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Redes virtuales, blogs y literatura – Artículo @JornadaSemanal #Mexico

Web Zine e blog letterari Italia costellazione

Artículo desde:

La Jornada Semanal – 2 de agosto de 2015 (Fabrizio Lorusso)

Un gran número de impresos han migrado a “la nube”.

En la red los contenidos tienen menos filtros y corren el riesgo
de ser poco confiables.

Desde que internet conquistó el mundo, son muchas las revistas de papel que han pasado a ser digitales o que han desaparecido del todo, tanto en México como en Italia. En Italia, como respuesta frente a nuevos medios y formas de socialización de la cultura y la literatura, florecieron los blogs especializados que se conocen como web-zine (web magazine) literario-culturales, lit-blogs (del inglés literature blog), book-blogs, revistas literarias online, entre otras definiciones. Su naturaleza es mixta y difícil de asir por dos motivos: primero, si bien su principal tema de interés es la literatura, abarcan también temáticas culturales, sociales, políticas, históricas y de actualidad; segundo, los mismos blogs, objetos de la web 2.0 diferentes de las páginas clásicas, tienen una definición algo vaga y cambiante.

Según el estudioso Alejandro Piscitelli, un blog o “un weblog es, básicamente, un sitio web personal y sin fines de lucro, constituido por noticias y reflexiones, con un formato que facilita las actualizaciones. Cada nueva pieza de información que se agrega se suma a la última, creando un permanente fluido de noticias. La información es provista por el creador del sitio o por contribuyentes voluntarios de contenidos. Habitualmente incluye tanto comentarios personales como enlaces a sitios web donde se tratan los temas de interés del weblog en cuestión”.

Sin embargo, sí hay blogs con fines de lucro que no son personales. Los académicos Jaime Alonso y Lourdes Martínez dan cinco características del blog: es un espacio de comunicación personal; sus contenidos abarcan cualquier tipología; presentan una marcada estructura cronológica; hay enlaces a sitios web que tienen relación con los contenidos del blog y, finalmente, la interactividad que permiten aporta un valor añadido como elemento dinamizador en el proceso de comunicación.

Por otra parte, hay quienes identifican a los blogs por no ser páginas estáticas con comunicación unidireccional del editor hacia los visitantes, ya que se da una interacción multidireccional de toda la comunidad de editores, colaboradores, lectores y comentaristas. Hace poco más de un lustro, con la masificación de las redes sociales, los espacios públicos virtuales y las formas de expresión personalizadas en línea, los blogs se dieron por muertos, pero en realidad muchos se especializaron y siguieron vigentes dentro de sus respectivos nichos para profundizar y difundir contenidos más elaborados.

Más allá de las definiciones, en el caso de las web-zine literarias en Italia, se puede afirmar que han ido creando una “blogósfera” reconocible, una red dentro de la Red, pues son como un sistema virtual, con comunidades de blogs interconectados y percibidos como parte de un ambiente definido. Los weblogs literario-culturales y sus enlaces en el mundo virtual y real, juntos, constituyen un fenómeno social. Si los representamos como una galaxia de interacciones e hipervínculos, queda clara su influencia, ejercida de manera colectiva, dentro del sistema literario, pues actúan sobre la relación lector-autor-editor de manera incisiva y reconocida.

Según la cantidad, el tipo de personas que los escriban y sus motivaciones, los blogs pueden ser personales (un bloguero, para fines personales), colectivos (más autores, para fines fijados por el grupo) o institucionales (uno o más autores ligados a una empresa o institución). Los blogs literarios o culturales italianos más importantes entran en una de estas categorías, pues existen páginas individuales, aunque abiertas a colaboraciones externas, como Lipperatura, de Loredana Lipperini, Vibrisse, de Giulio Mozzi, el blog de Giuseppe Genna o Letteratitudine, de Massimo Maugeri. Hay blogs colectivos de narradores, ensayistas, editores, estudiantes, reseñistas y columnistas que unen sus esfuerzos en espacios como el histórico CarmillaOnLine, Giap, del colectivo Wu Ming, Nazione Indiana, Il Primo Amore, Lavoro Culturale y La Poesia e lo Spirito, o bien institucionales, ya sea ligados a una asociación cultural, a una revista de papel o a una editorial, como Minima Et Moralia, Tropico del Libro, Alfabeta2 y DoppioZero.

Es fácil encontrarlos tecleando sus nombres en un motor de búsqueda. Su relevancia va más allá de los estudios italianistas, ya que el objeto “blog” es global y el sistema que se ha formado en Italia es un ejemplo significativo para muchas otras realidades en donde los mecanismos clásicos, a veces excluyentes, del sector editorial y el periodismo cultural, necesitan ser renovados y democratizados. Las principales web-zines italianas han logrado un lugar destacado y han establecido un diálogo con las sedes tradicionales de la crítica y la información literaria. Se trata de un fenómeno interesante, menos difundido en otros países o en comunidades de hablantes de otros idiomas.

La blogalaxia y sus habitantes

En general, la Red democratizó y amplificó la difusión y fruición de contenidos. Se multiplican las fuentes de información, incluyendo las que no tienen una lógica comercial, pero por otro lado los contenidos tienen menos filtros, son más numerosos y de libre publicación; por ende, tienen el riesgo de perder niveles de confianza y de calidad o de multiplicarse infinitamente. En la enorme masa y red informativa, los medios tradicionales, con sus marcas poderosas, siguen cubriendo un rol dominante y van segmentando cada vez más sus servicios según el perfil socioeconómico de los lectores, divididos entre los “premium” y los “estándar”.

Por todo lo anterior, con el paso del tiempo los nuevos medios, los blogueros, las páginas web y las revistas online han tenido que construir su credibilidad siguiendo algunas de las pautas de los medios tradicionales, pero ofreciendo sus contenidos de calidad gratuitamente. Dentro de la llamada “blogósfera”, sólo los interlocutores, medios, colectivos o personas que hayan mantenido a través de los años patrones de continuidad, confianza y calidad, han sobrevivido como fuentes atendibles entre los cibernautas.

Los book-blogs son, en gran parte, “intelectuales colectivos”, distintos de los blogueros individuales o de la vieja figura del “crítico literario” o “experto”, pues el blog es un objeto cultural y, a la vez, un espacio social para compartir, señalar e interactuar. Los lit-blogs seleccionan o filtran cada vez más sus contenidos, tienen redacciones, nichos de lectores y especializaciones. En algunos casos editan revistas de papel junto a la página web, es decir, pueden ser el “brazo digital” de una publicación que circula en librerías.

La blogalaxia es muy amplia, aun considerando sólo un nicho, como el de los blogs culturales y literarios. Por eso nacen criterios para clasificarlos: la antigüedadonline, la continuidad de sus publicaciones, autores y redactores. Normalmente hay escritores, periodistas, operadores del sector editorial y grupos de autores detrás de los lit-blogs y eso aporta confianza y reconocimiento. También se considera su popularidad, la fama que obtiene por parte de otras páginas web, por ejemplo con enlaces recíprocos, o incluso fuera de internet, así como su presencia en rankingsespecializados.

