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#AvenidaMiranda Puntata 32. Afrin: genocidio, silenzio internazionale e proteste in solidarietà col popolo curdo

PROTESTA EN APOYO AL PUEBLO KURDO

12 apr. – In questa puntata di Avenida Miranda Perez Gallo e Fabrizio Lorusso dal Messico parlano del genocidio in corso nella città di Afrin, nel nord della Siria, in cui l’esercito turco e una serie di gruppi jihadisti suoi alleati di Erdogan, hanno provocato 4000 morti e 150mila sfollati e stanno compiendo una vera e propria pulizia etnica contro i curdi che, pero’, resistono. Erdogan ha minacciato d’invadere anche i cantoni ad est di Afrin e di prendere Kobane, continuando cosi’ nel suo intento genocida e provando a distruggere la rivoluzione curda e il confederalismo democratico che stanno costruendo. In collegamento da San Cristobal de las Casas Fabio, compagno del Nodo Solidale che ci racconta delle iniziative portate avanti in solidrietà con la rivoluzione curda di Kobane e dei cantoni siriani in Messico e in America Latina.

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Genocidio y silencio internacional en Siria @desinformemonos @zonafrancaMX

Davide Grasso The north Siria[Columna publicada en Desinformémonos y Zona Franca – México – Fabrizio Lorusso] Hace poco más de dos semanas el dictador turco Recyp Erdogan anunció triunfalmente que su ejército ya había neutralizado, o sea matado, a 3,844 curdos en la septentrional ciudad siria de Afrín, en la frontera con Turquía, dentro de la operación Olive Branch (Rama de Olivo), una ofensiva militar unilateral comenzada el 20 de enero. La masacre, la limpieza étnica, las violencias sobre la población y los estupros masivos en Afrín son crímenes de lesa humanidad, susceptibles de ser juzgados en tribunales internacionales, por lo que en muchos países hubo protestas y marchas todo el mes de marzo y siguen las denuncias internacionales de esos crímenes, además de la guerrilla de la resistencia curda que no ha parado de defender Afrin. Dentro de este operativo genocida de Turquía, de hecho, no es posible distinguir entre los milicianos muertos en combate, mismos que aún resisten a la invasión en algunos barrios, y los civiles asesinados. Además 200,000 desplazados tuvieron que dejar sus casas que están siendo ocupadas por los turcos y los mercenarios extremistas islámicos que son sus aliados.

El gobierno turco pretende eliminar a los que considera terroristas ligados al Partido Comunista Curdo (PKK), organización perseguida e ilegal en Turquía, y de paso aniquilar en su frontera meridional a la población siria de etnia curda, que fue la única que pudo organizarse, derrotar al Estado Islámico (EI) en el campo de batalla y mantener cierta estabilidad en la zona.  Continua a leggere

El Terror de #París @LaJornada #Opinión #Mexico @lajornadaonline

portadita la jornada[Articulo publicado en la sección Opinión del diario mexicano La Jornada del 15 de noviembre de 2015] Tras los atentados terroristas del 13-N en París, Francia y toda Europa levantan más sus barricadas, cierran fronteras, suspenden derechos de circulación y libertades que, paradójicamente, justo en la Francia revolucionaria e ilustrada del siglo XVIII habían tenido su primer gran impulso.

La amenaza del Estado Islámico (EI) es como un río subterráneo que puede desbordarse en cualquier momento. Sus brotes en la superficie pueden transformarlo en ciclón sangriento en cuestión de minutos, tiempo mínimo de disparos, actos suicidas y explosiones que rebasan la capacidad de reacción y previsión de cualquier cuerpo de seguridad por muy entrenado y tecnológicamente avanzado que sea.

Y esto lo saben los atacantes, por eso evolucionó su manera de generar miedo y desestabilizar países enteros. La Al Qaeda talibana, de Osama Bin Laden, planeaba verdaderas acciones de guerra y operaciones masivas, como el ataque del 11-S de 2001 contra las Torres Gemelas, actuando en distintos territorios pero desde bases ubicadas en Afganistán.

