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Crisis de los derechos humanos, desigualdades y respuestas sociales en México: perspectiva desde la historia oral y la condición de los jóvenes – Fabrizio Lorusso en libro Juventudes, subjetividades e sociabilidades, EDUFPI – Ithala, Brasil

Portada Libro Juventudes subjetividades e sociabilidades BRASIL_page-0001[Capítulo de libro de Fabrizio Lorusso “Crisis de los derechos humanos, desigualdades y respuestas sociales en México: perspectiva desde la historia oral y la condición de los jóvenes”, en Marinho, R., Perez, O. y Xavier Luz, L.C., Juventudes, subjetividades e sociabilidades, Curitiba (Br): Ed. EDUFPI – Ithala, 2018, pp.  241-269 ISBN 9788550904146]

Crisis of human rights, inequalities and social responses in Mexico: perspectives from oral history and the condition of young people

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“Nos une el mismo dolor”: Memoria y búsqueda de vida de Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidos

[Publicado en las páginas A dónde van los desaparecidosSección: Compartencia en colaboración con Desinformemonos]

El colectivo de Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidos está formado por casi 100 madres que buscan a sus seres queridos desaparecidos. Esta semana están activas en la Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas y buscan fosas en ese municipio guerrerense (Iguala) y los colindantes. Las entrevistas a las madres protagonistas de esta lucha por amor ilustran los imaginarios y las realidades de la desaparición en Guerrero. [En seguida un video de presentación de algunas integrantes del colectivo y el reportaje, por Fabrizio Lorusso]

El colectivo de Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidoses un grupo formado en abril de 2018 en Iguala, Guerrero, integrado por noventa y nueve mujeres y cuatro hombres, quienes buscan a sus seres queridos desaparecidos. Este texto se compone de entrevistas cortas a integrantes del grupo sobre los temas de la búsqueda y el encuentro, la memoria, el pensamiento que desean dejar, y el colectivo. Dieciséis personas hicieron memoria y dieron su testimonio. Poco a poco, su lucha ha sabido transformar un dolor común en un anhelo colectivo de búsqueda y en la conciencia de los derechos que les han sido negados. El dolor y la búsqueda de las madres de Iguala y de México irrumpen en el espacio público y de esta manera trascienden, van más allá del caso individual, de las cifras oficiales y de la soledad, para volverse un patrimonio moral de toda la sociedad contra el miedo y la injusticia. Este trabajo trae inspiración de dos proyectos artísticos y literarios que recientemente han contribuido a visibilizar las historias de las víctimas del conflicto armado en México, dándoles voz y palabra a los y las sin voz de esta época de nieblas y noches terribles.

El primero de ellos es una exposición de zapatos que son grabados con mensajes sobre “la búsqueda y el encuentro” y llevan en sí el pensamiento y la memoria de los familiares que buscan a los y las desaparecidas. Son sus zapatos que portan frases de dolor, esperanza y búsqueda, y son desgastados por tantos caminos recorridos en marchas, protestas, oficinas, calles, desiertos y pasillos burocráticos sin fin. Cada texto se reproduce también sobre un papel con fondo verde-esperanza y representa sin mediaciones el deseo de los familiares. Es un proyecto itinerante y colectivo de nombre Huellas de la Memoria y que, en sus andares por varios continentes durante tres años, se ha vuelto altavoz y percusión de lucha en una Campaña Internacional contra la Desaparición Forzada.

Otro proyecto inspirador se llama Memorias de un Corazón Ausente y es un libro de historias de vida donde algunas mujeres construyen la memoria de la ausencia de los seres queridos que están buscando. Más allá de la desaparición y de su caso, tejen narraciones sobre la vida, las pasiones, los gustos, los recuerdos y, finalmente, la presencia de sus familiares. En la introducción, Jorge Verástegui González, entre los fundadores de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila, describe un concepto importante: el de búsqueda de vida, que ayuda a entender la comunidad del dolor y de esperanza que mueve a muchos colectivos de buscadores en su lucha. Quien ya no está y es buscado, pues, pudiera estar con vida o no, pero finalmente lo que mueve la búsqueda es la vida misma, tanto en su sentido material como en el espiritual. Lo que se busca es vida y reconexión, del modo que sea, para cerrar un “duelo suspendido”, un ciclo de dolor que hiere profundamente no sólo a las víctimas sino a toda la sociedad. La construcción de narraciones y sentidos alternativos a los que generan las estructuras del Estado y los medios de comunicación de consumo inmediato, con su sesgo oficialista, sensacionalista y a menudo revictimizante, es una de las tareas clave del periodismo de investigación, de la historia oral y de la historia del tiempo presente, enfoques que guían estas entrevistas.

Sandra

Sandra Luz Román Jaimes sostiene el cartel de denuncia de
desaparición de su
 hija Ivette Melissa Flores Román, desaparecida el 24 de octubre de 2012. Sandra  forma parte del colectivo “Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidos”.  Foto: Fabrizio Lorusso

Sandra Luz Román Jaimes tiene 55 años y es de Iguala. Lucha contra un cáncer y para encontrar a su hija Ivette Melissa Flores Román, quien hoy tiene 25 años y fue desaparecida el 24 de octubre de 2012. Sandra está acompañando el camino del nuevo colectivo que se formó en Iguala el pasado 15 de abril y que se llama “Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidos”.