Los blogs, desde luego, ofrecen contenidos que pueden ser multimedia, utilizar lenguajes y códigos variados, hipertextos y enlaces internos y externos. A diferencia de los medios impresos, tienen menos límites en la cantidad de palabras publicables y sus lectores son más activos, tanto en el mismo blog, cuando está permitido postear comentarios, como en las redes sociales o en iniciativas que van más allá de la virtualidad de la red. Sin embargo, el uso de contenidos multimedia y la explotación de todos los recursos 2.0 no ha sido una prioridad de los lit-blogs, pues se privilegia la selección de contenidos y la calidad de los textos, más que “lo multimedial” que es, en dado caso, un acompañamiento y un apoyo, no un fin en sí mismo.

Lit-blogs y book-blogs: universos en expansión

Finalmente lit-blog es una definición imprecisa o incompleta, pues se trata de revistas literarias en línea, con la forma y los rasgos de los blogs. Su interés cultural y temático es muy amplio, interdisciplinario, determinado justamente por el medio, pero sobre todo por la presencia de conjuntos o colectivos de redacción, además de un núcleo fundador o de autores reconocidos, presentes en algunos casos, que van marcando ciertas tendencias de la revista y están animados, normalmente, por la democratización de un ámbito elitista como el literario.

En Italia hay una “vieja guardia” de lit-blogs: carmillaonline.com, wumingfoundation.com, nazioneindiana.com, ilprimoamore.com, loredanalipperini.blog.kataweb.it, vibrisse.wordpress.com, iquindici.org, lette-ratitudine.blog.kataweb.it, lapoesiaelospirito.wordpress.com. Y entre los más recientes: minimaetmoralia.it, finzionimagazine.it, lavoroculturale.org, alfabeta2.it. El fenómeno tiene rasgos y relevancias distintas en otros países. Están blogs como el mexicano el-anaquel.com, el dominicano arañazo.wordpress.com o mimundodelibros.blogspot.mx como referencias, aunque parece que aún no se logra, por ejemplo en México, tener una red fuerte de lit-blogs que influya en el sistema literario con autoridad, red y presencia.

La “filosofía de fondo” de los blogs se alimenta de muchos factores; es cambiante. A veces está declarada, otras veces se deduce indirectamente de la selección y presentación de los contenidos y, finalmente, en el caso de los blogs colectivos o institucionales, puede que sea definida a partir de las dinámicas del grupo de redactores o de la institución (editorial, empresa, asociación cultural).

Es válido definir a los book-blogs como “intelectuales colectivos” y “creadores de sentido” en la tempestad informativa actual. Son, simultáneamente, “lugares de la cultura”, espacios públicos y “agencias de socialización”. Su papel se ha construido de manera firme y duradera, su nicho sigue activo, su relevancia crece, sus autores son buscados por los editores y, de alguna manera, se colocan como operadores del sector cultural y hasta como promotores de nuevos talentos. Las redes sociales han cambiado el panorama, dada su inmediatez, capilaridad e influencia, pero no han reemplazado a los blogs ni los han afectado como filtros y reorganizadores de sentidos e imaginarios, no sólo en campo literario o cultural, sino también en los más amplios ámbitos de lo social y lo político.

Algunos de ellos pueden ser vistos como blancos fáciles para la colonización de grandes editores o agencias de prensa, o bien, se pueden volver portadores de prácticas poco éticas, ligadas a una perversa “antropología del regalo”, al intercambio de favores, a la ambigüedad y escasa transparencia en la relación con el sistema literario, especialmente con editoriales que llegan a condicionar o pervertir la credibilidad de blogueros y redacciones enteras para promover sus libros-mercancía. Muchos blogueros son voluntarios, entes precarios de la literatura y existe, por lo tanto, la tentación hacia la cooptación de su trabajo, opiniones o servicios, a cambio de perspectivas, prebendas, visibilidades o promesas que las grandes editoriales o los medios pueden brindar. En cambio, actualmente el papel de los lit-blogs que no comparten estas lógicas, los cuales finalmente resultan ser los más duraderos y reconocidos en la red, va adquiriendo más importancia, a través de un trabajo serio que tiende a privilegiar las editoriales independientes y los autores emergentes.

La blogósfera de los lit-blogs se ha conformado en los últimos quince años como espacio de agregación y socialización para comunidades de navegantes-lectores, y es un filtro de selección dentro del exceso informativo y el relativismo cultural. La literatura se dedica, entre otras cosas, a narrar su tiempo y a sugerir caminos posibles y visiones. Los editores, los medios, los autores y los lectores la hacen circular, la comentan, la comparten, crean y analizan, y, dentro de este sistema, ya no se puede prescindir de la red, de los blogs y sus habitantes.

Fuga de Cerebros – Jornada Semanal

(De Fabrizio Lorusso – Jornada Semanal del 10 de mayo de 2015)

Ilustración de Juan Puga

Fabrizio Lorusso

¿Por qué un cerebro huye? ¿Tiene miedo o coraje? No está bien en donde está. Sale de su juicio y acaricia la locura. Se separa de sí mismo y de las materias grises a su alrededor. ¿Qué es un cerebro en fuga? Es un hombre, una mujer, una persona, identificados con su parte razonante, metonímicamente. Su cerebro los define, se proyecta fuera del cráneo y de su ciudad. Es un fruto verde de la mundialización que va madurando en su peregrinaje por la aldea global.

Durante más de una década, en Italia, España, Grecia y Portugal, se ha propalado un mito-realidad: el de la épicafuga de cerebros. Mito, porque el fenómeno se ha idealizado y mistificado. Se han ensalzado presuntos héroes e historias de éxito, se han minimizado y escondido fracasos y precariedades de los nuevos migrantes globalizados. Como si su viaje, muchas veces sin retorno, fuera algo romántico y resolutivo, producto de los genes de Marco Polo y Cristóbal Colón, y no la consecuencia del declive socioeconómico de Europa. Y es una realidad, ya que son millones los individuos que abandonan países supuestamente desarrollados para buscar fortuna, espacios o reconocimiento en otras latitudes.

A veces esto implica perderse y no encontrarse jamás, mentir o fingir, vestir idiomas y costumbres ajenos, como en una pieza teatral improvisada. Es riesgoso; es el cerebro que emigra y cambia de ropa. Y hay sitios, como México y América Latina, en los que parece más fácil hacerlo, ya que el espacio es enorme y la sociedad variada, fragmentada, con huecos que llenar. El extranjero goza de hipervaloraciones, tantas veces ficticias que pueden traducirse en ventajas concretas o, incluso, en una mayor autoestima o presunción personal, según la inclinación de cada quien.

Es decir, hay quienes se creen mucho, saben actuar y venderse bien, aun no teniendo realmente nada especial que mostrar, y quienes se insertan, más humildemente, en estas contradictorias y acogedoras realidades para disfrutar agradecidamente las posibilidades que ofrecen. O para capacitarse más y explotar oportunidades distintas, extraviadas en su país y recuperadas en el nuevo. Y hay quienes mezclan un poco de las dos posturas.

La fuga de cerebros es una metáfora fascinante y dramática que pretende inducir la idea de que los que se van lo hacen conscientemente y tienen éxito gracias a su singular inteligencia. Básicamente, se supone que su país, las instituciones y su familia los educaron, gastaron recursos, les proveyeron de salud, escuelas gratuitas de calidad y becas, formación técnica o finuras culturales, comerciales o empresariales, y ahora los expulsan. Se supone, también, que algo así pasa con muchos mexicanos en Estados Unidos. La realidad es la falta de oportunidades en sus países, tan avanzados como anquilosados, sobre todo después de la crisis de 2008-2009. Entonces, se habla aquí de una huida que casi nunca es una decisión feliz y ligera, sino que con el tiempo se vuelve dolorosa y obligada.