El Estado Islámico, si bien mantiene sus centros de mando entre Siria e Irak, corazón del califato, se estructura a través de pequeños grupos globales, cuyos integrantes residen legalmente en los países occidentales, a veces tienen pasaportes y fueron educados allí. Ni siquiera necesitan disfrazarse, conocen perfectamente su entorno. Causan daños enormes con relativamente pocos recursos. Se financian en Irak con expoliaciones de bancos y ciudades, con petróleo, aportaciones de magnates y, posiblemente, de países como Arabia Saudita o Qatar. Hemos presenciado en estos meses matanzas en serie, a partir de la masacre de Charlie Hebdohasta el derrumbe de un avión ruso sobre Egipto.

Las modalidades de esta guerra, que hace tiempo se va perfilando como mundial y asimétrica, han cambiado y hay que esperar de todo. Londres, Roma, Washington y París, mencionadas en la reivindicación del EI, así como otras capitales, están bajo una doble tenaza: la del terrorismo, que pretende castigar la presencia militar occidental y rusa en Siria y erguirse como justiciero del nuevo y viejo colonialismo euroamericano, y la militarización policiaca como única respuesta, muy poco creativa y, de hecho, ineficaz frente al pánico general y la impotencia de los gobiernos.

La consecuencia, esperada por los yihadistas, será un recrudecimiento de la represión social y migratoria en Europa, la creación de falsos enemigos, por ejemplo los refugiados sirios y de Oriente Medio, quienes justamente huyen de esos terribles escenarios, así como el ascenso, ya en curso desde luego, de partidos políticos xenófobos y movimientos racistas que cabalgan la ola antislámica por meros intereses de poder local y para desmantelar lo que queda del proyecto europeo.

La tuerca de las nuevaseuroderechas, como el francés Frente Nacional lepenista o la italiana Liga Norte, busca apretar derechos y libertades, ya comprimidos por la embestida del choque económico global de 2007-2009, por las recetas económicas de austeridad sin crecimiento impulsadas por la troika(Banco Central Europeo, Comisión Europea y FMI), por la crisis griega y el decenal impasse político de la Unión Europea. Del terror de París emergen las fallas del viejo continente: intolerancia, inversión en la necedad militarista, más que en la integración social interna, y responsabilidades históricas no procesadas hacia Medio Oriente.

El objetivo del terrorismo es la destrucción de un modo de vida, más que de la vida en sí. La mediatización y propaganda son elementos fundamentales de esta yihad 2.0 que, gracias a la comunicación, logra multiplicar su impacto más allá de su poder real. En efecto, es suficiente una acción como la de París para cancelar meses de retrocesos y derrotas islamitas en el campo de batalla.

La Rusia de Vladimir Putin en apoyo de su aliado, el presidente sirio Al Assad, ha empezado a enviar aviones y bombardear posiciones del EI en Siria. Por ello ha sufrido ataques. Los aliados de la OTAN, bajo el mando de Estados Unidos, apoyan al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en la lucha contra el califato, pero él ha mantenido una postura ambigua con los islamitas y se ha dedicado más bien a combatir su eterno enemigo, o sea los kurdos de Turquía, Irak y Siria, con el beneplácito de los aliados.

Sin embargo, son los kurdos, organizados en las milicias YPJ/YPG (Unidades de Defensa del Pueblo/de las Mujeres), quienes reconquistaron la aldea de Kobane y defienden Rojava, en el norte de Siria, además de avanzar incluso en territorio iraquí. Es hacia ellos, a su experimento autonomista y democrático, que se debe voltear la mirada para encontrar alternativas sociales y culturales, más allá de las militares, al nazifascismo del Estado Islámico y el imperialismo decadente y cancerígeno de las (ex) potencias occidentales en el escenario de Medio Oriente.

