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En Honduras hay una dictadura avalada por Estados Unidos @lajornadaonline @LaJornada #Mexico

nasralla y zelaya

[Fabrizio Lorusso – Especial para La Jornada
Periódico La Jornada – Miércoles 6 de diciembre de 2017, p. 27, Tegucigalpa]

Manuel Zelaya, ex presidente de Honduras (electo para el periodo 2006-2010) fue víctima de un golpe de Estado en 2009 y ahora es coordinador de la Alianza Opositora contra la Dictadura, coalición electoral que sostiene al candidato Salvador Nasralla contra el candidato José Orlando Hernández, actual mandatario que busca relegirse del conservador Partido Nacional. El conteo final del Tribunal Supremo Electoral dio la victoria a Hernández con 42.98 por ciento de los votos, contra 41.39 de su rival, pero tras una caída del sistema informático del conteo de votos y alegaciones de fraude electoral, Nasralla, respaldado por sus seguidores en las calles, no ha reconocido el resultado y ha pedido el recuento de los votos.

–¿Cómo interpreta lo que ha sucedido en Honduras a raíz de las elecciones del domingo 26, la caída del sistema, las denuncias de fraude electoral, las protestas callejeras y el estado de sitio?

–Bueno, esto es un asalto al poder por los que ya lo asaltaban en 2009, es decir, hay una continuidad del golpe de Estado.

@LibrosMalaletra: el libro electrónico contra los prejuicios @jornadasemanal

Por Fabrizio Lorusso – Jornada Semanal. Una página web directa y placentera, ediciones y diseños simples y elegantes, atención a los autores y cura de los textos, manejo de redes sociales y una opción preferente por la buena literatura, el cruce entre géneros, la experimentación y los nuevos talentos. Libros Malaletra, editorial independiente, publica libros sólo en formato digital (eBook), algo atrevido e insólito en México. Difícilmente las editoriales independientes, y más aún las que trabajan en soporte virtual, tienen acceso a los medios de comunicación nacionales. Los “malaletros” Jasso, Ordóñez y Santangelo, ofrecen una interesante panorámica de su propuesta y de los retos que, a partir de una labor del todo idéntica a la que se desarrolla para publicaciones de papel, tienen que enfrentar como pioneros del libro digital y exploradores de esta frontera tecnológica y literaria todavía víctima de recelo en México.
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Las cuatro vidas de “Enzo” Battisti

En México le llamaban Enzo. El italiano Cesare Battisti, ex militante en los años setenta de los PAC (Proletarios Armados para el Comunismo), vivió en San Miguel, el DF y Puerto Escondido. Entre 1981 y 1990, después de su fuga de una cárcel italiana, formó una familia y escribió sus primeras novelas de tipo autobiográfico, y negras, políticas y policíacas a la vez. Pero esta fue su segunda vida. En Italia, Battisti es considerado el prófugo de la justicia más famoso, entre los cientos de expatriados italianos fugitivos. Tiene una condena a cadena perpetua por dos homicidios y la participación en otros dos. El preámbulo del “caso Battisti” se inicia durante su “primera vida” en los “años de plomo”, a finales de los setenta. Para Italia fue un período de violencia política y de atentados de matriz terrorista, orquestados por neofascistas y aparatos desviados del Estado y por los grupos de oposición que abrazaron la lucha armada. Unos veían la violencia como una defensa, otros como método de lucha antisistema. En los noventa, la “doctrina Mitterrand” permitió a sus exintegrantes quedarse en Francia si renunciaban a las armas. Battisti fue de México a Francia. Tercera vida: catorce años trabajando como conserje y escritor. En 2004, Italia solicitó al país galo su extradición y explotó “el caso”. Las cortes italianas habían ratificado sus condenas, aun con procesos controvertidos, en contumacia, bajo una “legislación especial” y con base en testimonios de excompañeros-colaboradores de justicia, según relata el académico Carlos Lungarzo en su libroOs cenários ocultos do caso Battisti, recién publicado en Brasil. En cambio, la mayoría de los medios y jueces italianos enfatizan la regularidad del proceso y de sus dos apelaciones. Desde 2004, Battisti, quien se declaró inocente, radica en Río: cuarta vida. Después de dos años de clandestinidad y cuatro de prisión, ahora está libre por decisión del expresidente Lula, quien negó su extradición a Italia en 2010. Brasil resolvió así el “caso”.

Entrevista con Cesare Battisti – 14/04/2013  – JSEM

de Fabrizio Lorusso para Jornada Semanal y KaosEnLaRed

–¿Cuál es el nexo entre tu historia editorial y judiciaria?