Hoy se van, armados de grados universitarios, quizás con algún apoyo familiar y más recursos que antaño, miles de trabajadores intelectuales y talentosos reinventores de sí mismos, pero también masas de ciudadanos euromediterráneossin tantas perspectivas, sin planes definidos, en conflicto con su propia tierra y pueblo, con sus mentalidades y hasta consigo mismos; es gente en busca de algo distinto que hacer, con o sin capitales y expertise a su disposición.

Más allá del cerebro no se pueden olvidar los brazos. No todos los nuevos migrantes de las crisis europeas en las últimas dos décadas se definirían como “intelectuales”, o al menos presuntos intelectuales; muchos son obreros, técnicos, aprendices, cocineros, comerciantes, artesanos, carpinteros o pequeños empresarios que fundan su actividad en lo manual. Están los que no arriesgan nada, pues cuentan con substanciosos patrimonios y apoyos familiares, y los que están a la merced de una vulnerabilidad que ellos mismos tratan de negar o ignorar. Pero allí están.
Más de 4 millones de italianos viven fuera de su país, según datos de gobierno. Muchos de ellos no están empadronados en el registro de residentes en el exterior y mantienen su domicilio oficial en algún municipio del bel paese; por lo tanto, es posible suponer que los expatriados son más, tal vez unos 6 millones, es decir el diez por ciento de la población. Buena parte de ellos está fuera del sistema. Son cerebros y brazos que los medios nacionales tratan como fenómenos y como motivo de orgullo, inventando programas y columnas ad hoc sobre ellos, presentándolos como herederos de Leonardo da Vinci “que tanto logran hacer en el extranjero”.

El desempleo juvenil en Italia es del cuarenta y cuatro por ciento, por eso la gente se larga. Mientras los medios buscan historias de talentos migrantes, siempre “exitosos y felices”, pese al desarraigo y la vulnerabilidad que muchos padecen, esconden las llagas de un país sin rumbo cuyos jóvenes están forzados a huir y no pueden regresar, aun queriendo, aun siendo más motivados y reconocidos, aun contando con experiencias y planes prometedores.

Pero Italia, España o Portugal no tienen planes para ellos y se han vuelto expulsores netos de población. La cifra de inmigrados, procedentes de África, Sudamérica y Asia, ya no rebasa la de los que salen. La tasa de natalidad sigue a la baja. Es una tendencia común a varios países con economía “madura”, pero en la Europa meridional se agrava por la falta de políticas públicas para revertirla, por la dura embestida de la precariedad laboral, el deterioro de los salarios y las tutelas sociales del welfare state.

El año pasado, cuestionado por una periodista de cnn sobre el desempleo imperante y el “drenaje de cerebros”, el primer ministro Matteo Renzi contestó arlequinescamente: “No sé si sea un gran problema; hay muchísimos italianos afuera, muy inteligentes, capaces y listos, que están cambiando el mundo y no les pido que vuelvan a nuestro país, les pido que me den una mano para llevar a Italia al futuro.” Pero mientras Renzi espera una mano, sigue la sangría de mentes y brazos hacia un futuro de incertidumbres.

La precursora Doña Sebastiana @JornadaSemanal #SantaMuerte

dona-sebastiana

De Fabrizio Lorusso – Jornada Semanal – (foto: Original link) Doña Sebastiana da miedo y fascina. Es la muerte santificada, una figura de adoración poco conocida en la historia de México. Tiene analogías con la Santa Muerte, la santa popular que más ha crecido en cuanto a feligresía y presencia mediática en las Américas.

De la Doña sólo quedan el recuerdo, unos cuentos y su nombre. En efecto, su culto se desvaneció y, quizás, revive a su manera en esta época postmoderna con la devoción a la Flaquita.

Sebastiana está en la historia de las regiones abandonadas por Dios y el Estado que, hace más de 150 años, eran parte del norte de México y que le fueron arrebatadas por Estados Unidos.

La devoción hacia esta dama descarnada y huesuda tuvo auge en la era del “salvaje oeste”, especialmente en Arizona y Nuevo México según relata el antropólogo Carlo Severi en un artículo sobre Doña Sebastiana, el Cristo Flechado y sus rituales. La vida de Doña Muerte comienza en la colonia.

Desde el siglo XVI, la corona española en el norte de América trata de controlar muchos territorios despoblados y lejanos del centro del poder ubicado en la gran Ciudad de México, capital de la Nueva España. Sin embargo, los esfuerzos de dominación de los colonizadores, amos de un imperio decadente pero ávido de tierras, no son suficientes. La espada necesita de la cruz.

Las misiones religiosas españolas van conquistando pueblos y almas hacia el norte, abriéndose paso a lo largo del Río Bravo, hasta El Paso y Santa Fe, o bien, siguiendo el Río Colorado rumbo a Arizona.

A finales del siglo XVIII, en San Diego, San Francisco y alrededores, ya hay fortalezas además de las misiones: la espada vuelve a juntarse con la cruz para defender a los pequeños grupos de moradores de los ataques de los pueblos originarios, dueños legítimos de esos territorios.


Doña Sebastiana por Luis Tapia. Foto: http://www.vocesdesantafe.org

Tras la Guerra de Independencia, el Estado mexicano nace débil y con escaso control de su periferia. El aislamiento y la pobreza de los colonos en las zonas lejanas y los conflictos con la población indígena de los apaches y los comanches engendran una situación explosiva.

La zona es descuidada también bajo el punto de vista religioso, tras la progresiva retirada del clero franciscano y por la falta de personal eclesiástico estable. Por tanto, es imposible celebrar los sacramentos y los rituales en las comunidades católicas. Las iglesias están en ruinas y son santuarios de macabros presagios.

Entre 1846 y 1848, México pierde más de la mitad de su territorio y firma el Tratado de Guadalupe Hidalgo, un acontecimiento traumático para el orgullo nacional.

Estados Unidos es una potencia naciente que, movida por las doctrinas de la frontera y del destino manifiesto, agrega los estados de California, Nevada, Utah y partes de los actuales Texas, Colorado, Oklahoma, Kansas, Wyoming, Nuevo México y Arizona. Uno tras otro caen y son gotas de sangre.

Ya desde los años de la lucha independentista mexicana, en aquellos territorios las comunidades reaccionan al desamparo espiritual y al aislamiento material creando la Cofradía de los Hermanos de la Santa Sangre o de los Penitentes que, aún sin volverse una Iglesia autónoma, aporta cambios inquietantes y radicales al culto tradicional.

El verbo y las prácticas de la Cofradía se expanden, siguen la antigua ruta de los misiones, por el Río Bravo y la frontera norte. Proliferan las moradas, iglesias no consagradas que pronto cobijan en su interior un acervo de nuevas imágenes y rituales. Los miembros de la Hermandad se dividen entre Hermanos de la Sangre, “los verdaderos penitentes”, y Hermanos de la Luz, con tareas organizativas y de guías espirituales.

Durante décadas, El Vaticano trata de acercarse a estos pobladores para reconducirlos a los preceptos del catolicismo romano. Fueron esfuerzos vanos. Las comunidades, sobre todo en Nuevo México, se tornan cada vez más fanáticas, aspiran a imitar la vida y la pasión de Cristo y practican la autoflagelación en las procesiones de Semana Santa. Reproducen todas las fases del martirio de Jesús en la Pasión y las ceremonias culminan con la crucifixión simulada de uno de los penitentes.

