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La oleada neofascísta inviste la península

Proponemos aquí un artículo que nuestros redactores Pérez Gallo y Nino Buenaventura publicaron en la edición impresa de Le Monde Diplomatique Colombia del mes de septiembre de 2018.

El artículo fue escrito en julio, por lo tanto no da cuenta de eventos sucesivos…

ITALIA EN LA ENCRUCIJADA: UN GOBIERNO DE EXTREMA DERECHA Y UNA CRISIS SOCIO-ECONÓMICA PROFUNDA RETAN A LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

por Pérez Gallo y Nino Buenaventura

El 13 de diciembre de 2011, en Florencia, Gianluca Casseri, un hombre cercano a la organización neofascista Casa Pound, sale a la calle y dispara a varias personas de la comunidad senegalesa matando a Samb Modou y Diop Mor, e hiriendo a un tercer hombre. Samb Modou deja viuda a Rokhaya Mbengue, la cual regresará tristemente a la crónica siete años después. Casseri se suicida antes de ser detenido; su gesto inaugura una temporada abiertamente racista e injustificable, más aún porque en Italia no se ha cometido un solo atentado por parte del terrorismo islámico. Las violencias y las palizas punitivas neofascistas se dirigen contra los migrantes, la comunidad LGBTI y las y los militantes de izquierdas.
En 2016, en la ciudadela de Fermo, un hombre de tez negra es golpeado hasta la muerte por haber reaccionado a los insultos que un grupo de hinchas gritaba en contra de su esposa: la llamaban “asquerosa mona”. En febrero 2018, Luca Traini, candidato en 2017 del partido de extrema derecha Liga Norte, sale a las calles de la pequeña ciudad de Macerata con una pistola en la mano y hiere a seis migrantes, todos africanos.

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Luca Traini, autor del atentado del 3 de febrero de 2018 contra migrantes en la ciudad de Macerata

Marzo del mismo año, nuevamente en Florencia: Roberto Pirrone, desempleado de 65 años, víctima de la crisis económica, sale a la calle y dispara a Idy Diene, el único paseante de piel negra, que muere en el acto. Estalla la rabia de la comunidad senegalesa que vuelve a ser blanco del odio neofascista. Las instituciones de la ciudad reprimen la protesta, hablando tramposamente de un gesto desesperado, dirigido en contra de Diene por pura casualidad. La esposa de Diene, Rokhaya Mbengue, ya viuda por el primer atentado neofascista de 2011, llora a otro marido.
En julio, Soumaila Sacko, migrante y representante de la Unión Sindical de Base (USB), es asesinado con un disparo de carabina mientras ayuda a otros migrantes a recolectar láminas para construirse un refugio cerca de Rosarno, en Calabria. Sacko, originario de Mali, trabajaba en los campos de tomates bajo el control de la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa. Esos cárteles ya habían aparecido en los medios en 2008 y 2010 por disparar sobre los trabajadores migrantes que habían organizado una marcha para pedir un trato laboral justo, poniendo en luz la cara oculta de las migraciones y del racismo itálico: la semiesclavitud.
Paralelamente a la violencia callejera y mafiosa, el racismo institucional se ha venido intensificando en la última década. Hoy la vida de los migrantes representa una apuesta electoral que encubre con el manto de la legalidad prácticas xenófobas extremas. Todas las administraciones italianas, de centro-izquierda y de centro-derecha, en colaboración con las instituciones europeas, han pretendido manejar las migraciones a través de los Centros de Identificación y Expulsión que, de hecho, son campos de concentración donde los migrantes son privados de la libertad por un tiempo indefinido, en espera de ser expulsados al país de origen, a veces sin importar su estatus de prófugos ni el riesgo que enfrentarían al regreso.
El 4 marzo pasado, los resultados electorales han otorgado el poder a una coalición populista de derechas, de manera que el racismo corriente y el racismo institucional confluyen en un clima de intolerancia. El actual gobierno pactado entre los “euroescépticos” Movimiento 5 Estrellas y Liga Norte, e formalmente liderado por el jurista Giuseppe Conte, ha decretado en junio que el barco de rescate Aquarius fuera obligado a atravesar el Mediterráneo en condiciones precarias para alcanzar el puerto de Valencia. El ministro del interior Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, había dado la orden de cerrarle el acceso a todos los puertos del país. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los migrantes fallecidos en el Mediterráneo en los últimos 4 años son casi 17.000.
Después de la guerra que las potencias de la OTAN declararon al régimen de Muamar Gadafi y su asesinato en octubre de 2011, los acuerdos entre el gobierno italiano y el imprevisible gobierno libio llevaron a la creación de unas fronteras de contención en territorio norteafricano, cuyos efectos son devastadores: campos en los cuales los y las migrantes son retenidos, privados ilegalmente de su libertad, vendidos como esclavos y sufren desapariciones, torturas y violaciones, según señalan varias ONGs.

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¿Qué pasará en Italia tras las dimisiones del Primer Ministro, Enrico Letta?

Renzi e Letta in foto

[Fabrizio Lorusso – Variopinto al día] En Italia la eutanasia no es legal, pero en la arena política todo se vale. Matteo Renzi, alcalde de Florencia y nuevo secretario del partido de mayoría relativa en el parlamento, el PD (Partido Democrático), ha decidido, con el apoyo de más del 80% de la dirección del partido, desconectar el respirador del gobierno de Enrico Letta, quien apenas tenía unos 10 meses como primer Ministro. “Era más fácil esperar un lento desgaste, pero nosotros queremos asumir nuestras responsabilidades, la política tiene el deber de arriesgarse”, ha dicho Renzi para justificar la imposición de un cambio.

El Jefe de Gobierno, quien en enero estuvo tres días en México por una gira oficial en la que encontró a Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera, entre otros políticos mexicanos, anunció sus dimisiones después de que su propio partido, el PD, votara la moción de Renzi. Ahora, él es el principal candidato para “el paso del testigo” en la jefatura del ejecutivo nacional. Matteo Renzi, de 39 años, se ha presentado como una novedad en el escenario político italiano y en diciembre ganó las primarias del PD. También se ha autodefinido el “desguazador” o “demoledor” de la antigua clase dirigente del partido y, en general, del viejo sistema político.

Los democráticos de centroizquierda no cuentan con la mayoría de los parlamentarios ni en la Cámara (293 sobre 630), ni en el Senado (108 sobre 315). Por eso, después de las elecciones generales del febrero del 2013, al no existir una mayoría estable en ambas ramas del Parlamento, ya fuera de izquierda o de derecha, el Presidente de la República, Giorgio Napolitano, dio el encargo de formar el gobierno a Enrico Letta, un candidato de “compromiso” que obtuvo el voto de confianza y una mayoría de consensos parlamentarios gracias al PD, al centro de Scelta Civica (Elección Cívica, partido democristiano al que pertenece el ex primer Ministro tecnócrata Mario Monti) y al PDL (Partido de las libertades) de Silvio Berlusconi.

Sin embargo, esa mayoría no duró mucho, pues Berlusconi, condenado por fraude fiscal en el mes de agosto pasado y expulsado del Senado, retiró su apoyo al gobierno. Entonces, desde noviembre de 2013, Letta tuvo que sobrevivir políticamente y como Jefe de Gobierno gracias al PD, a Scelta Civica y a NCD (Nuevo Centro Derecha), un partido nacido de la escisión del PDL, llevada a cabo por el ex delfín del Cavaliere, Angelino Alfano.

Al mismo tiempo, Berlusconi, colocado más a la derecha respecto del NCD, volvió a los orígenes y rebautizó su criatura política con el nombre de Forza Italia, justamente como se llamaba su partido en 1994 cuando ganó sus primeras elecciones.

El líder del Nuevo Centro Derecha y actual Secretario de Gobernación, Alfano, comentó que su partido está “disponible” a seguir apoyando un gobierno junto a los Democráticos, sin embargo, “no a un gobierno de centroizquierda”. En este sentido, es difícil entender cómo se impulsarán los cambios que hacen falta para el país, pues la mayoría que, posiblemente desde la próxima semana, dará el voto de confianza a un gobierno del líder democrático Renzi será la misma que ahora está apoyando a Letta, salvo algunos pequeños cambios, quizás, de grupos menores. Renzi ha pedido que empiece una “nueva fase”, dados los escasos resultados económicos del país y el inmovilismo en materia de reformas políticas, y lo mismo habían pedido con creces algunos probables “artífices externos” de este cambio abrupto como Confindustria (confederación de industriales) y Berlusconi, quien tiene más afinidades con el joven líder de los democráticos.

