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Haiti e la voce degli schiavi in libertà, prologo del libro: Come schiavi in libertà. Vita e lavoro dei tagliatori di canna da zucchero haitiani in Repubblica Dominicana di R. Zecca – Fabrizio Lorusso – Edizioni Arcoiris

copertina-come-schiavi-in-liberta-zecca-castel[Ensayo prólogo de Fabrizio Lorusso al libro “Haití e la voce degli schiavi in libertà” [“Haití y la voz de los esclavos en libertad”], en Zecca C. R., Come schiavi in libertà. Vita e lavoro dei tagliatori di canna da zucchero haitiani in Repubblica Dominicana, Arcoiris, Salerno, Italia, 2015, pp. 5-11, ISBN 9788896583975 ]

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Intervista con Idalina Bordignon: suora missionaria in Repubblica Dominicana impegnata nella difesa dei diritti dei migranti

di Raúl Zecca Castel

reconocido[in collaborazione con FrontiereNews] In Repubblica Dominicana, una discussa sentenza della Corte Costituzionale ha revocato la cittadinanza a oltre 200mila persone di origine haitiana determinando una situazione di forte conflitto sociale dai risvolti inquietanti. Abbiamo deciso di parlarne con Idalina Bordignon. Missionaria scalabriniana, Idalina Bordignon è direttrice del Centro de Atencion Jesus Peregrino, ONG religiosa che con il supporto dell’UNHCR è impegnata nella difesa e nella tutela dei diritti dei migranti. Fondato nel 1991 a Consuelo, nella provincia di San Pedro de Macoris – regione orientale della Repubblica Dominicana -, il CAJP svolge un lavoro prezioso, soprattutto in area di supporto legale, per migliaia migranti haitiani colpiti da una sentenza clamorosa.

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Comunidad caribeña rechaza a República Dominicana por conflicto con Haití

PROTESTA FRENTE AL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DE REPÚBLICA DOMINICANA

[De Revista Variopinto] La Comunidad del Caribe (o Caricom), mecanismo de integración regional de la Cuenca del Caribe, suspendió la petición de adhesión de la República Dominicana al grupo de países caribeños a causa de las medidas racistas y discriminatorias que este país ha estado implementando contra los vecinos haitianos y demás comunidades extranjeras. Muchos acuerdos de integración regional en el mundo, por ejemplo la Unión Europea o el Mercosur, incluyen cláusulas que impiden la incorporación de países, o bien los expulsan temporal o permanentemente, si estos pierden la calidad de democráticos o si sus leyes y prácticas son violatorias de los derechos humanos.

El 23 de septiembre pasado la Corte Constitucional Dominicana dictó una sentencia que ordena retirar la nacionalidad dominicana a todos los ciudadanos, nacidos después de 1929, que desciendan de personas nacidas en el extranjero. De esta forma, estos ciudadanos podrían llegar a ser expulsados y a quedarse sin nacionalidad, con base en el hecho de que sus padres o abuelos se consideran, ahora, como si hubieran estado simplemente “de paso” en la isla en la época en que empezaron a radicar allí. Esta decisión afecta potencialmente a más de 210,000 descendientes de haitianos en la República Dominicana. La suspensión de la entrada del país a Caricom fue votada por 15 países vecinos este martes 26 en un encuentro mantenido en Trinidad y Tobago.

Según la Comunidad del Caribe la sentencia de la Corte dominicana es “discriminatoria”, pues “excluye en forma retroactiva a miles de ciudadanos dominicanos, mayoritariamente de ascendencia haitiana”. El mandatario dominicano, Danilo Medina, dijo que no habría deportaciones a consecuencia del fallo. Sin embargo, su homólogo de Haití, Michel Martelly, denunció la deportación, ya consumada, de 300 personas de origen haitiano que básicamente son extranjeros en Haití, no cuentan con una familia y ni hablan el idioma. Las riñas diplomáticas y políticas entre los dos países que comparten la isla de La Española son endémicas, pero recientemente han llegado a extremarse por motivo de la sentencia.

El día 19 de noviembre sus delegaciones, con el apoyo del gobierno venezolano, sostuvieron reuniones en caracas, comprometiéndose a mantener abierto el diálogo. Sin embargo, la negociación se estancó después de unas declaraciones de Martelly, quien acusó a Medina de no tomar ningún tipo de acción contra las deportaciones y provocó la cancelación de la cita siguiente, prevista para el día 30, por parte de la delegación dominicana. La República Dominicana estima en 500mil las personas nacidas en Haití que radican en su territorio.

Kamla Persad- Bissessar, presidenta de Caricom y primera ministra de trinidad y Tobago, se declaró intencionada a involucrar en el asunto también a otros órganos supranacionales como la Asociación de Estados del Caribe (AEC) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) para respaldar las sanciones de Caricom. De hecho, el ex Secretario de la AEC, Normal Girvan, afirmó que “la Caricom tiene la oportunidad de evitar una catástrofe humanitaria”. Asimismo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) irá a la República Dominicana en diciembre para tratar la misma problemática, ya que la sentencia menosprecia las recomendaciones emitida en el pasado por la misma CIDH acerca de las leyes migratorias dominicanas.