Pero clavos, azotes, chorros de sangre, gritos y dolores son reales. Lo que preocupa a la Iglesia no es la violencia, ni la creencia en el sacrificio físico como medio de purificación. El problema es otro, se llama Sebastiana. El miedo pasa de boca en boca, llega hasta las sedes del poder eclesiástico.

La gente presencia la aparición, dentro de las moradas y en las capillas, de un bizarro retrato de la muerte. Es una imagen femenina, esquelética, muy común en Europa, en los osarios y criptas de las Cofradías de la Buena Muerte, así como en las iglesias dedicadas a la Parca, en las pinturas de las danzas macabras y lasvanitas.

Sin embargo, está prohibida en las Américas, donde le dicen “Doña Sebastiana”, aunque sigue siendo la Gran Segadora, icono de un culto blasfemo, según la Iglesia.

En la Colonia, los inquisidores de la Nueva España trataron, sin éxito, de destruir todas las representaciones de la muerte que la misma Iglesia había traído del Viejo Continente, para extirpar la “idolatría pagana” hacia estas figuras.

Normalmente, sus devotos eran indios y campesinos, habitantes de los barrios marginales de las ciudades o de algún pueblito provinciano quienes ya usaban el nombre de Santa Muerte al rezar, pedir e, inclusive, al castigar a la imagen de la Gran Segadora en todo México.

La Inquisición fue abolida en España por el Real Decreto del 15 de julio de 1834, sin embargo, la actitud represiva de esa etapa siguió vigente. Doña Sebastiana escandaliza al clero católico que habla de una “herejía”, y espanta también a los campesinos de la región. “Adoran a la muerte como los indios de norteamérica”, “torturan a sus Hermanos con verdaderas crucifixiones”, “excesos en las penitencias, rituales secretos, oraciones no aprobadas por las jerarquías”, denuncian los obispos.

A las alarmas de la Iglesia dan seguimiento los medios estadunidenses que, en las primeras décadas del novecientos, indagan sobre los aspectos más morbosos y sanguinarios de esos rituales y sobre la posibilidad de que exista una devoción autónoma hacia la muerte que ellos denominan Comadre Muerte o “muerte amiga”.

No se realiza ningún estudio serio, sino que, más bien, se multiplica el efecto amarillista de los artículos: algo parecido a lo que vimos, en años recientes, respecto de la Santísima Muerte en la prensa.

Junto a la muerte, también la imagen cruenta de Jesús horadado por los dardos, el Cristo Flechado, está presente en las moradas para avisar del peligro que constituyen las poblaciones “salvajes” de los nativos, los “enemigos” que amenazan la existencia de los Hermanos y sus comunidades.

En la Semana Santa, los penitentes organizan crueles simulacros de la Pasión de Cristo, parecidos a los del barrio de Iztapalapa en Ciudad de México, aunque más sanguinolentos e inhumanos.

El Salvador, seleccionado dentro de la Cofradía, recibe el suplicio de la flagelación y es sujetado a la cruz con clavos y cuerdas mientras los demás se amarran a cactus y plantas espinosas o cargan carretas llenas de piedras con la figura descarnada de Doña Sebastiana.

En la tradición religiosa de estas cofradías, se identifica progresivamente al joven penitente, próximo a la crucifixión, con el Cristo, pero también con la muerte, la Comadre. Se cuenta que, en tiempos de crisis, cuando es fácil fallecer por penurias y frío, los muertos regresan para festejar la Pascua con los vivos en lasmoradas. A estos templos improvisados, llamados asimismo “casas de los muertos”, llegaban los Hermanos del Otro Mundo para ayudar a los habitantes de éste.

Entre la Virgen María y Jesús nunca faltaba la imagen de Doña Sebastiana, la dama esquelética de ojos vítreos o metálicos, armada de arco y flechas, la cual era cargada triunfalmente sobre las carretas de la muerte durante las procesiones.

En el Museo de Nuevo México en Albuquerque, hay una escultura: Muerte sobre su carro, realizada en 1860 por el escultor Nazario López de Córdoba para lamorada de Las Trampas. Es una reelaboración del Triunfo de la muerte, un tema iconográfico medieval en que Doña Sebastiana declara su victoria sobre Jesús y arroja flechas al pecho del Salvador.

Arcos y dardos definen la iconografía tradicional del Cristo flechado en la versión adoptada por los franciscanos que evangelizaron el norte de la Nueva España. Por otro lado, en España, la muerte se retrataba con una guadaña en la mano, no con arco y flechas. Esto sugiere que, al norte del Río Bravo, podría haberse dado una superposición entre la figura del Cristo y la del mártir San Sebastián, representado típicamente con flechas en el costado. El nombre del santo posiblemente sufrió un cambio al femenino y su figura se asoció a la de la muerte con arcos y flechas, dando vida así a la hermosa Doña Sebastiana, precursora o “prima chicana” de la Santa Muerte.

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Reseña de Mahahual de Pino Cacucci @JornadaSemanal

Un mexicano italiano – Fabrizio Lorusso


Mahahual, paraíso no reciclable. Historias, leyendas,
anécdotas de Quintana Roo,

Pino Cacucci,
Fundación Mahaual,
México, 2014.


“Cuanto más conozco México, tanto más me convenzo de que no basta una vida para saborearlo en su totalidad.” Así empieza la novela más reciente de Pino Cacucci. Es un diario de viaje histórico y cultural, una colección de memorias, vivencias y personajes caribeños, publicada tanto en México como en Italia, en este último país con Feltrinelli.

Pino es una de las referencias imprescindibles para conocer México a través de la mirada de un italiano que empezó a vivir y a viajar acá en la década de los años ochenta y que nunca dejó de cruzar y narrar sus tierras. De hecho, es “por su culpa” que cientos de italianos han radicado en la costa oaxaqueña, especialmente en Puerto Escondido, una playa mítica y anhelada por quienes leyeron la novela homónima de Pino.

De este libro, el director Gabriele Salvatores, ganador del Oscar en 1992 conMediterráneo, hizo una película sobre un México que quizá ya no existe: un país de pueblitos metafísicos, lejanos e incomunicados, donde el tiempo y los corazones laten con sus propios ritmos; de panoramas surrealistas y encantadores, donde el pensamiento vaga despreocupado; de huaraches, polvo y miradas firmes en el camino; de aprecio por la vida simple y la buena compañía entre horizontes incontaminados y anocheceres silenciosos.

Escritor, periodista, autor de guiones para el teatro y el cine, Pino es un tejedor de mundos imaginarios, descubre lugares y rescata figuras antes olvidadas gracias a una obra compuesta por más de veinte novelas y guiones, como el de Nirvana, filme del mencionado Salvatores, así como decenas de traducciones al italiano, por ejemplo de autores como Paco Ignacio Taibo II, Yuri Herrera y Gabriel Trujillo Muñoz.

Sus escritos privilegian la visión de los vencidos, tienen un alcance intercultural, intergaláctico e intergeneracional, y se mueven entre géneros: el noir, el cuento de viaje, el relato histórico y de vida, el reportaje, la novela policíaca.

Fueron muchos los manifestantes que, durante el movimiento estudiantil italiano de 2010, eligieron un título de Cacucci para armar su book bloc, es decir, un escudo de cartón y plástico pintado como la portada de un libro para avanzar compactos en las marchas: la cultura que desafía los toletazos.