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ACTUALIZACIÓN DEL ÉXODO MIGRANTE. Comunicados del 7-8 de noviembre desde Chiapas, Oaxaca

ACTUALIZACIÓN DE ÉXODO MIGRANTE, Mapastepec, Chiapas, 7 de noviembre de 2018.
Organizaciones que formamos parte del Grupo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en Chiapas, reportamos que el día 6 de noviembre, se presentó una oferta de empleo por parte del Instituto Nacional de Migración a varias de las personas migrantes instaladas en la Feria Mesoamericana, en la ciudad de Tapachula. Según se dijo el trabajo consistiría en labores de limpieza, pintura, entre otras actividades, para el mantenimiento de las instalaciones de la Feria; el proyecto pertenece, de acuerdo a lo reportado, al programa “Estás en tu Casa”. Sin embargo, aunque la información se haya confirmado por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), todavía no hay claridad sobre su puesta en marcha, y se hace importante conocer por ejemplo el monto salarial que recibirán, la jornada de trabajo que deberán cubrir y el tiempo de duración del empleo, en el marco de los principios más básicos de las políticas públicas. Continua a leggere

Desaparición de personas, nueva Ley y retos para los municipios – Txt de @FabrizioLorusso en @IberoLeon #PropuestasParaLeón2018

Las 15 propuestas León

[Este texto de Fabrizio Lorusso[1] es parte del libro 15 propuestas para León, publicado por la Universidad Iberoamericana León en mayo de 2018 y coordinado por el Dr. David Martínez Mendizábal y el cuerpo académico en Desigualdad Social. Es descargable gratuitamente en PDF aquí-link. Cada tres años, antes de las elecciones municipales de León, Gto., los académicos de la Ibero León realizan investigaciones para señalar en sus áreas de interés los principales problemas de la ciudad, sin duda comunes a muchos municipios del país, y para formular unas propuestas al respecto, mismas que son presentadas a los candidatos en un evento ad hoc. Al final del artículo puedes leer el índice de todas las propuestas].

Problema

La desaparición de personas es un fenómeno complejo por la multiplicidad de factores, contextos y actores que entran en juego en el momento de definirlo, analizarlo y elaborar políticas públicas al respecto. Son 35,410 las personas desaparecidas en el país (con datos de marzo 2018) y el problema se ha vuelto cada vez más grave porque se ha disparado dramáticamente en poco más de 10 años, de la mano de la militarización de los territorios y la aceleración de las reformas estructurales, la impunidad es prácticamente total, no hay ninguna entidad que esté a salvo y la desaparición es, a la vez, causa y eslabón de una larga cadena de violaciones a los derechos humanos y desgarres del tejido social. En 2017 la cifra acumulada en el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) alcanzó su nivel máximo histórico: hay 34,660 personas cuyo paradero se desconoce, 1,147 de competencia del fuero federal (atraídos por la PGR) y 33,513 del fuero común. La proporción entre hombres y mujeres es de 24,722 y 8,791 respectivamente en el fuero común y de 960 y 183 en el fuero federal.

En Guanajuato el número de personas desaparecidas llegó a ser de 672 personas (666 del fuero común y 6 del federal) a mediados del 2017 y fue de 578 al corte del 31 de octubre. En León había 84 personas desaparecidas al 30 de julio de 2017 y 78 al 31 de octubre. El municipio ha estado en los últimos años entre los primeros tres del país por desaparición de niños y niños. La variación en las cifras de estos cortes, sin embargo, no da una idea clara de las dinámicas reales que caracterizan el número de personas que desaparecen o son encontradas, vivas o muertas, en un lapso temporal determinado. De hecho en Guanajuato el número de desaparecidos ha llegado a más de 1,200 personas a mediados de 2015 para luego bajar y volver a subir (Madrazo, 2015). En 2017 era la tercera entidad del país por número de niñas y adolescentes (menores de edad) desaparecidas (Espinosa, 2017). En México hay “demasiados registros desvinculados y parciales de personas desaparecidas que no son compatibles ni mutuamente excluyentes entre sí” (CDDHFJL, 2017, p. 69), lo cual dificulta mucho la tarea de construir un diagnóstico y crea confusión sobre la desaparición de personas. El RNPED es el más utilizado y completo, pese a sus imperfecciones e inconsistencias. Según este indicador, en León, Silao y San Francisco del Rincón, hay respectivamente 78, 4 y 8 personas desaparecidas (14, 2 y 2 son mujeres) y 28 (8 mujeres) en Guanajuato capital, pero cabe subrayar que, en el caso de los municipios como a nivel nacional, en el transcurso de un año desaparecen más personas de las que indica el RNPED con sus cortes que, más bien, nos dan sólo una fotografía (borrosa) de la situación en un momento dado.

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Pelo Malo: #Film #Venezuela (completo) + Recensione #CarmillaOnLine #AmericaLatina

Per la Serie Film LatinoAmericanisti (qui link agli altri film)

Leggi su CarmillaOnLine la recensione di Pelo Malo e di La Jaula Dorada a cura di Simone Scaffidi L.