–Al contrario de lo que se piensa, que lo importante es que se hable siempre de alguien, bien o mal, esto no es cierto. Fui destruido, hicieron una imagen infernal que me impide vivir y, sobre todo, vender libros. No hubiera pensado tener tantos problemas por la imagen creada por los medios en estos años. Cuando presento un libro en una ciudad, hay grupos de apoyo presentes, así es normal que haya doscientas o trescientas personas. Pero si estuviese en las librerías, lo cual no ocurre, no vendería ni el cinco por ciento de lo que vendo en Francia, porque aquí es el libro del “monstruo”, y no se compra.

–En tu última novela Cara al muro (Face au mur), hablas de Brasil. ¿Es totalmente autobiográfica?

–Es la última de una trilogía. La primera fue una autobiografía: Mi fuga (Ma cavale). La empecé cuando huí de prisión en 2004, en un momento de desesperación total, sin entender lo que pasaba, de un país y de un puerto a otro, de París a Brasil. Aquí, luego escribí este libro para entender lo que me estaba pasando con cierta distancia no sólo emotiva y psicológica, sino también material y física. Empecé a ver lo que ocurrió en los años setenta con cierta objetividad y experiencia de escritor, más madurez como narrador. Ese libro era autobiográfico, pero pasé de la primera persona a la tercera para contar con más distancia. El segundo, Ser Bambú, salió en Brasil y cuenta mi clandestinidad aquí y en otros países, así como la vida de un cincuentón con todos sus problemas.

–¿Cómo contar un país desde la cárcel?

–Dijo Mandela que para conocer bien un país hay que conocer sus prisiones. Esto no lo sabía mientras hacía el trabajo, lo descubrí después. Conocí Brasil, física y culturalmente, a través de la voz de sus presos. Un preso tiene sensibilidad, un estado emotivo tan fuerte, que puede comunicar cosas únicas que en libertad jamás podría. Si logras captar esos momentos, puedes entrar en un universo que de otro modo no podrías tener. La obra de Dostoievsky es una prueba de ello. Tenía ganas de hablar de este país porque ya había pasado tres años aquí como “clandestino”, aunque todos sabían de mi presencia. Me transmitía algo extraño, misterios. Me rechazaba, pero al mismo tiempo me atraía. Creo haber entendido un poco lo que es Brasil en la prisión. Como escribo historias que son sociales, no las elegí al azar, sino que hablé de los presos que me permitían conocer el país y sus culturas –pues Brasil es un continente– y al mismo tiempo denunciar ciertas situaciones y entender lo que estaba haciendo ahí. Por tanto, está mi historia de cuando llego y me arrestan, pero también de cuando ya estoy preso. Hay flashbacks: estoy en el patio con los otros presos, veo a cada uno y narro su pasado. Las tramas se entrelazan, el hilo conductor es el amor, porque siempre hay una mujer a lado de cada quien. Más en la cárcel, donde la mujer tiene un papel fundamental y hasta feroz.

–Hablemos de México, después de tu fuga de la cárcel de Frosinone, Italia.

–Estuve allí del 81 al 90; llegué de París como muchos que no podían quedarse en Francia. Algunos fueron a África, yo a México. Fui recibido por unos compañeros del sindicato SITUAM en la misma unidad en que estaba el Sub Marcos. En México tuve una familia, mi esposa, mi hija y un trabajo. Antes no había conocido una vida “normal” y allí escribí mi primer libro.


Cesare Battisti después de que fue liberado de la cárcel Sante, tras la decisión de la corte de apelaciones. París, marzo de 2003
Foto: Isabelle Simon

–¿Cuál es?

–Eh, no lo puedo decir porque hubo una gran polémica sobre su “paternidad”. Mejor no volver al tema. Digamos que mi primer libro, Disfrazado de hombre (Travestito da uomo), fue escrito en español y traducido por mí al italiano; salió en Francia e Italia. México me formó como adulto; tanto, que en el segundo proceso de extradición de Francia, país en que nacieron los derechos humanos, cuando lograron procesar a la misma persona –a mí– dos veces por lo mismo, el Fiscal pudo decir: “De todos modos a este hombre no le gusta Francia, siempre dice que su país es México.” En parte tenía razón.

–En la novela Buena onda (2004) hablas de Marcos y los zapatistas.

–La novela es ficción. Cuando yo andaba por México, Marcos estaba en la zona de Tamaulipas. Oí de la marcha silenciosa en diciembre. En Francia, estuve en contacto con mexicanos de comités internacionales, por lo que estaba informado de lo que pasaba. No sabía qué harían exactamente ese enero del 94 en San Cristóbal, pero estaba al tanto.

–¿A quién más recuerdas de esa época?

–A toda la redacción de la revista Vía Libre.

–¿Aún existe la revista?

–Se fundó en México en 1986, funcionó dos o tres años y se reabrió en 2001, en línea, hasta 2004.

–¿Conociste a Paco Ignacio Taibo II?

–Sí, creo que a veces colaboró con la revista, no recuerdo bien.