En el Paraíso no reciclable de Mahahual hay de eso y más. Está la península de Yucatán con sus historias y su gente, los piratas y el revolucionario Felipe Carrillo Puerto. Su hermana Elvia, quien fundó la Liga Feminista Campesina en 1912, y Gonzalo Guerrero, español “renegado” que luchó junto a los mayas. También están las denuncias de la contaminación global que llega a Mahahual y amenaza su medio ambiente. Está la curiosa historia del pez león, deleite culinario local, las exploraciones a Punta Herrero y Bacalar, en donde los pobladores hablan de su vida, cuentan anécdotas y dicen algunas verdades sobre el chicle, el cacao, el “descubrimiento” de Chacchoben/Yucatán, la convivencia con los huracanes, los tiburones…

Entre sus novelas se encuentran en español Tina, sobre la fotógrafa Tina Modotti; San Isidro Futbol, aventuras de una aldea del México profundo; El polvo de México, diario de viaje mexicano; En cualquier caso, ningún remordimiento, sobre el anarquista francés Jules Bonnot; Demasiado corazón, de género policíaco, ambientada en Tijuana; Nahui, dedicado a la artista Carmen Mondragón, y Las ballenas lo saben, sobre Baja California.

Roberto Saviano: el triple cero del narco neoliberal

[de Fabrizio Lorusso – Jornada Semanal – Nota: en La Jornada Semanal el artículo aparece con una foto, la segunda de arriba hacia abajo, que representa una escrita mural que no es de la Camorra, como se dice en la nota, y no fue escogida por el autor] Cocaína es música. “Cocaine” es un clásico de J.J. Cale, rockero estadunidense fallecido el año pasado. En 1977, Eric Clapton hizo uncover de la canción y la puso en la historia. “La coca no miente/ si quieres caerte en el piso/ cocaína”, decía. Cocaína es literatura. Esta nieve tan codiciada es el tema de Cero cero cero: cómo la cocaína gobierna el mundo, el libro más reciente del periodista italiano Roberto Saviano, autor del bestseller Gomorra en 2006. Su primera novela-reportaje emergió de las entrañas del sur de Italia, revelando negocios y vivencias de la mafia de Nápoles, la camorra. El cineasta Matteo Garrone filmó la película Gomorra en 2008, el libro fue publicado en decenas de países y Saviano obtuvo una fama inesperada. El precio que paga por ella es vivir con escolta por las amenazas de lacamorra puesta al desnudo por el escritor.

En la portada del nuevo libro, sobre un fondo negro, brillan tres líneas de cocaína, el petróleo blanco. El triple cero del título, 000, describe la harina de la mejor calidad para hacer la pasta y, entonces, la coca no sólo es una planta, una droga, música o literatura, sino que ya es “la pasta del mundo”, masa del capitalismo global. “Mira la cocaína: verás polvo. Mira a través de la cocaína: verás el mundo”, dice Saviano.

La coca, hoja verde, va pariendo cocaína, riqueza y plusvalía. Hoy en día, los cárteles del narcotráfico son más parecidos a multinacionales que a las mafias de antaño, idealizadas por películas como CaracortadaBuenos muchachosEl PadrinoCarlito’s WayDonnie Brasco y demás. Los narcomenudistas pueden asimilarse a pequeños comerciantes, exentos de impuestos estatales. Sus jefes se asemejan cada vez más a empresarios que controlan redes locales y eslabones productivos.

La diferencia con otros comercios es esencial: la cocaína es ilegal, son ilícitas su producción, distribución y consumo. La hoja de coca sólo se cultiva en cuatro países del mundo: Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú. Ecuador es marginal. Colombia ha perdido su tradicional hegemonía a favor de Perú. Las 53 mil hectáreas de cultivos peruanos, en 2010, daban 325 toneladas de cocaína pura, sesenta más que las 100 mil hectáreas sembradas en Colombia. Para 2012, las hectáreas colombianas disminuyeron el cincuenta por ciento y Perú alcanzó las 60 mil.

La cocaína genera flujos monetarios globales que pocos negocios pueden presumir. Los ingresos producidos por la coca, convertida en estimulante para 300 millones de consumidores, entran al sistema legal y se “lavan” o “reciclan”, como dicen en Italia. Pero en México se centra la narración de 000, misma que pasa también por los Andes, Estados Unidos, Ucrania, Rusia, África, Australia y Asia. Las mafias son mundiales. El valor de la blancala falopaelpolvo, se incrementa exponencialmente a lo largo de la cadena de producción y distribución: entre el campesino de los Andes, la “mula” que ingiere y transporta, el jefe de plaza, el clasemediero parisino y el magnate ruso hay diferencias de precios que explican las plusvalías de la coca en su ruta hacia la nariz.

Cifra blanca, roja y negra

La ilegalidad de la marihuana, la heroína y las anfetaminas, definida por normas prohibicionistas, sumerge los tráficos en la clandestinidad y otorga beneficios extra a los amos del mercado, los más eficientes y violentos. La violencia es implícita en este tipo de negocio, pues no hay estado de derecho ni contratos, sólo hábiles relaciones de confianza, miedo y poder.

Un periquito o escopetazo de un gramo cuesta tres dólares en Cali y seis en Argentina, al menudeo, pero vale hasta treinta dólares en México y 120 en Estados Unidos. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, un gramo cuesta cien dólares en Italia y doce en Brasil. Los países más caros son Nueva Zelanda y Australia, con 311 y 285 dólares, respectivamente. Sin embargo, experimentan un boom en su demanda.

Las reglas del negocio no coinciden con las de la economía formal, pero tienen semejanzas. Precios, cantidades, retribuciones, ventas, negociaciones y logísticas siguen mecanismos de mercado y, asimismo, hay una reinversión productiva de utilidades. Estas prácticas conviven con la violencia, con estrategias mediáticas de terror y la interacción corrupta con el conjunto político-burocrático-policial. Además, hay sinergias con otros negocios ilícitos (armas, trata de personas, secuestros, extorsiones, piratería, robo, lavado, etcétera) que diversifican el negocio.

El mercado europeo de la cocaína está creciendo, procedente sobre todo de Perú y Bolivia; de acuerdo con la ONU, este mercado vale más de 33 mil millones de dólares y contiende por el primer lugar junto al estadunidense. A su vez, éste representa treinta y seis por ciento del total mundial y es surtido en un noventa y cinco por ciento por la exportación colombiana que pasa por intermediarios mexicanos. En este sentido, México ya es el centro del mundo.

La obra de periodismo narrativo de Saviano cuenta sobre narcos mexicanos y colombianos, rusos e italianos. Aunque en México se conocen muchas de esas historias, Saviano las inserta en un contexto más amplio, en un cuadro multinacional y de redes que evoluciona entre generaciones y territorios: de Pablo Escobar y los hermanos Rodríguez Orejuela a Don Neto, Caro Quintero y Totò Riina, del ChapoGuzmán, Amado Carrillo y El Mayo Zambada al Lazcala Reina del Pacífico y Bernardo Provenzano, de Medellín, Palermo, Moscú y Cali a Juárez, Tijuana y Sinaloa.