PELO MALO

Gênero: Drama
Diretor: Mariana Rondón
Duração: 93 minutos
Ano de Lançamento: 2013
País de Origem: Venezuela / Peru / Argentina / Alemanha
Idioma do Áudio: Espanhol

Pelo malo es una película de dramática venezolana de 2013, escrita y dirigida por Mariana Rondón.1 Grabada en zonas urbanas de Caracas.2

Junior (Samuel Lange Zambrano), un niño de nueve años con el “pelo malo”. Para la foto de la escuela, el se lo quiere alisar, lo que le ocasiona un conflicto con Marta (Samantha Castillo), su madre, una viuda de 30 años.

La abuela paterna de Junior, le propone a su Marta quedarse con el niño definitivamente. Le da igual que sea afeminado, simplemente quiere que él la cuide durante su vejez. Marta no cede y comienza la reeducación de Junior, quién quiere vivir con su madre y que ella lo acepte tal y como es.5

Pelo malo è un film del 2013 diretto da Mariana Rondón presentato al Toronto International Film Festival 2013.

LINK Fonte: 12

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#Asbesto #Amianto: un asesino en casa @JornadaSemanal #Mexico

Amianto danger

[De La Jornada Semanal del 30 de agosto de 2015] Lo traían los bomberos en sus uniformes. Aísla techos, paredes y tuberías. Es fibroso, incombustible, mortal. No es una adivinanza sino la descripción del asbesto o amianto, un mineral de fibras blancas, flexibles y asesinas.

“Un trabajo peligroso, soldar a pocos centímetros de una cisterna de petróleo. Una sola chispa es capaz de activar una bomba que puede arrastrar una refinería. Por eso te dicen que utilices esa lona gris sucia, que es resistente a las altas temperaturas porque es producida con una substancia ligera e indestructible: el amianto. Con eso las chispas quedan prisioneras y tú quedas prisionero con ellas y debajo de la lona de amianto respiras las substancias liberadas por la fusión de un electrodo. Una sola fibra de asbesto y en 20 años estás muerto”. Así escribe el autor italiano Alberto Prunetti en la novela, basada en la vida de su padre, Amianto. Una historia obrera (Ed. Alegre, Roma).

Amianto prunetti

Es la historia de millones de trabajadores que inhalan y portan sobre sí o dentro de sí esas fibras tóxicas que provocan cáncer mesotelioma, del pulmón, de la laringe y graves patologías como la asbestosis. Palabras complicadas, causas simples: si en tu casa lavas ropa sucia de amianto, podrías inspirar una fibra que jamás saldrá de tu cuerpo y producirá enfermedad o muerte. De un haz de un milímetro se desprenden 50.000 microfibras respirables.

El asbesto es un silicato de alúmina, hierro y cal que junto al cemento forma el fibrocemento, patentado en 1901 por el austriaco Ludwig Hatschek como “Eternit”, eterno, por su resistencia. Al ser manipulado o al desgastarse, libera polvos fatales. Todos, en México y en donde aún no se ha prohibido su extracción y uso, estamos en peligro. Es riesgoso laborar con el mineral, vivir cerca de las fábricas o tener techos, láminas, tubos, balatas o guantes revestidos de asbesto.

En Europa la bonificación del amianto tardó años, desde que en 1999 el material fue vedado. Otros 55 países, incluyendo Canadá y Estados Unidos, hicieron lo mismo. Sin embargo, el negocio es boyante en otros lados: Rusia, China, Brasil, Tailandia, India y Kazajstán son importantes productores y México, entre 2011 y 2012, duplicó las cantidades importadas y procesadas de 9 a 18 millones de dólares.

En Brasil se estima que el amianto ha matado a 150.000 personas en 10 años, es decir 15.000 al año (casi 15% del total mundial). Allí operan 16 grandes empresas que “en las elecciones van financiando transversalmente a todos los partidos políticos”, relata Fernanda Giannasi, ex supervisora del Ministério do Trabalho. Los activistas anti-asbesto tienen los medios y la industria en su contra, pues tratan de informar a la población sobre los riesgos y las complicidades político-empresariales.

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En México el mesotelioma ha aumentado de 23 casos en 1979 a 220 en 2010, pero hay un subregistro estimado del 70% que llevaría el promedio anual a 500 casos. La “cifra negra” se relaciona con los casos en que no se diagnostica la enfermedad o no consta en las actas de defunción, también porque conviene no reconocerla como afectación laboral. El asbesto está en miles de instalaciones alrededor de nosotros. La CTM, en el pasado, hasta defendió el uso del material, ya que el sector emplearía entre 8 y 10.000 personas y no habría constancia de fallecimientos por mesotelioma, lo cual es falso y solapa el problema. La extracción mundial de asbesto fue, en 2013, de 2.1 millones de toneladas y desde 1995 se ha mantenido entre 2 y 3 millones de toneladas, siendo más de 1800 las compañías que lo utilizan.

