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#México, #Trump y los modelos de desarrollo @LaJornada @lajornadaonline

trump mexico[Fabrizio Lorusso – La Jornada] Hablar de modelos de desarrollo hoy día parece algo obsoleto y demodé. Suena como expresión de la jerga económica de antaño, de cuando los estados todavía planeaban su política industrial, económica y social para generar no sólo el crecimiento del producto interno bruto (PIB), sino también el desarrollo, o sea, una mejora cualitativa, más que puramente cuantitativa, de la actividad económica y, sobre todo, de la vida de las personas.

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La ciudad que pretende salvar a Honduras

No tiene aún nombre ni lugar, pero ya es un proyecto aceptado: Atraer inversiones, empresas y ejecutivos, a través de la creación de una urbe modelo, tan modelo, que no parecerá hondureña. ¿Es posible gestionar una ciudad así?   Autor: Daniela Arce

Tendrá alrededor de 33 kilómetros cuadrados y pretende convertirse en la solución a todos los problemas de índole urbana que afectan la competitividad y la atracción de inversiones de uno de los países más caóticos de América Latina.

Pese a que no tiene aún un lugar específico, lo más probable es que sea en el Municipio de Trujillo, en la costa Caribe, la idea es fundar una mini ciudad dentro de Honduras, pero sin los problemas de Honduras.

Se trata de una ciudad charter o ciudad modelo, donde imperarán reglas especiales, que atraerán empresas y ejecutivos, quienes vivirán ahí inmunes a los problemas de empleo, educación, salud y seguridad que afectan a este país. Será –según sus promotores– una ciudad libre, donde circulará la inversión, el dólar, el euro y la lempira, la moneda hondureña, sin restricciones.

No. No se trata de un estado febril, sino de uno de los proyectos más relevantes del presidente hondureño, Porfirio Lobo, quien ya consiguió el apoyo del Congreso para crear Regiones Especiales de Desarrollo, en un formato muy similar al que se aplicó en la lejana China con la creación de Zonas Económicas Especiales o en menor escala, Panamá, con zonas industriales en las que simplemente las reglas son otras.

¿Le hace sentido? O visto de otro modo, si su empresa le asignara como destino la nueva ciudad charter en Honduras ¿tomaría la aventura?

El economista estadounidense Paul Romer cree que muchos lo harían, pues es quien ideó esta fórmula de solución para países pobres como Honduras u otros del África, que de todos modos no reciben mayores inversiones y proyectos. Según él, mediante leyes y reglas económicas independientes del gobierno de turno, se puede desarrollar una urbe administrada con criterios de país desarrollado. Romer argumenta que este mecanismo funciona, porque son las normas mal aplicadas las que fomentan la pobreza, y que puede mejorar a través de reglas eficientes que favorezcan un clima que fomente el crecimiento económico.

“Estas urbes surgen generalmente por dos razones. Primero para definir una cierta zona con características únicas o especiales, distintas al resto de una ciudad; segundo, porque da la posibilidad de determinar una zona de planificación urbana, es decir, en determinar la manera en cómo se construye diferente, dando respuesta a ciertas demandas y que pueda concentrar infraestructuras adecuadas”, explica Luis Valenzuela, director del Centro de Inteligencia Territorial, UAI.

Si bien para el actual gobierno de Honduras parte de la solución a sus problemas económicos es abrirse a la posibilidad de la fundación, por el momento, de una ciudad modelo -luego podrían multiplicarse, por ejemplo en Amapala, en la costa Pacífico-, reforzando el planteamiento de Romer, no significa que todos los países bajo problemas similares o más complejos, necesiten o puedan crear territorios bajo estatutos anexos.

Fotografía:Irum Shahid, http://www.sxc.hu

Para Valenzuela “este sistema se ha dado en países de gran potencial económico como China, pero no en uno de las características de Honduras”. Sin embargo, reconoce que podría ser un “golpe estratégico de desarrollo”, pues hay una visión para un salto cuantitativo. “No existe un modelo político o económico en que uno pudiera decir que de aquí saldrá o no una ciudad modelo, habrá que ver”, dice.