En México, la narcoguerra que Calderón heredó a Peña Nieto dejó un mapa criminal más fragmentado en el cual, sin embargo, predominan dos grandes grupos delictivos: el cártel de Sinaloa del lado occidental y los zetas en el corredor Guatemala-Golfo-Noreste, pese a las ejecuciones y detenciones de jefes como Heriberto Lazcano, el Z-40 o el Chapo.

En solamente siete años, el aumento de la demanda internacional de drogas, las guerras entre cárteles, el deterioro del tejido social y de la economía del país, así como la ineficiencia del sistema penal y judicial, han abierto espacios para el nacimiento y, en ciertos casos, la rápida extinción de nuevos cártelesJalisco Nueva GeneraciónMata-ZetasIndependiente de AcapulcoFamiliaTemplarios,Mano con ojosLa resistencia o el Pacífico sur, son las siglas del miedo y los representantes temporales de la muerte. El “efecto cucaracha” desatado por la represión calderonista y el continuismo peñista están a la vista.

Estado que abdica, narcoindustria que prospera

Frente a la abdicación del Estado, los pueblos de México toman las armas para integrar grupos de autodefensa y policías comunitarias, sobre todo en los estados más abandonados y conflictivos de la República como Michoacán, Chiapas, Guerrero y Oaxaca. Los más de 100 mil muertos, 25 mil desaparecidos y 200 mil desplazados del calderonismo son las cifras del fracaso. La situación que vive Michoacán, con la irrupción de las autodefensas que han controlado unos cuarenta municipios en la entidad en su lucha contra los Caballeros templarios, es sintomática.

En abril de 2013, el titular de dicha dependencia pintaba un país presuntamente más seguro, con una baja del diecisiete por ciento en los homicidios ligados a la delincuencia organizada y un veinticinco por ciento menos de denuncias de secuestros, pero la realidad es otra. El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal denunció el aumento de los secuestros en 2013, aun sin considerar todos aquellos plagios que no se denuncian y los secuestros de migrantes, que llegan a ser 23 mil al año. La alarma de la ONG es preocupante y está en línea con la denuncia del semanario Zeta que, cruzando datos de fuentes oficiales para contrastar el relato gubernativo, calculó 13 mil 775 ejecuciones vinculadas al crimen organizado en los primeros ocho meses de gobierno. Para diciembre, la cifra rozaría los 17 mil.Con todo ello, aún no hay señales de que la estrategia haya cambiado, más allá de las cortinas de humo levantadas por el gobierno y los medios. Los anuncios, a veces confusos, sobre la creación de la gendarmería, y el arranque de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, no han tenido consecuencias significativas y han primado el silencio y la desinformación. Las fuerzas armadas siguen en sus operativos como en el sexenio anterior y la mayor parte de la prensa se alejó de los temas de (in)seguridad. El gigantismo burocrático y el caos administrativo afectan Gobernación, desde que la dependencia de Osorio Chong absorbió la extinta ssp y sus tareas de seguridad.

En octubre del año pasado, la directora de Seguridad de la OEA, Paulina Duarte, remarcó la “amenaza para la estabilidad y la calidad de las democracias”, representada por el crimen organizado en América Latina, pues “se evidencia lo vulnerable que son las instituciones y la incapacidad del Estado para mitigarlo”. Según Duarte, no es un simple problema de presencia armada, sino económico y político, ya que los cárteles dominan territorios y asumen tareas de autoridad fiscal y policial dentro de una economía ilícita.

En efecto, una hectárea de coca rinde hasta quince veces más que una de café al campesino colombiano promedio. Y más arriba en la cadena los rendimientos se disparan más. En este milenio, los cárteles mexicanos arrebataron la rebanada más sabrosa del pastel a los colombianos, crearon un contra-Estado en sus territorios, siendo ahora intermediarios y distribuidores. Expandieron la producción de lo que se pudo: México ocupa el segundo lugar mundial en el cultivo de amapola, detrás de Afganistán, y el primero del hemisferio en metanfetaminas y drogas sintéticas. La mota mexicana ha surtido el mercado estadunidense desde los años sesenta y la extensión de sus sembradíos se ha mantenido arriba de las diez mil hectáreas.

México y Venezuela, países de tránsito hacia Estados Unidos y Europa, han vivido una escalada de violencia, así como Brasil, país de destino y tránsito a la vez. Sus tasas de homicidio cada 100 mil habitantes son de 23, 56 y 22 respectivamente, las más altas de la región a exclusión de Centroamérica (41) y Colombia (30). El consumo de coca tiene niveles de prevalencia mayores en Argentina o en Chile que en Estados Unidos, y hay más de 7.5 millones personas en Sudamérica que consumen el diecinueve por ciento de la cocaína del mundo. En el Cono Sur están las salidas principales para el otro lado del charco. La cocaína pasa por África vía tierra o circunnavega el continente y llega por el Canal de Suez.

La cruzada antidrogas de Estados Unidos, orientada a la oferta más que a la demanda, tuvo su primer auge en los ochenta con Ronald Rambo Reagan. Revivió en los noventa con Clinton y el Plan Colombia. Siguió con Bush Jr., Obama y el Plan Mérida, y hoy es la excusa central para su injerencia hacia el sur. Los resultados más notorios son que las drogas siguen fluyendo al norte, las víctimas de las guerras quedan al sur del Río Bravo y las prisiones estadunidenses se llenan de presos por crímenes contra la salud, sumando el veinticinco por ciento de la población carcelaria mundial.

Quizá algo se mueva. Los estados de Colorado y Washington, así como Uruguay, legalizaron el uso recreativo de la marihuana, substancia líder en los consumos globales. El cannabis provoca menos daños que el tabaco o el alcohol. Estos experimentos, novedosos en América, son prometedores en el largo camino contra la hipocresía.

Poco se ha hecho contra el corazón económico de los cárteles: faltan esos “controles” patrimoniales, de los que habla Edgardo Buscaglia, contra el lavado de dinero, las relaciones con el sistema financiero estadunidense que, incluso, pudo mantenerse a flote en la crisis de 2008 también gracias a la presencia de capitales de dudosa procedencia, según dice el mismo Saviano. Una operación imponente se instrumentó con la campaña financiera mundial contra Al Qaeda, concertada por Estados Unidos y sus aliados después del 11-S, pero no fue lo mismo con la supuesta “amenaza a la seguridad nacional” y global de las drogas, sus empresas y mafias.

En otros países de América, a las altisonantes declaraciones de guerra y mano dura de los mandatarios no han correspondido resultados aceptables y se abre paso a la opción antiprohibicionista, pues los esfuerzos de inteligencia mermaron; tampoco cambiaron significativamente el lavado de dinero y la violencia. Más bien hubo connivencia, corrupción y laissez faire: un neoliberalismo exacerbado hasta en el ámbito criminal.

Cruzando Fronteras en Mahahual (Jornada Semanal)

Mahahual Pez

Fabrizio Lorusso – Jornada Semanal – Por segundo año consecutivo, el pueblo caribeño de Mahahual, Quintana Roo, se convirtió en un cruce de culturas, en una frontera virtual entre los dos lados del charco, entre México e Italia, el Mediterráneo y el Caribe.

Del 1 al 8 de marzo, se realizó la segunda edición del Festival de dos Culturas Cruzando Fronteras en Mahahual recibió al público y a un centenar de invitados, entre ellos, artistas plásticos, periodistas, escritores, actores, músicos, pintores, cantantes, académicos, artesanos, guionistas y fotógrafos.

