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Libro #NarcoGuerra #Messico dei cartelli della #Droga sulla Rivista di SOS Bambino OnLus

NarcoGuerra 1 (Medium)Un estratto dal libro NarcoGuerra. Cronache dal Messico dei Cartelli della Droga (di Fabrizio Lorusso, Odoya Editore, 2015) Dalla rivista SOS Bambino (giornale della International Adoption OnLus) del giugno 2015 – ANNO 12 N. 1 – (A questo link il numero intero della rivista in PDFNarcoGuerra p 2 (Medium)

Santa Muerte Patrona + Fante di Cuori a Milano mercoledì 2 luglio

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Il 2 luglio all’imbrunire nello splendido Campo Sportivo RCS della zona Gallaretese/Bonola a Milano faremo una doppia presentazione dei libri Santa Muerte Patrona dell’Umanità di Fabrizio Lorusso (Stampa Alternativa/Nuovi Equilibri, 2013) e Fante di Cuori di Daniele Pinardi (Robin Ed., 2014). Ringraziamenti dal Messico a Milano per lo staff del Circolo CorSera e gli ospiti che ci accompagneranno: Andrea Nicastro, inviato esteri del Corriere, il regista Paolo Darra e lo scrittore Rino Gualtieri. Prima e dopo la presentazione: menù popular.

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Narrar el umbral: La muerte de Iván Ilich de Lev Tolstói

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Artículo de Maria Candida Ghidini – Jornada Semanal – Traducción de Fabrizio Lorusso

Nosotros los rusos, toda gente de bien,

nutrimos una verdadera pasión

por estos problemas que

se quedan sin solución.

A. P. Chéjov, Del amor

La muerte de Iván Ilich (1886) narra la historia de cómo un funcionario normal, con una vida agradable y comme il faut, enfrenta el horror de una grave enfermedad y del fin inminente.

Tolstói había concebido el cuento como “la descripción de la muerte simple de un hombre simple hecha por él mismo”. Inicialmente, entonces, la obra habría tenido que tomar la forma de un diario de un moribundo y este proyecto se mantiene invariado hasta las últimas fases del trabajo, cuando la primera persona cede el paso a la narración objetiva y a una estructuración más compleja que prevé el episodio-marco de la visita a la cámara ardiente de Iván por parte de sus colegas y, sobre todo, del narrador-testigo Pyotr Ivanovich.

Sin embargo, la idea de conducir todo el cuento en la perspectiva del moribundo, quien habría tenido que escribir su diario sólo en los breves intervalos del dolor, se había tornado difícil de realizar por inverosímil.

Tolstói se encontraba en las mismas condiciones de Dostoievski enfrentándose a la La mite (1876). En el prefacio de este cuento, Dostoievski habla explícitamente de esta dificultad, refiriéndose a Le Dernier Jour dʼun Condamné, de Victor Hugo, cuya inverosimilitud (el hecho de que un condenado registre sus pensamientos ya estando en la guillotina) es, finalmente, la manera con la cual el arte llega a expresar la verdad más profunda (istina), aun en detrimento de una adecuación fiel a la realidad. Dostoievski concluye dejando entender que la última palabra, la palabra liminar, la palabra en el umbral de la muerte, es necesariamente fantástica, pero no es por esto menos “verdadera” que el discurso realista.

Al final, Tolstói parece renunciar a la última palabra y, entonces, a la forma del diario. Gradualmente elige la del cuento objetivo de una vida simple y “placentera” que no es capaz de comprender el horror de su propia condición. En un primer momento, la vida del protagonista habría tenido que ser reconstruida por el amigo Iván Petrovich, al cual la viuda encargaba las improbables memorias escritas por Iván Ilich durante la enfermedad, y luego, con un paso ulterior hacia la narración objetiva, Tolstói elimina todo narrador y hace el cuento más esencial, borrando algunos acontecimientos de la vida del protagonista.