La organización mexicana Ayuda Mesotelioma (mesotelioma.net) denuncia peligros y estragos del asbesto desde hace 5 años, cuando sus fundadoras, Sharon Rapoport y su hermana Liora, vieron cómo su padre se enfermaba gravemente. En cinco décadas México ha importado más 500.000 toneladas de asbesto y tan sólo en la capital lo manejan unas 42 compañías. Todavía es legal pero éticamente deplorable.

“A excepción de la pólvora, el amianto es la sustancia más inmoral con la que se haya hecho trabajar a la gente; las fuerzas siniestras que obtienen provecho del amianto sacrifican gustosamente la salud de los trabajadores a cambio de los beneficios de empresas”, dijo Remi Poppe, ex eurodiputado holandés. Los síntomas del mesotelioma aparecen entre 15 y 50 años después de la inhalación de las fibrillas y no existe realmente ningún nivel “seguro” de exposición.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren unas 107.000 personas por enfermedades contraídas manipulándolo. En el siglo XX las muertes prematuras fueron unas 10 millones y se enfermaron 100 millones de personas debido al amianto. Hoy, 125 millones de trabajadores están expuestos directamente al mineral. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de la Secretaría de Salud reconoció su toxicidad, pero se limitó a sugerir “que las empresas controlen su uso”.

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La Ley de Salud del DF habla de precauciones sobre el amianto, sin prohibirlo. Según datos del INEGI, 21% de las viviendas mexicanas tiene techo de lámina metálica, cartón o asbesto y el 1% tiene paredes de cartón, asbesto, carrizo, bambú o palma. En 2014 se otorgaron cuotas del Fondo de Aportación para la Estructura Social para viviendas de Iztapalapa y las reglas dicen que “los pisos, muros y/o techos deben ser de cuartos dormitorio o cocina dentro de la vivienda, hechos con lámina de cartón, metálica, de asbesto o material de desecho”. ¿De asbesto? Sí, no es broma, está en la Gaceta Oficial-DF.

La OMS, en cambio, pide eliminar el uso de todo tipo de asbesto, también el “blanco” o “crisotilo” que el lobby del asbesto pretende presentar como “limpio”; aportar información sobre soluciones para sustituirlo con productos seguros; desarrollar mecanismos económicos y tecnológicos para ello; evitar la exposición al asbesto durante su uso y en su eliminación; mejorar el diagnóstico precoz, el tratamiento y la rehabilitación médica y social de los enfermos por el asbesto; registrar las personas expuestas en la actualidad o en el pasado.

La hilaza tóxica del asbesto pasa también por Costa Rica, “Suiza de Centroamérica”. La Garita es un paraje de ensueño, rincón tropical cerca de Alajuela. Las instalaciones de INCAE Business School, la mejor escuela de negocios latinoamericana, destacan entre las palmas, las granjas, una plácida carretera y unos pastos verdísimos.

INCAE es famosa por su enfoque de desarrollo sustentable y ética empresarial. Cuenta con campus en Nicaragua y en Costa Rica. Es un proyecto para la enseñanza e investigación de la gerencia que nace en 1964, bajo los auspicios de la Alianza para el Progreso del entonces presidente de EUA, John F. Kennedy, de la Escuela de Negocios de Harvard, de la agencia UsAid y de los mandatarios y empresarios de seis países centroamericanos.

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En los años 1990, su historia se cruza con la de un empresario que en las Américas tiene fama de gurú del desarrollo sustentable, mientras que en Europa es conocido como “rey del Eternit”: Stephen Schmidheiny. Hombre de negocios por tradición familiar (cementera Holcim, Wild-Leitz de instrumentos ópticos, electrotécnica BBC Brown Boveri y la empresa Eternit), nació en Heerbrugg, Suiza, en 1947, amasó una fortuna con el negocio del asbesto y su record está manchado por procesos judiciales controvertidos.

La Fundación AVINA, creada por el empresario en 1994 y operativa en 21 países latinoamericanos, colabora con la escuela y en 1996 Schmidheiny, quien fue administrador de Eternit y hoy está en el Consejo Directivo de INCAE, participó en la creación de su Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS).

Hay otras organizaciones sin fines de lucro fundadas por Schmidheiny: por ejemplo, Fundes (1984) y el fideicomiso Viva Trust (2003) que sustenta AVINA. En éste confluyó el valor de la venta de la participación del suizo en GrupoNueva, consorcio especializado en el negocio forestal y de derivados de la madera que trasladó su sede principal a San José, Costa Rica, en 1999. El magnate también vendió sus acciones del grupo Eternit a finales de la década de 1980.

Las fundaciones, a partir de las transferencias de capital del suizo, se constituyeron como entidades autónomas de sus activos empresariales y promocionan actividades institucionales como la red SEKN (Social Enterprise Knowledge Network), de la que INCAE forma parte, y alianzas sobre temas socio-ambientales: agua, ciudades sustentables, energía, industrias extractivas, innovación política, reciclaje y cambio climático.

