de los niños por parte del Ejército y también muestra la injusticia en contra de personas inocentes que se ven obligadas a combatir en la guerra. Wikipedia

Segunda vuelta presidencial en El Salvador: el FMLN espera confirmar victoria

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[Fabrizio Lorusso – Variopinto al día] El candidato progresista del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador, el ex guerrillero y sindicalista Salvador Salvador Sánchez Cerén, es el virtual presidente del país, con el 50,11% de los votos contabilizados en el balotaje del 9 de marzo. El candidato conservador de ARENA (Alianza Republicana Nacionalista), el ex alcalde de la capital San Salvador, Norman Quijano, perdió por un puñado de votos, sólo 6600 sobre un total de tres millones, quedándose al 49,89% del total.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó los datos del primer recuento oficial, pero crece la incertidumbre en la espera del conteo definitivo que empezará el martes. La afluencia en las urnas ha sido del 60% y no se reportaron accidentes en la jornada, sin embargo, dado el escaso margen entre el primero y el segundo candidato, Quijano habla de un “empate técnico” y se rehúsa a reconocer los resultados. “No vamos a permitir fraudes”, comentó en la noche del domingo, pues su convencimiento es que ARENA ganó.

En la primera vuelta del dos de febrero, Sánchez había conseguido el 49% de las preferencias, dejando al rival de las derechas atrás de 10 puntos, pero en las últimas dos semanas Quijano ha ido ganando terreno, acusando a la izquierda de querer instaurar “un gobierno socialista semejante al de Venezuela”. La derecha salvadoreña, entonces, parece haber arrinconado, temporalmente, su propuesta de “mano dura” y militarización contra las pandillas y los narcos, que ya no tenía tanto efecto y éxito en la población harta de la violencia, para suscitar, en cambio, una campaña del miedo, apelando al “espectro de Venezuela”, justamente en estos días de protestas en el país suramericano.

Sánchez, por su parte, propuso “acuerdos” con el mundo del trabajo y los empresarios para impulsar las grandes transformaciones que necesita el país, uno de los más violentos y pobres de América Latina.

El primer gobierno del Frente (2009-2014) del moderado Mauricio Funes logró acreditar a la izquierda como fuerza de gobierno, en una realidad política históricamente tradicionalista y oligárquica. De hecho, la derecha gobernó entre 1989 y 2009, y ARENA es un partido que nació durante el conflicto armado de los ochenta, vinculándose a los escuadrones de la muerte y al homicidio del Monseñor Arnulfo Romero en 1980.

Con el FMLN y Funes, pese al bajo crecimiento (+1,9% del PIB en 2013), aumentó la cobertura de los programas sociales y el índice de pobreza descendió de un 7%. Los homicidios descendieron sensiblemente, gracias a un pacto con los líderes detenidos de las pandillas que, si bien fue muy criticado por la oposición, pudo mantenerse por muchos meses.

El Salvador siguió una política exterior moderada, sin entrar en contraste con los empresarios nacionales, y optó por no unirse al ALBA, la Alianza Bolivariana para las Américas promovida por Hugo Chávez. Decidió adherirse como país observador a la Alianza del Pacífico, acuerdo comercial ligado a Estados Unidos y apoyado por las compañías exportadoras nacionales.

La economía del “pulgarcito de América” se basa en una masa de micro-propiedades agrícolas de subsistencia, insuficientes de por sí para dar de comer a la mayoría de la población, pero también en sectores más dinámicos, aunque muy concentrados, como la agricultura para la exportación (café, algodón, maíz, azúcar, economías de latifundios), la industria textil y la maquila.

La expansión de las políticas sociales y de seguridad, entonces, necesita de un nuevo pacto fiscal con las élites, y por eso Sánchez remarcó la voluntad de hacer “acuerdos” y de gobernar para todos y con todos, y, si será confirmada su victoria, el escaso margen de votos no le dejaría muchas más alternativas.

La incertidumbre de estas horas podría inducir a Quijano a incitar un conflicto post-electoral, impugnando los resultados, o a descreditar el futuro gobierno, pero su el  TSE confirmará los datos preliminares, también El Salvador tendrá por primera vez un “presidente guerrillero” come el Uruguay de “Pepe” Mújica y el Brasil de Dilma Rousseff.

@FabrizioLousso

Qué está en juego en las elecciones de El Salvador

fmln[Fabrizio Lorusso per Rivista Variopinto al día] Mañana, domingo 2 de febrero habrá elecciones presidenciales en El Salvador. Las tendencias políticas y los probables resultados que los sondeos preelectorales están arrojando tienen relevancia para toda la región centroamericana y podrían representar, en cierto sentido, un cambio de ruta. Más allá de probabilidades y dinámicas exquisitamente políticas, un primer dato es que los residentes en el extranjero podrán votar por primera vez en la historia. Se trata, teóricamente, de unos 2.7 millones de salvadoreños, residentes sobre todo en Estados Unidos, aunque sólo una pequeña fracción (cerca de diez mil personas) de estos logró empadronarse.

El oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), nacido tras la incorporación de la guerrilla a la arena política, había ganado la presidencia por primera vez en su historia en 2009, postulando al corresponsal de CNN Mauricio Funes, quien era un candidato “de compromiso”, menos radical y más cercano a las clases medias y los empresarios. Este año, en cambio, el candidato que lidera las encuestas es el ex combatiente y sindicalista Salvador Sánchez Cerén, quien es el actual vicemandatario y encarna “el alma auténtica” del Frente.

Sánchez Cerén será acompañado por el candidato vicepresidente Óscar Ortiz, otro dirigente interno al FMLN quien, por su lado, representa la corriente renovadora y crítica de la verticalidad heredada de la estructura que primaba durante y después de la guerra civil.

Esta tensión generacional en el interior del partido entre los innovadores y  la vieja comandancia parece haber encontrado una síntesis aceptable en la dupla presidente/vice y se va a sustituir a la tensión que ha primado en estos años de gobierno (2009-2013) entre el Frente y el actual presidente Funes, más moderado y considerado como outsider y cercano al empresariado salvadoreño. El FMLN ha mostrado su vocación de gobierno y su plena integración a la vida política y se ha consolidado durante el mandato de Funes, por lo que la franja más orgánica del partido ha ganado credibilidad y pretende un papel central.

La derecha es representada básicamente por la coalición Gana (Gran Alianza por la Unidad Nacional) del ex presidente (2004-2009) Elías Antonio Saca y por el partido Arena (Alianza Republicana Nacionalista), ya en el gobierno entre 1989 y 2009, y apuesta por el candidato Norman Quijano, el ex alcalde de la capital. Finalmente, se trata de dos grupos de la misma oligarquía nacional, es decir, son variaciones sobre el mismo tema neoliberal.

La mayoría de las encuestadoras atribuyen una ventaja significativa al FMLN (entre 32.7% y 46.5% de las preferencias) sobre Arena (entre el 29% y el 36%) y Gana (entre 11.3% y 14.7%). Es probable que habrá una segunda vuelta el 9 de marzo en la cual los votos de las derechas podrían juntarse contra el Frente y revertir el resultado de la primera, por lo que hay un alto grado de incertidumbre sobre el resultado final del proceso.

La administración de Funes no ha roto los esquemas del neoliberalismo, aunque ha marcado algunas tendencias, evidentemente no revolucionarias pero sí distintas, que podrían reforzarse si gana Sánchez: el mayor papel estatal como formulador de políticas económicas (plan de desarrollo de 5 años), sociales (reducción de la pobreza) y de seguridad (combate a la delincuencia organizada, maras y gangs). Es un tipo de intervención que requiere recursos que, en los cinco años anteriores, menguaron debido a la escasa capacidad recaudadora del Estado y a la aversión del empresariado hacia los impuestos y las reformas fiscales progresivas.

Así, la capacidad reformadora del centroizquierda salvadoreño se ve frenada. Funes eligió no adherirse al ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), bloque creado y promovido por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, pero sí ser observador en la Alianza para el Pacífico en la que participan Chile, Colombia, México y Perú, con el apoyo de Estados Unidos y la clase empresarial nacional. Ésta representa, entonces, el gran desafío y de la relación con ella se desprenden unas cuestiones básicas para el futuro mandatario: ¿Cómo recaudar más impuestos? ¿Cómo vincularse a nivel internacional y comercial? ¿Cómo reformar el estado y la economía de manera incluyente? ¿Qué políticas elegir para reducir el dramático problema de la delincuencia y la violencia?

En este sentido, la campaña no ha sido exenta de acusaciones recíprocas entre los candidatos con respecto a la mara salvatrucha y a las pandillas. El FMLN no ha podido afrontar integralmente el problema, sin embargo, logró bajar los homicidios en el país y negociar de alguna manera una tregua con el crimen organizado y, por esto, es acusado por la oposición de haber estipulado un “pacto criminal”.

En cambio, Sánchez acusa a Arena de suscitar la misma violencia utilizando sicarios para desestabilizar la situación de relativa calma que reinaba y usar mediáticamente los homicidios en contra del gobierno. De todos modos, los datos sobre inseguridad, si bien mejoraron en el último año, no son halagadores, pues cada día ocurren 16-18 asesinatos y, junto con Guatemala y Honduras, El Salvador sigue ocupando un  triste lugar en el “triángulo de la muerte” de los países más violentos de América. Otro reto fundamental para la gobernabilidad democrática y la viabilidad política de cualquier presidente.

Twitter @FabrizioLorusso