–En la novela Avenida Revolución (2003) están Milán, Tijuana y el DF. ¿Qué tienen en común?

–Pensé que nadie la publicaría. Escribí desatado lo que quería, un delirio. Es decadencia, ruina, sueño y clichés multiplicados. Es el texto que me gusta más, aunque no pude entender qué quería describir. Hay como un cataclismo de todos los valores, un mundo que se descompone, pero de lo podrido puede renacer la vida. Primero, llevo al extremo una idea común de mis libros: el hombre no crea las circunstancias, al revés, las circunstancias crean al hombre. Tomé a un personaje y lo puse en una situación totalmente inimaginable para él. De Milán, donde el protagonista es pastelero, a Tijuana. En Milán ocurrió el cataclismo, un desastre. Está lleno de símbolos, todos los polis tienen el mismo nombre y hay enanos en todas partes. Está la visión de los muros: se construyen como en las antiguas ciudadelas, el de Israel se hizo después de esta novela.

–¿Y Puerto Escondido?

–Mi hija nació en San Miguel pero creció en Puerto, donde teníamos una casa. Esa playa fue la primera que conocí en México, con un amigo de Marcos.

–¿Podemos decir quién era?

–Sí, David Villa Rueda. Su hermano es un líder sindical, le decían el Negro.

–¿La película Puerto Escondido, de 1992, de Gabriele Salvatores, es tu historia?

–Claro, el personaje en Puerto soy yo. El actor [Claudio Bisio] quiso encontrarme en el Centro Cultural Italiano de la Embajada en París, pero en ese preciso momento vi que estaba entrando a territorio italiano y mejor no entré.

–Si México te gustaba, ¿por qué fuiste a Francia en 1990?

–Varios motivos: quería recuperar mi identidad porque no podía presentarme públicamente por una prohibición de la autoridad mexicana, aunque sabían que estaba viviendo allí. Si me pasaba algo, probablemente me mandarían a Nicaragua y no a Italia, pero, en fin, no querían saber nada de refugiados italianos, como ahora y nunca. Eran muchos y todavía hay. Me fui porque quería recuperar mi identidad en Francia y eso ocurrió, en efecto. Pasé tres o cuatro meses en prisión –era la rutina– y pedí asilo por la doctrina Mitterrand, como todos los demás. No me extraditaron, conseguí una visa y luego la naturalización.

–¿Y en Francia?

–Empecé una vida normal con papeles. La naturalización me fue dada y luego suspendida antes de tener el pasaporte. Ya en 2004 había cabildeos de Italia para otro pedido de extradición y el secretario francés de Justicia suspendió mi naturalización por decreto, ilegalmente, porque la decisión tendría que pasar por un procedimiento judiciario. En eso seguimos, gané el juicio y ahora en teoría podría tener nacionalidad francesa.

–¿Existe una literatura apolítica?

–No lo creo posible. Toda obra de arte se define así si modifica algo en la sociedad. Es más, antes la política era vista como arte y, en cambio, ahora ya perdió todo su prestigio. No hay una literatura que pueda exiliarse totalmente de la sociedad y que, de alguna manera, no tenga algo político en un sentido amplio.

–¿Si tu juicio se pudiera reabrir, volverías a Italia para ser juzgado?

–Sí, si me dieran las garantías, con observación internacional, sería la solución ideal porque, en efecto, ¿dónde están las pruebas? Menciónenme una sola prueba material o técnica por la que se pueda decir “fue él”. No hay. Toman las armas de Fulano. Esa arma mató a Perengano. Sin embargo, aunque encontraron las armas con Fulano, fueron por mí. Hay quien confesó: “Fui yo”, y tampoco así. ¿Y las pruebas? Volvería, ya lo dije antes, bajo observación internacional.

–¿Por qué no lo haces?

–No se puede reabrir. Además, no creo que Italia pueda someterse a juicio, que quiera una revisión de este tipo, menos con escrutinio internacional.

–¿Cómo se cerraría la herida de los años setenta? ¿Qué decir a las víctimas de esa época?

–Hay que reconocer que en Italia hubo un conflicto armado, una guerrilla, y como en todos los conflictos hubo víctimas, abusos y errores de ambas partes. Pero sin ese reconocimiento, ¿cómo hablar de esto? Si no hubo conflicto armado, sólo existe una cosa: el bandido o criminal común, por tanto no se daría un diálogo. Lo primero es reconocer ese conflicto armado. Cossiga [expresidente de la República] trató de hacerlo, pero fue aniquilado. Lo hicieron Francia, Bélgica, Alemania y otros países en que no hubo casi nada, en comparación con Italia. En nuestro país había más de 10 mil personas armadas. O lo reconoces, y si no ¿cómo sería un diálogo?

CesareBattistiJornadaSemanal

–¿Te consideras militante? ¿Qué valores tiene Cesare Battisti?