Por ahora Lobo defiende su proyecto estimando que se trataría de un espacio en el que sin tener nada en ese sitio, agentes extranjeros construirán edificios y compañías, tal como sucedió durante la administración británica de Hong Kong, en medio de la China de Mao.

Éxito no asegurado

En el informe “Desarrollo Mundial: Una Nueva Geografía Económica”, elaborado por el Banco Mundial en 2009, se analizan algunas iniciativas de territorios bajo regímenes especiales, con mayor y menor éxito, como el caso del fracaso de la Egipto y el éxito en China.

En el caso del país árabe, entre 1974 y 1975, como una manifestación del compromiso político de conquistar el desierto y asegurar un crecimiento sostenible, se crearon grandes zonas industriales y se otorgaron generosos incentivos tributarios al sector privado. La tierra era virtualmente gratis. Primero se construyeron seis pueblos, cada uno con una propia base industrial, y luego a mediado de los 80′ se lanzó el programa para crear nueve asentamientos alrededor de El Cairo. En una tercera oportunidad se incluyeron ciudades gemelas cercanas a capitales provinciales.

Nada de eso prosperó conforme a las expectativas.

En el informe se explica que “las urbes cercanas a El Cairo han atraído negocios y gente, pero en menor número de lo previsto. Las ciudades distantes continúan siendo no atractivas para la mano de obra calificada debido a la falta de servicios y enlaces de transporte. Las nuevas ciudades no tienen más de un millón de habitantes (1% de la población de Egipto) en comparación con los 5 millones establecidos por el programa para 2005”.

A su vez, en el caso de China, se menciona a Shenzhen como primera zona especial, la cual experimentó un intenso crecimiento poblacional de 1980 a 2000, aumentando en 60 veces el PIB per cápita. Las razones de ese éxito pasan, explica el informe, por su cercanía a Hong Kong, su conectividad con el interior y con otras ciudades de China, y sus especificidades urbanas.

O sea, estas ciudades prosperan, conforme al potencial de los contextos en que se enclavan y no al revés.

Fabrizio Lorusso, Maestro en Administración de Empresas por la Universidad L. Bocconi de Milán y doctorando en Estudios Latinoamericanos de la Unam, México, afirma que aunque el proyecto hondureño tenga buenos resultados, son pocos los que se beneficiarían a corto plazo de esto. “Crear un “paraíso” en el medio de un territorio inhóspito plantea también otras exclusiones; además, los únicos en tener acceso a los supuestos beneficios de la ciudad charter serían los hondureños más calificados, nadie más, y los otros esperarían unas décadas, quizás, en ver algún beneficio concreto”, opina.

También la creación de una ciudad charter en Honduras plantea dudas respecto a la calidad de la inversión extranjera, atraída por ambientes desregulados. Probablemente esto no impactará en las relaciones laborales, pues –según Valenzuela– las compañías interesadas llegarán intentando atraer y retener buenos trabajadores y ejecutivos, y además porque detrás “probablemente habrá voluntad política para una buena administración de justicia”, dice Víctor Tomas, abogado empresarial argentino. Sin embargo, nada de eso asegura que esos puestos de trabajo serán perdurables, pues la desregulación puede llegar a atraer capitales especulativos, al no tener demasiadas barreras para salir de Honduras.

Un Estado dentro del Estado

“Tengo la impresión de que es difícil incentivar en un territorio arbitrariamente nuevas reglas, distintas a las del país de procedencia. Porque las reglas del juego no son cosas abstractas, no tienen vida por sí mismas, sino que son consecuencias de la cultura, la política, y las maneras en que se desarrolla el ejercicio del poder. Cuesta pensar que alguien podría crear arbitrariamente un contexto ideal para favorecer el empleo, la producción y la alta competitividad para el desarrollo económico”, explica el argentino Pablo Trivelli, de la UTDT.