Es una apuesta muy difícil, porque el secretario del PD arriesga en una jugada única su capital político, conquistado en los últimos años con una presencia mediática excepcional, eslogan y mercadotecnia eficaces, retóricas generacionales y de renovación o desguace de una clase política “vieja”.

Renzi pretende llevar a cabo un cambio de la guarda según el cual el líder del partido principal, aunque no es de mayoría, toma el mando del gobierno por el tiempo que falta al término del periodo legislativo, o sea, hasta 2018. No se trata, mantiene el secretario del PD, de un proceso contra el actual gobierno y Letta, sino de “un cambio de paso” para modificar dirección y velocidad de las reformas políticas y de las medidas económicas que Italia necesita para salir de una recesión que, en el resto de la Eurozona, parece alejarse con ritmos más acelerados.

A este punto, circula la hipótesis de que el presidente de la República Giorgio Napolitano, elegido por el parlamento en 2013 para cumplir un segundo mandato como Jefe de Estado frente a la ausencia de alternativas viables y tras el escaso empuje innovador de la clase política, podría dimitir y dar paso a su sucesor. El Parlamento que lo votó el año pasado no ha cambiado su composición, sin embargo, el momento político es más propicio para un cambio.

En efecto, “Rey Giorgio”, como ha sido llamado el presidente por su fuerte presencia institucional, dado el descredito de los partidos, y, asimismo, por sus excesos en el uso de prerrogativas y atribuciones, ya ha sido cuestionado por diferentes fuerzas políticas y sociales, pues sus proyectos de gobiernos de coaliciones amplias (Monti en 2011 y Letta en 2013), apoyados por partidos de todo el espectro parlamentarios no resultaron muy exitosos, pese a la supuesta “estabilidad” y credibilidad internacional que pretendían engendrar.

Lo más probable, mientras tanto, es que entre mañana y pasado mañana, Napolitano dé a Matteo Renzi el encargo de formar un nuevo gobierno y que empiecen las consultas de las fuerzas políticas con él para acordar un plan de gobierno y una lista de secretarios que obtenga el voto de confianza de la mayoría de los parlamentarios en las Cámaras. Es casi seguro que nazca un nuevo ejecutivo sostenido por los mismos partidos que sostenían a Letta (PD, NCD, Scelta Civica) y con un programa renovado que incluya medidas económicas más atrevidas y aquellas reformas institucionales que, en estos meses, no se han concretado como la del Senado y la nueva Ley Electoral. El reto, aunque parezca banal decirlo, será cumplirlo.

 LamericaLatina.Net / Twitter @FabrizioLorusso

Berlusconi hunde a Italia en el caos

berlusconiEste fin de semana fue probablemente el último para el gobierno de Enrico Letta en Italia. Su mayoría de apoyo en el Parlamento, formada por una coalición del centro-izquierda (Partido Democrático) con el centro-derecha PDL (Partido de la Libertad) y el centro del ex Primer Ministro Mario monti, virtualmente ya no existe. La mitad de los Secretarios que componen el ejecutivo de Letta presentaron dimisiones el 29 de septiembre pasado. De hecho, fueron los miembros del gobierno procedentes del partido de Silvio Berlusconi (PDL) quienes abrieron esta crisis al abandonar el cargo porque así lo ordenó su jefe.

Parece surreal, pero en esta Italia, presa entre una clase política deslegitimada y los problemas judiciarios del cavaliere, ya todo es posible.

Básicamente, lo que pasó es que el senador Berlusconi, jefe del tercer partido italiano, magnate televisivo y ya 4 veces primer ministro del país, en el mes de agosto pasado fue condenado a 4 años de prisión por fraude fiscal. En un país normal, esto bastaría para marcar el ocaso político de cualquiera, pero no en Italia.

Gracias a diferentes beneficios, la pena se redujo a tan sólo un año de arresto domiciliario, aunque en los próximos meses varios otros juicios penales en su contra podrían llegar a tener una sentencia definitiva, empeorando la situación de Berlusconi.

La semana pasada, una comisión del Senado aprobó, como establece la ley, la interdicción del empresario-político de cualquier cargo de elección popular. Berlusconi amenazó con retirar su apoyo al gobierno de Letta que nació apenas en el mes de abril pasado.

Antes de que el pleno del Senado, según prevé la norma, se expresara sobre la “decadencia” definitiva de Berlusconi y su expulsión de esa Cámara, éste decidió causar la crisis.

En estos meses, el gobierno había logrado, al menos, ganar más confianza internacional y detener algunos efectos de la crisis económica que está golpeando severamente la economía italiana que, sin embargo, sigue en recesión. Ahora, la posibilidad de una mayor estabilidad podría perderse por culpa de un jefe que no puede y no quiere retirarse de la vida política y, además, exige a sus huestes fidelidad y acciones prácticamente suicidas.

En un video mensaje, la semana pasada, Berlusconi incluso había anunciado la refundación de Forza Italia, la criatura política que marcó el inicio de su aventurismo en 1993-1994.

De todos modos, el “problema italiano” o “berlusconiano” ya no son las condenas o los procesos de Berlusconi, sino el hecho de que desde 1993, cuando el cavaliere decidió entrarle con todo a la arena política, el destino de una sola persona determina el de un país entero de manera inexorable y peligrosa.

Por ejemplo, un escándalo de puteríos o una vieja historia de corrupción, protagonizadas por “el jefe”, pueden comprometer a un país entero, menos creíble y a la merced de intereses personales y no colectivos, como de hecho ha ocurrido varias veces a lo largo de las últimas dos décadas.

Finalmente, cada proceso contra el líder es visto como una persecución judiciaria por la derecha, la cual descalifica constantemente el poder judicial. Ahora, tras una condena definitiva y varios escándalos, el líder de la derecha se rehúsa a salir de la escena y hunde al país en el caos.

Los miembros del PDL están divididos, ya que algunos de los halcones en el parlamento van alejándose de su líder, pues la “refundada” Forza Italia es una fotocopia malograda del PDL, pero con un líder condenado a nivel penal. Los inconformes del partido lo acusan de estar en las manos de la extrema derecha que quiere desestabilizar la situación política y no tolera un gobierno, como el de Letta, que está compuesto por una parte de la izquierda italiana (e PD) y sectores más centristas.

Ahora, las opciones abiertas son tres:

1.- Letta podría pedir el voto de confianza este miércoles al Parlamento y quizás algunos disidentes del PDL y un números suficiente de congresistas de otros partidos, como el M5S del cómico Beppe Grillo, podrían apoyarlo y abrir el paso para otro gobierno bajo su mando, o sea, un Letta BIS;

2.- Letta no consigue formar un gobierno, entonces el presidente de la República, Giorgio Napolitano, busca a otro personaje “técnico” o “neutral” para formar un ejecutivo que sirva sólo para sacar adelante al país algunos meses, hacer una nueva ley electoral y resolver los asuntos urgentes, antes de que el pueblo vote nuevamente en unos comicios convocados para 2014;

3.- la última opción es que no se pueda formar ningún gobierno porque los partidos no se ponen de acuerdo, ni siquiera para un ejecutivo corto y con un programa muy acotado (opción 2) y, entonces, habría elecciones posiblemente ya en noviembre para renovar las cámaras y el gobierno.

Es claro que mientras más tiempo pase e Italia quede en un vacío de gobierno y credibilidad, más graves serán los daños de imagen, para la sociedad y para la economía, que este enésimo capricho del patriarca decadente Silvio Berlusconi estaría ocasionando. De Revista Variopinto MEXICO  Fabrizio Lorusso – Twitter @FabrizioLorusso

 

Il voto degli italiani all’estero. Ecco cosa c’è in ballo: le interviste

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[Riporto dalla Home de l’Unità di oggi: link qui] Quanto influirà il voto degli italiani agli esteri sull’esito delle elezioni? Rispondono Marco Piana e Gianluca Galletto in una intervista da Città del Messico ai due candidati all’estero più quotati per il centro e nord America (entrambi di Pd-Sel e Psi) alla Camera. Le ha postate Fabrizio Lorusso sul suo blog.