–¿Cómo no definirse militante? Todo lo que hago es resultado de un pensamiento y principios que allí están. Siempre somos militantes. Podemos cambiar ideas, medios y formas, pero no ciertas convicciones. Los valores son los de siempre, pero cada uno en su contexto histórico, con madurez, inteligencia y sensibilidad diferentes. Todo cambia, entonces hay que adaptar ideas y estructuras mentales a la realidad. Según yo, siguen vigentes la justicia social y la igualdad, junto a la libertad, porque en esos pseudopaíses que decían “construir el comunismo”, eso en realidad nunca ha existido. Sobre todo porque no era posible en la pobreza. Hace falta riqueza, no miseria y, quizás sólo habría unos países escandinavos que podrían hacerlo hoy. De todos modos, no se puede hacer una sociedad justa y libre, o sea comunista y “utópica”, sólo con la igualdad, sin libertad. Para juntarlas, hay que tener los medios, una sociedad con progreso y distribución de la riqueza. ¿Valores? Cuando veo las diferencias sociales, hoy, me enoja; así como pensar que pocas familias controlan el planeta. Si no puedo hacer nada, duele. Finalmente, esto no cambia con el tiempo, es parte de mí.

Julian Assange entrevista a Rafael Correa, Presidente de Ecuador

In this weeks episode, President Rafael Correa of Ecuador discusses with Julian whether it’s always the case of good media vs corrupt government, and examines his country’s relationship with the United States.
Discussion opens with the circumstances surrounding the attempted coup de tat in Ecuador in 2010, during which the president was taken hostage. From there this weeks interview moves on to the key relationships between media, money and the interests of the United states that are at play in Ecuador. Following the coup attempt, Correa embarked on a furious and controversial counter offensive on Ecuador’s media. He attributes the media’s influence over the events of 2010 to the vested interests of corporate power and its control of Ecuador’s media, now explosively claiming corporate owners of the media “disguised as journalists, are trying to do politics, to destabilise our governments so that no change takes place in our region, for fear of losing the power they have always flaunted”.

América Economía: 50 años de management en América Latina. Entrevista.

50 años de management en América Latina: ¿Cómo hemos cambiado?
En esta década que empieza, las escuelas de negocios latinoamericanas pioneras comienzan a cumplir sus bodas de oro. Desde entonces han crecido, y mucho, además de sumarse muchas otras instituciones que han implantado influyentes ideas en el quehacer social y político de la región. Esta es su historia.
Descarga la entrevista sobre Business School History completa de Fabrizio Lorusso a Daniela Arce con la que, en parte, se tomaron opininiones para este reportaje. LINK AQUI’.           
    
Autor: Daniela Arce     16/06/2011

“Progreso sí, tiranía no… Vamos a transformar una vez más el continente americano en un crisolUn tributo al poder de las energías creativas de los hombres y mujeres libres, un ejemplo para todo el mundo que la libertad y el progreso caminan de la mano”.

Era 1961 y el entonces presidente estadounidense John F. Kennedy daba a conocer de forma preliminar la llamada Alianza para el Progreso, una especie de misión que se extendería por 10 años y que tenía, entre otras cosas, entre sus acciones apoyar y crear instituciones de negocios en América Latina. Todo para que la región “no cayera en las manos del comunismo”, como se dijo en la época.

“Cuando terminó las Segunda Guerra Mundial y las empresas comenzaron a expandirse internacionalmente e intentaron llenar los cargos de su estructura organizacional, encontraron que las personas no tenían las habilidades necesarias para ocupar los cargos. Como política y para que crecieran óptimamente los países latinoamericanos,Estados Unidos -entre otras cosas- entregó fondos a las escuelas norteamericanas para que establecieran vínculos y crearan escuelas latinoamericanas”, relata Alfredo Behrens, académico de la FIA, Universidad de Sao Paulo.

Esto sucedía 80 años después de que se fundara Wharton School, 53 años luego que lo hiciera Harvard Business School y 35 años desde que se creara la Stanford Graduate School of Business.

Fue con el apoyo de escuelas de esta envergadura que se conformaron las primeras instituciones y se potenciaron a lo largo de los años, las que en conjunto comprendían un pequeño pero fundamental grupo. Se trata de cinco escuelas: UAI en Chile, Esan en Perú, Fundación Getulio Vargas en Brasil, Ipade en México, e Incae primero en Nicaragua y luego también emplazada en Costa Rica.

Un grupo que ayudó a cambiar no sólo la forma de hacer negocios en la región, profesionalizando, sino que también llevó ideas fundamentales a otras discusiones importantes en América Latina. Es caso más claro, la política y la administración de Estado.