Por su parte, Lorusso cree que una ciudad modelo no es la solución para Honduras. “Va a crear un Estado dentro del Estado, desligado de sus lógicas, ligado a poderes e intereses extranjeros que –sin ser malos de por sí, como afirmaría cierta izquierda–siguen sus intereses, no los de Honduras, que tiene un gobierno débil e incapaz de controlarlos, a diferencia de China”. Para Lorusso el gran desentendido es que Tegucigalpa, la capital hondureña, no es Beijing, así como la ciudad que nazca no será Honk Kong.

Ahora, de todos modos Honduras requiere urgente alguna ciudad con mayor infraestructura y conectividad física, así como de poder de marca, tal como lo revela el Ránking de las Mejores Ciudades de América Latina para hacer negocios de AméricaEconomía, donde en su última versión, Tegucigalpa calificó en el último puesto (37º), siendo esos factores sus principales debilidades.

Por ahora, la ciudad charter hondureña no tiene nombre, pero así y todo, es difícil que escape de las connotaciones del país donde estará enclavada: Honduras, una pequeña república centroamericana, deprimida económicamente, asaltada por una ola de violencia y paria internacional, dado que es junto a Cuba, el único país no aceptado en la OEA, por tener el triste registro de ser el único país latinoamericano que llegó a un régimen político en el siglo XXI a través de un Golpe de Estado.

América Economía: 50 años de management en América Latina. Entrevista.

50 años de management en América Latina: ¿Cómo hemos cambiado?
En esta década que empieza, las escuelas de negocios latinoamericanas pioneras comienzan a cumplir sus bodas de oro. Desde entonces han crecido, y mucho, además de sumarse muchas otras instituciones que han implantado influyentes ideas en el quehacer social y político de la región. Esta es su historia.
Descarga la entrevista sobre Business School History completa de Fabrizio Lorusso a Daniela Arce con la que, en parte, se tomaron opininiones para este reportaje. LINK AQUI’.           
    
Autor: Daniela Arce     16/06/2011

“Progreso sí, tiranía no… Vamos a transformar una vez más el continente americano en un crisolUn tributo al poder de las energías creativas de los hombres y mujeres libres, un ejemplo para todo el mundo que la libertad y el progreso caminan de la mano”.

Era 1961 y el entonces presidente estadounidense John F. Kennedy daba a conocer de forma preliminar la llamada Alianza para el Progreso, una especie de misión que se extendería por 10 años y que tenía, entre otras cosas, entre sus acciones apoyar y crear instituciones de negocios en América Latina. Todo para que la región “no cayera en las manos del comunismo”, como se dijo en la época.

“Cuando terminó las Segunda Guerra Mundial y las empresas comenzaron a expandirse internacionalmente e intentaron llenar los cargos de su estructura organizacional, encontraron que las personas no tenían las habilidades necesarias para ocupar los cargos. Como política y para que crecieran óptimamente los países latinoamericanos,Estados Unidos -entre otras cosas- entregó fondos a las escuelas norteamericanas para que establecieran vínculos y crearan escuelas latinoamericanas”, relata Alfredo Behrens, académico de la FIA, Universidad de Sao Paulo.

Esto sucedía 80 años después de que se fundara Wharton School, 53 años luego que lo hiciera Harvard Business School y 35 años desde que se creara la Stanford Graduate School of Business.

Fue con el apoyo de escuelas de esta envergadura que se conformaron las primeras instituciones y se potenciaron a lo largo de los años, las que en conjunto comprendían un pequeño pero fundamental grupo. Se trata de cinco escuelas: UAI en Chile, Esan en Perú, Fundación Getulio Vargas en Brasil, Ipade en México, e Incae primero en Nicaragua y luego también emplazada en Costa Rica.