L’intervista al candidato Marco Piana di Fabrizio Lorusso 

L’intervista al candidato Gianluca Galletto di Fabrizio Lorusso

Contratto etico per chi insegna cultura e lingua italiana all’estero, un eventuale partito dei nostri concittadini che vivono fuori confine, quanto pesano i parlamentari eletto all’estero, le sfide e le proposte principali, il Nord e Centro America, ecco i temi.

Italiani in Messico: cultura e lavoro a rischio (interrogazione parlamentare)

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Cultura e lavoro in pericolo. Ecco il testo della nota relativa all’interrogazione parlamentare che l’On. Gino Bucchino, deputato PD eletto in Nord e Centro America, ha rivolto al Ministro degli Affari Esteri Giulio Terzi in seguito alle segnalazioni che da più parti sono arrivate per evidenziare la situazione di un’istituzione pubblica italiana all’estero, l’Istituto Italiano di Cultura di Città del Messico. La richiesta avanzata dal deputato al ministro entra nel merito delle attività lavorative e culturali dell’Istituto Italiano che attualmente é sotto la gestione della direttrice Melita Palestini e dell’addetto culturale Gianni Vinciguerra.

Gli Istituti Italiani di Cultura all’estero sono uno strumento molto importante per la diffusione della cultura e della lingua italiana nel mondo e dipendono dal Ministero degli Affari Esteri e costituiscono gli Uffici Culturali delle ambasciate o sedi diplomatiche corrispondenti. Impiegano personale in loco (con contratti del ministero o anche solo contratti locali) e personale diplomatico dello stesso ministero (inviati da Roma o da altra sede), pagato dall’erario. Potrebbe essere quindi lecito chiedersi, soprattutto in periodi di crisi, se l’istituzione (pubblica) e il personale (i docenti e tutti gli altri funzionari) adempiano le loro funzioni al meglio, nel rispetto della nostra cultura e legislazione del lavoro oltre che della loro missione fondamentale di diffusione e promozione culturale. Leggi anche la nota dell’agenzia AISE su questo tema LINK.

ROMA\ aise\ – Sollecitare “un rilancio dell’offerta culturale italiana in Messico attraverso una più incisiva attività del locale Istituto di cultura, perché essa diventi più adeguata alla domanda culturale e linguistica presente nel Paese e più attenta ai diritti del personale che a vario titolo concorrono a realizzarla” (leggi testo completo dell’interrogazione).

È quanto richiesto dal deputato Pd Gino Bucchino in una interrogazione al Ministro degli Esteri Terzi.

“Il Messico – scrive Bucchino nella premessa – rappresenta per l’Italia un Paese di notevole interesse sia sul piano delle relazioni bilaterali che su quello dell’interscambio economico, per la sua collocazione geopolitica e per il trend espansivo di cui gode da alcuni anni la sua economia; la comunità italiana assicura nel paese un ruolo di riferimento e di mediazione dell’immagine dell’Italia che va ben al di là della sua dimensione quantitativa; la promozione della cultura e della lingua italiana all’estero, come è stato confermato nei recenti lavori seminariali svolti presso il Ministero degli affari esteri, riveste una funzione strategica per la proiezione globale del Paese, non solo come strumento di affermazione del suo profilo culturale e politico, ma anche come supporto all’internazionalizzazione delle nostre imprese e dei nostri prodotti”.

Se “l’offerta culturale fatta negli anni passati dall’Istituto italiano di cultura ha risposto in modo adeguato alla domanda della nostra comunità e a quella abbastanza estesa dei messicani, interessati alla nostra cultura e all’apprendimento della nostra lingua” per Bucchino “l’attività culturale del nostro istituto ha conosciuto negli ultimi tempi una flessione di ordine quantitativo e qualitativo, dovuta sia alla riduzione delle risorse destinate in generale alla rete dei nostri istituti che a motivi specifici attinenti alla programmazione e alla realizzazione in loco dell’intervento; in particolare, – annota – è diminuito il numero degli eventi culturali, alcuni dei quali realizzabili a costo minimo o nullo, e dell’insegnamento linguistico, come testimonia il fatto che i corsi nell’anno corrente sono diminuiti del 14 per cento rispetto a quelli dell’anno precedente e gli utenti di circa il 18 per cento; non si avvertono apprezzabili segni di rilancio promozionale dei corsi di lingua né di riorganizzazione per quanto attiene al rinnovamento dei programmi didattici e all’elaborazione del materiale didattico; sono altresì scomparse le attività di aggiornamento e specializzazione degli insegnanti”.

La stessa promozione dell’Istituto mediante le reti sociali – aggiunge il deputato eletto in Nord e Centro America – appare parziale, statica e poco attraente, con informazioni datate e saltuariamente aggiornate; il rapporto autoritario e privo di regole con il personale adibito all’espletamento dei corsi contribuisce ad accentuare la precarietà della situazione e a insidiare la stabilità e la continuità del servizio; importanti prerogative previste nei contratti a favore del personale e le indicazioni contenute nel Contratto etico del personale insegnante, sottoscritto fin dal 2008, ricevono scarsa considerazione”.

Bucchino chiede, quindi, a Terzi “se non ritenga di dovere sollecitare, tramite un intervento diretto della nostra rappresentanza diplomatico-consolare, un rilancio dell’offerta culturale italiana in Messico attraverso una più incisiva attività del locale istituto di cultura, perché essa diventi più adeguata alla domanda culturale e linguistica presente nel Paese e più attenta ai diritti del personale che a vario titolo concorrono a realizzarla” e “se non ritenga opportuno fare in modo che le relazioni professionali del personale a contratto presso gli istituti di cultura si svolgano in un quadro di regole certe e rispettose dei fondamentali diritti di lavoro, con beneficio degli stessi istituti e della stabilità del rapporto con gli utenti”. (aise: link notizia originale).

Se la sinistra riparte dall’America Latina…

[Il presente articolo è stato pubblicato sull’edizione on line del quotidiano  italiano l’Unità del 13 novembre 2012 – link]

“Unità nella diversità, modelli e caratteristiche di partito in America Latina ed Europa”. È il titolo dell’incontro organizzato dal Dipartimento per le Relazioni Internazionali del Partido Revolución Democrática (PRD), seconda forza politica del Messico e prima della coalizione progressista che include anche il Partito del Trabajo (PT) e il Movimiento Ciudadano (MC).

Tra gli invitati il PD italiano, il PSOE spagnolo, il Fronte Ampio dell’Uruguay, il Fronte Farabundo Martí di El Salvador, il Partito del Lavoro (PT) brasiliano, cui appartengono la presidentessa Dilma Roussef e l’ex capo di stato Ignacio Lula da Silva, il Partito Socialista del Cile, oggi all’opposizione contro il “Berlusconi cileno” Sebastián Piñera, e il Socialista Unito del Venezuela. Modelli, alleanze e storie diverse per affrontare problemi che spesso sono comuni e trascendono la dimensione nazionale: dall’Europa in crisi all’America Latina della “nuova ondata progressista”.

La sinistra messicana e il loro candidato, Andrés Manuel López Obrador, hanno ottenuto un risultato storico alle elezioni presidenziali del primo luglio scorso, anche se il Partido Revolucionario Institucional (PRI) è risultato vincitore. Il PRI era già stato al potere per 71 anni finché nel 2000 c’è stata l’alternanza con il conservatore AcciónNacional (PAN).

Enrique Peña del PRI, fortemente sostenuto dalle televisioni private TeleVisa e TV Azteca, ha ottenuto il 38% dei voti in mezzo a proteste popolari e denunce sul finanziamento illecito della campagna elettorale e le pratiche di compravendita del voto del suo partito. Il primo dicembre diventerà ufficialmente presidente degli Stati Uniti Messicani.