Hay movimientos sociales que hablan de “filantrocapitalismo” con respecto de AVINA y su aliada Ashoka, fundación filantrópica estadounidense presente en 70 países. “El capital trata de apropiarse de los movimientos ecologistas razonables para reconvertirlos en domesticados capitalismos verdes o formas de negocio con el agotamiento del planeta”, explicó al respecto el ingeniero activista español Pedro Prieto de ASPO (Asociación para el Estudio del auge del Petróleo y del Gas).

¿Por qué? “Los emprendedores sociales trabajan con esas poblaciones y su labor es acercar a las multinacionales hasta ellas, mientras salvaguardan los intereses de éstas”, dijo María Zapata, directora de Ashoka en España. En entrevista con Rebelión, el investigador Paco Puche, habla de cómo se infiltran las fundaciones en los movimientos a través de “la cooptación de líderes” y cómo “Avina se vincula al magnate suizo Schmidheiny, que debe su fortuna al criminal negocio del amianto. Decimos que todos aquellos que han recibido dinero y otras prebendas de esta fundación (y después de conocerla, no la han rechazado) se llevan la maldición del polvo del amianto en sus entrañas”.

Amianto fibra

En febrero de 2013, el Tribunal de Turín condenó al suizo y a su ex socio en la multinacional Eternit Group, el barón belga Louis De Cartier, de 92 años en ese entonces, a 16 años de cárcel por desastre doloso y remoción de medidas contra los infortunios: la sentencia fue esperada por los familiares de 3000 víctimas. El 3 de junio la Corte de Apelaciones aumentó la condena a 18 años de reclusión, pero el noble belga falleció pocos días antes. Schmidheiny fue condenado por sus responsabilidades como administrador de Eternit en el decenio 1976-1986 y absuelto por otros cargos del periodo 1966-1975 porque los hechos no subsistían. Las causas de la asbestosis y el mesotelioma ya se habían detectado desde los años 1960 y después los dos magnates se turnaron en la administración de la empresa. Pero el negocio de Eternit siguió, por eso la condena habla de “dolo”: los imputados habrían escondido conscientemente los efectos cancerígenos del asbesto.

El 20 de noviembre de 2014, en el último nivel de juicio, la Suprema Corte anuló la sentencia anterior, al sostener que los crímenes fueron cometidos, pero prescribieron. Se tomó como inicio de los términos para la prescripción el 1986, año en que Eternit declaró su quiebra y la decisión es polémica, ya que el desastre ambiental todavía sigue ocurriendo, no se interrumpe con la quiebra fiscal de la empresa. Es una bofetada a víctimas y familiares. La justicia se aleja junto a la posibilidad de resarcimientos.

Pero en mayo de 2015 se abrió el proceso “Eternit Bis”: Schmidheiny ya no es acusado de “desastre” sino de homicidio doloso agraviado de 258 personas, ex empleados o vecinos de Casale Monferrato, uno de los pueblos en que operaba la Eternit, que fallecieron entre 1989 y 2014 por mesotelioma pleural. Por el contrario, en su web el magnate se presenta como “pionero en la eliminación del asbesto en la industria manufacturera”.

Los fiscales de Turín consideran como agravante que el empresario habría cometido el crimen por un “mero fin de lucro” y “de modo insidioso”, o sea habría ocultado la información a trabajadores y ciudadanos acerca de los riesgos, promoviendo una “sistemática y prolongada obra de desinformación”. La hecatombe del asbesto aún durará por décadas. Urge reparar el daño sufrido por las víctimas, prohibir su uso y comercio, desterrarlo de toda habitación y ambiente. Fabrizio Lorusso

Las Mujeres de Casa Xochiquetzal #Mexico #DF

casa-xochiquetzalFabrizio Lorusso – Jornada Semanal – Link

Elia Guadalupe siempre trae puesta una gorrita de beisbol y una sonrisa de señora mayor, alegre, vívida y melancólica a la vez. Se sienta en la cama, a lado de Berta, su compañera de habitación. Después de una cirugía, Berta acaba de salir del hospital y descansa. No obstante, quiere escucharnos, le gusta la compañía. Acerco mi silla. Este cuarto es uno de los más amplios de Casa Xochiquetzal, el único albergue del mundo para sexo-servidoras de la tercera edad que, actualmente, hospeda a más de veinte mujeres que se han dedicado a la prostitución en los barrios de la Merced, Tepito, Loreto, Granaditas y la Soledad. Su nombre viene de la diosa mexica de la belleza, la fertilidad y el placer amoroso.

El refugio está en el Centro Histórico de Ciudad de México, cerca del barrio de Tepito, y para encontrarlo se atraviesa una selva densísima y ruidosa de vendedores ambulantes, puestos y pobladores de tianguis metropolitanos. Sin embargo, una vez que se abre el portón de madera de la casona, en el patio, los ruidos y el caos desaparecen y prima un estado de paz casi surreal. El tiempo se detiene.

Mi anfitriona es amable y platicadora. Las paredes a lado de su cama están vacías, pero en su estante personal hay unos peluches, una radio y dos botecitos de cremas. Eso, y unas pocas prendas de vestir, es todo lo que tiene. Pero los bienes materiales no lo son todo en la vida. “Aquí compartimos muchas cosas, alegrías, tristezas, llanto, y de todas formas nos apoyamos, como ahorita con la compañera enferma, todas la hemos visto, y gracias al Señor, la estamos cuidando”, me dice Elia con su voz aguda.

