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“Nos une el mismo dolor”: Memoria y búsqueda de vida de Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidos

[Publicado en las páginas A dónde van los desaparecidosSección: Compartencia en colaboración con Desinformemonos]

El colectivo de Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidos está formado por casi 100 madres que buscan a sus seres queridos desaparecidos. Esta semana están activas en la Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas y buscan fosas en ese municipio guerrerense (Iguala) y los colindantes. Las entrevistas a las madres protagonistas de esta lucha por amor ilustran los imaginarios y las realidades de la desaparición en Guerrero. [En seguida un video de presentación de algunas integrantes del colectivo y el reportaje, por Fabrizio Lorusso]

El colectivo de Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidoses un grupo formado en abril de 2018 en Iguala, Guerrero, integrado por noventa y nueve mujeres y cuatro hombres, quienes buscan a sus seres queridos desaparecidos. Este texto se compone de entrevistas cortas a integrantes del grupo sobre los temas de la búsqueda y el encuentro, la memoria, el pensamiento que desean dejar, y el colectivo. Dieciséis personas hicieron memoria y dieron su testimonio. Poco a poco, su lucha ha sabido transformar un dolor común en un anhelo colectivo de búsqueda y en la conciencia de los derechos que les han sido negados. El dolor y la búsqueda de las madres de Iguala y de México irrumpen en el espacio público y de esta manera trascienden, van más allá del caso individual, de las cifras oficiales y de la soledad, para volverse un patrimonio moral de toda la sociedad contra el miedo y la injusticia. Este trabajo trae inspiración de dos proyectos artísticos y literarios que recientemente han contribuido a visibilizar las historias de las víctimas del conflicto armado en México, dándoles voz y palabra a los y las sin voz de esta época de nieblas y noches terribles.

El primero de ellos es una exposición de zapatos que son grabados con mensajes sobre “la búsqueda y el encuentro” y llevan en sí el pensamiento y la memoria de los familiares que buscan a los y las desaparecidas. Son sus zapatos que portan frases de dolor, esperanza y búsqueda, y son desgastados por tantos caminos recorridos en marchas, protestas, oficinas, calles, desiertos y pasillos burocráticos sin fin. Cada texto se reproduce también sobre un papel con fondo verde-esperanza y representa sin mediaciones el deseo de los familiares. Es un proyecto itinerante y colectivo de nombre Huellas de la Memoria y que, en sus andares por varios continentes durante tres años, se ha vuelto altavoz y percusión de lucha en una Campaña Internacional contra la Desaparición Forzada.

Otro proyecto inspirador se llama Memorias de un Corazón Ausente y es un libro de historias de vida donde algunas mujeres construyen la memoria de la ausencia de los seres queridos que están buscando. Más allá de la desaparición y de su caso, tejen narraciones sobre la vida, las pasiones, los gustos, los recuerdos y, finalmente, la presencia de sus familiares. En la introducción, Jorge Verástegui González, entre los fundadores de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila, describe un concepto importante: el de búsqueda de vida, que ayuda a entender la comunidad del dolor y de esperanza que mueve a muchos colectivos de buscadores en su lucha. Quien ya no está y es buscado, pues, pudiera estar con vida o no, pero finalmente lo que mueve la búsqueda es la vida misma, tanto en su sentido material como en el espiritual. Lo que se busca es vida y reconexión, del modo que sea, para cerrar un “duelo suspendido”, un ciclo de dolor que hiere profundamente no sólo a las víctimas sino a toda la sociedad. La construcción de narraciones y sentidos alternativos a los que generan las estructuras del Estado y los medios de comunicación de consumo inmediato, con su sesgo oficialista, sensacionalista y a menudo revictimizante, es una de las tareas clave del periodismo de investigación, de la historia oral y de la historia del tiempo presente, enfoques que guían estas entrevistas.

Sandra

Sandra Luz Román Jaimes sostiene el cartel de denuncia de
desaparición de su
 hija Ivette Melissa Flores Román, desaparecida el 24 de octubre de 2012. Sandra  forma parte del colectivo “Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidos”.  Foto: Fabrizio Lorusso

Sandra Luz Román Jaimes tiene 55 años y es de Iguala. Lucha contra un cáncer y para encontrar a su hija Ivette Melissa Flores Román, quien hoy tiene 25 años y fue desaparecida el 24 de octubre de 2012. Sandra está acompañando el camino del nuevo colectivo que se formó en Iguala el pasado 15 de abril y que se llama “Madres Igualtecas en Busca de sus Desaparecidos”.