La guerra sporca del presidente turco Erdogan in Siria, Iraq e Turchia

Syrian-Kurdistan-Map-1024x827Il 24 luglio la Turchia ha cominciato a lanciare una serie di attacchi aerei “contro il terrorismo” in territorio iracheno, ma il governo del presidente Recep Tayyip Erdogan non sta combattendo lo stato islamico (IS o Daesh), come aveva preannunciato dopo la strage di Suruc del 20 luglio. In realtà sta approfittando del consenso internazionale e del “pericolo terrorista” per colpire militarmente soprattutto le posizioni degli attivisti indipendentisti curdi nel nord dell’Iraq e nel sud della Turchia. E’ la prima volta che questo succede da quattro anni a questa parte e in particolare da quando, due anni fa, era iniziata la tregua tra lo stato turco e il Partito dei Lavoratori del Kurdistan (PKK). La strategia antiterrorista turca si serve di un’ascia dalla doppia lama contro l’emergenza del califfato, giustificata dalla necessità di risposte immediate contro i jihadisti, e anche contro il vecchio nemico interno separatista. Dopo mesi di relativa passività e permessivismo verso l’IS è stato avviato un piano “anti-terrorismo” senza precedenti che, però, solo nelle prime ore ha colpito direttamente i miliziani del Daesh, mentre poi i raid aerei degli F16 ed F-4E si sono diretti decisamente contro le postazioni curde del PKK, il cui leader Abdullah Ocalan è in prigione dal 1999, nelle città irachene settentrionali di Qandil, Avashin e Basya e la zona turca di Sirnak. Nei primi tre giorni sono stati impiegati 75 caccia per 185 attacchi.

Pertanto il cessate il fuoco con il PKK è stato interrotto, debilitando un processo di pace che reggeva dal 2012, nell’ambito di un conflitto che in tre decenni ha fatto più di 40mila vittime. Secondo quanto riferito dal Primo Ministro turco, Ahmer Davutoglu, gli attacchi si sono rivolti contro “hangar, nascondigli e strutture logistiche” sulle montagne di Qandil in cui l’alto comando del PKK che, di conseguenza, ha dato per conclusa la tregua “vista la fine delle condizioni per cui era mantenuta”, riferisce il comunicato del braccio armato del partito. Il 22 luglio il PKK aveva rivendicato l’uccisione in un attentato di due poliziotti turchi, accusati di connivenze con l’IS, a Ceylanpınar come ritorsione per l’attentato suicida a Suruc.

erdoganIn poco più di una settimana le autorità turche hanno lanciato una repressione estesa su tutto il territorio: 1300 arresti, in gran parte militanti curdi e di sinistra e solo circa il 10% legati in qualche modo all’IS, un centinaio di pagine web oscurate e un numero stimato, secondo agenzie governative che potrebbero tendere a gonfiare le cifre per mostrare i “successi” dell’esecutivo, di 260 morti e 300 feriti tra i militanti del partito di Ocalan nei pressi delle 25 strutture militari distrutte dai bombardamenti. Non si menzionano, però, ufficialmente le vittime civili. Inoltre Erdogan ha chiesto che venga rimossa l’immunità parlamentare ai parlamentari del Partito Democratico dei Popoli (HDP), che in parte condivide radici ideologiche e basi elettorali col PKK, per fargli “pagare il prezzo dei loro legami coi gruppi terroristi”. L’HDP ha aumentato significativamente la sua presenza nel parlamento unicamerale turco dopo le elezioni del giugno scorso visto che ha ottenuto il 13% dei consensi e 80 seggi su un totale di 500, mentre l’AKP (Partito per la Giustizia e lo Sviluppo) di Erdogan ha perso la maggioranza assoluta dopo 13 anni di egemonia parlamentaria.