Después de haber pasado cincuenta y tres años en la calle, viviendo en bancas y adoquines del Centro Histórico, finalmente, hace casi dos años, encontró familia y protección en este lugar tan peculiar.

Las amorosas más bravas

A principios de 2014 salió el primer libro sobre la Casa y sus mujeres, con base en el proyecto “Voces de Casa Xochiquetzal” de la fotógrafa francesa radicada en México, Bénédicte Desrus, y de la periodista mexicana Celia Gómez Ramos.

De hecho, cuando se creó la casa en 2006, la idea de fondo era buscar, mediante el arte y con un enfoque multidisciplinario, cambios en la comunidad y en el conjunto de la sociedad. La obra de Desrus y Gómez va justamente en este sentido y servirá para apoyar las actividades de este hogar. Quizás no sean suficientes 150 páginas de imágenes y textos para contar Casa Xochiquetzal, pero el libro Las amorosas más bravas, de la editorial independiente Los Libros del Sargento, logra condensar de manera inmediata y veraz las vivencias, las historias y la cotidianidad de estas mujeres. Su día a día, tristezas y momentos gratos son retratados por las miradas y las palabras de las autoras, quienes trabajaron durante seis años en este libro. “Si las mujeres trabajadoras sexuales no luchaban por ellas mismas, nadie iba a poder ayudarles: lo hicieron, y existe el albergue”, sentencia la frase de la feminista y artista Jesusa Rodríguez, en la primera hoja del libro.

¿Te has preguntado qué sucede, al envejecer, con las mujeres que dedicaron su vida al trabajo sexual? Esta es la pregunta central que motivó el proyecto y fue estructurando la investigación periodística y visual que lo sustenta. Su obra trasciende el espacio mental y físico de un simple reportaje escrito o fotográfico. Crónica, prosa poética, narración y fotografía se alían para describir a unas mujeres únicas, con sus defectos y virtudes, quienes ahora, además de contar sus relatos de vida, pueden contar con una vejez más digna después de una existencia callejera. Los lenguajes de la cámara y de la pluma se funden para retratar la vida, la muerte, las travesuras y las ternuras de estas “amorosas más bravas”.

Elia lleva más de un año en la casa. Todavía se puede considerar como una de las “recién llegadas”. “Es el hogar que nunca tuve, el calor que nunca tuve, aquí hay mucha comprensión y cariño, es familiar”, cuenta.

La directora de la Casa, Jessica Vargas, y la Asociación Semillas, se encargan de administrarla, atendiendo las exigencias de sus huéspedes con la colaboración de algunas trabajadoras sociales, y son infatigables para conseguir donaciones y recursos, ya que el apoyo de instituciones como el dif o Inmujeres no cubre todos los gastos. “Las señoritas nos apoyan mucho, económicamente y físicamente, bueno, de todas formas nos apoyan, principalmente cuando estamos enfermas”, explica Elia. “Gracias a Dios y a ellas no se fue mi compañera de cuarto, Berta, porque ya estaba a punto de morirse, la llevaron al hospital y luego empezaron a hospedarla aquí en la casa, pues es la última que llegó.”

Antes, durante medio siglo, el hogar de Elia fueron unas calles empedradas “por la Virgen de la Soledad y el Parque de la Soledad” porque el dinero no alcanzaba para nada y  “la prostitución de ahorita no es como antes, nos quieren pagar muy poco y luego los clientes no quieren pagar y no nos alcanza para pagar un cuarto”.

Respeto, para variar

Aquí reina la discreción. El respeto hacia las inquilinas es obligatorio. No hay placas fuera del portón, ni interfonos o buzones para el correo. El oasis está para dejar entrar la luz y no el ruido. La música de los sonideros llega de lejos; alegra, pero no molesta. “Ya hacia 2001 nace la idea de un albergue de este tipo y será Carmen Muñoz, líder de las sexoservidoras de la zona, quien va a lanzar la propuesta junto a algunas militantes feministas y la escritora Elena Poniatowska”, relata Jessica.

“El gobierno del Distrito Federal inauguró el proyecto en 2006 y el plan originario preveía que se diera hospedaje hasta a sesenta y cinco mujeres, a condición de que tuviesen más de cincuenta y cinco años de edad y que no contaran con ninguna red familiar ni hogar fijo; sin embargo, ha sido problemático encontrar los recursos y poner de acuerdo a tantas inquilinas, tan diferentes y acostumbradas a desconfiar o incluso a competir”, cuenta. Por ahora el objetivo sigue siendo obtener recursos suficientes como para atender a unas treinta y cinco mujeres, “aunque no es fácil tampoco, porque a veces la lucha es para que no cerremos, más que para crecer más”.

La calle es una habitación grande y gélida, pero familiar. Frente a la soledad y al miedo se puede crear comunidad, crear un espíritu de grupo, pese a las diferencias y a la competencia que, a veces, es despiadada: “Tenía compañeras con quienes compartíamos las noches, el parque y el lugar donde nos quedábamos; había mucho frío, pero también miedo de que le peguen a una, se burlen de nosotras, o lleguen los polis y nos lleven a la cárcel”, relata Elia, quien también fue víctima de abusos sexuales.