Nel 2006, invece, Obrador aveva perso contro l’attuale presidente Felipe Calderón del PAN per un pugno di voti, un scarto minore allo 0,5%. Denunciò brogli elettorali e cominciò un processo di resistenza civile pacifica che lo portò a costituire il Movimento di Rigenerazione Nazionale (MoReNa).

Obrador ha ora annunciato la probabile prossima trasformazione di MoReNa in un nuovo partito politico che si collocherà più a sinistra rispetto al PRD, da cui s’è separato “amichevolmente”.Si ripropone dunque una divisione storica che ha caratterizzato con intensità e modalità diverse le varie anime della sinistra in tanti paesi latino americani ed europei.

In questo contesto parlamentari e rappresentanti di alcuni partiti progressisti europei e latino-americani si sono riuniti in una due giorni serratissima per discutere delle loro esperienze storiche di governo e opposizione nella ricerca dell’unità. Ai due lati dell’Atlantico le problematiche non sono poi così diverse.

Anche in vista della scissione a sinistra di Obrador “il PRD ha convocato questo forum per nutrirsi delle migliori pratiche dei governi progressisti e arricchire il dibattito su come indirizzare in modo ordinato e civile la diversità e la pluralità di cui deve sentirsi orgoglioso”, ha dichiarato Jesús Zambrano, presidente del partito.

Negli ultimi anni sono stati tanti i partiti e le coalizioni di sinistra che in America Latina hanno assunto responsabilità di governo. Venezuela, Brasile, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Cile e Argentina”cominciano a diventare dei punti di riferimento per il resto del continente e del mondo”, come ha dichiarato a l’Unità il responsabile giustizia del PD, l’Onorevole Andrea Orlando (intervista completa link).

“L’Italia come la Spagna può avere un ruolo di ponte tenendo presente che non è solo importante o utile, ma persino conveniente avere una capacita di mediazione tra centri e motori diversi del progressismo, perché credo che un effetto che la crisi sta provocando è la fine dell’eurocentrismo”, ha precisato Orlando. In alleanza con altre forze o da sole le sinistre latino americane hanno dovuto ripensare la relazione con la componente “moderata” dello spettro politico nazionale che è un tema attuale anche nell’arena politica europea e, in particolare, in quella italiana che si prepara alle elezioni del 2013.

“C’è una rinascita delle idee delle sinistre nella lotta istituzionale anche in Europa dato che per molto tempo le socialdemocrazie hanno difeso politiche neoliberiste che le hanno allontanate dalle basi storiche, ma oggi ci sono nuovi soggetti in costituzione per presentare vie d’uscita a sinistra, vista la crisi e gli eccessi del rigorismo neoliberista”, spiega a l’Unità Renato Simoes, ex deputato e Segretario per i movimenti sociali del PT brasiliano.

“Ci sono denominatori comuni a tutti i livelli, dallo scambio di forme organizzative della vita di partito alla politica pubblica locale e alla solidarietà internazionale su questioni di principio e nel sostegno alle lotte dei movimenti sociali e dei popoli”, ha concluso Simoes.

L’esperienza del PT è emblematica dato che ha ricevuto accuse di eccessivo “pragmatismo” e ha dovuto sacrificare alcuni elementi ideologici e programmatici di lungo periodo per poter governare un paese così complesso e socialmente eterogeneo come il Brasile. Malgrado quest’apparente contraddizione, dopo i due mandati quadriennali di Lula e i primi due anni della Roussef, il gigante sudamericano è riuscito a dimezzare gli indici di povertà mantenendo una crescita accettabile e i fondamentali macroeconomici in ordine.

La sfida dell’unità nella diversità è stata raccolta nella capitale azteca e riparte quindi per il resto dell’America Latina. Ma anche per l’Europa sfiancata dalla crisi che ricomincia a nutrirsi dell’esperienza del continente latino-americano.

Twitter @FabrizioLorusso

Unità nella diversità: intervista sulle sinistre euro-latine

Intervista all’On. Andrea Orlando, membro della Commissione Giustizia della Camera dei Deputati, responsabile giustizia del PD, nell’ambito del forum internazionale “Unità nella diversità, modelli e caratteristiche di partito in America Latina ed Europa”, organizzato dal Partido Revolución Democrática (PRD) messicano il  9-10 novembre 2012 a Città del Messico (link).

Unità nella diversità, che significa oggi?

Penso sia una condizione inevitabile in una fase storica in cui le vecchie certezze o le vecchie famiglie del progressismo non appaiono più in grado d’interpretare il mondo, ma ancora non s’afferma un pensiero nuovo che sia in grado di interpretare e indicare un cambiamento nell’epoca globale. Dobbiamo provare a riconoscere al di là delle lingue il contenuto simile che c’è nella nostra proposta, quindi non guardare tanto all’etichetta quanto al contenuto della proposta politica.

Credo che il contenuto che possa avvicinare progressivamente posizioni politiche diverse sia soprattutto il tema della lotta alle diseguaglianze, penso sia il tema che apre lo spartiacque tra progressisti e conservatori oggi nel mondo e che sia anche la ragione per cui, stando già un livello che ormai è sovranazionale, risolve automaticamente una serie di divisioni che in passato impedivano l’incontro di queste culture politiche.

Penso a chi riteneva che questa funzione la dovesse svolgere lo Stato o a chi riteneva che la dovessero svolgere i corpi intermedi o che la redistribuzione fosse assegnata alla famiglia come soggetto. Elementi che in qualche modo sono superati da una situazione in cui si può immaginare un nuovo soggetto regolatore globale nel quale penso si possano ritrovare tutti coloro che ritengono e condividono un fatto: che non debba essere la nascita di una persona a segnare l’insieme del suo destino.

Però a livello locale o nazionale come definiresti o coniugheresti questo ideale “egualitario”?

Secondo me la dimensione sovranazionale è quella che sempre più identifica la militanza, non ci muoviamo oggi semplicemente perché vogliamo una scelta del governo piuttosto che un’altra, vogliamo un assetto del mondo piuttosto che un altro perché ci rendiamo conto che i governi hanno sempre di più margini di manovra limitati e quindi o si determinano grandi scelte e opzioni a livello mondiale o altrimenti anche lo scarto delle decisioni possibili a livello nazionale si riduce sempre di più. Mi sembra un dato che caratterizza quest’epoca storica. Non a caso siamo nell’epoca in cui si sono sviluppati dei grandi movimenti globali. Pensiamo a quello contro o di critica alla globalizzazione, le proteste contro i vari vertici internazionali. Non erano segnatamente proteste nazionale ma movimenti che riconoscevano la dimensione sovranazionale come prevalente.

Poi anche nella dimensione nazionale dobbiamo distinguere. Ci sono differenze che derivano da personalismi, ci sono differenze che derivano da elementi di carattere organizzativo – spesso le organizzazioni sopravvivono alla loro ragione fondante – e ci sono elementi che derivano da culture politiche diverse. Poi ci sono anche, invece, elementi di diversità che derivano dalla rappresentanza di interessi diversi.

Vediamo queste quattro “famiglie”. Penso che le prime due si liquidano semplicemente nel senso che è talmente più grande di noi la sfida che abbiamo di fronte che personalismi e resistenze burocratiche dovrebbero essere messi da parte.

Più complesso il tema delle culture perché le culture sopravvivono anche quando hanno esaurito la loro funzione e mantengono naturalmente una loro dignità e capacità d’influenzare l’opinione pubblica. Noi dovremmo avere in questo senso anche un’idea del limite. Riconoscere cioè che nessuna delle nostre culture è in grado di interpretare la fase nuova e che in attesa, però, della costruzione di una cultura organica che possa interpretare questa fase abbiamo bisogno di tutte, non possiamo fare a meno di nessuna di quelle che derivano dalla tradizione progressista. Quindi quella cristiano sociale, quella d’ispirazione socialista e quella anche di un pensiero liberale che si coniuga con le esigenze dell’eguaglianza e dello stato sociale. In questo senso la ricetta è un senso del limite e il riconoscimento della complementarietà di queste culture.