Nei giorni successivi ai primi raid aerei turchi la reazione del PKK non s’è fatta attendere e in questi giorni le risposte armate si sono intensificate: quindici impiegati di una centrale elettrice turca a Sirnal, nel Sudest, sono stati sequestrati e i ribelli hanno anche arrestato un poliziotto turco, hanno ucciso un alto ufficiale e ferito due soldati, oltre ad aver realizzato numerosi attacchi a postazioni militari e di polizia. I militanti del partito hanno definito i bombardamenti come “l’errore militare e politico più grave” commesso dal presidente turco e l’iniziativa militare è stata condannata anche dalle autorità del Kurdistan iracheno e dal presidente della regione autonoma curda, importante partner commerciale di Ankara, Massud Barzani, il quale ha espresso la sua “disapprovazione” e ha denunciato “il livello di pericolo della situazione” per auspicare uno stop all’escalation di violenza. D’altro canto Barzani ha anche chiesto ai curdi del PKK di sgomberare il campo e ritirarsi per evitare stragi di innocenti civili in territorio iracheno. Invece Ban Ki-Moon, segretario generale dell’ONU, ha definito i raid come atti di “legittima difesa”.

isisQueste incursioni contro il PKK sono state condotte, dunque, insieme a quelle contro i jihadisti che rapidamente si sono rarefatte fino a finire del tutto. Il 20 luglio scorso in un grave attentato, attribuito all’IS, a Suruc, città turca gemella di Kobane vicino alla frontiera meridionale con la Siria, sono stati uccisi 32 giovani attivisti della Federazione delle Associazioni della Gioventù Socialista e feriti un centinaio. I giovani stavano per partire per Kobane, simbolo della resistenza nel Kurdistan siriano (Rojava) liberato in gennaio dall’occupazione del califfato dopo 134 giorni di combattimenti, come volontari per ricostruire una biblioteca e un parco giochi. A massacrarli è stato un kamikaze ventenne che, infiltratosi tra di loro con una cintura esplosiva, ha fatto una carneficina. I curdi hanno accusato l’esecutivo di Ankara di non voler agire realmente contro l’IS, essendo entrambi interessati all’abbattimento del regime di Bashar Assad in Siria e al contrasto delle esperienze politiche dei curdi iracheni e specialmente di quelli siriani nella Rojava.

Quindi Erdogan sta usando il pretesto della lotta contro l’IS, dell’attentato di Suruc e della reazione del PKK per attaccare su due fronti: da una parte lo stato islamico, che per ora ha ricevuto un trattamento piuttosto blando dato che ai miliziani di Al Baghdadi è stato con frequenza permesso il transito lungo il confine turco, e i curdi. Nella Rojava sono stati ostacolati progressivamente l’approvvigionamento dalla Turchia e i corridoi umanitari, in Turchia tra arresti e persecuzioni la macchinaria repressiva s’è messa in moto da tempo, e in Iraq si bombarda. Inoltre il governo ha concesso l’uso delle basi militari nel sud del paese all’aviazione statunitense e alla coalizione internazionale per le operazioni anti-Daesh. Da più parti (per esempio dall’HDP) il governo è stato indicato come “complice” dell’IS, cioè poco interessato a smantellare le sue reti nel paesi e a evitare gravissimi attentati come quello del 5 giugno che, due giorni prima delle elezioni, durante un comizio dell’HDP a Diyarbakir, fece due morti e decine di feriti.