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Lost in Mexico City: Una vuelta por territorio chilango @LaJornada @JornadaSemanal @lajornadaonline

En la Ciudad Monstruo, alias DeEfe, Chilangolandia o DFctuoso, circulan 6 millones de automotores, dándole gas y fumando por el mofle. Alrededor de 25 millones de almas, en algún momento, transitan a pie, en bici, patineta, transporte público o coche por los enredos de la urbe o en su desbordamiento (anti)natural en el área conurbada del EdoMex.

En lo personal, manejo moto, con gusto y euforia. Hace años lo hago en la capital, consciente de los peligros pero ya adicto al tráfico. Por eso me afectan códigos y prohibiciones, abusos y dependencias automotrices.

2015 pasará a la historia por el nuevo reglamento de tránsito defeño, un código vigente desde diciembre de 2014. Quisiera rememorar aquí viejas reglas y enraizadas costumbres vehiculares que, bajo la asesoría de taxistas, policías, compas motociclistas y esmerados funcionarios públicos, he aprendido en estos años de desencuentros en la jungla chilanga. Quizás nosotros, transeúntes y conductores, ya no seamos testigos de fenómenos de esta naturaleza en el futuro y, por ende, los extrañaremos. No obstante, es sabido que las mejores prácticas nunca mueren, sólo se transforman. El tiempo lo dirá.

La mayoría de los códigos no están escritos, son cultura e incultura, y nos ayudan a adaptarnos a las situaciones de la vida que el derecho no regula. Este breve recuento honra la memoria de todos los maestros de creatividad vial que he tenido por los caminos de México y de la vida.

transporte chilangolandia

La regla de los 50. Un bravo taxista me sugirió un día adoptar esta portentosa conducta: “Legalmente, puedes conducir tu moto o auto en sentido contrario por 50 metros, pero recuerda, no más que eso.” “Sin embargo –dijo–, ya sabes, mijo, cada vez que andes tus 50 metros permitidos, puedes apagar el motor y arrancar de nuevo por otros 50, y así hasta alcanzar tu meta…” Era la regla de los 50… A veces los metros llegaban a ser 100, 150 o hasta 1050. Potencialmente se podía recorrer media ciudad manejando en contraflujo, llevando la contraria cuadra tras cuadra.

De llegar a detenerte un poli, siempre se podía mencionar esta presunta (¿?) regla de los 50, ya que era comúnmente asumida como La Verdad revelada por todos, aunque tal vez nadie la haya podido ver escrita jamás. Todavía siguen la regla de los 50 las bicicletas que andan en sentido opuesto a la circulación y en carriles reservados del transporte público a lo largo de miles y miles de kilómetros. Es la dicha total: ni siquiera tienen que fingir que apagan el motor y arrancan de nuevo por otros 50 metros. Pese a todo, entiendo que lo hacen para subsistir en la selva chilanga y lo respeto.

Saul Lopez

MÉXICO, D.F. FOTO: MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ /CUARTOSCURO.COM

Noches anárquicas. Anarquía no significa relajo, ni desorden o falta de respeto hacia los demás. Más bien, la entendemos como desaparición progresiva del Estado. En las noches DFctuosas el Estado se siente y está presente, aun en la soledad de las calles más sombrías. Se esconde en las videocámaras callejeras y en los semáforos, pues sus ojos y luces nos recuerdan que hay alguien allá atrás, en algún cuarto u oficina de los botones, y que estamos bajo observación del big brother, nos guste o no.

TransportePortadaWEBTras pasarse a gran velocidad dos altos y tres cruces semafóricos con su camión DINA iluminado como antro, un chofer de pesero, quizás para justificarse, me aseguró que después de las 11 de la noche en la ciudad estaba permitido el libre tráfico o, mejor dicho, el libre paso. ¿Qué es eso? No hay que respetar la luz roja. Ni la verde. Si los semáforos están prendidos, es como si estuvieran apagados. Y si parpadean en color amarillo, igual se puede pasar. El Estado Gran Hermano duerme o cierra sus ojos un rato. “Nomás fíjate tantito si llega algún borrachín manejando como loco del otro lado y ya está, listo pa’ volar, papá”, me explicó el buen microbusero. Algunos automovilistas y vividores urbanos me aseguraron, además, que el libre paso nocturno vale también de día, “con que nadie te vea y no haya patrullas”. Agilizar la circulación es la prioridad.