E’ diverso il discorso per la rappresentanza degli interessi che possono essere anche divergenti tra loro, anche se penso che dopo la crisi gli interessi siano più vicini. Cioè l’interesse dell’impresa e quello del lavoro sono meno contrapposti rispetto a prima della crisi perché hanno un comune avversario che si chiama finanza ed è un elemento che ridisegna un po’ la mappa sociale. Abbiamo una piccola e media impresa e il mondo del lavoro dipendente che sono in questa fase storica dalla stessa parte della barricata, mentre abbiamo una grande impresa, grande concentrazioni mediatiche e finanziarie che, in qualche modo, stanno dall’altra. Il mondo si divide in questa fase, soprattutto nelle economie in crisi, tra chi ha capitalizzato e chi non ha capitalizzato, non tanto tra chi investe e chi mette a disposizione la propria forza lavoro. Quindi questo è un dato che secondo me può coniugare certi interessi.

Più specificamente?

C’è una ragione di carattere strategico: noi abbiamo bisogno di rivolgerci a tutte le componenti moderate della società. Moderate sia seguendo una carta geografica sociale che una culturale. Perché abbiamo bisogno di agganciare un pezzo di ceto medio per una ragione strumentale. Diciamo in un certo senso che quel pezzo di ceto medio se viene conquistato dalla destra, se diventa preda del populismo, diventa pericoloso per l’assetto della democrazia perché quel ceto medio ha informato in tutta la storia delle democrazie europee una parte importante della classe dirigente. Se quella classe dirigente involve in una direzione autoritaria o populistica, rischia la democrazia nel suo insieme.

Insomma c’è un tessuto connettivo che è rappresentato da quello che si definiva “il centro”, eccetera, che se salta, se esplode, rischia di determinare una situazione di fortissima contrapposizione tra blocchi e di alimentare l’estremizzazione degli schieramenti con tutte le conseguenze che questo ha avuto per la tenuta delle democrazie, basti pensare a cosa ha significato questo nella crisi successiva al 1929. Quindi ecco per capirci, mettere insieme sicuramente la sinistra riformista, sicuramente la sinistra che accetta la sfida del governo e provare a tenere un ponte, non a tuti i costi, ma anche con i moderati.

Come si possono conciliare le diverse anime della sinistra con i moderati o il centro, considerando il rischio che il ceto medio sfugga e si affidi all’antipolitica o all’astensionismo o alle destre?

Credo che sia un compito relativamente più semplice che in passato. Infatti mentre nel passato questo pezzo di società chiedeva meno regole e meno tassazione, oggi soprattutto quella più colpita dalla crisi che, diciamo, ha tutti i problemi meno quello della tassazione perché chi rischia di fallire non ha tanto il problema di quanto paga di tasse, per così dire.

Oggi quel settore sociale chiede molto di più rassicurazioni rispetto al passato, quindi chiede politiche industriali, chiede sostegno alle imprese e anche una capacità dello Stato di individuare un progetto di sviluppo.  Su questo terreno credo che la sinistra abbia le carte in regola per poter parlare. Vediamo che uno dei grandi limiti del governo Monti in questo momento è che non è in grado di presidiare le grandi vertenze industriali che caratterizzano il paese. Credo che la sinistra da questo punto di vista abbia una tradizione sviluppata nel corso del tempo.

Poi credo che, siccome i voti non è che si assorbono come un’idrovora, c’è il problema di saper parlare coi soggetti che politicamente rappresentano quel mondo, quindi il dialogo con l’UDC non è semplicemente un tema che serve a costruire un’alleanza elettorale e non so se poi sarà più o meno possibile. Però tenere aperto un dialogo significa anche parlare a chi si è riconosciuto fino a ieri in quel mondo e in qualche modo può decidere anche di riconoscerti un ruolo e aprirti una “linea di credito”, cosa che se noi ragionassimo ancora in termini di contrapposizione tra schieramenti, tra sinistra, centro e destra, beh, questa possibilità di parlare al mondo anche a livello elettorale diventa più difficile.

E sull’antipolitica?

Poi però su tutto questo tema io penso che la sinistra o chiunque voglia provare a contrastare l’antipolitica in questo momento abbia una cosa fondamentale da fare: provare a dare una risposta sul tema della crisi perché non credo che ci sia oggi un’antipolitica che nasce semplicemente dalla caduta di valori o dalla pessima prova che la politica pure ha dato. La politica ha una caduta verticale di credibilità  perché appare incapace di affrontare la crisi.

In questo senso secondo me la sinistra ha le proposte giuste che sono quelle di cominciare ad affrontare il tema delle grandi rendite finanziarie e immobiliari per spostare queste risorse verso la crescita, quindi per un sostegno alla domanda, ai redditi più bassi, per una diminuzione della pressione fiscale sulle piccole imprese e per un ritorno agli investimenti sulle infrastrutture e sulla formazione. In sostanza non possiamo aspettare che la crisi passi da sola, c’è bisogno – e so che questo poteva sembrare una bestemmia fino a pochi anni fa – c’è bisogno di un intervento pubblico per accelerare l’uscita dalla crisi.

Torniamo al convegno e all’America Latina. La sinistra europea e quella latino americana: che convergenze pensi si possano stabilire anche alla luce di questo incontro?

Credo sia una discussione molto interessante perché analoghi sono i problemi e penso alla questione della presenza della criminalità organizzata. Analoghe sono varie questioni, infatti, partecipiamo a un forum che potrebbe avere lo stesso titolo anche in Italia tranquillamente: cioè come si coniugano delle culture progressiste diverse. Perché l’America Latina come l’Italia non ha avuto un dominio totale della cultura socialdemocratica a sinistra, ma ha avuto la convivenza di culture tra loro diverse. L’esperienza del PRD (Partido Revolución Democrática messicano) da questo punto di vista è molto interessante: c’è una corrente di derivazione cristiana, c’è un’ispirazione marcatamente marxista e socialista e c’è un pezzo che viene dal nazionalismo rivoluzionario. Quindi mettere insieme esperienze diverse in questa fase è un problema comune che abbiamo.

Ci sono anche forti differenze perché in questo momento l’America Latina non è il focolaio della crisi internazionale, quindi qui non si ha l’effetto devastante della crisi nella società così come da noi. Da questo punto di vista questo può far sì che l’America Latina possa diventare anche uno dei motori del progressismo globale perché l’Europa sta perdendo purtroppo la sua funzione di guida e di traino, di costruzione di nuovi modelli di welfare. E’ probabile che noi con occhi nuovi e anche maggior laicità dobbiamo guardare anche ad altri parti del mondo che stanno crescendo per vedere anche quali modelli d’inclusione si possono realizzare.

Per esempio, abbiamo ascoltato oggi la esperienza del Frente Amplio dell’Uruguay.

E’ molto interessante, ricorda un po’ l’esperienza dell’Ulivo nel nostro paese, ma sicuramente affronta una fortissima resistenza delle sopravvivenze politiche. Mi spiego. In Italia abbiamo realizzato tutto sommato un’operazione relativamente semplice, c’era un’adesione comune alla Costituzione e precedenti esperienze dell’Ulivo. Il Frente Amplio è interessate perché ha alle spalle una vicenda di una sinistra fortemente radicale che spesso ha avuto posizioni di forte contrapposizione ideologica con il mondo d’ispirazione cattolica. Che in questa parte del mondo si sviluppi un’esperienza di questo tipo significa che davvero le strutture ideologiche sono un ostacolo talvolta insormontabile più in apparenza che in sostanza.

Però il Frente si muove da una sinistra a un’altra sinistra, sui temi etici lasciano libertà, però in fondo l’ago della bilancia pende meno verso il centro rispetto al caso italiano.

Ogni paese ha la sua storia. Parliamo di una regione in cui la sinistra sicuramente ha avuto un’impostazione più radicale e lo scontro sociale non raramente è diventato lotta armata. L’Italia è un paese dove, nonostante le imbragature ideologiche, abbiamo registrato una convivenza tra forze politiche sin dall’immediato dopoguerra. Quindi è chiaro che ogni paese si porta dietro al sua storia.