kobane YPJA Kobane, nel Kurdistan dell’ovest (Rojava), i curdi stanno costruendo una repubblica democratica, un’esperienza politica che, ispirata e paragonata anche al neo-zapatismo e ad altre esperienze autonome, ha suscitato interessi, speranze e solidarietà in tutto il mondo. Le YPG e YPJ (Unità di Protezione del Popolo/delle Donne) hanno obbligato l’IS a ripiegare e sono state le uniche a combatterlo sul campo di battaglia, riguadagnando territori e villaggi, nonostante abbiano sofferto decine di attentati e controffensive, non militari ma a tradimento e suicide, come quella del 25 giugno a Kobane che ha fatto centinaia di vittime civili e ha anticipato di un giorno gli attacchi terroristi simultanei in Francia, Tunisia, Somalia e Kuwait. I successi delle YPG/YPJ  contro il califfato sono evidenti, ma una regione autonoma curda in Siria costituisce una grande preoccupazione per Erdogan. Pertanto il governo della Turchia, paese membro della NATO e alleato statunitense, si presenta come una forza anti-ISIS, ma permette il passaggio di miliziani neri sul suo territorio e osteggia duramente gli unici che lottano sul campo contro i jihadisti. In Turchia le manifestazioni  anti-governative e di solidarietà per le vittime di Suruc  e per Kobane, che sono state organizzate anche in decine di città europee, sono state oggetto di dure repressioni da parte della polizia e dell’esercito turchi nelle ultime settimane.

Gli altri paesi dell’Alleanza Atlantica non dovrebbero, per ora, intervenire militarmente nel conflitto affianco a Erdogan, ma, in accordo con la Turchia e gli USA, hanno avvallato l’offensiva turca e la creazione di una zona di sicurezza (safe-zone) nel nord della Siria. Si tratta di una striscia di 90 km, che include la regione della Rojava, che finirebbe sotto il controllo turco-statunitense: ufficialmente si punta a proteggere con un territorio-cuscinetto il confine meridionale con la Turchia e ad accogliere i rifugiati della guerra civile, ma in realtà, secondo il leader dell’HDP, Salahettin Demirtas, costituisce un “tentativo di Ankara per fermare la formazione di uno stato curdo nella Rojava”, cioè una strategia per frammentare i territori in mano ai curdi. Il pericolo maggiore per Erdogan sarebbe la costituzione di uno stato curdo che unisca il Kurdistan iracheno a quello siriano e minacci l’integrità territoriale della stessa Turchia. Per questo s’intensificano le ostilità contro i partiti e i militanti curdi in Siria, Iraq e Turchia con tutti i mezzi a disposizioni, compresi quelli della diplomazia e de internazionali.

syria-ypj-fighters-in-kobaneIl 30 luglio la procura di Diyarbakir ha aperto un’indagine su dirigenti e deputati dell’HDP: Selahattin Demirtas, leader del partito, e Figen Yüksekdağ, co-presidente del partito, sono stati accusati di “armare e provocare una parte della popolazione contro un’altra”, e Demirtas è altresì accusato di aver turbato l’ordine pubblico e incitato alla violenza durante un comizio il 6 ottobre 2014 in cui esortò i simpatizzanti del partito a scendere in piazza per protestare contro le politiche governative pro-stato islamico. La procura di Urfa, inoltre, accusa Yüksekdağ di “diffusione di propaganda di un’organizzazione terrorista” per aver mostrato solidarietà a YPG, YPJ e PYD (partito curdo-siriano della Unione Democratica). I curdi chiedono alla comunità internazionale una condanna della azioni del governo turco che, però, stenta ad arrivare, se mai lo farà, mentre Erdogan propone la costruzione di un muro lungo il confine turco-siriano che isolerebbe ancor di più il Kurdistan siriano e Kobane, baluardi della resistenza curda contro l’ISIS e dell’esperimento autonomo e democratico dei cantoni della Rojava. Da Carmilla

La guerra sucia del presidente turco Erdogan en Siria, Irak y Turquía

(Versión breve publicada en el diario mexicano La Jornada, versión larga en el portal Rebelión el 1 de agosto de 2015) Desde el 24 de julio Turquía ha estado lanzando ataques aéreos en territorio iraquí, pero el gobierno del presidente Recep Erdogan ya no está combatiendo solamente al llamado “Estado Islámico” (ISIS), sino que, de paso, ordena bombardear los campos de los rebeldes independentistas kurdos en el norte de Irak.