De hecho, después del último episodio violento, fue rescatada en el Parque de la Soledad. Llevaba días sin comer. “A mí me encontraron en el parque, me encontró una señorita porque estaba yo muy golpeada, me golpearon en el jardín, pues no quise dejarme violar y una trabaja-dora social me trajo a esta bendita casa que considero lo máximo, gracias al Señor y a esa chica.”

Aquí las heridas sanan, con paciencia, compañía y medicinas para el alma y el cuerpo. “Me trajo porque estaba yo mucho muy mal moralmente, físicamente, en todo estaba mal, pero aquí estamos, en Casa Xochi…” Elia no puede pronunciar el nombre de la casa, se traba siempre a la mitad y acaba riéndose. “Afuera nunca se han preocupado por mí, ni preguntan, ni nada, y ahora sí que como dicen, que el mundo gire, aquí estoy contenta, tengo mis compañeras, encontré lo que en muchos años no se puede encontrar: el calor de una hermana o de una amiga.”

Elia supo cuidarse de la tira y de los peligros de su profesión. “Gracias a Dios no estuve en la cárcel, no tuve ninguna enfermedad, siempre tuve mucha precaución en eso.” Fue sexoservidora en Ciudad de México desde los trece años de edad y hasta los sesenta y cinco, aunque “antes tenía mi casa y mis hijos, pero pues, no se comportan, no espera uno nada de los hijos, ahora sí que agarran su rumbo.” Elia dio a luz seis veces: “Los primeros los tuve a los veinte años y otros después, tuve seis partos de puro corte de res, de puros hombres porque simplemente en la prostitución nos descuidamos a veces y sale una embarazada. En aquel tiempo a veces tomaba y no sabía el bebé de quién era.”

Elia no tuvo niñez ni adolescencia. Salió de su casa a los trece para dedicarse a la prostitución. Era la única opción de vida para ella, venía de un hogar muy violento. “De verdad mi familia nunca estuvo, no tuve el cariño familiar, nadie me apoyó moralmente, uno quisiera tener muchas veces la comprensión del padre o de la mamá, pero en mi casa sólo había problemas y, entonces, me desesperaba y pronto me salí de la casa, me entregué directamente a la prostitución.”

Una familia otra

Todas las mujeres de Xochiquetzal tienen historias familiares muy complicadas y, normalmente, sus hijos las rechazan por su profesión, por vergüenza o ignorancia. O simplemente se fugan, desaparecen. “Bueno, en mi caso, un hijo se lo llevó su papá, otros se quedaron conmigo pero no en la calle, los dejaba con mi madre que vivía aquí en Zaragoza y se dedicaba a la limpieza de los hogares, y cada quince días, cada mes, yo regresaba a verlos.”

De seis varones, Elia sólo conoce el paradero de dos y tiene contacto nada más con uno, el más joven, J. M., quien vive en el DF. El otro se fue a Acapulco y radica allí hace veinticinco años, se casó y jamás volvió a saber de su madre. En cambio, “el más chiquito está bien contento porque me anduvo buscando, preguntando por dónde estaba en las calles, y le dieron señas de que yo estaba aquí en mi Casa Xochiquetzal, por eso me siento muy contenta.”

La directora y las mujeres están conscientes de los potenciales conflictos, de los problemas de convivencia y adaptación dentro de la vida comunitaria en la Casa, con sus deberes y derechos, con sus satisfacciones y dificultades, por lo cual “se hacen reuniones, iniciativas colectivas, talleres de psicología y hasta cursos sobre higiene, nutrición, el cuidado personal, la no violencia, las cuestiones de género y de equidad, y la autoestima”, especifica Jessica. “El temor principal de muchas personas mayores que se quedan con nosotros es acabar en una fosa común, o ser cremadas en los hornos de la policía sin que nadie las llegue a buscar o les dé una sepultura digna”, explica, “y en cambio aquí sus familiares pueden encontrarlas o al menos saber en dónde está su entierro”.

Antes de despedirme, Jessica me enseña la foto de una mujer anciana, de mirada muy profunda. Las paredes de su oficina están tapizadas de retratos de las mujeres de Casa Xochiquetzal, de las que allí habitan y de las que ya no están. Carmelita, la de la foto, falleció hace tres años, cuando tenía setenta y seis. Crió a sus hijos ejerciendo la prostitución. Después se puso también a vender dulces en la calle, para juntar algún dinero extra, pero un día, mientras trabajaba, un coche la atropelló y le fracturó la cadera. Su primogénito la cuidó durante seis meses, pero cuando le tocó a su hijo menor, éste se alejó, culpando de ello a su esposa quien, según él, había amenazado con dejarlo, y abandonó a su madre en una parada del Metro. Tras haber sobrevivido entre penurias y limosnas durante unas semanas en un paradero de autobuses, Carmelita fue recibida en Casa Xochiquetzal, solamente por un tiempo, antes de morir lejos de su familia pero cerca de las compañeras del refugio.