A medida que la elaboración progresa, Tolstói avanza seguro hacia una apertura cada vez mayor de la historia que se vuelve progresivamente más ejemplar y menos caracterizada: en la tercera redacción, del febrero de 1886, él elimina, por ejemplo, muchos detalles concretos, desaparecen los precisos topónimos moscovitas, las marcas y los lugares notorios de Moscú, como la pastelería Alʼbert que se transforma simplemente en una “pastelería cara” o los nombres de los periódicos que pierden su caracterización unívoca (Golos, que significa La voz, un famoso diario de área reformista, es sustituido por el más genérico Vedomosti,Las Noticias).

Finalmente, sólo en la redacción final el escritor modifica el orden cronológico de la narración, invirtiéndolo bruscamente y haciéndolo, en seguida, extrañamente circular: la linealidad del movimiento vida-enfermedad-muerte del plano inicial, se sustituye con el exordio improviso que turba la banal rutina de la oficina del procurador Iván Yegorovich Shebek: “¡Señores! ¡Iván Ilich ha muerto!”, para después volver con un flashback a la biografía del protagonista, a su enfermedad y, por fin, a la muerte.

Tolstói forja el tiempo del cuento a partir de la intuición que ilumina a Iván Ilich una hora antes del fin: el vuelco completo del punto de vista y de la manera usual de avanzar, un vuelco que es descrito con la enésima metáfora ferroviaria. “De pronto sintió que algo le golpeaba en el pecho y el costado, haciéndole aún más difícil respirar; fue cayendo por el agujero y allá, en el fondo, había una luz. Lo que le ocurría era lo que suele ocurrir en un vagón de ferrocarril cuando piensa uno que va hacia atrás y en realidad va hacia delante, y de pronto se da cuenta de la verdadera dirección.”.1

Este movimiento al revés, esta brusca inversión, desenmascara “el engaño que cubre tanto la vida como la muerte”. Ella remite a un círculo, al ciclo nacimiento-vida-muerte del que Iván Ilich toma conciencia sólo de manera gradual y después de inenarrables sufrimientos físicos, pero sobre todo espirituales.Inicialmente, la parábola de la vida, que desde el punto luminoso del nacimiento corre precipitadamente hacia la tiniebla del final, se le presenta bajo el semblante del vuelo velocísimo de una piedra que le aprieta el pecho. En seguida, después de la inversión, es decir después de la concientización acerca de la mentira en la que había vivido, este vuelo lineal vuelve hacia atrás y cierra el círculo, porque la luz de que estaba teñido el inicio, el nacimiento, comienza a prenderse, se ilumina, incluso ahora, “al final del hoyo”.

Movimiento lineal del cuento de la vida de Iván Ilich en el interior del flashback, inversión con el incipit que arranca del momento de la muerte, final que cierra el círculo con la muerte como momento de luz a la par del nacimiento (“y en vez de la muerte, estaba la luz”): Tolstói forja el ritmo mismo de la narración de modo que reproduzca el ciclo de la vida de la cual quiere hablar.

Sigilo casi accesorio de la verdad de la que se hace insignia, la forma vive armoniosa de su contenido, inclusive en el Tolstói tardío, con todas sus dudas acerca del arte.


Notas:

1. L. N. Tolstói, PSS, vol. XXVI, p. 105. Como bien saben los lectores de Anna Karénina, en Tolstói el motivo de la ferrovía está obsesivamente ligado a la muerte, no sólo a nivel de la trama y de cada episodio, sino también como repertorio continuo de metáforas. Por ejemplo, la crucial escena de la muerte del hermano de Levin, Nikolai, es descrita en una escuálida recámara de hotel con una atmósfera “ferroviaria”.

2. “El doctor había dicho que sus sufrimientos físicos eran terribles y era cierto. Pero la cosa más horrenda eran sus sufrimientos morales y en ellos consistía su más grande tormento.”