Es la primera vez que eso ocurre en 4 años y desde cuando, hace 2 años, se estableció un cese al fuego entre el Estado turco y el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). La lucha a la “amenaza terrorista” utiliza, entonces, una doble hacha, justificada por la “emergencia” del califato del ISIS y la necesidad de respuestas inmediatas contra el enemigo yidahista islámico radical y, asimismo, contra el antiguo enemigo interno separatista.

Se ha lanzado un plan “anti-terrorismo” sin precedentes que golpea a los dos grupos pero no por igual: el ISIS ha sido atacado solamente en las primeras horas del operativo turco, el 24 y 25 de julio, mientras que las ciudades de Qandil, Avashin y Basya en el norte de Iraq y Sirnak en Turquía siguen siendo objeto de los raides de los F16 contra las estructuras del PKK, cuyo líder, Abdullah Ocalan, se encuentra preso en un cárcel de máxima seguridad.

Por lo tanto, la tregua con el PKK ha sido interrumpida, debilitando un proceso de paz comenzado en 2012, dentro de un conflicto que ha hecho más de 40.000 muertos en más de 30 años. Según refirió el Primer Ministro turco Ahmer Davutoglu, los ataques se dirigieron contra “hangares, escondites y estructuras logísticas llenas de municiones” sobre los montes Qandil, donde está la alta comandancia del PKK que, en seguida, dio por terminada la tregua frente a la agresión y tras “el fin de las condiciones que la mantenían”, según el comunicado del brazo militar del partido.

En una semana de operaciones represivas, se reportan unas 1300 detenciones, en su mayoría de militantes kurdos y de izquierda en Turquía, ya que de todos los arrestados sólo el 10% está bajo sospecha de cercanía con el Estado Islámico. 96 páginas web, en su mayoría de orientación izquierdista, han sido bloqueadas por el gobierno, y se cuentan al menos 190 muertos por los bombardeos turcos en el norte iraquí. Erdogan ha pedido que se quite el fuero a los congresistas del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que comparte raíces ideológicas y bases electorales con el PKK, para que paguen el precio “de sus nexos con grupos terroristas”. Este partido de izquierda y pro-kurdo aumentó su presencia en las elecciones del junio pasado, ya que obtuvo el 13% de los votos, o sea 80 escaños sobre un total de 500 en el congreso, mientras que el AKP de Erdogan perdió la mayoría absoluta después de 13 años de hegemonía parlamentaría.

Pocas horas después de los primeros ataques aéreos, quince empleados de una central eléctrica turca de Sirnak, en el Sureste, fueron secuestrados por militantes del PKK. Como respuesta a los ataques gobernativos, los rebeldes también detuvieron a un policía turco, mataron a un alto oficial, hirieron a dos soldados y realizaron ataques armados contra instalaciones militares y de policía.

Los guerrilleros definieron los bombardeos como el “error militar y político más grave” cometido por el presidente turco y su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). La iniciativa militar fue condenada también por las autoridades del Kurdistán iraquí y el presidente kurdo Massud Barzani expresó su “desaprobación” y denunció el “nivel de peligro de la situación” para que se termine la escalada de violencia. En cambio, Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, ha definido los ataques de Ankara como “legítima defensa”.

Estas incursiones contra el PKK se perpetraron en conjunto con las operaciones contra los yihadistas del ISIS, quienes el 20 de julio consumaron un grave atentado en la ciudad turca de Suruc, cerca de la frontera meridional con Siria, matando a 32 jóvenes activistas socialistas que querían partir para Kobane, centro y símbolo del Kurdistán sirio (Rojava) liberado de la ocupación del califato, como voluntarios para construir una biblioteca y un parque. A matarlos fue una chica como ellos, quien se infiltró cargada de explosivos y se martirizó para desatar la carnicería.