“Somos soñadores y nos atrae un gran reto: crear un Festival Cultural que una nuestras dos culturas que han estado siempre en contacto y se han comunicado entre sí: la mexicana y la italiana”, se lee en la web del festival.

Mahahual es una pequeña ciudad que se asoma al Caribe, en el extremo sur oriental de la península de Yucatán, pegado a Belice. Es la última frontera situada entre el arrecife y el manglar y está a la vanguardia en la lucha para protegerlos de la contaminación.

El evento representó una ocasión única de intercambio en la región, ya que su filosofía es “para aquellos que sienten la necesidad de soñar, de nutrir utopías” en el ámbito de un “viaje colectivo” que tiene significado por “las emociones que se viven a lo largo del camino”.

Por un lado, uno de los objetivos del festival fue compartir el trabajo de artistas e intelectuales mexicanos e italianos, tanto de los más conocidos como de los muchos artesanos del intelecto capaces de dejar su huella y de “ofrecer un millar de probaditas, sin provocar indigestión de grandilocuencia”.

Por otro lado, la defensa de la naturaleza y de los delicados equilibrios de este sitio de ecoturismo tiene prioridad sobre el puro interés cultural, que nunca debería ser un fin en sí mismo, y la voluntad de dar a conocer y promover el lugar y sus bellezas.

Cruzando Fronteras es un festival independiente, organizado por gente local, aunque se vale del apoyo de un conjunto de instituciones italianas y mexicanas como el gobierno del estado de Quintana Roo, el Conaculta, el Ayuntamiento Othón P. Blanco y el de Bacalar, la embajada de Italia en Ciudad de México y su oficina cultural, la Fundación Mahahual, la Universidad de Quintana Roo, el Instituto Italo-Latinoamericano y el fideicomiso Gran Costa Maya, entre otras.

Este año los organizadores convocaron a los pintores, muralistas y escultores para transformar Mahahual en un museo a cielo abierto, pintando las fachadas de las casas, hoteles y restaurantes o construir monumentos y esculturas de materiales reciclados.

El proyecto del museo a cielo abierto, contó con la colaboración de artistas como Antun Koijton y Arbey Rivera, dos pintores mexicanos; del muralista italiano Eddy Prigol y de Dario Varrica, pintor italiano activo en Tijuana, despertó el interés no sólo de los realizadores, quienes aceptaron la invitación de la Fundación Mahahual, sino de los habitantes y visitantes del pueblo.

En esta edición, Cruzando Fronteras tuvo como cultura invitada a Argentina. La escultora de ese país, Sabrina Coco, también contribuyó con el museo a cielo abierto de Mahahual con una figura de seis metros por cuatro, hecha con 30 mil botellas de plástico PET en la entrada del municipio.

La obra quedará como símbolo del grave problema ambiental que vive esta zona, pues “las corrientes del mar traen la basura de todo el mundo, miles de toneladas de basura, y sabemos que provienen de distintos continentes, porque vemos botellas de Venezuela, España, Estados Unidos, situación que afecta a los que habitamos Mahahual, y que a pesar de no ser los causantes, intentamos resolverlo, limpiándolo. Por ello, buscaremos atender este problema en medio de tanta cultura y arte”, señaló Luciano Consoli, organizador del evento y presidente de la Fundación Mahahual.

Al respecto, el escritor y periodista italiano Pino Cacucci, autor de novelas traducidas al español como El polvo de MéxicoSan Isidro futbolTina y Demasiado corazón, presentó su más reciente libro, Mahahual, un paraíso no reciclable, justamente para relatar la historia y tradiciones de esta región y sensibilizar sobre el peligro que constituyen cientos de toneladas de residuos tóxicos que el mar arroja en los arenales de la Costa Maya. Pese a la amenaza ecológica y a los llamados para que se actúe rápidamente, en el horizonte de Mahahual siguen prevaleciendo los árboles, un océano azul al este, un océano verde de selva al oeste y un cielo terso en el cual las fragatas de grandes alas negras navegan, a veces inmóviles, aprovechando las corrientes de aire. Sin embargo, no sabemos por cuánto tiempo seguirá siendo así.

Según Consoli, se trata de romper fronteras “de la forma más original para acercar la cultura al mayor número de personas, especialmente a aquellos que no tienen la oportunidad de visitar un museo o galería de arte. Los artistas se han enriquecido y estimulado por esta presencia constante y el arte popular que destruye todas las barreras para ser disfrutado por todos”.

Por eso las actividades previstas fueron diversas: la escritora de origen italiano Ángeles Mastretta presentó su nueva obra y se inauguraron debates y tertulias sobre temas culturales y sociales como las economías alternativas, la Santa Muerte, el estado del periodismo y la espiritualidad. El pueblo fue invadido por exposiciones permanentes de pintura, escultura y fotografía, presentaciones de libros con los autores y tertulias, sesiones de meditación y proyección de documentales. La actriz italiana Maria Teresa Trentin amenizó con su teatro de títeres. También hubo conciertos nocturnos de reggae con Congal Tijuana, de country con Javier Trejo, de blues con Alberto Colombo, Fer Ruvel y Edher Corte, de rock con Se Renta Baños, de clásica y piano con Luca Rebola y María Carmen Delgado, de música tradicional y canción popular con Corazón y Vida Maya, entre otros.

Prisión y perspectiva de género (Jornada Semanal)

 


Género, drogas y prisión. Experiencias de mujeres
privadas de su libertad en México ,

Corina Giacomello,
Tirant lo Blanch,
México, 2013.


 

Prisión y perspectiva de género

Fabrizio Lorusso – Jornada Semanal

Según el filósofo francés Michel Foucault, “la prisión es el único lugar en que el poder puede manifestarse de forma desnuda, en sus dimensiones más excesivas, y justificarse como poder moral”. México tiene más de 240 mil personas detenidas, de las cuales más de cuarenta por ciento espera juicio. Noventa y siete por ciento de los delitos no se castiga y la sobrepoblación carcelaria ha alcanzado niveles intolerables.

En este contexto, a los agravios de la reclusión hay que agregar los abusos que padecen las mujeres privadas de su libertad sólo por ser mujeres. Pocos investigadores se han interesado a fondo en el tema carcelario bajo una perspectiva de género, así que este libro de Corina Giacomello trata de llenar el hueco, a través de una obra que la propia autora define como “coral” o “colectiva”.

A Giacomello, investigadora italiana radicada en México, le importa destacar la participación activa de las protagonistas, mujeres en reclusión por delitos contra la salud en el Centro de Readaptación Social de Santa Martha Acatitla. El texto narra sus historias de vida para romper el silencio y los estereotipos sobre las prisiones y sus habitantes.

La investigación no es relevante sólo para el caso mexicano, pues enmarca el problema a nivel internacional: la referencia es América Latina y se plantean políticas públicas para la incorporación de una perspectiva de género integral en diferentes realidades nacionales, con propuestas de revisión del marco normativo y fomento de cambios culturales y de creencias sobre “moralidad”, el consumo de drogas y el rol de la mujer en general.

La exclusión social y la violencia típicas del cautiverio se sobreponen a la violación a los derechos fundamentales de las presas por su condición de mujeres, desde el arresto hasta el encarcelamiento y su vida en prisión.

La falta de educación, trabajo y condiciones familiares dignas, junto a la abdicación del Estado en sus tareas básicas y la recurrente estigmatización de género, son elementos del círculo vicioso del sistema penal y provocan “profunda injusticia, impotencia y rabia”, según la investigadora, quien también hace énfasis en el “uso” del cuerpo de la mujer en su múltiple función de mula, vendedora, cargadora, vehículo de estupefacientes y consumidora, dentro y fuera de la cárcel.