Un grupo que ayudó a cambiar no sólo la forma de hacer negocios en la región, profesionalizando, sino que también llevó ideas fundamentales a otras discusiones importantes en América Latina. Es caso más claro, la política y la administración de Estado.

“Llegaron todas en el momento en que en Estados Unidos se estaba planteando la necesidad de nuevos programas y más seriedad académica para que la administración fuera aceptada entre las ciencias con la “C” mayúscula y se pudiera llevar a cabo el proyecto de profesionalización de la administración. La idea era acercarse al prestigio de las profesiones clásicas del abogado y del médico. Justamente a partir de los casos clínicos y legales, en Harvard se empezó a crear el método de casos y también en Northwestern”, relata Fabrizio Lorusso, profesor en Administración de Empresas por la Universidad L. Bocconi de Milán y doctorando en Estudios Latinoamericanos de la Unam, México.

En blanco y negro

“No había o no existían muchas facultades de administración de negocios en general. Lo que había eran programas de contabilidad y administración, pero no administración de negocios con el enfoque norteamericano”, explica Guillermo Van Oordt, presidente de Apesan y miembro del Consejo Universitario de Esan, quien a los 27 años había egresado de la segunda generación de Esan por esos años, en 1966.

En los inicios las instituciones latinoamericanas eran precarias, con sedes pequeñas (generalmente una), con escasos profesores, la oferta se limitaba a un programa de postgrados y, por lo mismo, el número de alumnos era muy reducido.

En 1944 surgió la brasileña Fundación Getulio Vargas, y 10 años después se creó en esta institución la Escuela de Administración de Empresas de Sâo Paulo (FGV-Eaesp), a partir del esfuerzo del gobierno brasileño y empresarios de este país. Con la colaboración de la estadounidense estatal Universidad de Michigan, se buscó preparar a profesionales capacitados para enfrentar el crecimiento acelerado, las necesidades de contactos internacionales y las nuevas tecnologías de la época, que ya marcaban diferencia.

Clark Wilson, primer rector, con MAE I, aula provisional en el Banco Central de Nicaragua 1968 (Fotografía: Incae)

La Escuela de Negocios de Valparaíso, fue fundada en 1953, ligada a la Fundación Adolfo Ibáñez y que luego se le conocería como UAI (siglas de Universidad Adolfo Ibáñez). Era en sus comienzos una pequeña institución ubicada cerca del principal puerto chileno, que recibió el apoyo en sus primeros años de Harvard Business School (HBS) y Stanford, mediante clases y capacitación de los profesores de la escuela.

En 1959 la escuela contrató a sus primeros profesores full time y en adelante tuvo un enfoque innovador y empresarial, un liderazgo en estrategia de negocios. Todos los profesores full time tenían que participar del programa de dos semestres financiado por la Ford Foundation y otros fueron a la Universidad de Stanford”, explica Víctor Küllmer, profesor emérito de la UAI, y quien lleva trabajando en esta institución 49 años.

Esan se formó al alero de Stanford, en 1963, por un acuerdo entre los gobiernos estadounidense y peruano, y se convirtió en universidad en 2003. Las clases se impartían en una casa ubicada en el barrio residencial de San Isidro, pero al tiempo “por decisiones de los profesores de Stanford se compró un terreno a un extremo este de la ciudad, que en principio parecía lejísimo, pero que era amplio y con árboles, actualmente la escuela tiene su sede en Surco”, recuerda Van Oordt.

Incae, fundado en 1963, en tanto, se conviertió en un reto para la Harvard Business School (HBS), surgiendo bajo la iniciativa de Teodoro Moscoso, coordinador de la Alianza para el Progreso y George P. Baker, decano durante ese periodo de Harvard Business School. Su primera sede fue construida en Nicaragua, pero el terremoto de 1972 dejó al país hecho escombros y la escuela atravesó una crisis.