Básicamente Erdogan está utilizando el pretexto del combate al ISIS y el atentado de Suruc para atacar tanto al Estado Islámico, con el beneplácito de Estados Unidos, cuanto a las bases de los militantes kurdos. El gobierno turco concedió que militares estadounidenses y de la coalición internacional utilicen bases militares en el sur del país, en el Kurdistán turco, para las operaciones anti-ISIS.

En Kobane y en la región de Rojava o Kurdistán sirio, los kurdos han constituido una república democrática, una experiencia política novedosa y libertaria que ha sido comparada con el neozapatismo y las experiencias autonomistas. Han avanzado sobre el ISIS de manera eficaz, pese a haber sufrido decenas de atentados suicidas como el de Kobane del 25 de junio, que hizo decenas de víctimas civiles y anticipó un día los ataques simultáneos de los islamistas en Francia, Tunisia, Somalia y Kuwait. Son los solos grupos que han combatido en el campo de batalla liberando ciudades y territorios. Los éxitos de los kurdos YPJ/YPG (Unidades de Defensa del Pueblo/de las Mujeres) contra el califato son evidentes, pero una región autónoma kurda en Siria es una gran preocupación para Erdogan.

Por lo tanto, el gobierno de Turquía, país miembro de la OTAN y aliado de EUA, se presenta como una fuerza anti-ISIS, pero permitió el tránsito de milicianos del califato en su territorio y ataca frontalmente a los que luchan contra los yidahistas. En Turquía las manifestaciones de solidaridad para las víctimas de Suruc, que también se organizaron en otras ciudades europeas, han sido reprimidas por la policía y el ejército.

Por el momento los otros países de la Alianza Atlántica (OTAN) no van a intervenir militarmente en este conflicto a lado de Erdogan, pero, de acuerdo con Estados Unidos y Turquía, avalaron la creación de una zona de seguridad (safe-zone) en el norte de Siria. Se trata de una franja de 90 km, que incluye la región de Rojava, bajo control turco-estadounidense: oficialmente apunta a proteger la frontera con Turquía y a recibir a los refugiados de la guerra civil en ese país, pero en realidad puede ser “un intento de Ankara para parar la formación de un estado kurdo en Rojava”, según el líder del HDP Salahettin Demirtas, o bien una estrategia para fragmentar los territorios en manos kurdas. El peligro sería la constitución de un estado kurdo que una al Kurdistán irakí y al sirio, amenazando también de incluir la minoría kurda de Turquía y el sur de ese país en una nueva entidad. Por eso recrudece la hostilidad del ejecutivo de Erdogan contra los partidos y los militantes kurdos en su país, en Siria y en Iraq.

Además, el 30 de julio la procura de Diyarbakir comenzó una investigación sobre los dirigentes del HDP Selahattin Demirtas y Figen Yüksekdağ acusándolos de “armar y provocar a una parte de la población contra otra”, y Demirtas también es acusado de turbar el orden público e incitar a la violencia por un mitín del 6 de octubre del 2014 en el cual se exhortó a los simpatizantes del partido a salir a las calles para protestar contra las políticas del gobierno en apoyo al estado islámico. La procura de Urfa, además, acusa a Yüksekdağ de “difusión de propaganda de una organización terrorista” porque declaró que “nosotros apoyamos a YPG, YPJ y PYD” (el partido kurdo siriano).

Los kurdos piden a la comunidad internacional una condena de las acciones del gobierno turco, la cual, sin embargo, tarda en llegar. En cambio, Erdogan propone la construcción de un muro en la frontera turco-siriana que aislaría aún más la Rojava, baluarte de resistencia kurda contra el ISIS. La escalada belicista en la región propicia, además, un negocio redundo: China está entre los tres principales socios comerciales de Turquía, junto a Rusia y Alemania, y Erdogan acaba de viajar a Beijín para negociar la adquisición de un nuevo sistema de misiles defensivos de producción china.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.