“Llegaron todas en el momento en que en Estados Unidos se estaba planteando la necesidad de nuevos programas y más seriedad académica para que la administración fuera aceptada entre las ciencias con la “C” mayúscula y se pudiera llevar a cabo el proyecto de profesionalización de la administración. La idea era acercarse al prestigio de las profesiones clásicas del abogado y del médico. Justamente a partir de los casos clínicos y legales, en Harvard se empezó a crear el método de casos y también en Northwestern”, relata Fabrizio Lorusso, profesor en Administración de Empresas por la Universidad L. Bocconi de Milán y doctorando en Estudios Latinoamericanos de la Unam, México.

En blanco y negro

“No había o no existían muchas facultades de administración de negocios en general. Lo que había eran programas de contabilidad y administración, pero no administración de negocios con el enfoque norteamericano”, explica Guillermo Van Oordt, presidente de Apesan y miembro del Consejo Universitario de Esan, quien a los 27 años había egresado de la segunda generación de Esan por esos años, en 1966.

En los inicios las instituciones latinoamericanas eran precarias, con sedes pequeñas (generalmente una), con escasos profesores, la oferta se limitaba a un programa de postgrados y, por lo mismo, el número de alumnos era muy reducido.

En 1944 surgió la brasileña Fundación Getulio Vargas, y 10 años después se creó en esta institución la Escuela de Administración de Empresas de Sâo Paulo (FGV-Eaesp), a partir del esfuerzo del gobierno brasileño y empresarios de este país. Con la colaboración de la estadounidense estatal Universidad de Michigan, se buscó preparar a profesionales capacitados para enfrentar el crecimiento acelerado, las necesidades de contactos internacionales y las nuevas tecnologías de la época, que ya marcaban diferencia.

Clark Wilson, primer rector, con MAE I, aula provisional en el Banco Central de Nicaragua 1968 (Fotografía: Incae)

La Escuela de Negocios de Valparaíso, fue fundada en 1953, ligada a la Fundación Adolfo Ibáñez y que luego se le conocería como UAI (siglas de Universidad Adolfo Ibáñez). Era en sus comienzos una pequeña institución ubicada cerca del principal puerto chileno, que recibió el apoyo en sus primeros años de Harvard Business School (HBS) y Stanford, mediante clases y capacitación de los profesores de la escuela.

En 1959 la escuela contrató a sus primeros profesores full time y en adelante tuvo un enfoque innovador y empresarial, un liderazgo en estrategia de negocios. Todos los profesores full time tenían que participar del programa de dos semestres financiado por la Ford Foundation y otros fueron a la Universidad de Stanford”, explica Víctor Küllmer, profesor emérito de la UAI, y quien lleva trabajando en esta institución 49 años.

Esan se formó al alero de Stanford, en 1963, por un acuerdo entre los gobiernos estadounidense y peruano, y se convirtió en universidad en 2003. Las clases se impartían en una casa ubicada en el barrio residencial de San Isidro, pero al tiempo “por decisiones de los profesores de Stanford se compró un terreno a un extremo este de la ciudad, que en principio parecía lejísimo, pero que era amplio y con árboles, actualmente la escuela tiene su sede en Surco”, recuerda Van Oordt.

Incae, fundado en 1963, en tanto, se conviertió en un reto para la Harvard Business School (HBS), surgiendo bajo la iniciativa de Teodoro Moscoso, coordinador de la Alianza para el Progreso y George P. Baker, decano durante ese periodo de Harvard Business School. Su primera sede fue construida en Nicaragua, pero el terremoto de 1972 dejó al país hecho escombros y la escuela atravesó una crisis.

En el libro “Memorias de Incae: 1970-1982”, escrito por Harry W. Strachan, director académico de la institución en 1971, se describe lo que se vivió en este tiempo. Strachan relata que tras el terremoto en Managua un profesor le decía que los alumnos no regresarían, porque ya estaban explorando transferencia a otros lugares. A esto se sumaba que el ingreso a Incae se había interrumpido y en dos meses no tendría el efectivo para pagar salarios.

Ipade en México, se fundó en 1967, de la mano de la española IESE, que se conformó en 1958 con el apoyo de la HBS School, y que nació de la Universidad de Navarra. En 1969 se funda la mexicana Universidad Panamericana y el Ipade pasa a ser su escuela de negocios, siendo hasta hoy la nave madre de dicha universidad.

Casi no había faculty capacitado para desarrollar las disciplinas del management, con doctorados o maestrías. Por eso muchos posgrados tuvieron que ser fundados con convenios y patrocinios de instituciones estadounidenses -más tarde europeas también- que fueran reconocidas y tuvieran alguna conexión con la clase empresarial y política local, reflexiona Lorusso.

Actualmente estas instituciones son reconocidas más allá de América Latina y hace años que han logrado internacionalizarse y expandirse, sumando más sedes, multiplicando los programas, que cada vez son más específicos en temáticas y con nuevas modalidades. Con excepción de Incae, todas son universidades. Estas acciones han contribuido a que hoy el número de estudiantes se haya incrementando enormemente.