Sulla libertà di scelta sulle questioni etiche: non mi pare sia una questione che riguardi un solo paese o che riguardi l’unità dei progressisti punto e basta, nel senso che abbiamo visto come anche in altri paesi dove l’unità politica dei progressisti è stata realizzata, pensiamo al Portogallo, il tema della libertà di coscienza è rimasto in piedi. Perché ovunque ci sia una forte esperienza religiosa che caratterizza la vicenda politica è inevitabile che ci sia uno spazio che la politica non può invadere. Dunque si tratta di trovare una metodologia che, come dire, impedisca lo stallo, ma  contemporaneamente ponga un limite alla politica.

Mi pare che l’indicazione dell’esperienza uruguayana sia molto interessante perché si riconosce il fatto che non tutto può essere sciolto sulla base di un principio di maggioranza e che ci siano delle progressive approssimazioni per trovare dei punti di contatto anche tra idee apparentemente inconciliabili. Ecco, però direi che trattative e compromessi non se ne possono fare senza riconoscere una forte laicità della dimensione pubblica. Ci deve essere il contributo dell’esperienza religiosa alla vita politica, ma non ci deve essere l’invadenza della struttura organizzata della religione nell’ambito politico.

Però una percezione ormai generalizzata è che l’Italia su tutta una serie di temi sociali e civili sia rimasta indietro, come per esempio sui matrimoni tra persone dello stesso sesso o sui patti di convivenza, oppure sulla liberalizzazione delle droghe leggere che potrebbe diventare realtà in alcuni stati degli USA dopo l’approvazione dei relativi referendum del 6 novembre.

Non metterei sullo stesso piano il tema della liberalizzazione delle droghe che non attiene alla coscienza religiosa quanto piuttosto a un’impostazione sul ruolo dello stato. Non la metterei sullo stesso piano coi temi di rilevanza etica, cioè sull’inizio e la fine dell’esistenza. Anche qui la cosa mi sembra più complicata perché noi in questo momento stiamo parlando in un paese, il Messico, in cui pur avendo proclamato una delle costituzioni con più laicismo dello Stato e avendo negato per un lungo periodo la relazione formale con la Chiesa, poi si proibisce l’aborto in tanti stati nei quali oggettivamente è molto forte la presenza culturale non tanto della Chiesa-istituzione ma anche della religione a livello popolare.

E in Italia?

Secondo me il tema non è tanto quello di legiferare, anche se sì c’è bisogno di leggi, ma è quello di riconoscere un senso comune che s’è progressivamente evoluto. Da questo punto di vista anche l’Italia con una guida progressista può fare dei passi avanti purché non si passi nella logica del tutto o niente perché il problema non è “scontentare la Chiesa”. Il problema è non urtare una sensibilità che è diffusa e spesso è “popolare”, quindi non sono convinto che rimarremo fermi.

Sono convinto che si potrà fare di più, che si potrà riconoscere una serie di diritti alle coppie omosessuali, però non bisogna neanche entrare in un integralismo alla rovescia per cui o c’è un riconoscimento tout court delle forme che sono previste per i matrimoni o altrimenti c’è un fallimento. Ci si dovrebbe arrivare con dei passi progressivi anche se riconosco che quello è un obiettivo di civiltà. Credo che se vincerà il centrosinistra in Italia questi passi si faranno come s’era timidamente fatto qualche passo seppur timido con il governo Prodi.

Le condizioni sarebbero una vittoria del centrosinistra ma anche una classe dirigente generazionalmente rinnovata. Penso che la nostra generazione, le persone tra i 30 e i 50 anni, in qualche modo convive con una certa laicità coi temi che potevano sembrare dei tabù nel passato e avere una classe rinnovata ha sbloccato la situazione in molti paesi del mondo e l’Italia non dovrebbe essere l’eccezione.

Sei specialista del tema dell’antimafia che nel Messico della guerra militare ai narcos e, specialmente, in questo forum ha suscitato molto interesse. Quali sono le somiglianze che vedi?

C’è un parallelo importante perché se non capiamo le cause per cui questo tipo di fenomeno si sviluppa, non riusciamo a combatterlo. Non è semplicemente un fenomeno criminale, ma è anche sociale, economico e politico. Le mafie si sviluppano laddove c’è una debolezza dello Stato, quindi bisogna incidere anche sulla capacità di un contrasto repressivo, ma al contempo bisogna togliere le ragioni che generano consenso intorno alle mafie. Quindi un lavoro sui temi dello sviluppo e della scuola, ma anche una capacità di costruire uno stato che sia autorevole e sostenuto da consenso.

Fenomeni di corruzione, di gestione privatistica o personalistica delle istituzioni inevitabilmente allontanano i cittadini, soprattutto nelle aree più povere, dalle istituzioni stesse  e lasciano uno spazio in cui s’insinuano le organizzazioni criminali che non solo dei “traders” di stupefacenti, ma aspirano anche a una rappresentanza e un controllo dei bisogni del territorio.

Non è un caso che siano soggetti che in qualche modo investono in opere pubbliche e cercano di costruirsi artificiosamente un certo tipo di consenso dove lo Stato ha lasciato un vuoto. C’è pure da riflettere su quanto questa lotta possa essere combattuta a un livello nazionale o se non deve diventare oggetto di una battaglia sovranazionale. Per esempio fino a pochi anni fa in Europa registravamo una sostanziale indifferenza su questo problema e c’è voluta la strage di Duisburg per capire che non riguardava solo l’Italia e c’era un pericolo di contaminazione alle istituzioni europee. Quindi sovra-nazionalità e natura politica di questa lotta: contro avversari che non lo sono perché violano norme del codice penale, ma perché sono portatori di un progetto di società incompatibile on quello sostenuto dalle forze democratiche.

Concludiamo con la proposta di una piattaforma comune euro-latino-americana. Che significa?

Come ho detto e proposto nella conferenza, la trovo interessantissima anche per l’Italia, per legarsi a un centro motore progressista come può essere l’America Latina e per confrontare alcuni temi che segnano in modo comune la vicenda delle dinamiche politiche sia europee che latino americane. L’Italia come la Spagna può avere un ruolo di ponte tenendo presente che non è solo importante o utile, ma persino conveniente avere una capacita di mediazione tra centri e motori diversi del progressismi. Perché credo che un effetto che la crisi sta provocando è la fine dell’eurocentrismo, quindi dovremmo essere i primi a pensare che affacciarci al resto del mondo sia un vantaggio competitivo sia come partito che come paese.

Twitter @FabrizioLorusso

Italia y la caída de Berlusconi – Jornada Semanal

Fabrizio Lorusso – http://www.jornada.unam.mx/2012/02/05/sem-fabrizio.html 

Roma, otoño de 2011, frío en el palacio, calor en las plazas. El Caimán, un apodo del ex Jefe de Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, acuñado por el cineasta Nanni Moretti, se ahogó en un charco de escándalos y desmanes, tras casi veinte años en la escena. Hace falta citar las palabras del que muchos definieron como el “dueño de Italia”, patriarca de la economía y de la política. El Cavaliere, hoy sin más corceles y con su séquito diezmado, pareció elegir, por ahora, una salida del poder, tras caer de su silla dorada.

“Ya presenté mi renuncia al cargo de primer ministro. Lo hice por mi sentido de responsabilidad y del Estado, para evitarle a Italia otro ataque de la especulación financiera, lo hice sin haber perdido jamás el voto de confianza del Parlamento. Es más, hemos tenido muchas veces un voto favorable y mayoritario de las dos Cámaras y todavía contamos con esa mayoría. Permítanme decirlo, fue triste ver que un gesto responsable y, permítanme, generoso, como es la renuncia, haya sido recibido con chiflidos e insultos. Sin embargo, como contrapartida de los centenares de manifestantes que ayer estaban en las plazas, hay millones de italianos quienes saben que hicimos con conciencia todo lo posible para defender a nuestras familias y empresas de la crisis global que afectó a todos los países avanzados, no sólo al nuestro. De todos modos, agradezco a los italianos por su cariño y fuerza que nos dieron para lograr muchos de los objetivos que nos habíamos planteado, ya desde 1994, cuando anuncié mi entrada en escena. Ese día cambió la historia de Italia. Nunca he faltado a ese credo político que pronuncié. Fue y es una declaración de amor para Italia. Dije ‘Italia es el país que amo, aquí tengo mis raíces, esperanzas y horizontes, aquí aprendí de mi padre y de la vida el oficio del empresario, aquí aprendí la pasión por la libertad’, no cambiaría ni una coma de esas palabras.”