En el libro “Memorias de Incae: 1970-1982”, escrito por Harry W. Strachan, director académico de la institución en 1971, se describe lo que se vivió en este tiempo. Strachan relata que tras el terremoto en Managua un profesor le decía que los alumnos no regresarían, porque ya estaban explorando transferencia a otros lugares. A esto se sumaba que el ingreso a Incae se había interrumpido y en dos meses no tendría el efectivo para pagar salarios.

Ipade en México, se fundó en 1967, de la mano de la española IESE, que se conformó en 1958 con el apoyo de la HBS School, y que nació de la Universidad de Navarra. En 1969 se funda la mexicana Universidad Panamericana y el Ipade pasa a ser su escuela de negocios, siendo hasta hoy la nave madre de dicha universidad.

Casi no había faculty capacitado para desarrollar las disciplinas del management, con doctorados o maestrías. Por eso muchos posgrados tuvieron que ser fundados con convenios y patrocinios de instituciones estadounidenses -más tarde europeas también- que fueran reconocidas y tuvieran alguna conexión con la clase empresarial y política local, reflexiona Lorusso.

Actualmente estas instituciones son reconocidas más allá de América Latina y hace años que han logrado internacionalizarse y expandirse, sumando más sedes, multiplicando los programas, que cada vez son más específicos en temáticas y con nuevas modalidades. Con excepción de Incae, todas son universidades. Estas acciones han contribuido a que hoy el número de estudiantes se haya incrementando enormemente.

La UAI, por ejemplo, a fines de los años 70 se mudó a Santiago y desde ahí comienzó su ampliación: en 2002 se inauguró la sede en Peñalolén y en 2006 la de Miami, Estados Unidos.

Ipade, actualmente cuenta con tres sedes en México, y recientemente inauguró la Escuela Superior de Dirección de Empresas (ESDE) en Costa Rica. También fue fundamental -junto con Iese- formando otras escuelas de negocios latinoamericanas  ligadas al Opus Dei como IAE, PAD, Inalde e IDE, entre otras.

Finalizando los 60 en la Eaesp, la escuela de administración de FGV, se amplió el número de postgrados en Administración Pública y de Empresas. Luego de 10 años, se formaron los cursos de especialización en administración de graduados, administración de hospitales y sistemas de salud, la Maestría en Administración Pública y Gobierno, y de Doctorado en Administración de Empresas. Convirtiéndose en una poderosa escuela en todo Brasil.

Esan hoy tiene un convenio de doble grado con más de 12 universidades, con programas centralizados y fuera de Lima, con varias maestrías en distintas especialidades, ocho carreras en el nivel de pregrado, así como programas para ejecutivos en diversos formatos, programas corporativos y otros servicios académicos y profesionales.

Incae tienen sedes en Nicaragua y Costa Rica, además de un programa MBA en Perú que hace conjuntamente con la UAI. “Sus graduados han ocupado durante años puestos clave en los gobiernos y las empresas de la región. Ha producido más casos sobre empresas que cualquier otra escuela de América Latina y estos casos se enseñan en todo el mundo. Los académicos compiten por un puesto en la facultad. Tiene un gran prestigio”, afirma Strachan en su libro.

En suma, recursos, prácticas, redes y filosofías, tanto para pensar la gerencia como en el hacer negocios, que hoy permean otros ámbitos del quehacer de América Latina. Amén de lo que han hecho muchas otras escuelas formadas con posterioridad, que también han desplegado enormes esfuerzos por convertirse en escuelas de primer nivel.

Ideas management

Se fortaleció el sector privado y se generó una élite de gerentes profesionales, lo que contribuyó al desarrollo. Ha habido una revolución. Han surgido profesionales para dirigir empresas multinacionales, e incluso el aparato estatal. En Esan tenemos ex alumnos que han sido ministros, y un profesor que fue presidente del Perú: Alejandro Toledo”, ejemplifica Jorge Talavera, rector de Esan.