Decir que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo puede convertirse en la repetición de un cliché que justifica prejuicios y generalizaciones de quienes piensan ser portadores de “la moral”, pero olvidan las luchas, los abusos, imposiciones, condiciones y elecciones, muchas veces radicales, que están detrás de las historias personales de cada una de estas mujeres. Hace casi diez años que Casa Xochiquetzal rompe estereotipos y barreras, soledades y exclusiones, representando el lado solidario de la Ciudad Monstruo.

Nota: Para conseguir Las amorosas más bravas, ir al blog: vocesdecasaxochiquetzal.com

Las venas abiertas del caso Cassez

(De revista variopinto al día) Sin duda, son muchas las venas abiertas del caso Cassez, es decir, las aristas de un escándalo judiciario, policiaco, político, mediático e internacional que todavía quedan irresueltas. Recientemente se ha vuelto a leer en la prensa acerca de Florence Cassez, detenida en México durante más de 7 años y condenada a 60 años de prisión por secuestro, porque el 30 de septiembre pasado la ciudadana francesa ha presentado ante la Fiscalía de París una denuncia contra “X”, o sea, en contra de alguien (o de más personas) que los investigadores van a identificar como responsable de su detención y su encarcelamiento ilegales en México.

Cassez siempre ha defendido su inocencia desde cuando, a finales del 2005, fue arrestada y, en 2009, condenada en vía definitiva por pertenecer a una banda de secuestradores. Sin embargo, en 2013, la SCJN (Suprema Corte de Justicia de la Nación) ordenó su puesta en libertad, ya que fueron violados sus derechos y el debido proceso.

Asimismo, fue confirmado a todas luces que el video en que la francesa aparecía, junto al presunto jefe de la banda, Israel Vallarta Cisneros, en el rancho “Las Chinitas” y era arrestada por uniformados de la extinta AFI (Agencia Federal de Investigaciones), en ese entonces dirigida por Genaro García Luna y el director de investigación policial Luis Cárdenas Palomino, era un falso, una simulación orquestada por la policía y TeleVisa para poder mostrar los éxitos de la lucha contra la delincuencia en el país y escalar en los ratings. La actuación de la televisora (el programa que transmitió el montaje era el de Carlos Loret de Mola y el reportero era Pablo Reinah) planteó durante años el problema de la ética periodística y la veracidad, entre desmentidas, versiones encontradas y acusaciones entre medios y periodistas.

El caso incluso perturbó las relaciones diplomáticas entre Francia y México, sobre todo bajo el mandato de Felipe Calderón y de su homólogo galo Nicolas Sarkozy, y en 2011 fue cancelado el año de México en Francia. Las cosas cambiaron con la salida de Calderón y de su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, personaje profundamente involucrado en el caso que, probablemente, va a ser uno de los indiciados principales en las investigaciones que seguirán a la denuncia que se acaba de presentar en París. Pero, desde luego, el ex presidente, su delfín en la extinta SSP y los otros mandos policiacos no van a estar solos frente a la justicia francesa. Además de dos presuntos responsables directos, estaría Facundo Rosas Rosas, ex director de Análisis Táctico de la AFI también involucrado en lo de la simulación.

Otras “venas abiertas” son también la situación de Israel Vallarta, presunto jefe de la banda Los Zodiacos, quien, sin embargo, no ha sido condenado y sigue preso, y la de David Orozco, quien muy probablemente se va a morir en la cárcel por un cáncer provocado por las golpizas a las que fue sometido por la policía. Y todo ello para que confesara bajo tortura y declarara en contra de Florence Cassez en 2009: un montaje más.

En 2011 Orozco fue condenado a 68 años de prisión, pero en el febrero de 2014 el Tribunal Unitario del Vigésimo Cuarto Circuito ordenó la cancelación de esa sentencia y la reposición del juicio. ¿Por qué? Faltas al debido proceso, testimonios contradictorios de los policías federales, averiguación de la verdadera situación de su detención y las torturas recibidas: ¿No son estas condiciones las mismas (o parecidas) que afectaron al juicio de Israel Vallarta, quien también protagonizó, además, el famoso montaje del 2005?

Básicamente, las sentencias del Tribunal y de la SCJN abren las puertas a la liberación o a nuevos juicios para varias personas involucradas y detenidas, como pasó en el caso de Orozco y podría pasar en el de Vallarta. O bien, abren las puertas a nuevas investigaciones, que tal vez jamás van a realizarse, para dar con los responsables de manera certera. En este sentido, las venas abiertas son igualmente aquellas de las víctimas que se van a quedar sin una verdad judicial y sin justicia. Si los encarcelados no son culpables, o no se les supo o pudo fincar condena, ¿Qué sigue? ¿Dónde están los verdaderos secuestradores? ¿Dónde están Los Zodiacos y varios otros posibles delincuentes jamás investigados? Si los culpables no fueran los que creíamos, y, más bien, todos o algunos están libres, ¿Quién se hará responsable dentro del estado mexicano? ¿Servirá de algo una investigación abierta en otro país? Las preguntas se multiplican, las respuestas quedan pendientes. @FabrizioLorusso