Así habló Berlusconi, tras dimitir de primer ministro, el pasado 12 de noviembre. En realidad, sí cambió una que otra coma de esas palabras: Italia ya se ha vuelto “un país de mierda” del que se irá pronto, según sus conversaciones telefónicas del julio de 2011, intervenidas por los jueces y, luego, publicadas. Tanto sus seguidores como los opositores vislumbraron ya el cierre de un ciclo de diecisiete años: una época larga, en el centro de la vida política, social, económica e, inclusive, mundana y oscura de Italia. En el palacio del Quirinale, sede de la Presidencia, el Premier –un cargo de primus inter pares según la Constitución, pero de primus super pares, superior a la ley, según la interpretación berlusconiana de la misma Carta– entregó oficialmente su renuncia al presidente de la República, Giorgio Napolitano. Mientras tanto, la plaza se llenaba de ciudadanos, al grito de “payaso”, “a la cárcel”, y aplaudiendo por la quizás definitiva liberación de una pesadilla mediático-política que, en los ochenta, fue un sueño de éxito, aunque marcado por claroscuros sobre los orígenes de su “fortuna”; en los noventa, un experimento político populista y, finalmente, una comedia ridícula y dañina en la última década.

“A los que festejaron por mi supuesta salida de la escena, quiero decir con claridad que a partir de mañana redoblaré mi compromiso en el Parlamento y en todas las instituciones para renovar a Italia. Viva Italia, viva la libertad.” Pese a esta amenaza final, durante horas en las calles ondearon las banderas tricolores y se destaparon botellas de spumante para festejar la retirada de el Caimán. Sin embargo, la efervescencia del momento dejaría pronto espacio a la angustia. En 2011, la tasa de desempleo juvenil fue del treinta por ciento y, aunque la tasa general fue del 8.4 por ciento, siguen las inequidades: el diez por ciento de la población detenta casi el cincuenta por ciento de la riqueza. El gasto público italiano es casi igual al de los otros países de la Unión (50.5 por ciento del PIB) y su recaudación fiscal algo superior (46 por ciento frente al 44 por ciento), pero Italia derrocha más dinero, hay graves problemas éticos y financieros ligados a la evasión fiscal, a la corrupción, a las mafias y a los delitos de cuello blanco. Además, la economía no ha crecido. ElPIB subió un 0.87 por ciento promedio en los últimos quince años y sólo el 0.2 por ciento en 2001-2010. Esta década perdida dejó una deuda excepcional, equivalente a 120 por ciento del PIB italiano, la octava del mundo y segunda de la zona euro después de Grecia, que registró un 144 por ciento. Sin embargo, la gran diferencia es que Italia representa la tercera economía europea, con un tamaño poblacional como el de Francia y el Reino Unido, por lo que no podría quebrar o dejar de pagar deudas sin arrastrar al abismo a toda la UE, a la mayoría de sus socios en el mundo y al Euro.


Cartel de periferiadesign

La recesión de 2009 y 2010 –que Berlusconi negó rotundamente durante meses, pero que hasta hoy sigue surtiendo sus efectos nefastos– terminó de matar al liderazgo de el Caimán, ya golpeado por escándalos judiciales (juicios por corrupción, fraude fiscal, abuso de autoridad y explotación de la prostitución de menores), políticos (compraventa de votos en el Congreso, cooptación de diputados, aprobación de leyes ajustadas para él mismo llamadas ad personam, conflicto de sus intereses particulares con cargos públicos) y morales (no relevantes penalmente, pero sí para la ética pública del “buen gobernante”). Me refiero a frases pronunciadas públicamente, de mal gusto, misóginas y mesiánicas. “Yo soy el Señor, hay algo divino en ser elegido por la gente” y “Ustedes tienen que volverse misioneros, apóstoles, les explicaré el Evangelio según Forza Italia y según Silvio”, en 1994 y 1995 respectivamente. Hay otras recientes, de 2010: “A las mujeres desempleadas: búsquense a un chico adinerado” y “más vale ser apasionados por las chicas hermosas que gay”, y una de 2006: “Tengo demasiado aprecio hacia la inteligencia de los italianos para creer que hay tantos pendejos que voten contra su propio interés.” Es sólo una escueta selección.

Hoy, la erosión de la credibilidad internacional del sistema-país es evidente. Las leyes pro Berlusconi son incontables: despenalización de la falsificación de balances, condonaciones para evasores fiscales, reducción de términos para la prescripción de varios crímenes, unos decretos salva-Rete4, una de sus televisoras que opera ilegalmente, y tres intentos de crear fueros especiales para altos cargos (incluyendo siempre el de primer ministro), todos declarados ilegítimos por la Corte Constitucional.

Por todo ello, las deudas italianas pesan más. Su monto comenzó a subir vertiginosamente hace treinta años, durante los gobiernos despilfarradores de los demócratas cristianos y su aliado, el socialista Bettino Craxi, quien también fue el referente político del Berlusconi empresario en los ochenta. De la construcción (Edilnord y residenciales Milán 2 y 3 para los VIP) al futbol (equipo del Milán), de las tiendas departamentales (Grupo Standa-Rinascente) a los seguros (Mediolanum), del cine (Medusa Film-Blockbuster Italia) a la Tele (Mediaset) y las editoriales (Grupos Mondadori-Einaudi-Grijalbo), el business man milanés da el gran brinco a la política en 1993. Lo hace para suplir la desaparición de sus aliados en Roma, es decir, de los partidos y personajes sacudidos por las investigaciones de los fiscales de Milán, conocidas como Operación Manos Limpias contra los sobornos. Y lo hace también para protegerse de las tenazas de la justicia que se estaban acercando peligrosamente al núcleo de sus intereses. Así, se resignifica la expresión “conflicto de intereses” para Italia, al juntarse en un mando único el poder político y el económico con todos los perjuicios a la democracia que ello conlleva.

Durante los gobiernos de la coalición de centro-derecha, sobre todo en 2001-2006 y 2008-2011, la ONG Freedom House descalificó a Italia en su informe anual sobre libertad de prensa, al bajarla de país libre a semilibre a causa de “la posibilidad del Premier para influir en la TV pública con un conflicto de intereses entre los más claros del mundo”, lo que hace del bel paese un caso “anómalo en la región por las interferencias gubernamentales, sobre todo para cubrir los escándalos de su presidente”. Y el Caimán responde, en 2006: “La prensa extranjera normalmente es de izquierda y nos presenta de manera distinta de lo que es la realidad.” Hay más: el año pasado el índice sobre percepción de la corrupción fue de los peores en Europa. En fin, parece haberse cumplido una parte sustancial del Plan de Renovación Nacional, antidemocrático y subversivo, que sostuviera la logia P2 de la Masonería de la que Berlusconi era integrante con la matrícula 1816.


En Roma, diciembre de 2009. Foto: Alessandro Di Meo

Tengo treinta y cuatro años. En 1994 tenía diecisiete, es decir la mitad, cuando el hombre que ya estaba entre los más ricos del país y ostentaba el título de Cavaliere del Lavoro, que otorga el Estado a distinguidos empresarios, optó por la “carrera política”. En abril ganó las elecciones, apoyado por una alianza entre partido-empresa Forza Italia, fundado el año anterior, el postfascista Alleanza Nazionale, liderado por Gianfranco Fini, y la formación secesionista y racista de la Liga Norte para la Independencia de la Padania, dominada, hoy como entonces, por el rudo caudillo norteño Umberto Bossi.