“Seguramente las escuelas de negocios fomentaron su integración con el mundo y la participación de algunas capas de las sociedades latinoamericanas en la globalización, al crear oportunidades y mentalidades abiertas y emprendedoras. Sin embargo, como tarea pendiente está atender mejor las realidades locales”, agrega Lorusso.

Con el tiempo, los mismos hombres de negocios que cuando jóvenes se capacitaron casi autodidactamente o bien, se perfeccionaron en Estados Unidos o Europa, terminaron introduciendo los conocimientos del management no sólo en las empresas sino que en la sociedad y en la política.

Actualmente se ve gobernar a presidentes como al chileno Sebastián Piñera y el panameño, Ricardo Martinelli, quienes se formaron en escuelas de negocios como la U. Catolica de Chile e Incae, respectivamente.

Particularmente esa escuela chilena fue clave, al disponer de políticas para la formación de futuros líderes en la Universidad de Chicago, quienes bajo la dictadura de Chile (1973 -1990) aplicaron reformas estructurales que fueron tan controversiales -por sus costos sociales- como seguidas por otros países latinoamericanos en los 90′, las que implicaron un peso específico mayor de las empresas en la sociedad y la necesidad de que estas compitieran globalmente.

Así, las sociedades latinoamericanas terminaron asumiendo como propios conceptos e ideas del mundo del management, como por ejemplo el liderazgo, el márketing o la eficiencia, los que claramente hoy están presentes en el quehacer político.

Sino, recuerde tan sólo la última campaña presidencial de su país.

Articolo “L’America Latina davanti allo specchio…” su Refundación Revista Latinoamericana !

https://fabriziolorusso.files.wordpress.com/2010/08/espejo.gif?w=253

De México a Chile, América Latina se luce frente al espejo: una historia de lentes sucios

Dal Messico al Cile, l’America Latina davanti allo specchio: una storia di lenti sporche

Abstract
El ensayo propone una visión crítica de algunas posturas y planteamientos sobre la manera en que la región latinoamericana se ha mirado y se ha analizado a si misma a lo largo del siglo XX y, en especial, durante el florecimiento de la teoría social y crítica latinoamericana.

Desde la teoría estructuralista de la CEPAL hasta el enfoque de la dependencia y las propuestas socialistas, se discuten las formas más notas históricamente de interpretar el vínculo externo y la inserción internacional de América Latina, caracterizadas, entre otras cosas, por la presencia de caracteres populistas y retóricas anti-imperialistas. Se profundiza en algunos ejemplos traídos de la historia chilena y mexicana, con un enfoque que trata de enmarcar el debate para toda América Latina.

El caso del experimento cibernético de Salvador Allende en Chile, los sistemas de gestión integrada de las empresas, la teoría del mercado perfecto, el populismo del sexenio de Echeverría y las visiones neoclásicas del desarrollo son ejemplos que evidencian los límites que unos lentes sucios plantean al análisis social y a las interpretaciones que proponen soluciones abarcadoras y totalizadoras a los problemas de control social y político.

Asimismo, los conceptos de “occidentalismo” y populismo se utilizan como ejemplos para destacar la recurrencia de ciertos procesos y fenómenos políticos y sociales, así como de las maneras para interpretarlos: se establece, entonces, una comparación entre distintos “mundos” como son el Oriente medio actual, la Europa de la década de los treinta y América Latina en distintas etapas de su historia.

Introducción
El artículo analiza las formas en que desde América Latina se han planteado e interpretado la relación externa, la colocación de la región en el mundo y el problema/reto del desarrollo, pasando por unas evidencias significativas en los casos chileno y el mexicano.

Centro-periferia, dependencia, estructuralismo, populismo y occidentalismo constituyen los términos de referencia que ejemplifican posturas e interpretaciones recurrentes. Se plantea un desafío para las ciencias sociales latinoamericanas con el fin de que pueda mejorarse y abrirse cada vez más el sistema de “lentes” con que se forjan las visiones y los enfoques sobre la realidad social, política y económica

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