Ilustración de Agustín Comotto / www.agustincomotto.com

Napoli, barrio latino

[Recensione di Fabrizio Lorusso del libro: Napoli, barrio latino. Migrazioni latinoamericane a Napoli di Maria Rossi, Edizioni Arcoiris, Salerno, 2011, Qui] Anni di ricerca e di studio sul campo si condensano in Napoli, barrio latino, un testo che apre uno scorcio doveroso, ormai urgente, sulla migrazione latinoamericana in Italia e, in particolare, nel napoletano. Sebbene le regioni maggiormente interessate dal fenomeno migratorio, dall’America Latina e dagli altri paesi, restino la Lombardia, il Lazio, il Piemonte, l’Emilia Romagna e il Veneto, anche la Campania, le Marche e la Sicilia mostrano, in termini assoluti e relativi, cioè in percentuale rispetto alla loro popolazione, un’importanza notevole e crescente della popolazione migrante. Questa non assume solo un significato a livello meramente numerico ma anche e soprattutto in termini economici, sociali e culturali. Maria Rossi ci offre una panoramica completa sulla migrazione e sui migranti, intesi come protagonisti dell’alterità e soggetti identitari e culturali in continua evoluzione che si devono destreggiare tra l’etnocentrismo discriminatorio della comunità ricevente e le spinte all’integrazione e all’appartenenza ad essa, oltre che a quella d’origine. La riformulazione costante dell’identità mista e della loro comunità di riferimento passa dal dialogo con la terra d’origine e con il nuovo insediamento, quindi l’Italia, quindi Napoli e il barrio latino.

A partire dai primi anni settanta, precisamente dal 1973, l’Italia ha sperimentato l’inversione dei flussi migratori diventando un paese che comincia a espellere meno persone di quante non ne riceva: tecnicamente si chiama “saldo migratorio positivo”. La portata di questa rivoluzione, che forse a molti oggi appare come un fatto in qualche modo scontato, si sarebbe compresa solo decenni dopo e rappresenta tuttora una “questione” decifrata muovendo da prospettive sghembe e parziali.

In Latino America le tradizionali mete dell’emigrazione italiana come l’Argentina, il Brasile, l’Uruguay e il Venezuela sono diventate espulsori di persone le quali, spesso facilitate dalla vicinanza culturale o dalle origini italiane, tentano il ritorno in Europa via Italia o via Spagna in attesa di una scelta definitiva. D’altro canto non sono questi i flussi che più hanno inciso sull’immigrazione latinoamericana in Italia e in Campania: le comunità più grandi sono, infatti, quelle provenienti dal Perù, dall’Ecuador, dal Brasile, dalla Repubblica Dominicana e dalla Colombia.

Dopo aver definito il quadro teorico e storico dei movimenti migratori e aver definito con precisione i termini della ricerca, quali il gruppo d’indagine e i suoi limiti geografici e temporali, il saggio di Maria Rossi si addentra nel cuore della Napoli delle mille identità. Esplora le interazioni dinamiche tra etnie e nazionalità diverse con l’analisi di tutti gli elementi necessari alla comprensione di quella parte d’umanità che dall’America Latina giunge fino ai nostri quartieri: le strategie d’identificazione, il sistema delle motivazioni, l’ambito della famiglia migrante che evolve al modello transnazionale, il mondo del lavoro con la prevalenza delle donne impiegate e degli “uomini che si arrangiano”, le aspirazioni e il futuro, l’idea del ritorno e il fascino dei progetti di vita nella nuova realtà abitata e vissuta in Italia.