Para los que lógicamente no saben qué es la Padania, una nota: según la Lega, se refiere al norte del país, la zona más próspera, que debe su nombre a la llanura padana. Es un territorio difuminado de Turín a Venecia, de Milán a Parma, y sus confines son cambiantes, conforme van variando sus consensos electorales. Se ideó una patria nueva para un supuesto pueblo “céltico, padano y norteño”, distinto del italiano, según los líderes del partido, quienes suelen gritar “la tenemos dura” y “Roma ladrona, la Lega no perdona”, pero no desprecian los cargos en el Parlamento con sede en la capital nacional. Sin duda es posible afirmar que PadaniaIs a State of Mind: o sea, un invento ideológico de una agrupación populista que cosecha votos valiéndose de la xenofobia, el folclor, la repartición de cuotas de poder y el miedo al otro, sea el sureño o el “extracomunitario”. Si bien a nivel nacional jamás ha rebasado el ocho por ciento de las preferencias, en algunas regiones septentrionales mantiene sus feudos con consenso de entre el quince y el veintiocho por ciento. De cualquier forma, en un sistema parlamentario fragmentado como el italiano, son cifras que determinan la sobrevivencia y las líneas políticas de un gobierno.

Ni nueve meses duró el primer ejecutivo de Berlusconi por los berrinches de su aliado Bossi, así que fue reemplazado por Lamberto Dini con un gabinete técnico, es decir, formado por tecnócratas y no por exponentes de partidos. Su naturaleza bipartisan –derecha e izquierda juntos– es, en realidad, necesaria para proteger a los partidos y sus líderes del enorme costo político que ciertas medidas muy impopulares, normalmente de recorte del gasto y aumento de la recaudación, tienen para ellos.

De 1996 a 2001 los gobiernos de Romano Prodi y Massimo D’Alema, de centro-izquierda, lograron el ingreso de Italia en la moneda europea, pero no quisieron frenar al Caimán quien, por una serie de negociaciones políticas, pudo mantener su poder mediático intacto, junto con el conflicto de intereses, para ganar las elecciones de 2001. Los “progresistas” habían perdido la oportunidad de cambiar el statu quoque desgraciadamente persiste hasta la actualidad. El comienzo del segundo mandato de Berlusconi es recordado por la represión contra los manifestantes en Génova durante la cumbre del G8 y por la consiguiente muerte de Carlo Giuliani, el 20 de julio de 2001. Se quiso dar un golpe duro mas no mortal a los movimientos sociales y antagonistas que allí se juntaron, en ese entonces como hoy, indignados y globales, para seguir la pista para “otro mundo posible” trazada desde la insurrección de Seattle en 1999.


Milán, febrero de 2011 Foto: Luca Bruno

Dieciséis años después del ejecutivo de Dini, la historia se repite: en sólo diecisiete días, tras el fin del cuarto gabinete de Berlusconi en noviembre de 2011, el presidente Napolitano nombra al nuevo premier: el economista y ex comisario europeo a la competencia, Mario Monti, quien presenta a las cámaras una ley financiera de emergencia, “lágrimas y sangre”. Entonces se instala un ejecutivo de “responsabilidad nacional”, técnico, con Monti ejerciendo también como secretario de Economía para “salvar a Italia”. Lo votan todos los partidos excepto la Lega, que queda como única fuerza de oposición en el Congreso para tratar de recuperar los consensos perdidos por su apoyo al Caimán, vigente hasta hace poco, en vista de las elecciones a celebrarse en 2012 o 2013. El plan de austeridad de Monti– recortes e impuestos por 20 billones de euros –representa, junto a la anterior ley financiera de Berlusconi (54.5 billones), el reajuste financiero más imponente de la historia italiana.

En 1994, cuando participé en la autogestión y ocupación de mi escuela contra los recortes presupuestarios del gobierno, siendo parte de un movimiento estudiantil que cambiaría mi vida, nunca imaginé que el Caimán duraría tanto en el poder y que sobre él escribiría en 2012. Tampoco pensé, cuando entré a estudiar en la Universidad Bocconi de Milán, que su director, el otoñal profesor Mario Monti, sería, en el futuro, el rector del destino de Italia, justo después del mismo Berlusconi. Irónicos destinos.

Un secreto del éxito de Berlusconi sería de índole cultural y antropológica, ya que él parece reunir varios estereotipos, quizá los más bajos, del italiano promedio. Todos los clichés son máscaras de carnaval, caricaturas exageradas, pero finalmente existen: el futbol, opio de los pueblos modernos; la pinta del trovador con mandolín y los chistes del falso latin lover, la televisión y la burla como reinas, la familia y lamamma como ideales, engañados en la práctica; el machismo y la parranda, la fama elevada a ideología nacional, la leyenda del self made man, tramposo pero exitoso, y el orgullo presumido por ser o haber sido (¿él mismo?, ¿o el país?) el centro de la historia de Occidente. Si bien la mayoría de los italianos no se identifican en este conjunto de “creencias” y clichés, éstos se usan como palancas que conforman estrategias políticas ganadoras.

Sus palabras lo confirman: “Pese a las acusaciones infamantes que la oposición lanza en contra del gobierno, nadie en Europa ha hecho tanto y con resultados tan brillantes”, en 2011, y “Mussolini jamás mató a nadie: a los opositores los mandaba de vacaciones al exilio”, en 2003. Para presentar su himno personal “Menos mal que Silvio está”: “Tengo un complejo de superioridad, así que digo ‘menos mal que Silvio está’, nadie hubiese podido hacer mejor que nosotros”, en 2002. Y recuerden, “el Premier no puede mentir, por definición.” (2006.)


Roma, febrero de 2011

Pese a los clichés, en Italia hubo fenómenos parecidos a los de otras “democracias industriales maduras”: la política hecha espectáculo, la desconfianza popular hacia el sistema y los gobernantes, la crisis del Estado de bienestar, la derrota del salario-trabajo, las utilidades empresariales, el envejecimiento poblacional e institucional, la abdicación de la ética y de la crítica, incluso en la prensa, a favor de la búsqueda de prebendas. Quienes capitalizaran mejor estos factores ganaban, y Berlusconi lo ha hecho a su manera, proponiéndose como continuador de la tradición demócrata cristiana con pinta de liberal y paternalismo absolutista.

El populismo, la maña mediática de Sarkozy y los escándalos de Chirac en Francia, no fueron tan distintos de los de Berlusconi, así como la necedad y las frases celebres de G. W. Bush o de Aznar en España. Pero hay especificidades más marcadas en Italia, por factores como el corporativismo económico, herencia del fascismo, la cultura de la recomendación en detrimento del mérito, las televisoras públicas controladas por los partidos de gobierno y las privadas por el Caimán. La polarización social, incluso dentro de las familias y entre generaciones (los papás protegidos con el viejo sistema frente a los hijos precarios de la globalización), creció. Lo mismo pasó entre los opositores y los partidarios de Berlusconi. Éste aprovechó el vacío que dejó la desaparición de los viejos partidos, así que muchos italianos no lo votaron por una locura colectiva (en los noventa y después), sino que creyeron en una opción que llenaba un hueco en el momento justo y que supo presentarse como creíble. Una izquierda dividida y unas leyes electorales poco equilibradas completaron la obra.


Foto: Der Wanderer

Por otro lado, el suministro lento del berlusconismo al pueblo italiano ha creado más indiferencia, pero también sus anticuerpos, el antiberlusconismo y la reacción de varios sectores: el periodismo, la sociedad civil, la universidad, los movimientos sociales, culturales, políticos, de mujeres y trabajadores, de escritores y actores, los migrantes y excluidos, los precarios y los estudiantes. Un tipo de antiberlusconismo vive de la contraposición, sin ideas propias y creativas, y quizás vaya perdiendo su razón de ser, conforme el caudillo se retire y nos demos cuenta de que los problemas quedan y no dependen sólo de él. Por mucho tiempo la izquierda parlamentaria y sus referentes en la sociedad tuvieron esta postura, aunque ahora parecen despertar. En cambio, por parte de los movimientos, desde los más autónomos e “indignados” hasta los “integrados”, pero críticos y militantes, se propusieron diagnósticos y soluciones distintas a los problemas del país. Las plazas y la gente han estado cada vez más participativas. Quizás ya no sea una minoría y algo se esté moviendo en las demás fuerzas progresistas dentro y, sobre todo, fuera de los palacios del poder. Así fue con el movimiento por el sí en los referendos populares del 12 de junio contra las centrales nucleares, y por el agua pública que registró una aplastante victoria. Las alternativas existen, pero son retos por encarar con reflexiones duras sobre nosotros mismos.