La UAI, por ejemplo, a fines de los años 70 se mudó a Santiago y desde ahí comienzó su ampliación: en 2002 se inauguró la sede en Peñalolén y en 2006 la de Miami, Estados Unidos.

Ipade, actualmente cuenta con tres sedes en México, y recientemente inauguró la Escuela Superior de Dirección de Empresas (ESDE) en Costa Rica. También fue fundamental -junto con Iese- formando otras escuelas de negocios latinoamericanas  ligadas al Opus Dei como IAE, PAD, Inalde e IDE, entre otras.

Finalizando los 60 en la Eaesp, la escuela de administración de FGV, se amplió el número de postgrados en Administración Pública y de Empresas. Luego de 10 años, se formaron los cursos de especialización en administración de graduados, administración de hospitales y sistemas de salud, la Maestría en Administración Pública y Gobierno, y de Doctorado en Administración de Empresas. Convirtiéndose en una poderosa escuela en todo Brasil.

Esan hoy tiene un convenio de doble grado con más de 12 universidades, con programas centralizados y fuera de Lima, con varias maestrías en distintas especialidades, ocho carreras en el nivel de pregrado, así como programas para ejecutivos en diversos formatos, programas corporativos y otros servicios académicos y profesionales.

Incae tienen sedes en Nicaragua y Costa Rica, además de un programa MBA en Perú que hace conjuntamente con la UAI. “Sus graduados han ocupado durante años puestos clave en los gobiernos y las empresas de la región. Ha producido más casos sobre empresas que cualquier otra escuela de América Latina y estos casos se enseñan en todo el mundo. Los académicos compiten por un puesto en la facultad. Tiene un gran prestigio”, afirma Strachan en su libro.

En suma, recursos, prácticas, redes y filosofías, tanto para pensar la gerencia como en el hacer negocios, que hoy permean otros ámbitos del quehacer de América Latina. Amén de lo que han hecho muchas otras escuelas formadas con posterioridad, que también han desplegado enormes esfuerzos por convertirse en escuelas de primer nivel.

Ideas management

Se fortaleció el sector privado y se generó una élite de gerentes profesionales, lo que contribuyó al desarrollo. Ha habido una revolución. Han surgido profesionales para dirigir empresas multinacionales, e incluso el aparato estatal. En Esan tenemos ex alumnos que han sido ministros, y un profesor que fue presidente del Perú: Alejandro Toledo”, ejemplifica Jorge Talavera, rector de Esan.

“Seguramente las escuelas de negocios fomentaron su integración con el mundo y la participación de algunas capas de las sociedades latinoamericanas en la globalización, al crear oportunidades y mentalidades abiertas y emprendedoras. Sin embargo, como tarea pendiente está atender mejor las realidades locales”, agrega Lorusso.

Con el tiempo, los mismos hombres de negocios que cuando jóvenes se capacitaron casi autodidactamente o bien, se perfeccionaron en Estados Unidos o Europa, terminaron introduciendo los conocimientos del management no sólo en las empresas sino que en la sociedad y en la política.

Actualmente se ve gobernar a presidentes como al chileno Sebastián Piñera y el panameño, Ricardo Martinelli, quienes se formaron en escuelas de negocios como la U. Catolica de Chile e Incae, respectivamente.

Particularmente esa escuela chilena fue clave, al disponer de políticas para la formación de futuros líderes en la Universidad de Chicago, quienes bajo la dictadura de Chile (1973 -1990) aplicaron reformas estructurales que fueron tan controversiales -por sus costos sociales- como seguidas por otros países latinoamericanos en los 90′, las que implicaron un peso específico mayor de las empresas en la sociedad y la necesidad de que estas compitieran globalmente.

Así, las sociedades latinoamericanas terminaron asumiendo como propios conceptos e ideas del mundo del management, como por ejemplo el liderazgo, el márketing o la eficiencia, los que claramente hoy están presentes en el quehacer político.

Sino, recuerde tan sólo la última campaña presidencial de su país.

Dalla lotta armata al buon governo, il subcomandante Marcos si racconta

Riporto qui l’intervista a Fabrizio Lorusso (sempre io, che egocentrico…) in qualità di traduttore del libro intervista a Marcos, Corte de Caja in Messico, Punto e a Capo in Italia gentilmente pensata e  redatta dall’amica giornalista e blogger di RottaASudOvest.