Si aprono anche delle parentesi importanti sulle forme dell’associazionismo latinoamericano a Napoli, sul dislocamento e le forme di vita nei singoli quartieri “latini”, sulla religione e sui fenomeni linguistici. I processi di gerarchizzazione, creazione di status e “italianizzazione” del migrante si legano alla cambiante proporzione e contestualizzazione nell’uso dell’italiano e dello spagnolo (tra i migranti de habla hispana, di lingua materna spagnola) in un gioco dinamico di esclusioni e inclusioni dei membri della comunità più “integrati” rispetto agli altri. E’ più o meno quello che succedeva agli “italiani d’America”. NapoliLibro.JPGTendevano a non usare più la loro lingua materna in pubblico, distorcevano i loro cognomi (o se li vedevano cambiare dalla gente o da qualche burocrate) e, se volevano vantare un buon livello d’integrazione (reale o presunto) nella società locale, dovevano sfoggiare un inglese accettabile, anche di fronte ai propri connazionali. Non importava se questi potevano percepirlo come una forzatura o un atteggiamento un po’ snob. Avrebbero poi compreso perché risultava a volte proficuo nella società d’accoglienza bistrattare l’italiano alla stregua di un dialetto in disuso, un vecchio arnese da dimenticare dinnanzi all’idioma dominante.
Nel barrio latino si raccontano storie, testimonianze di vita e speranza, si raccolgono la fede e le tradizioni, il sincretismo e l’associazionismo vitale dei migranti latini che, come ci racconta una delle voci raccolte e riportate da Maria, “dal punto di vista culturale” non sono tanto diversi. “Il napoletano possiede un po’ della nostra cultura ed è questo che mi spinge a rimanere qui”. Una delle ricchezze del testo è l’aver integrato testimonianze che avvalorano passo a passo l’esperienza e la teoria, il vissuto e la scrittura in esso contenuti. Dagli spaccati di vita in emersione allo stesso linguaggio, con quello spagnolo (o portoghese nel caso dei brasiliani) intercalato nell’italiano che non è la lingua predominante della quotidianità, i racconti degli informanti ci proiettano nel cuore dei problemi.

“Un problema perché acá i documenti…stanno un sacco di ragazzi e ragazze senza documenti che ya son persona che tienen 10, 15 años acá. Hanno perso il documento per motivo che hanno perso il lavoro e la persona che le ha dato il lavoro molte volte le retira il lavoro e il documento non lo fanno più…però son personas che si arrangiano, vendono ropa, fanno pranzi, insomma guadagnano qualcosa. Io suppongo che debieran darle documenti…Perché pagano un affitto e non le possono dare il documento?”.

Un altro elemento d’interesse riguarda il trasferimento delle pratiche religiose del migrante e la sua integrazione nella città di accoglienza che, nel caso delle comunità latinoamericane a Napoli, è favorita dall’associazionismo e dalla relativa compatibilità con le espressioni della religiosità locale. Per esempio il culto al Señor de los milagros, una devozione popolare verso un Cristo particolarmente miracoloso e guaritore molto diffusa in Perù, ha trovato un luogo privilegiato nella Chiesa dei Sette Dolori a Napoli.

La spinta verso l’interculturalità, intesa come fase successiva al multiculturalismo, è una via per l’integrazione e il riconoscimento dei gruppi latinoamericani (e in generale di ogni comunità migrante) e costituisce una delle proposte concrete del saggio. Si auspica il superamento della perniciosa cappa d’indifferenza e frammentazione che, nella maggior parte dei casi, caratterizza la convivenza di etnie e culture diverse, soprattutto in un territorio già carico di criticità e tensioni pregresse. Vincere la paura dell’altro, apprezzare la diversità come patrimonio e non come minaccia, riuscire a “far parte di più culture senza tradire la propria” sono le sfide da raccogliere dentro e fuori dalle ristrette comunità di stranieri, dentro e fuori dai sistemi educativi e dalle istituzioni.

Maria Rossi è dottore di ricerca in Culture dei Paesi di Lingue Iberiche e Iberoamericane e docente a contratto di Letterature Ispanoamericane presso l’Università degli Studi di Napoli “L’Orientale”. Courtesy of www.carmillaonline.com