La decisión discriminatoria de la Corte dominicana representa una etapa más de una larga historia de tensiones fronterizas, económicas, culturales y raciales dentro de La Española, entre la francófona Haití y la “hispana” República Dominicana. Por lo tanto, no parece tan fácil que se legue a una conclusión satisfactoria del conflicto en tiempos breves, aun con la presión internacional. El 6 de noviembre cientos de personas realizaron actos públicos y marchas en la capital Santo Domingo para sostener el fallo de la Corte y lanzaron la idea de construir un muro en la frontera, según el ejemplo de la valla erigida por Estados Unidos a lo largo del Río Bravo.

Las “reivindicaciones” de la gente en las plazas de Santo Domingo son las mismas que se escuchan en otras latitudes en contra de los extranjeros y migrantes, en contra de los “otros”, quienes son acusados, desde siempre, de acapararse trabajos y oportunidades, de apropiarse de recursos públicos que, supuestamente, estarían quitando a los residentes nacionales. Así, Emilio Santana, integrante de la Guardia Nocturna de San Juan en la República Dominicana, llamó al presidente a intervenir para “evitar que, de manera silenciosa y masiva, los haitianos se apoderen del territorio” dominicano y también arremetió en contra de “esas ONGs que negocian con la pobreza de los haitianos y que son unos destruye patria”. El nacionalismo revive e identifica el peligro en el “enemigo” foráneo, con el diferente y el negro.

Finalmente, la Caricom exhortó a la comunidad internacional para que apoye la aprobación, en la República Dominicana, de “medidas urgentes para asegurar que la decisión de la Corte no se aplique”. Hasta que no se tomen medidas “creíbles inmediatas”, dentro de un plan general para solucionar la problemática de las nacionalidades en la República Dominicana, no habrá marcha atrás en la decisión de la Comunidad caribeña. Fabrizio Lorusso   Twitter @fabriziolorusso

República Dominicana y Haití: vientos de racismo

racismo haiti

Entre Haití y la vecina República Dominicana no corren buenas relaciones. El 23 de septiembre pasado la Corte Constitucional Dominicana emitió una sentencia que parece una broma, pero no lo es. La Corte ha ordenado retirar la nacionalidad dominicana a todos los ciudadanos, nacidos después de 1929, que desciendan de personas nacidas en el extranjero. Éstas podrían llegar a ser deportadas y a quedarse apátridas, con base en el hecho de que sus padres o abuelos se consideran, ahora, como si hubieran estado simplemente “de paso” en el país en su época. Esta decisión podría afectar a más de 210,000 descendientes de haitianos en la República Dominicana.

El lunes, hubo una manifestación frente a la Embajada dominicana en Puerto Príncipe, capital de Haití. Ese mismo día el presidente dominicano, Danilo Medina, encontró a las asociaciones de descendientes de haitianos y prometió consultarse con los otros poderes del Estado para verificar los caminos posibles, pero por ahora la cuestión queda abierta.

Para el día 8, se prevén otras iniciativas de protesta para presionar al gobierno del país vecino con el fin de emendar la absurda decisión de la Corte o evitar su aplicación. De cumplirse, en efecto, esta “desnacionalización” impuesta contra millares de personas violaría la Declaración Universal de los Derecho Humanos, que establece el derecho de todos a tener nacionalidad y a no verse privado de ella arbitrariamente.

El viernes pasado, algunos congresistas haitianos se encontraron con sus pares dominicanos para formar una comisión especial encargada de analizar la decisión de la Corte y tratar de destrabar la situación. El 4 de octubre, una delegación de la ONU se reunió con Medina para platicar del asunto, pero éste hizo hincapié en las leyes dominicanas que otorgan a otros órganos del Estado la competencia al respecto.

El gobierno Haitiano del mandatario-cantante Michel Martelly ha expresado un desacuerdo profundo en una carta dirigida a la Embajada dominicana, subrayando cómo sería “preocupante” la aplicación de una medida retroactiva contra miles de ciudadanos de ascendencia haitiana. Por tanto, se invita al gobierno del país vecino a considerar de manera “objetiva y equitativa” el asunto de los dominicanos descendientes de haitianos dentro de la sociedad de que son parte.

A pesar de que hubo algunos momentos de solidaridad recíproca en la larga historia de convivencia entre estas dos naciones, las cuales comparten la isla caribeña de La Española, muchos más fueron los episodios de discriminación e incomprensión que han protagonizado estos dos países.

En especial, con referencia al problema del racismo, en la hispanófona, mestiza y relativamente más próspera República Dominicana, cíclicamente se vuelven a presentar brotes de intolerancia contra la “pobre, negra y francófona” República Haitiana. Los gobernantes y magistrados dominicanos podrían recordarse, en cambio, de la solidaridad que en 1929 mostraron los haitianos que prestaron una ayuda determinante a sus vecinos, tras la larga serie de huracanes que devastó la parte dominicana de la isla.

Además, justo esta semana, es el 76 aniversario de la trágica “Masacre del perejil”. En el mes de octubre de 1937, el dictador dominicano Rafael Trujillo mandó a matar a cerca de 30.000 haitianos que vivían en el país para tratar de “blanquear la raza”, a través de una limpieza étnica sin precedentes en la región. Los que no eran capaces de pronunciar correctamente la palabra “perejil” eran ejecutados. Con su decisión, violatoria del derecho internacional y del sentido común, la Corte parece haber despertado recuerdos nefastos y racismos latentes que son tan anacrónicos como peligrosos. De: Revista Variopinto al día – México

Fabrizio Lorusso – Twitter @FabrizioLorusso