Un anno e mezzo dopo l’uscita sul mercato ispanico, è arrivato anche in Italia Corte de caja. Entrevista al Subcomandante Marcos, una lunga intervista della giornalista messicana Laura Castellanos al volto più mediatico dell’Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale (EZLN). E’ un libro che aiuta a tracciare un bilancio dell’esperimento autonomo delle Juntas de Buen Gobierno, iniziato 7 anni a, e dell’iniziativa politica della Otra Campaña, alternativa dal basso al sistema politico fondato sulla rappresentanza dei partiti tradizionali, lanciata 4 anni a. Il titolo italiano del libro è Punto a capo. Presente, passato e futuro del movimento zapatista (ed. Alegre,13 €, on-line su lafeltrinelli.it e ndanet.it), il ricavato delle vendite servirà a sostenere il movimento zapatista; la traduzione è a cura di Fabrizio Lorusso, blogger di lamericalatina.net e latinoamericaexpress.blog.unita.it, da otto anni a Città del Messico, che ha accettato di rispondere via email ad alcune domande di Rotta a Sud Ovest. Ecco le sue risposte

– Come è stato tradurre questo libro in italiano?
Da un punto di vista personale è stata un’avventura piacevole ed entusiasmante dato che da anni mi occupo di temi politici e sociali latino americani, quindi i movimenti sociali e l’esperimento zapatista in Chiapas mi hanno sempre appassionato. Dal punto di vista “tecnico” il lavoro di trasposizione linguistica e soprattutto culturale dell’idiosincrasia della varietà messicana dello spagnolo è stata la sfida più interessante. Spesso tradurre un “¡Orale pues!” messicano con un semplice “Dai va!” italiano è limitante, però ho cercato di fare del mio meglio in tutti i casi simili!
– Per buona parte dello scorso decennio il subcomandante Marcos è stato uno dei volti più carismatici del movimento anti-globalizzazione. Poi i riflettori, almeno quelli internazionali, si sono spenti. Cosa è successo?
Nel libro Marcos spiega la progressiva ritirata mediatica del movimento. Un primo silenzio inizia dopo la Marcia del Colore della Terra nel 2001, con cui gli zapatisti hanno “conquistato” Città del Messico e la sua gente con tre obiettivi strategici: liberare il Chiapas dalla militarizzazione, chiedere la libertà dei detenuti politici del movimento e, la più importante, dare rango costituzionale agli accordi di San Andres, negoziati e rimasti lettera morta nel 1996. Il “tradimento” dei partiti politici in parlamento porta al ripiego e alla riflessione sul futuro del movimento, che nel 2005-2006 lancia la Otra Campaña, come reazione al sistema dei partiti e della politica messicani. A partire dal 2006 e dalle discusse elezioni presidenziali, l’EZLN si propone come elemento di unificazione di diverse anime della protesta sociale nazionale ed estende la sua presenza, e, parallelamente, Marcos comincia a ridurre la presenza negli spazi mediatici sempre più rari concessi dai media. La prassi politica dei caracoles comincia a rappresentare un’alternativa rilevante, mentre l’aspetto militare della lotta passa in secondo piano. I riflettori si sono relativamente spenti, quindi, per molti motivi diversi: perché l’EZ sembra “passato di moda”, perché ha mollato i partiti tradizionali e ha favorito una politica “subalterna” e di base o forse perché vengono trascurate le notizie dal Chiapas dove quotidianamente si registrano nuovi soprusi, detenzioni e violazioni dei diritti umani.

– Vivi in Messico e quindi hai contatto diretto con la sua realtà: cosa è oggi del movimento zapatista? Continua ad avere una sua presenza o Marcos non fa più “paura” all’establishment come quando portò migliaia di persone nello Zocalo? Dall’estero si ha come l’impressione che violenza e narcotraffico abbiano messo un po’ da parte le cause degli indigenas nelle preoccupazioni della società messicana.

Sì, come dicevo poco fa, l’EZLN ha deciso di riconvertirsi alla politica del buon governo, della trasparenza e dell’autonomia, che sta dando buoni risultati anche se limitati dai problemi secolari e strutturali e dall’ostilità delle istituzioni statali nella regione. Non credo sia corretto parlare di “paura” generata dall’EZLN nell’élite, anche se è vero che nella classica lista delle preoccupazioni della popolazione, il narcotraffico, l’insicurezza nelle città, i sequestri, scalano le classifiche dei temi caldi. Un esperimento sociale e politico come quello dei caracoles attira più l’attenzione di altri paesi, mentre viene ignorato in Messico o nella nostra Italia, arenata su stessa e sul suo immobilismo gerontocratico.
– Nelle anticipazioni uscite un paio di anni fa, ai tempi dell’uscita del libro nel mercato latinoamericano, Marcos esprimeva giudizi taglienti anche su leaders che sarebbero a lui vicini come Chavez, che non esita a considerare a rischio caudillo, Cristina Fernandez o Evo. Gli unici che sembrano avere la sua stima sono Fidel e il Che. Dove collochiamo, allora, il movimento zapatista nello scacchiere latinoamericano?
Una tendenza un po’ semplicista lo colloca in un pentolone unico, magari con il ruolo di precursore, insieme a tanti altri movimenti identificati per la loro opposizione a una o più tendenza della globalizzazione o al neoliberismo. Non credo molto in queste etichette e preferisco avvicinarmi alle peculiarità di ogni movimento sociale e alle sue rivendicazioni. Credo che il Sub e l’EZ guardino con interesse e simpatia alle esperienze politiche delle “nuove sinistre progressiste” venezuelane, argentine e boliviane o, in generale, latino americane che, anche loro, mostrano vari livelli e forme d’antiamericanismo e d’opposizione alla globalización neoliberal.