Vuelta continua a la derecha. Asimismo, para que los flujos se deslicen a cabalidad, según la jurisprudencia de muchos patrulleros, se puede girar a la derecha llegando a un cruce, aun si se pone el rojo y están llegando hordas empedernidas de carros y autobuses del lado izquierdo. La vuelta sempiterna se debe cumplir incluso si hay peatones atravesando justo del lado derecho, en donde supuestamente pretendemos dar la vuelta. Si bien nadie ha podido indicarme el artículo y la fracción del reglamento que disciplina este carrusel fluidificante del tráfico, sé que sí es legal en uno que otro estado. De todas formas, al presentarse esta coyuntura, cualquier motociclista goza enormemente, ya que tiene más chance de empotrarse en los intersticios de la marejada traficante, con travesuras inauditas, y dar la vuelta primero.

Relatividad del baricentro. Parece que las escuelas de manejo, quizás con base en unas normas reales o imaginarias, recomiendan a sus alumnos, futuros coche-habientes, lo que sigue: si tienen que girar a la izquierda en un cruce entre dos avenidas de doble sentido, dejen a su derecha el centro de la intersección. Pero, superando el semáforo de la avenida de procedencia y ubicándose a la izquierda del “baricentro” del cruce, siempre se tendrán enfrente, en sentido contrario, los autos que vienen de la avenida a la cual se va a ingresar. Sólo cierto tipo de malabares permiten a los conductores más circenses sortear choques y duelos con los coches venideros, zigzaguear y entrar al carril correcto.

Varias y eventuales. De un amigo, chofer psicosomático, asimilé que las direccionales son un mix de Virgen de Guadalupe con San Judas, ya que valen para todo y en todo momento: su irradiación polivalente sirve para paradas y paros, vueltas y bajones, crisis maritales y luz navideña. En fin, la banda me enseñó que las mordidas mejor se llaman multas, que el tope es un invento prehispánico y que al corralón, o sea al depósito en donde remiten los carros más pecadores, sólo llegan los valientes y los pobres

En conclusión Video de la banda argentina Los Auténticos Decadentes sobre la Ciudad de México: Distrito Federal.

Independencia Mexicana y Grito del Silencio

“Ogni anno, il 15 settembre alle undici di sera, in tutte le piazze del Messico celebriamo la festa del Grido; e una moltitudine infiammata effettivamente grida durante una ora, forse per stare zitta meglio nel resto dell’anno”. Octavio Paz – Il labirinto della solitudine, 1950.

Lo zocalo di Città del Messico, la piazza più importante del paese, è rimasto vuoto e in silenzio dopo lo sgombero degli insegnanti in lotta attuato dalla polizia il 13 settembre. Le feste patrie e la parata militare del 15-16 settembre sono “salve”, però mai come adesso torna ad essere attuale questa frase di Octavio Paz. Chi continuerà a gridare dopo queste “feste patrie”

Octavio Paz 15S foto zocalo 500px (Large)

«Cada año, el 15 de septiembre a las once de la noche, en todas las plazas de México celebramos la fiesta del Grito; y una multitud enardecida efectivamente grita por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año». Octavio Paz Lozano (1914 – 1998) «El laberinto de la soledad», 1950.

El zocalo de la Ciudad de México, la plaza más importante del país, quedó vacía y silente tras el desalojo de los maestros en lucha realizado por la policia el 13 de septiembre. Las fiestas patrias y el desfile militar del 15-16 de septiembre están “a salvo”, pero nunca como ahora vuelve a ser actual esta frase de Octavio Paz. ¿Quién continuará a gritar después de estas “fiestas patrias”? @FabrizioLorusso

Lecturas para las fiestas patrias:

Sanjuana Martínez LINK (A cazar Maestros)

Alejandro Páez LINK (¿Cuáles fiestas?)

Tryno Maldonado LINK (Motivos para no celebrar)

F. L. – Caso Patishtán…