En México, los protocolos internacionales en la materia se aplican sin flexibilidad, menospreciando la perspectiva de género y amplificando las discriminaciones: autoritarismo y excesos burocráticos se suman a las malas infraestructuras penitenciarias, pensadas para los hombres, y a las prácticas demobbing.

Con este texto, Giacomello afianza su trayectoria en la materia, iniciada con los librosLos secretos de AlmoloyaEl testimonio de una mujer recluida en un penal de máxima seguridad (Debate, México, 2009), y Rompiendo la zona del silencio.Testimonios sobre el penal de máxima seguridad del Altiplano, antes La Palma(Dipon-Gato Azul, Bogotá, 2007).

Todos presos o presuntos (Jornada Semanal)

florence graffiti

[De Fabrizio Lorusso – Jornada Semanal – 6 de octubre de 2013] Llevaba ropa especial: pantalón café sin cinturón, zapatos verdes inocentes, camisa sobria y chamarra rompeviento, rompesilencio. Cero vivacidad cromática.

Rumbo al sur, delegación clasemediera. El zigzagueo y el aire matutino me distraían. Estacioné la moto, lucía mejor cerca de mi poste favorito que recuerda la Torre de Pisa. Sobreviviente del tráfico, sentía que la libertad eran ese aire y el camino, preciosos.

Por órdenes superiores, por el peso de la ley, vacié bolsillos y cerebro. Lo despejé con una meditación forzada y repentina. Toda pertenencia, celular, llaves, dijes, los excedentes y excesos, el buen humor y las ideas, todo lo encargué al patrón de la fonda de enfrente, hombre amanerado.

“¿A quién visitas acá, muchacho?”, preguntó una vez. “A una que, al parecer, la quieren mucho, pues no la sueltan, hace siete años”, dije esa vez.

Mientras tanto, tomaba el jugo de naranja que, desde siempre, es puntual. Cinco minutos antes de las diez y listo. Salí, crucé la calle, dejé esperanzas y asperezas, como el vate Dante en el umbral de los ínferos. El acercamiento siempre induce fantasías: jaulas de cajeta dulce y gendarmes de papel higiénico, derrumbándose.

A la hora, abrieron la puerta y fue día, subió el sol y chirriaron las barras. Accedí al área federal, con gente muy federal.

Es uno de los tristes corralones de las y los olvidados del país. Son casi un cuarto de millón, los olvidos abarrotados, las personas repelidas por haberse “portado mal”, quizás.

Entregué mi pasaporte y el uniformado guardó mi identidad en un cajón. La encerró. Entonces fui otro por un tiempo, como otro soy en el trabajo, en la calle, con mi familia o en la universidad.

Tenemos papeles, muchos yos, en la vida. A veces tratamos de reconciliarlos para que convivan y, cuando no se puede, hay terapias y terapeutas que prometen milagros para ayudarnos. Dicen.

Aquí soy visita. Los habitantes del lugar, en cambio, son números ordinales y tienen colores distintos: los beige esperan juicio, los azules están sentenciados. Es la readaptación social, fuera de la sociedad.

“¿A quién visita? ¿Florence?”, preguntó un poli. Sé que Florencia es una linda ciudad, la visito seguido, pero no lo dije. Mi voz contestó: “Sí”, entre miradas solemnes. Si traías cara foránea, sabían con quién ibas. En el Cereso de Tepepan estaban acostumbrados al vaivén de extranjeros y periodistas, c’est normal. “Cassez”, completé mi respuesta.

¿Justicia o venganza? ¡Qué lío la prensa! “Si hay delito, habrá castigo para quien sea, la verdad no importa”, sugieren algunos. Cuenta más mostrar cifras, evidencia de exitosas gestiones anticrimen, y una cara convincente, la fachada restaurada del “buen gobierno”. “Actuamos para ti y tu familia, seguridad estelar y ley”, repite el disco. Así, un interés nacional creado choca con otro interés nacional ficticio. Jefes y medios rudos rehacen la batalla de Puebla, pero las personas quedan en medio. Las naciones son más fieras cuando sólo viven de su nacionalismo.

Ella esperaba, sonreía junto a una señora del barrio que llaman “bravo”, pieza del México profundo, quien vestía de azul, sentenciada por un homicidio que juraba no haber cometido. Confesó: “Defendí a mi hijo y como retorsión me agarraron a mí y luego a él.” Y remató: “Muchos desprecian Tepito, sin saber que a México los gringos lo consideran el Tepito del mundo.”

Fuimos al salón de visitas donde hay baños al fondo, tiendita al principio y mesas en el centro. “Hola, cómo estás?” “Bien, más o menos.” Un beso en la mejilla, no tres como en Francia. Si no renuncias a tu sonrisa, sales ganando aquí. Si no pierdes el decoro, no te pierdes. Los años pasan, la esperanza no.

La depresión es la Enemiga, eterna compañera indeseada. En las jaulas amargas de metal, en las prisiones, también la soledad es omnipresente, pese a que siempre hay alguien que te rodea.

¿Qué es la presunción? ¿Y la de inocencia? ¿Un lema abstracto o algo escrito en la Constitución? Es un pilar del estado de derecho en democracia. ¿Por qué más del cuarenta por ciento de los presos están de beige y quedan meses o años enjaulados? Desgana y lentitud de la justicia. Recursos escasos, indiferencia.

Son presuntos culpables, más que inocentes, los que esperan juicio en la cárcel. Si son acusados de delitos graves, no pueden defenderse afuera del muro, en libertad. Ya no son presuntos inocentes. Hay que proteger a la sociedad que ellos (¿presuntamente?) lastimaron. Cierto.

Si todo funcionara bien, si el fair play policial-judiciario le ganara el partido a la fábrica de culpables y la corrupción, el razonamiento sería fluido, justo. Mas no siempre lo es. En la Facultad de Derecho de la UNAM tienen un sarcasmo: “En México un vaso de agua y un auto de formal prisión no se le niegan a nadie.”

Nos sentamos. Café soluble, agua, un mantelito. Traje galletas. Hablamos. Horas de dudas, de conocer, de entender lo que pasó y cómo era la existencia allí. Faltaban cincuenta y tres años, una vida, enterrada. Pero había esperanza y reflectores. “Es famosa, con apoyos”, decían. Pero eran zumbidos, la política, la instrumentalización, los medios, y en ese ruido se está más solo que nunca, en la “estancia”, o sea la celda.

Vivimos México, no sólo en México, y duele que no haya paz. Impunidad y delitos son dos caras de una medalla, la guerra empieza por las injusticias cotidianas. A veces conocemos unas gotas en el océano de las y los reclusos, cada quien con su caso, como Ignacio, Jacinta o el Profe. En general, no tienen voz ni los culpables ni los inocentes, y el límite entre ellos se difumina, si el sistema no trabaja bien. Si el servidor no sirve.

El cerco, el muro del silencio, está en la mente, no es de concreto. Todos somos presos de algo o de nosotros mismos, de nuestras costumbres y creencias, de estereotipos y prejuicios. En fin, todos somos presos políticos de nuestras cabezas y presuntos culpables, si a la Inocencia y a la Justicia las condenaron al olvido perpetuo. Adieu.