– La definizione che dà del Che è a suo modo poetica: appartiene a una generazione che non è ancora nata. La condividi? nascerà mai la generazione del Che? E, soprattutto, l’America Latina ne ha bisogno?
Probabilmente il Che e Fidel sono i personaggi, i volti e i miti che più hanno contraddistinto l’America Latina a livello internazionale dagli anni 60 in poi e hanno forgiato l’identità regionale militante, insieme a altri grandi come Simon Bolivar, il General San Martin, Benito Juarez, Garcia Marquez, Mario Benedetti, Ruben Dario, Villa, Zapata, i fratelli Flores Magon, Mariategui, Josè Martì, Salvador Allende, eccetera (e davvero chiedo scusa se solo ne nomino alcuni qui a titolo d’esempio). L’appropriazione delle lotte sociali e culturali di questi personaggi varia però da paese a paese e tra i diversi gruppi, partiti e movimenti, decennio dopo decennio. Penso che l’America Latina abbia bisogno della sua storia ma soprattutto di un rinnovamento ideologico e culturale, non tanto di figure forti e carismatiche, che possono avere un impatto importante, ma non fanno la differenza se prese così da sole.
– Nel libro Marcos fa sfoggio di umorismo, di ironia e di autoironia (ricordo che Angelina Jolie suo amore impossibile finì anche sui giornali italiani), quali sono le pagine in cui l’hai più apprezzato per questo?
Un po’ in tutto il testo Marcos fa dell’ironia e del sarcasmo su sé stesso, sui mass media e anche sui momenti difficili della sua storia come personaggio pubblico e privato. Scherza amaramente sull’amore clandestino e sulla donne, forse mostrando un po’ di quel maschilismo che gli viene spesso rimproverato e che costituisce un’altra importante sfida culturale in evoluzione che devono affrontare le comunità autonome e la società per democratizzare effettivamente i loro sistemi di governo.
– Una delle cose che dice e che mi hanno colpito, sempre dalle anticipazioni, è che se tornasse indietro cercherebbe di apparire meno sui media. Perché? In fondo hanno dato visibilità (e dunque potere) alla sua causa…
Sicuramente l’EZLN e Marcos sono stati uno dei primi movimenti globali, che hanno convogliato un’attenzione mediatica senza precedenti, anche grazie a Internet e all’interesse che ha risvegliato in tutto il mondo. Simultaneamente è nato un movimento no global articolato in decine, anzi centinaia di anime postmoderne accomunate da uno spirito di ribellione e protesta. Quindi le casse di risonanza e il potere che ne poteva derivare sono state molte e potenti. D’altro canto anche le possibili distorsioni della realtà e delle strutture del neozapatismo sono state pregiudicate, dato che la creazione di un leader non era prevista, anzi, indeboliva il movimento, scaricando tutte le responsabilità, i successi e le inquietudini su una sola persona, che poteva essere colpita più facilmente per screditare il lavoro di tutti. C’è quindi un trade off difficile da controllare e da gestire per i movimenti sociali che possono passare dal silenzio alla iper-presenza mediatica in pochi mesi, senza comunque aver potuto trasmettere integralmente le ragioni della loro lotta.
– Un tuo bilancio della parabola di Marcos, dopo aver tradotto questo libro in italiano? Come è cambiata, se è cambiata, la tua opinione su di lui?
Il libro ha chiarito alcuni punti oscuri della storia dell’EZLN e di Marcos. Sia che lo vediamo come un illuso o un sognatore che come pensatore politico, scrittore o sperimentatore autonomista e democratico, resta chiaro che il lavoro che viene svolto nei caracoles e nelle Juntas de Buen Gobierno trascende i confini del Chiapas e del Messico. Marcos chiarisce inoltre la sua relazione con gli altri gruppi armati del Messico come l’EPR ed evidenzia il carattere pacifista in questa fase dell’EZLN. L’opinione su Marcos diventa quindi un giudizio sul suo percorso, sugli errori del movimento e i suoi risultati, che si è arricchito durante la lettura e la traduzione di questa lunga intervista, ma vorrei lasciare aperta la risposta per invitare i lettori alla riflessione e al dibattito su Punto e a capo.